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viernes, 30 de septiembre de 2016

LA CRÍTICA. Train to Busan

Tren Z
Hay que reconocerle algo a “Train to Busan”. Es un film la mar de entretenido. Sabe cómo hacer pasar un rato divertido, y eso es de agradecer. Y además, pertenece a la extensa filmografía de uno de los países que mejor cine pare del mundo. De los más ricos y originales a nivel temático.

Más allá de eso, la película de Sang-ho Yeon no es que aporte nada nuevo al subgénero zombi. Es un cruce de filmes ya vistos. Un poco de “Guerra Mundial Z”, “Snowpiercer”, incluso de “La guerra de los mundos” de Spielberg. Esa relación padre e hija, la búsqueda de un hogar que puede que no exista, detalles como el río de cadáveres… Y ese tren en llamas sin control que cruzaba ante los protagonistas en la infravalorada joya del rey Midas de Hollywood, que parece haber sido el germen de la que nos ocupa.

Pero tampoco es que pretenda innovar y dar un golpe en la mesa aportando savia nueva al género, aunque su concepción de los muertos vivientes/infectados sea bastante llamativa. “Train to Busan” no es más que eso, un título entretenido para pasar el rato, que puede gustar más o menos a cada uno en base a sus expectativas. Defectos de guión tiene a raudales, momentos forzados que te debes creer sí o sí. El origen de la infección en el tren, el rol de cierto personaje que se va forjando como el villano de la función, el enfrentamiento final, algún que otro instante que busca crear tensión de manera facilona… Algunos no perdonarán estos baches de libreto, y otros en cambio la adorarán pese a sus escollos.


Pero lo que no puede discutirse es que le falta más mala leche y le sobra dramatismo. En la cinematografía de un país como Corea del Sur, tan poco dado a tomarse demasiado en serio sus propios blockbusters y tan propenso a darle una vuelta de tuerca a cualquier género que toca, el cachondeo reina pero sin abandonar en ningún momento su buena mano para los momentos dramáticos. Esta película demandaba eso, menos consciencia de sí mismo y darse más al desenfreno y a la falta de vergüenza. Como el personaje al que interpreta Dong-seok Ma, de lejos lo mejor de la función. Algunas veces lo consigue, y es ahí cuando se eleva por encima de muchos de los productos que nos vienen de la Meca del Cine. Pero aún así, pillar un billete para viajar a bordo de este tren Z sin control es de lo más recomendable.


A favor: que entretiene, y el personaje de Dong-seok Ma
En contra: se echa de menos una mayor dosis de mala baba

Calificación ***
Merece la pena

viernes, 1 de julio de 2016

LA CRÍTICA. Summer Camp

El error de Kurosawa
Akira Kurosawa se equivocaba al asegurar que ni siquiera un buen director es capaz de sacar una buena película de un mal guión. O al menos, se equivocaba a medias. Porque en términos estrictamente cinematográficos, un mal guión es, como él mismo decía, el motor con la fuerza suficiente para conseguir una expresión verdaderamente cinemática, para conseguir una película auténtica, capaz de cruzar el fuego como lo hace el agua. Y tenía razón en ese sentido, pero olvidaba un factor determinante: si el producto entretiene y divierte a raudales, el guión no lo es todo. Un requisito indispensable para aquellos que no sólo entienden el cine como ese arte en el que guión y realización deben alcanzar unas cotas mínimas de calidad cinematográfica, sino como un pasatiempo dedicado a espectadores no tan sibaritas.

“Summer Camp” es el perfecto ejemplo de cine comercial que acaba sacrificando el libreto para asegurar toneladas de entretenimiento. Con encefalograma plano, pero entretenimiento al fin y al cabo. Por sus escasos ochenta minutos de duración pasan personajes mal dibujados y estereotipados, situaciones sin sentido que estos protagonizan, cierto atisbo de previsibilidad en su desenlace y tópicos a mansalva. Cosas, para entendernos, que suceden porque sí, por mero capricho de sus responsables.


Es una absoluta tontería en la que incluso se acusa, pese a la pericia tras la cámara de su director, Alberto Marini, y a la inteligente vuelta de tuerca que da al subgénero de infectados, alguna que otra laguna interpretativa. Pero una tontería completamente macarra y carente de prejuicios, que sólo busca hacer pasar un rato divertido a los amantes del género, y en general a todo aquel que se deje llevar por ella y sepa ver más allá de sus defectos. El tipo de terror que este país necesita, y que no arañaba desde la infravalorada e incomprendida “[·REC]: Génesis”.


