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domingo, 26 de noviembre de 2017

LA CRÍTICA. Creep 2

Terror de verdad
Habría que preguntarse qué convierte a una película de terror en remarcable, en digna de perdurar en la memoria. Para quien esto escribe, es sencillo. Que tras su visionado temas a la oscuridad, a quedarte solo en tu casa, que veas sombras tras las ventanas, que sientas una presencia que te acecha en el rincón menos iluminado de tu habitación. Sí, se agradece también que te lo hagan pasar mal durante la proyección, pero lo realmente complicado es lo que viene después.

Desde este punto de vista, “Creep” era una película de lo más terrorífica. Un film que hacía de su sencillez y cotidianidad sus mejores armas para provocar desasosiego in crescendo en el espectador. Y finalmente, terror. Porque lo que Patrick Brice y Mark Duplass contaban en ella podía ocurrirle a cualquiera. Josef podía ser nuestro vecino, nuestro amigo de toda la vida. La persona en la que más confiamos, y por ello la más peligrosa, podría vivir en nuestra calle, o puerta con puerta.

En su secuela, guionista y director repiten la fórmula. A todos los niveles. El found footage como excusa formal, y de nuevo un ser ávido de historias nuevas –en este caso una bloguera, desnuda en cuerpo y alma en plena devoción por sus followers- que acabará metiéndose en la guarida del lobo. Humor negro, insano, bastante puñetero, que se extiende incluso a sus sustos de manual, con los que sus creadores juegan a sabiendas de que ya forman parte de la caótica personalidad de su personaje protagonista. Y un McGuffin que viene a intentar responder a la pregunta existencial de qué le ocurre a un serial killer cuando pierde la motivación, cuando asesinar ya no le llena el alma.


Todos sus ingredientes son de sobra conocidos para los que disfrutaron o sencillamente vieron la primera entrega, pero sus responsables se resisten a ofrecer más de lo mismo. Porque pese a su carácter de secuela de fórmula heredada y extendida, casi copiada, esto no es más que un sentimiento impostado. “Creep 2” sigue sorprendiendo, sigue mostrando un carácter imprevisible, infectado por un Mark Duplass que vuelve a ofrecer todo un recital del horror en su rostro, ya adueñado de su propio personaje. Y del humor. Sigue haciendo gala de ese humor tan incómodo. Tan creepy. Es difícil saber por dónde va a tirar este juego del ratón y el lobo, por dónde va a asestar el golpe al espectador. Lo que sí es cierto, es que el mayor golpe para un servidor ha sido tener miedo a enfrentarme a la oscuridad y la soledad de mi casa. Eso, queridos aficionados al género, es terror de verdad. Gracias, Josef, Aaron… o como quiera que te llames ahora.


A favor: Mark Duplass, su carácter juguetón e imprevisible, y que provoca auténtico terror
En contra: algunos puede que solo vean más de lo mismo

Calificación ***1/2
Merece mucho la pena

lunes, 20 de noviembre de 2017

LA CRÍTICA. Cortar

El turista emocional
“Alumbrar” acababa con un truhán cazado por el paso del tiempo, en un experimento en el que el demiurgo rompía a llorar de desesperación en un giro tan descorazonador como inesperado e imprescindible. “Cortar” retoma esa idea contemplativa, no se anda con rodeos. Es una película más centrada, más madura, igual de juguetona que sus predecesoras pero con una idea en mente.

El film parte de esa premisa para volver sobre sus propios pasos. Para volver al fundamento que dio pie a esta trilogía viva, en la que Fernando Merinero se ha dejado la piel más que nunca. El cineasta, al igual que su “personaje” en el desenlace de la anterior entrega, comprende que esto supone el culmen de una etapa cinematográfica, y por ello vuelve al eje central del primer episodio. Así, ya esto no es un catálogo de viejas y nuevas novias, reales o ficticias, sino que todo gira en torno a la figura de una sola mujer que representa a todas las demás.


En torno a una mujer idealizada, que representa en sí misma el paso del tiempo. Volvemos a una isla, a una mujer, a una canción, para conformar un emotivo y nostálgico viaje a lo que quedó atrás en un espacio y un momento concretos. Todo en “Cortar” fluye con serenidad y a la vez con fluidez, con naturalidad pese a su condición de falso documental, divagando menos por el camino, con menos relleno a la vista y con un montaje más exquisito, mucho más cuidado que en las dos anteriores películas que conforman esta trilogía viva.


