jueves, 29 de enero de 2015

EN PAZ DESCANSE... Amparo Baró (1937-2015)

Amparo Baró se convirtió en un rostro conocido de la pequeña pantalla gracias a su papel de Sole en la serie “7 vidas”, que le reportó numerosos premios y alabanzas. Tras el fin de la serie entró a formar parte del reparto de una serie mucho más coral, pero también de enorme éxito, “El internado”. Casi una década dedicándose a dos personajes que le brindaron la fama.

Pero la actriz barcelonesa hacía ya más de medio siglo que se dedicaba a la interpretación. Con apenas 18 años ya triunfaba sobre los escenarios de la mano de Jaime de Armiñán, compartiendo cartel con actores como Adolfo Marsillach o Amparo Soler Leal. Por entonces ya había debutado en el cine, en “Carta a Sara” y “Rapsodia d sangre”. Nunca abandonó el teatro, y lo compaginaba durante los 60 con pequeños papeles en “Tierra de todos”, “La chica del trébol”, “Tengo 17 años” o “Carola de día, Carola de noche”, a las órdenes de Armiñán, Forqué o Antonio Isasi-Isasmendi, y compartiendo plano con estrellas como Rocío Dúrcal o Marisol.

No obstante, si en un medio se prodigaría enormemente ese sería la televisión. A partir de los 60 y hasta bien entrado el nuevo siglo, pudimos verla en “Primera fila”, “Confidencias”, “Silencio, estrenamos”, “Historias para no dormir”, “Estudio 1”, “Farmacia de guardia”, “Tío Willy” o “Aída”, donde retomaría su papel de Sole un año después de acabar la serie que la lanzó al estrellato para las nuevas generaciones.


Y en los años 80 y hasta los 90 volvería a aparecer más asiduamente en el cine, a las órdenes de Armiñán (“El nido”, “Al otro lado del túnel”, “El palomo cojo”), Pedro Masó (“127 millones libres de impuestos”), José Luis Cuerda (“El bosque animado”), Jaime Chávarri (“Las cosas del querer”) o Manuel Gómez Pereira (“Boca a boca”). El nuevo siglo traería nuevas alegrías al margen de sus apariciones televisivas, gracias a “Noviembre” de Achero Mañas, “Maktub” de Paco Arango, y sobre todo “Siete mesas de billar francés”, de Gracia Querejeta, que le valdría el Goya a mejor actriz de reparto. A este galardón se sumaría el pleno que consiguió con sus cuatro premios de la Academia de La Televisión gracias a “7 vidas” y los cuatro de la Unión de Actores gracias a la serie y “Maktub”, así como el TP de Oro y el Fotogramas de Plata.

Su peculiar tono de voz y su físico menudo la acompañaron durante toda su carrera artística, pero fue su enorme talento y presencia lo que la convirtieron en una excelente actriz. Baró nos abandona a los 77 años tras una larga enfermedad y dejándonos más de un centenar de títulos entre cine, teatro y televisión, en 60 años dedicados a la interpretación. En paz descanse, maestra.

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