La cinta perfecta para ver entre amigos, en festivales dedicados al género, entre risas y con la complicidad de aquellos que saben qué es lo que van a encontrar en ella. Todos los demás, los que opinan que el guión es el pilar sobre el que sustentar una buena película, mejor se abstengan. Porque se equivocan si creen que es la única materia prima que necesita el cine. Igual que el maestro nipón. Quién se lo iba a decir.

A favor: es un auténtico disfrute para los amantes del género, y para todo aquel que no le pida más de lo que ofrece
En contra: verla doblada, y que sus defectos no dejen a algunos disfrutar de ella 

Calificación ****
No se la pierda

martes, 12 de abril de 2016

LA CRÍTICA. Orgullo + Prejuicio + Zombis

Espadas y sortijas
Antes de que la serie “The Walking Dead” pusiera de moda a los muertos vivientes, Seth Grahame-Smith pervertía el clásico de Jane Austen situándolo en plena hecatombe zombi victoriana, en forma de parodia que jugaba con la historia a su antojo hasta tal punto que ni la locura del rey Jorge III podía salvarse de su influjo. Pero ahora que nos encontramos ante una fiebre masiva de títulos televisivos y cinematográficos que tratan de explotar con mayor o menor fortuna la temática, parecía obligatorio para el séptimo arte llevar a la gran pantalla esta obra en forma de despreocupado divertimento para masas no demasiado exigentes.

Y eso es “Orgullo + Prejuicio + Zombis”, un intento de entretenimiento ligero para espectadores que no pidan mucho a la hora de dejarse dinero en taquilla. Porque sólo de esa manera se puede disfrutar de este despropósito en el que no priman las espadas sobre las sortijas, sino curiosamente todo lo contrario. Hay más de “Orgullo y prejuicio” en sus minutos de metraje que de vísceras, acción y sangre. Que la hay, pero muy mal digitalizada. Y hay zombis, sí, pero el maquillaje digital canta a la lengua. Y hay acción, no se preocupen, pero acaban imponiéndose y pesando esos diálogos petulantes que intentan convertirla en un film de época. Es decir, que no combina nada bien su pretensión de ser esto último con la de convertirse en un blockbuster digno y divertido, en el que lo único destacable es el concepto de zombi que maneja.


Y no ayuda tampoco un reparto de actores que no está por la labor de hacer verosímiles a sus personajes –ni Lena Headey ni Charles Dance se salvan de la quema-, unas escenas de acción mal rodadas, el exceso de CGI del cutre, la inclusión de más de una salida de tono para aligerar la pesada carga que suponen sus casi 100 minutos de duración –ay, Matt Smith; ay, esa escena de discusión entre sus dos protagonistas-, y la sensación de film inacabado, como hecho con prisas, donde ni la iluminación de los exteriores ni el ritmo son los adecuados.


Lo que queda es una amalgama de amoríos, de dimes y diretes entre personajes. Los zombis están de más, no son sino una excusa para activar la trama. De hecho, no se preocupan por ellos hasta el acto final, cuando parece acordarse de que había algo que contar en ese sentido y deja atrás los continuos tiras y aflojas entre sus protagonistas. Para hacer otra nueva versión de la novela de Austen no era necesario tomar como excusa la de Grahame-Smith. Habrá a quien le interese y vaya al cine a verla. Incluso quien la disfrute. Pero hay que tener las expectativas realmente por los suelos para lograrlo. Y verdaderas ganas de seguir engullendo historias sobre muertos vivientes. Yo ya estoy servido.

A favor: el concepto de los zombis que maneja
En contra: todo lo demás

Calificación *
Ni se moleste

viernes, 9 de octubre de 2015

AVANCES. Teaser trailer y póster de "Pride and Prejudice and Zombies"

Hace unos meses, los asistentes a la Comic Con pudieron ver un tráiler de “Pride and Prejudice and Zombies”. Ahora nos llega la versión corta de dicho avance, lo que viene a ser un teaser de los de ahora, y da justo lo que promete el título. Comienza como una adaptación del clásico de Jane Austen, hasta que se deforma para dar paso a una macarra versión llena de sangre, vísceras, acción y corsés apretados. Protagoniza Lily James (“Cinderella”), y se estrena el 5 de febrero.



lunes, 28 de septiembre de 2015

LA CRÍTICA. Cooties

Zombie School sin gracia
Ya era hora de que alguien pusiera lo que hay que tener sobre la mesa y rindiera cuentas hacia toda esa generación de pre-púberes que no muestran ningún respeto por sus mayores. Y más aún, que convirtiera en héroes a uno de los sectores más afectados por el bullying, a todas esas figuran que velan por la educación y formación de nuestros hijos con absoluta dedicación, los profesores.

