martes, 13 de agosto de 2013
LA CRÍTICA: Sharknado
viernes, 21 de diciembre de 2012
LA CRÍTICA: El alucinante mundo de Norman
viernes, 24 de septiembre de 2010
LA CRÍTICA
A favor: lo bien que hermana lo viejo con lo nuevo de su realizador
En contra: pierde el rumbo en los últimos minutos, pero se le perdona, y que sea una película para un público demasiado selecto
domingo, 4 de noviembre de 2007
LA CRÍTICA
Halloween: El origen **“La noche de Halloween” es a la noche de los difuntos lo que en general “El exorcista” es al cine de terror. Podría parecer una afirmación exagerada, pero particularmente cuando hablas de cine de Halloween la película que lanzó a la fama al maestro de la serie B John Carpenter es un claro referente. Hollywood lo sabe y no ha perdido la oportunidad de realizar uno de sus constantes remakes con los que nos inundan en nuestros días. Y como suele ocurrir en la mayoría de las ocasiones, la nueva versión es menos original que la original, valga la redundancia.
El “Halloween” de 2007 no es una excepción, más bien da solidez a la conocida frase “nunca segundas partes fueron buenas”, o en esta ocasión “nunca las nuevas versiones son aconsejables”. Y es que los malditos hermanos Weinstein parecen estar detrás del resultado final de este remake-precuela del gran clásico de los 70, y como ya han hecho con parte del trabajo de Tarantino -seguimos sin personarles la escisión de “Grindhouse” y “Kill Bill”-, son capaces de echar por tierra lo que debía ser un gran trabajo.
El primer error cometido es contratar a Rob Zombie, el músico-director-guionista y un sinfín de registros adicionales que hiciera las delicias de este crítico con las experimentales “La casa de los 1000 cadáveres” y la más que recomendable “Los renegados del diablo”. Poner a un director tan prometedor ante la batuta de los crueles Weinstein es temer por el resultado, y en esta ocasión las manos de Zombie se dejan notar a trozos, pero el conjunto se tambalea.
Zombie pone su
sello en la puesta en escena, en la elección de sus ya habituales Sheri Moon Zombie, William Forsythe o Ken Foree, en su respeto por los clásicos del celuloide y sobre todo en una primera mitad con aires de precuela, en lo que es posiblemente lo mejor de la película. Durante ese comienzo vemos la infancia de Michael Myers, su estancia junto al doctor Lumis (recuperado y espléndido Malcolm McDowell), la matanza de su familia y en definitiva cómo el niño se convirtió en monstruo. Aún así, aunque esto ya es un fallo que viene arrastrándose desde algunas de las secuelas del “Halloween” original, no es necesario conocer las razones de tal transformación. Zombie da una nada original versión de los hechos, pues su historia ya se podía ver por ejemplo en “Halloween: Resurrection”, y si nos fijamos bien poco concuerda con el comienzo de la cinta de Carpenter.
El resto no es más que el remake de la película que cumple en 2008 tres décadas, con escasas variaciones en el desarrollo de los acontecimientos, salvo por el momento de sinceridad fotográfico entre Michael y Laurie, cuya relación familiar no es explicada en esta película pero que los ya conocedores de la saga sabemos de sobra. Incluso Zombie se permite cometer la desfachatez de copiar algún momento del original, como el asesino oculto bajo la sábana.
Profundamente decepcionante sobre todo para los que confiábamos en su rea
lizador, “Halloween: El origen” no es más que otra vuelta de tuerca sin sentido de la gran meca del cine a los clásicos, a los que vilipendia sin importar la originalidad ni la fidelidad. Carente de tensión y con una constante sensación de déjà vu -atentos a los créditos iniciales-, se echa de menos también a la virginal Jamie Lee Curtis. La reina del grito deja paso a una actriz que carece de su candidez y presencia, que no es capaz siquiera de soltar un grito digno de ser recordado. Las comparaciones son odiosas, y este fallido conato de análisis de la conducta humana carente de alma no aguantaría un combate contra el “Hombre del saco” de Carpenter. Aquél no precisaba psicoanálisis ni mucho menos la corpulencia de Tyler Mane para justificar sus actos. Lo suyo era pura maldad desmedida.