Y aunque hacia sus minutos finales pueda parecer que pierde algo de rumbo, no es más que una sensación impostada. Como todo lo demás en ella. Porque vuelve a encauzarse a sí misma en su escena final, para demostrarnos que Magaly, la mujer en sí, y toda esta trilogía, no son más que la catarsis y el compendio de toda una obra. Este turista emocional no es más que un hombre pegado a una cámara. Una cámara que registra una realidad que es mentira. Todo es falso. Aunque cortes, la vida sigue. El amor, el gozo y el sufrimiento también. Y el cine de Merinero, por supuesto. Para él, vida amor y cine son lo mismo. He ahí el truco. He ahí donde se halla lo vivo de este tríptico.

A favor: es la obra más madura, centrada y viva de toda la trilogía, con Merinero hablando de su propio cine
En contra: puede parecer que pierde el rumbo hacia el desenlace

Calificación ****
No se la pierda

jueves, 1 de octubre de 2015

EL CORTO CINÉFAGO. "Mermelada", de José Mellinas

¿Alguien se acuerda de aquella historia que vinculaba a Ricky Martin con una niña del programa de televisión "Sorpresa, Sorpresa", un tarro de mermelada y un perro? Pues aquella leyenda urbana, que Antena 3 se preocupó en desmentir con motivo de su 25 aniversario -si no conoces la historia, entra en este enlace-, es el punto de partida para "Mermelada", un corto de doce minutos de duración que tiene la peculiaridad de haber sido grabado con un iPhone 5S, para ser presentado en el Phonetastic Sitges Mobile Film Festival2015, un certamen de cortos de género rodados con móviles y tablets, enmarcado dentro del Festival Internacional de Cine Fantàstic de Catalunya, más conocido como Sitges.

Un trabajo repleto de humor negro que comienza como un mockumentary y acaba derivando en un found footage sabiamente utilizado, SPOILER en una mezcla entre "Tusk" y la reciente "Creep" FIN SPOILER. A destacar la labor de sus dos actores protagonistas, que son ni más ni menos que su director y guionista, y el coguionista Albert Anguera, espontáneos y naturales ambos.


El cortometraje puede disfrutarse en la web oficial del festival Phonetastic, donde además, previo registro, puede votarse por el mismo antes del 4 de octubre. Mucha suerte, compañeros.

Aquí tenéis el link para visualizar y votar por el corto.

viernes, 21 de noviembre de 2014

LA CRÍTICA. Exists

El found footage ha muerto
Pocos son los que, más allá de unos pocos títulos forjados por cerebros bastante iluminados, han conseguido exprimir el found footage haciéndolo imprescindible para la historia que cuentan. Sin embargo, como formato en sí ha quedado obsoleto y prostituido. Ya no se limita a un simple “grábalo todo, por tu puta madre”, sino que ahora además hace uso de la multicámara y del montaje de imágenes para darle mayor empaque cinematográfico, vilipendiando ya las bases en que se fundamenta el formato en sí mismo.

La vuelta de Eduardo Sánchez al recurso campestre que él mismo y Daniel Myrick convirtieron en viral de cara al nuevo siglo con “El proyecto de la bruja de Blair” –no lo inventaron, que para eso ya estaba “Holocausto caníbal”- podía ser motivo de alegría para resucitar un subgénero ya en vías de extinción, especialmente después de su simpático segmento zombi en “V/H/S 2”, que parece haberse rodado en un descanso de la filmación de la que nos ocupa. Pero lo que Sánchez demuestra con “Exists” es que la idea que revitalizara hacia finales del milenio pasado no fue más que fruto de la casualidad, de estar en el lugar indicado en el momento oportuno.


Lo que “Exists” vende viola los postulados mismos del found footage. Todo en ella está injustificado si tenemos en cuenta que la cámara debe estar en manos de uno de los personajes. Los cambios de plano, el montaje de las imágenes grabadas, el uso de banda sonora de fondo o los propios cambios de cámara carecen de todo sentido en esta película. Es como si hubieran querido rodar un film de terror convencional, pero con una cámara casera, y para justificar el formato se han sacado de la manga que uno de los protagonistas es un adicto a grabarlo todo y colocar cámaras por el bosque. Si a eso unimos el tan trillado mecanismo para colocar los sustos consistente en “ahora enfoco una grieta o una ventana por la que algo irrumpirá para sobresaltarnos”, la originalidad de la propuesta queda en entredicho.


Al menos se agradece que, en una cinta en la que lo peor es la técnica de filmación elegida por encima de un guión que tampoco obra maravillas, éste no nos martirice con la presentación de unos personajes que nos importan más bien un comino. “Exists” tiene el atractivo de ir al grano y ofrecer algo de entretenimiento pasajero. Y en su tramo final, quizá el mejor del conjunto, nos ofrece un survival repleto de justicia poética. Porque tiene mérito que el monstruo se convierta en un ser tan humano que lleguemos a sentir simpatía por él. Aunque ello implique que los desdichados protagonistas estén de más en la función.