“Cooties” ofrece una visión zombie school del acoso, en la que  los  maestros se enfrentan a una horda de inmaduros colegiales infectados a modo de llamada de atención para que espabilemos y no demos pie a un futuro regido por idiotas morales. Lo hace, por supuesto, idiotizándose a sí misma, y entendiendo la propuesta, como no podía ser de otra manera, tirando de humor absurdo y negro.

O lo intenta. Porque la película dirigida a dos cerebros por los debutantes Jonathan Milott y Cary Munion desaprovecha su posible discurso entre líneas y no pasa de ser una anécdota simpática a la que le falta más arrojo y mala leche. Es una sucesión de gags con mayor –los juegos de palabras, la referencia a los hobbits, los macabros juegos infantiles con miembros humanos- o menor acierto –básicamente, más de un secundario, como Jorge García, intentando hacer reír en vano-, un quiero y no puedo constante que no acaba de tirar la casa por la ventana, y que llega incluso a hacerse pesado y aburrido, algo imperdonable en una comedia que en su premisa apunta a ser un divertimento sin miramientos.


Sin embargo, no es del todo culpa de sus realizadores. Son debutantes, y su trabajo tras las cámaras, si bien no es perfecto –las escenas diurnas están horriblemente iluminadas y tienen un horroroso tufillo televisivo-, es bastante solvente. El problema es el libreto que manejan, escrito cuatro manos por Ian Brennan y Leigh Whannell, este último demostrando una vez más que no es capaz de ir más allá de los tópicos en sus guiones si se separa de su amigo James Wan. Ahí está “Insidious: Capítulo 3” para atestiguarlo. Brennan y Whannell, que no por casualidad se reserva uno de los personajes con mayor potencial de la cinta, no logran llevar la idea inicial más allá de una colección de sketches de un nivel de comicidad más bien reducido, además de confundir lo absurdo con lo ilógico en un guión que acumula incongruencias en defensa de una comedia que no funciona. Así, por ejemplo, los pasajes en los que los niños tienen actos propios de personas sanas y racionales –el zombi vigilante, el que se hace pasar por un niño sano para llegar a su madre-, más que hilarantes acaban resultando poco creíbles y ridículos.


Se agradece, eso sí, que en su reparto se dé rienda suelta al gran Rainn Wilson, de lejos lo mejor de un reparto bastante desaprovechado, en el que uno se pregunta por qué actores como Jack McBrayer o Elijah Wood no hacen más que repetir los mismos tics interpretativos que les han hecho famosos. Pero es una gota positiva mínima para una película que se va apagando conforme avanza, y que carece de algo importante dadas sus intenciones: gracia. Seguramente, ningún menor de edad ha resultado herido durante su filmación. Los espectadores no podrán decir lo mismo tras verla.

A favor: Rainn Wilson, y algún gag acertado
En contra: su guión, que no explota todos sus recursos, carece de gracia

Calificación *1/2
                                                                                          No merece mucho la pena

viernes, 14 de agosto de 2015

EL CORTO CINÉFAGO. "I'll See You In My Dreams", de Miguel Ángel Vivas

Hoy llega a las salas españolas la nueva cinta de Miguel Ángel Vivas, “Extinction”, una ambiciosa producción de zombis con un reparto internacional encabezado por Matthew Fox y Jeffrey Donovan. Pero no es la primera vez que el cineasta juguetea con el género zombi, si bien podrían ser demonios los protagonistas de su corto. En 2003, un año después de su debut en la realización con “Reflejos”, Vivas presentaba “I’ll See You In My Dreams”, un estupendo cortometraje portugués en el que el director hace no pocas referencias al cine de terror italiano, con Lucio Fulci a la cabeza, al terror de Romero e incluso al Sam Raimi de “Evil Dead”. Una maravilla de veinte minutos de duración que cosechó multitud de premios en su país de origen, así como en el Fantasporto y el Festival de Badajoz. Y además, recoge el buen pulso de este señor tras la cámara, que luego quedaría patente en la que sigue siendo su obra cumbre, “Secuestrados”.




miércoles, 12 de agosto de 2015

LA CRÍTICA. Extinction

¿Y los monstruos?
¿Existen realmente los monstruos? Ésta es la pregunta que, avanzado el metraje, formula la niña a su padre en “Extinction”. “Así es, pero ya no quedan más. Todos murieron a causa del frío”. Ésa es la carta de presentación de la nueva cinta de Miguel Ángel Vivas, un mundo congelado en el que sus personajes creen ser los únicos sobre el planeta, después de que una infección se cobrase millones de vidas. Las bajas temperaturas se encargaron del resto, infectados o no.