Estreno previsto para Enero de 2008
Lo mejor: los escasos toques de Zombie
Lo peor: no oír los gritos de Jamie Lee Curtis
lunes, 3 de septiembre de 2007
LA CRÍTICA
Death Proof ****El orgasmo personal de Tarantino
Hace unos días leí un artículo del gran Jess Franco en el que alababa la intención de Tarantino y sus discípulos de hacer cine outsider, sin seguir las normas de la industria y con el único objetivo de entretener. El proyecto Grindhouse, basado en las sesiones dobles de cine de serie B (y Z incluso) de antaño, llevado a cabo por Tarantino y su “hermano” Rodríguez y secundado por los jóvenes valores Eli Roth y Rob Zombie es precisamente eso, un entretenimiento sano como este crítico no ha visto en mucho tiempo.
Ahora bien, en una sesión doble como la que nos preocupa es inevitable realizar una comparación entre las dos películas exhibidas, y desde el punto de vista del entretenimiento un
servidor se queda con la orgía visual de Rodríguez antes que con los delirios de grandeza intelectualoide y plomiza de Quentin. En ese sentido, “Planet Terror” supera con creces a este “Death Proof”, a pesar de que ambos son respetuosos y febriles homenajes al cine de Romero y John Carpenter en el primer caso y al slasher y sexploitation setentero con reminiscencias a la televisión retro del segundo.
La palabra que mejor podría diferenciar ambas obras es orgasmo, distinto en cada una de ellas. En “Planet Terror” queda claro que Rodríguez busca lucirse en un intento por satisfacer sus más bajas pasiones y llegar al orgasmo personal, pero consigue canalizar toda esa fiebre al espectador y éste es partícipe del clímax colectivo de toda la cinta. En cambio, Tarantino busca también lucirse y lo consigue con creces, pero su película parece mucho más un intento de satisfacerse a sí mismo y a su selecto público que a todos los espectadores por igual.
Así, lo que tenemos en esta segunda entrega de Grindhouse no es más que
a un director consciente de su propia trascendencia e importancia, adquirida ante todo tras el fenómeno “Kill Bill”, que sigue el estilo del proyecto y da sus toques propios, pero que llena el film de sus característicos, redundantes e innecesarios diálogos sobre televisión, música y demás menesteres de sus ansias cinéfagas. Tarantino tiene también todo un torrente de sexualidad y virtuosismo escénico plasmado en la forma tan erótica de filmar a sus actrices protagonistas, un intento de sodomía en el que todo parece un gran harén y él es el anfitrión, satisfaciendo una vez más su líbido personal.
Su condición de director de una generación que tiene su podio personal queda latente incluso en la forma de promocionar “Death Proof”. Ha logrado estrenarse por todo lo alto en Cannes y conseguir casi med
ia hora más de metraje en Europa estrenándose por separado de la de Rodríguez, dos circunstancias que han provocado que “Planet Terror” pase como un mero divertimento para crítica y público a la espera de la llegada de esa gran obra maestra de Tarantino. Y aquí reside el gran problema de esta película, su larga duración fruto de la escisión del proyecto original. Casi media hora de más que no aporta mucho y que lastra por completo a una película que con menos diálogo y más acción tarantiniana -perfectas las secuencias del accidente desde cuatro puntos de vista ya marca de la casa, el asesinato de la fugaz Rose McGowan y su mordaz final-, que es cuando el director se luce realmente.
Eso sí, la película posee demasiados aciertos, que ni ese redundante metraje adicional consigue echar por tierra. “Death Proof” es un sentido homenaje al oficio de intérprete y sobre todo del especialista. Todos los personajes de la película son o estrellas en alza o intérpretes reconocidos. Pero si con algo me quedo de esta mejorable aunque rotunda película que habría convertido la doble sesión en cargante y aburrida es con un apoteósico y recuperado Kurt Russell, que parece no habérselo pasado tan bien interpretando desde sus trabajos con el maestro Carpenter. Junto a él, la imponente banda sonora, el estreno en la fotografía del director, muchas secuencias dignas de pasar a la historia, un baile sensual que rivaliza con la vampírica Salma Hayek de “Abierto hasta el amanecer” pero la sensación de que Tarantino comienza a creérselo demasiado. Y eso podría echarle a perder.
Título original: Grindhouse: Death Proof; Género: Thriller-Acción; Año: 2007; Duración: 113 minutos; Dirección y guión: Quentin Tarantino; Intérpretes: Kurt Russell, Sydney Tamiia Poitier, Rosario Dawson, Vanessa Ferlito, Jordan Ladd, Rose McGowan, Tracie Thoms, Mary Elizabeth Winstead, Zoë Bell, Eli Roth, Quentin Tarantino, Michael Parks
sábado, 4 de agosto de 2007
LA CRÍTICA
¡Que regresen las sesiones dobles!