A favor: el tramo final y que vaya al grano
En contra: el recurso que trata de explotar, ya bastante marchito y repetitivo

Calificación *1/2

viernes, 22 de marzo de 2013

LA CRÍTICA: The Bay

El terror ecológico
Nunca he entendido el recelo que muchos guardan hacia Barry Levinson. Más allá de galardones discutibles –que este señor no sólo tiene un Oscar, sino que ha triunfado en los Emmy y dos veces en Berlín, entre otras muchas menciones- es un artesano, que no un mercenario, de los de toda la vida, de esos a los que puedes encargar un trabajo con la casi total seguridad, salvo excepciones, de que hará un buen trabajo. Aunque a veces dé la sensación de que acepta cualquier tipo de trabajo y se vende al mejor postor. Sea como fuere, ha tocado casi todos los palos imaginables, desde el drama y la comedia hasta la ciencia-ficción, pasándose ahora al terror con “The Bay” para demostrar si su versatilidad, pese al paso de los años, sigue aún vigente.

Sin embargo,  conviene aclarar un punto importante. “The Bay” no es, realmente, un film de terror. Es más bien un falso documental con tintes terroríficos, donde el terror está en lo que se cuenta, en los estremecedores hechos ocurridos en esa localidad costera en la que se desata una extraña infección que diezma su población en apenas 24 horas. Sí, tiene un par de sobresaltos realmente conseguidos aunque previsibles, pero su intensión es generar interés y tensión en lo que se cuenta.


Y en este sentido, consigue de sobra su cometido. El enérgico montaje, compuesto por historias paralelas ocurridas a las víctimas en el fatídico Día de la Independencia norteamericana, y el contexto y la vocación de mockumentary de la propuesta justifican de sobra el uso del dichoso found footage, un recurso narrativo que en otros filmes puede resultar forzado y reiterativo. Levinson logra que la técnica acompañe a la historia y la narración se haga fluida, sin abandonar casi en ningún momento su propia premisa artística.


Sin ser sobresaliente, le sobra, eso sí, más de una explicación reiterativa en forma de molesta voz en off y resúmenes visuales, y la cinta pierde algo de fuelle en su tramo final una vez ya tiene todo el pescado vendido. Pero Levinson ha vuelto a demostrar lo bien que se adapta a cualquier género y época, y postula aquí un documental de terror ecológico muy por encima de esos filmes de found footage que normalmente llegan a nuestras pantallas, en los cuales la técnica no ayuda a la historia. Y, encima, deja un mal rollo en el cuerpo indescriptible, prueba irrefutable de que ha conseguido lo que buscaba, que pensemos que lo que en ella se cuenta podría ocurrir cualquier día.

A favor: que el found footage está totalmente justificado, y la posibilidad de que esto llegue a ocurrir algún día
En contra: es demasiado reiterativa en sus explicaciones
Calificación: ***1/2

martes, 30 de agosto de 2011

Nuevo y último tráiler de "Apollo 18"

El Apollo 17 no fue la última misión tripulada a la Luna. En 1972, una misión secreta volvió a pisar nuestro satélite. ¿Por qué se mantuvo en secreto? ¿Por qué nunca hemos vuelto? Gonzalo López-Gallego ("El rey de la montaña") fantasea con esta idea en "Apollo 18", su salto al mercado USA que promete hacérnoslo pasar mal. Este viernes llega a la cartelera estadounidense, y si hacemos caso a lo que se dice en este tráiler definitivo, los últimos diez minutos prometen pasar a la historia del cine. 


martes, 15 de febrero de 2011

LA CRÍTICA

I'm still here **

La gran estafa

En 2008, Joaquin Phoenix sorprendía a propios y extraños con el anuncio de su retirada de la actuación para dedicarse al rap, como parte de lo que podía entenderse como un viaje de descubrimiento personal que llevaba, forzosamente, a quitarse la máscara que Hollywood y la fama imponen. Se dejó barba y ganó varios kilos, al mismo tiempo que hacía enemigos en la industria cinematográfica y discográfica, los primeros por no entender ese cambio tan radical en uno de los mejores actores de su generación y los segundos por lo que veían como una evidente falta de respeto.

“I’m still here” describe el turbulento año en que tuvo lugar la transformación del intérprete en clave de falso documental. Porque todo lo que Phoenix hizo entonces era una gran estafa, un papel preparado a conciencia y del que no podía desprenderse en ningún momento. Casey Affleck firma este mockumentary que redefine el género en sí mismo, el cual normalmente describe un hecho ficticio relatado como un suceso real. Lo que Affleck y Phoenix hacen en esta ocasión es darle la vuelta a este concepto, relatar un hecho real enmascarado por una gran burla, por un opulento engaño filmado según los cánones del género documental. Es decir, una capa de ficción sobre otra de realidad, que en realidad no deja de ser ficción en esencia, usando como cebo a un actor que igualmente usa una capa inexistente sobre otra real y pretende hacer ver al mundo que es la verdadera.