La nueva película del director de la magistral “Secuestrados” viene a ser una especie de versión moderna del “Soy leyenda” de Richard Matheson, perro incluido, en la que esa pregunta que lanza la niña cobra otra dimensión a lo largo del metraje. Porque define a la perfección lo que no hay en este film, monstruos. No hay amenaza, no hay tensión. Es justo lo opuesto de lo que fue la anterior propuesta del cineasta, incluso es la antítesis de su cuento de “Los tres cerditos” televisivo.


“Extinction” juega más en la liga del drama que en la del terror, como la reciente “Maggie”. Pero donde ésta podía acertar en ese toque independiente y en una segunda mitad bastante llamativa, el film de Vivas se estanca con una trama de telefilm que no llega nunca a avanzar. Sus personajes no poseen la complejidad suficiente para sostener el drama que plantea, ni el secreto que cargan a sus espaldas es lo bastante infeccioso como para llevarse al espectador a su terreno. El resultado es aburrido y tedioso, y no ayudan torpezas del guión como esos dos protagonistas que no saben si quieren perdonarse u odiarse eternamente, básicamente porque su conflicto no es nada potente, a pesar de que el trabajo de sus actores sea solvente pero nada destacable. Ni que de repente uno de los personajes recuerde un detalle importante que podría haber acabado con la historia mucho antes, y de paso ahorrarnos mucho sufrimiento. Ni unos efectos digitales que echan por tierra el formidable maquillaje del que sí puede presumir.


Sólo durante su última media hora, especialmente cuando quedan veinte minutos de metraje, la película tiene el ritmo del que carecía durante los ochenta minutos previos. Incluso se permite algún momento gamberro y sangriento. Pero en general es un trabajo en el que su realizador se ve obligado a abusar de la banda sonora para poder insuflarle algo de vida al producto. Una banda sonora machacona que trata de potenciar un dramatismo que no tiene y cuyo uso termina por resultar ridículo. Para muestra, la bochornosa escena de la cena. Ignoro si las páginas de la novela de Juan de Dios Garduño incitan tanto al bostezo, pero sí que es evidente que en su traslación cinematográfica se habría agradecido más monstruos y menos drama.


A favor: el maquillaje y los veinte minutos finales
En contra: demasiado drama y muy pocos monstruos

Calificación *
                                                                                        Ni se moleste

martes, 2 de junio de 2015

AVANCES. Primer tráiler de "Extinction", lo nuevo de Miguel Ángel Vivas

Miguel Ángel Vivas, responsable de la soberbia "Secuestrados", vuelve este año con "Extinction" -inicialmente conocida como "Welcome To Harmony"-, un proyecto internacional basado en la novela "Y pese a todo" de Juan de Dios Garduño", con Matthew Fox, Jeffrey Donovan y Clara Lago como protagonistas. La cinta se desarrolla después de que una infección convirtiese a gran parte de la humanidad en criaturas salvajes y sin intelecto, en un entorno totalmente cubierto por nieve. En ese escenario, Vivas hace girar la trama en torno a Patrick, Jack y su hija Lu, quienes nueve años después de desatarse la infección sobreviven, solos, a las afueras de Harmony. Sin embargo, algo terrible ocurrió entre Patrick y Jack y un odio profundo pervive entre ellos. Cuando los infectados vuelven a aparecer, ambos deberán dejar atrás su rencor para sobrevivir. La película llega el 14 de agosto a España, y este primer avance apunta maneras, especialmente en lo que a dirección se refiere.

jueves, 21 de mayo de 2015

AVANCES. Tráiler de "Cooties". Profesores vs. Alumnos zombis

En el pasado festival de Sundance se presentaba “Cooties”, una comedia de terror de los debutantes Jonathan Milott y Cary Murnion que aunque despertó división de opiniones llamó la atención de Lionsgate. El 30 de octubre llegará a España con un montaje distinto (el 18 de septiembre lo hará a Estados Unidos) y serias opciones de convertirse en una de las sorpresas del año. O así parece por su sinopsis, que cuenta cómo un virus se propaga por una escuela y afecta a cualquier ser humano que no haya pasado la pubertad, dejando a los profesores a merced de sus alumnos zombi. Pero también por su reparto, que cuenta con Elijah Wood, Rainn Wilson y Leigh Whannell, quien además coescribe la cinta. Y ahora viene la pregunta, ¿quién puede matar a un niño?