La serie B comprendía en sus inicios a toda producción rápida y de muy bajo presupuesto ofrecida en sesiones dobles y usada por las grandes productoras como relleno de obras mayores y como maquinaria para justificar el sueldo de todo el equipo. A principios de los 50 esta política desapareció, y se denominó a la serie B como toda obra menor realizada por una pequeña productora y en ocasiones vendida a las “majors”. El objetivo en ambos casos era ofrecer a un público cada vez más numeroso todo aquello que no podían ver en televisión, culminando con la aparición definitiva del “gore” en el cine. A partir de ahí, todo el que quisiera ver miembros amputados, sangre a borbotones, seres mutantes e incluso algo de sexo bizarro tenía su oportunidad en las por entonces vigentes sesiones dobles de los años 70.
Grindhouse. Así han llamado Robert Rodríguez y Quentin Tarantino a esta doble sesión, mutilada en España por los malditos hermanos Weinstein, en honor a esos cines donde se proyectaban pelícu
las de presupuesto ajustadísimo, un medio de evasión para los espectadores ávidos de ver algo distinto en pantalla grande. Lamentablemente, la mala idea de los Weinstein de estrenarlas por separado ha hecho perder el concepto innovador de dos cinéfagos ajenos a la maquinaria hollywoodiense, que deben ver cómo su original propuesta queda sesgada por querer comercializar un proyecto de pura serie B a través de una gran productora. Incluso tendremos que esperar al DVD para ver los falsos trailers que acompañan a las películas, habiendo sobrevivido el imponente “Machete” de Rodríguez, en el que sólo unos minutos bastan al gran Danny Trejo para lucirse.
Más cercana a la serie Z que a la B, “Planet Terror” hace callar las voces de quienes veían a Rodríguez como un autor menor, un devorador de cine influenciado por pap
á Tarantino, al que siempre hemos visto más talentoso y original, y cuyo “Death Proof” está ensombreciendo temprana e injustamente a este delirio del director mexicano. A algunos nos ha costado, aunque ya nos hemos convencido, de que Rodríguez ama tanto o más al cine con el que creció que su “hermano” Tarantino, y desde estas líneas se reivindica de principio a fin su nueva película.
Estamos ante una orgía sanguinolenta y tremendamente divertida de zombies más horrendos que de costumbre, chicas con metralleta en lugar de pierna -el personaje de Rose McGowan está llamado a ser un clásico de nuestro tiempo-, personajes ridículamente dibujados, un guión que no se sostiene en algunos momentos, casquería a troche y moche y humor exagerado, sucio, tan putrefacto como los muertos vivientes que por sus quemados rollos de película pululan.
En este descomunal homenaje a Romero todo está permitido: matar perros y niños -el propio hijo del director muere en la película-, cameos típicos de la casa -desde los inolvidables Jeff Fahey y Michael Biehn a los ya habituales Bruce Willis, Michael Parks y Tom Savini, que siempre tiene la suculenta manía de morir a lo bestia-, e incluso cortar detalles relevantes de la trama y una secuencia que se apuntaba sexualmente explícita de la manera más elegante posible, cortando el rollo como en esos cines de antaño a los que el proyecto debe su buen nombre.
Olvídense de “28 semanas después” -contienen ambas la misma secuencia, mucho más acorde con el conjunto en el
caso de “Planet Terror”-, “Amanecer de los muertos” y demás (dignos, eso sí) sucedáneos del cine de terror infectado actual. El cine de zombies que esta cinta exhibe y en la cual su realizador se encuentra campando a sus anchas no se había visto desde la dorada época de los 70 y 80 en títulos como “Nueva York bajo el terror de los zombies”, “Posesión infernal” o “Demons”, ejemplos que sin embargo no superan en efecticismo a este derroche de ingenio, mala uva y cine kitch que debe ser reivindicado tanto como esa otra película a la que acompaña en esta doble sesión de la que, como antaño, pedimos enfervorecidamente más entregas.
Título original: "Grindhouse: Planet Terror"; Nacionalidad: EEUU; Año: 2007; Género: Terror; Duración: 97 minutos; Dirección y guión: Robert Rodriguez; Intérpretes: Rose McGowan, Freddy Rodriguez, Marley Shelton, Josh Brolin, Jeff Fahey, Michael Biehn, Michael Parks, Naveen Andrews, Stacey Ferguson, Bruce Willis, Quentin Tarantino, Tom Savini
Crítica disponible en locoporelcine.com








.jpg)


.jpg)