Tengo mis dudas acerca de la intencionalidad de esta propuesta. Que una estrella del calibre de Phoenix sea capaz de dilapidar su propia carrera en beneficio de una película, con el objetivo de denunciar el peso de la fama –de ahí que no pueda abandonar su caracterización, pues está constantemente bajo vigilancia de sus fans, los medios y los que le rodean- y la ineptitud de la industria, me suena a gran engaño. Es como, si por ejemplo, Tom Cruise estrenara un falso documental para argumentar que sus excentricidades son fruto de la preparación de un papel para dicha película. Y es que la línea entre realidad y ficción que propone “I’m still here” es tan difusa, y tan confusa, que sería imposible decidir si estamos ante lo que realmente nos venden como mockumentary o ante el intento desesperado de una estrella por enmendar el mayor error de su vida haciéndolo pasar por una guiñolesca broma.


Por eso, hay quienes ven en esta película una gran estafa o una genialidad. Yo, por mi parte, y por mucho que me demuestren que se trata de lo segundo, no dejo de verlo como una burla infumable, un film sin interés, que alterna momentos brillantes –la entrevista con David Letterman y el momento con el gurú Edward James Olmos- con otros que bien podrían haber salido de la mente de los chicos de “Jackass”. Y todo presentado de manera caótica, a veces desagradable, sin definir las bases de la propuesta que hagan comprensible la decisión de su personaje. Cuando veíamos la evolución de la historia por la televisión y la red, todo era más verosímil que lo que finalmente nos han presentado. La ficción en este casi ha superado a la realidad.

A favor: la entrevista con David Letterman y el gurú Edward James Olmos 
En contra: que todo suene a molesta estafa

viernes, 23 de octubre de 2009

"Paranormal Activity", la nueva Bruja de Blair


Ha pasado exactamente una década desde que Eduardo Sánchez y Daniel Myrick sorprendieran con un formato novedoso bajo el título de “El proyecto de la Bruja de Blair”, un experimento fílmico que combinaba el marketing viral y el morbo que despertaba una leyenda urbana extendida como una infección por la red y el mockumentary, una sátira de los documentales –aunque a este género debería pertenecer más bien la reciente “District 9” y “El diario de los muertos” de Romero-, y a la cual han copiado en infinidad de ocasiones. Hasta en España nos hemos atrevido con las sobresalientes entregas de “[REC]”.

Dicho esto, podría parecer que “Paranormal Activity” es un subproducto más perteneciente a este movimiento. Pero está despertando tal revuelo que es imposible no hablar de ella en particular. La película costó cerca de 15000 dólares, bastante menos que el filme de Myrick y Sánchez, y fue presentada en 2007 en festivales como el Slamdance Film Festival y el Screamfest Film Festival. Pero no encontraba distribuidora, y según cuenta la leyenda, Spielberg adquirió una copia en DVD en 2008 y quedó tan horrorizado que casi la destruye alegando que “algo” le había dejado en su habitación del pánico. Acto seguido, se puso en contacto con el director de la película, Oren Peli para rodar un remake de mayor presupuesto. Éste se negó, y convenció a Dreamworks y Paramount para que realizaran un pase a un reducido grupo de personas con el objeto de demostrarles que no era necesario tocar nada. Instalaron cámaras de visión nocturna en la sala y las reacciones iban desde gritos hasta gente abandonando la sala.

Pues bien, dos años más tarde llega a todo el mundo “Paranormal Activity”, que gracias al boca a boca ha ingresado ya en Estados Unidos la cifra de 38 millones tras un mes en cartel, donde ha ido escalando posiciones y ya es número 1. Todo parece indicar por su tráiler y la expectación que está despertando que se trata de parte de la campaña publicitaria y que la película no es para tanto. De hecho, los que la vieron en el pasado festival de Sitges aseguran que da menos de lo que promete, que decepciona para entendernos. Así lo dejan claro en la crítica que los chicos de http://www.aullidos.com/ han hecho de ella.

Y parte de la campaña también es el llamamiento que desde la distribuidora hacen para que los internautas firmen en la web oficial para lograr que la película se estrene en su ciudad, erigiéndose así como la primera película bajo demanda. Hay que llegar a 200000 peticiones para conseguirlo, y aún no han llegado a 2000. Difícil que esto sea cierto, pues “Paranormal Activity” tiene ya prevista la fecha de estreno para el 25 de Noviembre en salas españolas. Les dejo el tráiler original –mejor no verla doblada, que ya tengo malas experiencias con “Cloverfield” y “District 9” en ese sentido- y la web donde realizar su petición, así como la crítica de Aullidos.
¿Quieres que "Paranormal Activity" llegue a tu ciudad? Pincha aquí
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