viernes, 15 de mayo de 2015

AVANCES. Tráiler crowfunding de "Sky Sharks". Abróchense los cinturones

Cuando te enteras de que se está gestando algo como “Sky Sharks”, no puedes evitar pensar dos cosas. Una, que en el cine no está todo visto. Y dos, que esto tienes que verlo a toda costa. El alemán Marc Fehse ha tenido una idea loca, muy loca, de esas que pueden llegar a convertirse en pieza de culto. El régimen nazi ha despertado en nuestros días, y nos ha traído a una horda de zombis nazis que montan a lomos de tiburones mutantes que pueden volar. Por si fuera poco, la única esperanza para la Humanidad reside en un escuadrón de soldados caídos en Vietnam y reanimados por el gobierno estadounidense.


Con muy poco dinero, el cineasta se ha atrevido a rodar un primer avance de cuatro minutos de lo que será su obra, y la verdad es que no tiene mala pinta. Mejor acabado que “Sharknado” tiene, desde luego. ¿Con qué objetivo? Pues atraer a las masas para que donen dinero en Kickstarter y así poder rodar el largo que, en principio, vería la luz en 2017. Y si ha sido capaz de rodar esto con pocos medios, no quiero ni imaginarme lo que será capaz de hacer cuando consiga los 75.000€ que persigue para completar su obra. A continuación, el tráiler, y si quieres convertirte en mecenas, ya sabes lo que debes hacer. Uno de los siguientes suculentos regalos será tuyo si colaboras.



lunes, 11 de mayo de 2015

LA CRÍTICA. Maggie

Tan muerta como un zombi
Que no llame a engaño. “Maggie” no es una película de zombis al uso. Ni siquiera puede decirse que sea una propuesta sobre muertos vivientes. Es más, apenas aparecen unos pocos. No hay que dejarse llevar por lo que nos hayan dicho de ella, por cómo nos la hayan podido vender. Su objetivo es otro, mostrar cómo una infección de Necroambulis, que es como se llama en la cinta al virus, dinamita una familia rural estadounidense. Cómo un padre debe lidiar con el proceso de descomposición física y moral de su hija, y cómo ésta debe afrontar su futuro como devoradora de carne humana. Lentamente, que duela.

De hecho, el debut en la dirección de Henry Hobson bien podría haberse centrado en cualquier otra enfermedad terminal. En ese sentido, su trama es carne de telefilm. Sin embargo, el cineasta logra dotar al conjunto de una realización efectiva, casi poética, reforzada por una banda sonora que acentúa aún más ese lirismo que sus imágenes tratan de transmitir. Gracias a esto, y a la premisa zombi, “Maggie” no es un telefilm, ni tampoco una película de temática zombi, sino una propuesta enormemente intimista.


Pero tampoco consigue que ese halo poético abrume al espectador y le emocione, básicamente porque su ritmo es tan lento y pausado como la propia infección que amenaza a la protagonista. Apuesta por los silencios y acusa cierta falta de ritmo. O al menos durante su primera mitad. El guión de John Scott 3 se empeña en dar mayor protagonismo al personaje del padre, amén de algún agujero de guión en la propia esencia de la historia –por ejemplo, conocen las reglas para no infectarse, pero se las saltan a cada rato-, cuando lo realmente interesante es lo que le está pasando a su hija. Es a partir que el guión se centra en ella y cómo se siente cuando la película gana en interés.


El resultado es un trabajo descompensado, que puede llegar a aburrir y hacer perder el interés del espectador. Y es una verdadera pena, porque había potencia en el relato a pesar de ser una especie de “Tanatomorphose” pasado por el filtro dramático y emocional. Había potencia también en su factura técnica, en su ejecución y su dramatismo entendido como cine new ageY hay un trabajo convincente de interpretación. Arnold Schwarzenegger está tremendamente comedido y creíble, da lo mejor de sí como actor y demuestra que puede asumir roles más dramáticos y alejados de lo que nos tiene acostumbrados. Pero se lo come crudo, nunca mejor dicho, Abigail Breslin, un torbellino de chica que logra crear esa conexión con el público que al film le falta. Pero poco pueden brillar sus excelentes interpretaciones ante la cámara cuando el conjunto está tan muerto como los pocos zombis que deambulan por sus fotogramas.

A favor: Schwarzenegger y Breslin, y el halo poético de la cinta
En contra: su falta de ritmo, que hace que el conjunto no consiga transmitir el dramatismo que persigue

Calificación **
                                                                              Se deja ver

miércoles, 25 de marzo de 2015

AVANCES. Primer tráiler de "Maggie". Schwarzenegger se pone serio

Llega el tráiler “desencaja-mandíbulas” del día. Qué digo del día, del año posiblemente. Tras meses oyendo hablar de ella, ya tenemos el primer avance de “Maggie”, lo nuevo de Arnold Schwarzenegger, al que dirige el debutante Henry Hobson. Una especie de dramón con temática zombi de fondo en el que el personaje de El Roble deberá lidiar con una enfermedad que está consumiendo a su hija, Abigail Breslin, poco a poco. Y aunque el tráiler en sí desvele demasiado, lo anecdótico es ver a su protagonista poniéndose serio. Y la sorpresa es que da el pego. ¿Estaremos ante la mejor interpretación de Schwarzenegger? ¿Ha nacido una nueva era para él como intérprete? El estreno está previsto para el 22 de mayo en Suecia –país que coproduce junto a Estados Unidos, y las primeras críticas ya son positivas.

jueves, 20 de noviembre de 2014

LA CRÍTICA. Zombeavers

El chiste sin gracia
Vamos a dejar algo claro. Una peli que gira en torno a castores zombis es, sencillamente, una peli que gira en torno a castores zombis. Y no hay que buscarle las tres patas al castor. Sabemos que puede ser mala, entendiendo este calificativo como la falta de calidad cinematográfica en lo que a dirección, actores, efectos o música se refiere. Ya luego entramos en materia de gustos personales y la broma nos puede parecer lo suficientemente graciosa y entretenida como para pasar por algo todos estos detalles. Ya ha ocurrido con títulos como “Evil Dead” o “Mal gusto”, filmes que a nivel de medios eran más bien modestas, pero que suplían sus carencias cinematográficas con litros y litros de ingenio, hasta el punto de ser consideradas de culto por una gran mayoría aficionada al género.

Por tanto, lo primordial en este tipo de productos es que logren simpatizar con el respetable, que la broma tenga gracia durante todo el metraje, que llegues a tener orgasmos durante su visionado. Con “Zombeavers”, sin embargo, la sensación es la de un bocado en los genitales, un subproducto de serie Z que sabe que es malo y no tiene prejuicios en serlo y demostrarlo, pero que podría haber sido mucho más cafre y desvergonzada.


Lo que comienza siendo un sentido y graciosete homenaje al summer camp y las pelis de zombis ochenteras, barril de residuos tóxicos como detonante de la tragedia incluido, acaba perdiendo toda la chispa y gracia a los veinte minutos de comenzar la broma. Y si en una propuesta de estas características no eres capaz de alargar la broma a pesar de lo económico de su metraje, estás perdido.


Lo que da es una especie de “Gremlins” –o más bien su versión menos familiar, “Critters”- que se agota muy pronto, y que viene a remontar ligeramente el vuelo en sus diez minutos finales, cuando tira la casa por la ventana y planta una idea tan bizarra que reformula las bases de la propia cinta. Pero ni este feliz y alocado tramo, ni las tomas falsas del final para rellenar metraje, ni la escena post créditos que augura la inminencia de una secuela que esperemos sea mucho más avispada, consiguen remontar esta locura simpática que no deja demasiado para el recuerdo.

A favor: los bizarros diez minutos finales
En contra: que el resto del metraje no siga ese tono bizarro y el chiste deje de tener gracia a los pocos minutos; esperar de ella algo más que no sea una peli con castores zombis

Calificación *

sábado, 1 de noviembre de 2014

LA CRÍTICA. [·REC] 4: Apocalipsis

El ¿fin? de la pesadilla
Siempre hubo una progresión lógica e innovadora en la saga que iniciaran Jaume Balagueró y Paco Plaza en 2007. Podría haber sido muy fácil repetir los esquemas de aquel éxito inesperado, pero los dos directores, tirando de conocimientos sobre el género y de amor hacia el mismo, consiguieron darle una vuelta de tuerca que iba desde las pinceladas de comedia demoniaca hasta el acertado uso de la multicámara. Ya en solitario, Plaza logró dar otro giro a la franquicia abrazando sin complejos la comedia gore de Raimi o Jackson –pero a la española, que sabe mejor-, rompiendo la cámara en primera persona en mil pedazos y lanzando un mensaje soterrado de advertencia sobre el amor como poderoso parásito infeccioso.

Ahora por su cuenta, a Balagueró le toca dar cierra definitivo a la historia, y a estas alturas de la película, poco se preocupa por sorprender y por dar un final digno que se aleje de lo ya visto antes, o lo que se vería en cualquier otro film del género. Se agradecen ciertos toques de ingenio –siempre es una alegría volver al edificio original y ver algunos cameos y guiños a la trilogía anterior-, pero en su conjunto, “[·REC]4: Apocalipsis” no es más que una secuela funcional, con poco pulso narrativo –tarda bastante en entrar en materia, y los tiempos muertos son más comunes de lo necesario- y una desgana que la erigen como la más floja de las cuatro entregas. Es como si su director hubiera aceptado ponerse al frente del timón de un barco cuyo destino le importa más bien poco, y en ese sentido es también la más floja de toda la filmografía del cineasta leridano, sin por ello ser una mala película en absoluto.


Cuando tienes elementos tan suculentos aunque recurrentes como monos, un barco de pasillos estrechos, una infección zombi en masa y un motor con el que realizar tu propia bacanal visceral –quizá el momento más festivo del film-, todo debería salir a la perfección. Pero al contrario, “[·REC]4” desaprovecha sus muchas cartas con actores sobreactuados –sí, más que Manuela Velasco, con diferencia la más acertada del reparto-, efectos discutibles, un guión soso y predecible y un giro hacia la acción con tal exceso de adrenalina que se vuelve incluso mareante en el momento en que la cámara actúa como un infectado más. Un survival que debió tomarse un poco menos en serio a sí mismo y al que le falta tirar la casa por la ventana y volverse gamberra y desprejuiciada como su predecesora. Al menos, el broche de bronce ya está puesto. O no.



A favor: algunos toques de ingenio, volver al edificio original, y que entretiene
En contra: se limita a cumplir como entretenimiento funcional y se toma demasiado en serio a sí misma

Calificación ***

jueves, 23 de octubre de 2014

ACTUALIDAD. Book tráiler de Sergio Morcillo de "Zombi D'Or, ciudad de vacaciones"

Una friki de Star Wars. Un cani flamencorro. Zombis de la Tercera Edad. Y Marina D'Or. ¿Qué sale de todo esto? Pues "Zombi D'Or, ciudad de vacaciones", la primera novela de muertos vivientes con dentadura postiza. Así se promociona este libro de Fernando Polanco, que cuenta con prólogo de Paco Cabezas, que era lanzado el pasado 22 de septiembre por la Ediciones Wiki y que puede adquirirse ya por un precio recomendado de 14.90€, o de 3.95€ si es su versión en Ebook. Pues bien, lo que traemos hoy es el book tráiler del libro en cuestión, realizado ni más ni menos que por un viejo amigo del blog, Sergio Morcillo -Sergio Aja para los amigos-, que por cierto sigue moviendo su corto "Metamorphose" con éxito por todo el globo terráqueo. Dos minutos dotados con un encomiable trabajo de maquillaje y cierta mala baba, la misma que dicen desprenden las páginas de la novela de Polanco.




ZOMBI D´OR (BOOK TRAILER) from sergio morcillo on Vimeo.
Book-Trailer de la novela de Fernando Polanco "Zombi D´Or" y dirigido por Sergio Morcillo, director de "Tus gritos me dan risa" y "Metamorphose". ¡Ya a la venta en todas las librerias y en www.edicioneskiwi.es!.
Director: Sergio Morcillo
Productor: Fernando Polanco
Jefe de Producción: Ignacio López (Engendro´s Films y Artistic Metropol)
Ayudantes de producción: Raúl Quintana y Laura Rodriguez
Ayudante de Dirección: Eli Navarro
Directora de Fotografía: Mónica Alejandra Blázquez
Zombi 1: Rafa Casette
Zombi 2: Marta Molero
FX: David Ambit (Inside FX)
Ayudantes de FX: Adrián Fernández y Irene Uncal
Directora de Arte: Cristina García Sanz (Lola)
Foto fija y Storyboard: José Rubies
Postproducción de sonido: Roberto HG (Finding the sound)
Postproducción de imagen: José Martínez
BSO: Martín Jiménez
Diseño: José Nieto (KIPON)

miércoles, 27 de agosto de 2014

AVANCES. Tráiler final de “[·REC] 4: Apocalipsis”

Dos meses. Dos quedan para que la saga “[·REC]” eche el cierre a una franquicia que, para muchos, y eso se ha notado en la taquilla, ha ido a menos, algo con lo que no estoy para nada de acuerdo. Simplemente ha mutado, para gusto o disgusto de los fans del género.  El 31 de octubre, en pleno Halloween, llegará este “[·REC] 4: Apocalipsis” que dudo que se convierta en un éxito patrio, pero en el que tengo depositada toda mi fe. Básicamente porque el gran Jaume Balagueró está detrás, esta vez en solitario, y sus seguidores sabemos cómo se las gasta este señor en lo que a terror se refiere. Y aunque este tráiler final pueda parecer forzado en situaciones –el comienzo es muy “Resident Evil”- e interpretaciones, compro.

sábado, 26 de julio de 2014

AVANCES. Frenético tráiler de la T5 de "The Walking Dead"

La Fox no ha esperado. Ha cogido el tráiler aparecido en la Comic Con y lo han emitido subtitulado. Y aquí lo tenemos. 3 frenéticos minutos que nos preparan para lo que vendrá en la quinta temporada de “The Walking Dead”. Repleto de SPOILERS, claro está, pero seguramente de los dos primeros episodios. Y, por supuesto, llegará al canal español un día después de su emisión USA, el 13 de octubre. Porque ellos saben que si tardan un solo día, se te adelantan. Ya podrían aprender otros.



viernes, 18 de julio de 2014

LA CRÍTICA. Dead Snow 2: Red vs. Dead

El nuevo género de Wirkola
En un momento de esta secuela del éxito de 2009, un geek reconoce que se encuentra perdido en medio del Holocausto Zombinazi, que nunca había visto algo así en el cine, y que el protagonista ha creado su propio género cinematográfico. Tommy Wirkola pone en palabras de este personaje lo que “Dead Snow 2: Red vs. Dead” –seguramente en España la traducirán como “Zombis Nazis 2”- debería suponer para el espectador afín: un producto imprevisible, que aprovecha la premisa de la primera para engendrar algo nunca visto antes en el séptimo arte.

Porque era fácil repetirse. Aunque comience justo donde lo dejó la anterior, y tras un breve prólogo que sirve de puente entre ésta y la que nos ocupa –un recurso muy raiminiano que vuelve a vuelve a enlazar a esta saga con “Evil Dead”-, Wirkola se desmarca de ella y tira la casa por la ventana, regalando una trama ridícula y absurda en la que los escollos de guión están de más –esa escena post créditos que viene a estirar el chicle más de la cuenta- y en la que todo es posible. Miembros amputados malditos –de nuevo Raimi-, una familia zombi ampliada –a destacar el médico y su particular manera de “sanar” a los heridos o el pobre podrido que muere y resucita una y otra vez-, mayor dosis de vísceras y humor cafre, intestinos que sirven para reponer combustible… Un batiburrillo de animaladas divertidísimas en una película que se toma aún menos en serio que la primera parte.


Tras un periplo americano en el que el cineasta noruego sufrió las imposiciones hollywoodienses de la calificación por edades, vuelve a su país de origen para ajustar cuentas con el oeste a la vez que permite una segunda oportunidad para despertar viejas rencillas bélicas entre rojos y fascistas, y ofrece una propuesta brutal y repleta de humor negro, que no obstante carece de la frescura y el efecto sorpresa de su predecesora, además de verse resentida por el bajón de ritmo de algunas escenas de diálogos que bien podrían haberse quedado en la sala de montaje, como muchas de las protagonizadas por el bochornoso cuerpo de policía.


Pero lo que importa es que es cine para echarse unas risas, una guerra sin cuartel en la que bebés, niños, ancianos o discapacitados caen ante la cámara de un director sin complejos a la hora incluso de reciclar a su actor fetiche en un nuevo personaje secundario igualmente destinado a ser devorado por los muertos vivientes. Y, además, la incontestable moraleja de que el destino del mundo está en manos de los freaks –americanos, para más señas-, y de que en una cinta de estas características también hay sitio para el romanticismo en un final que es puro amor salvaje. Lo dicho, lo nunca visto.

A favor: que no repite los esquemas de su predecesora, y la vuelta de Wirkola con una propuesta que tira la casa por la ventana en todos los aspectos
En contra: su falta de frescura con respecto a aquélla y ciertas carencias de ritmo

Calificación ***1/2
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