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lunes, 31 de agosto de 2015

EN PAZ DESCANSE... Wes Craven (1939-2015)

Un referente indiscutible dentro del género de terror. Un clásico, un nombre de enorme relevancia. El hombre tras las máscaras, podríamos llamarle. Wes Craven, si bien era filólogo, psicólogo y filósofo, se hizo un hueco en el imaginario colectivo en otro campo, el cine, y comenzó su carrera en los 70 en producciones polémicas en las que no aparecía acreditado, algunas de ellas pornográficas –una de ellas, en 1975, titulada “The Fireworks Woman”, en la que firmó bajo el pseudónimo de Abe Snake-, con imágenes demasiado explícitas para la época.

Y su primer trabajo como realizador seguiría esta senda. “La última casa a la izquierda” se convirtió en todo un éxito que sacudió a las masas por su crudeza, y con ella recorrió medio mundo y se labró una reputación, que revalidaría en 1977 con “Las colinas tienen ojos”, toda una obra de culto para los aficionados al género, y con la que triunfó en Sitges. Sin embargo, pese a este prodigioso comienzo, sus trabajos siguientes no serían apreciados más que por los grandes seguidores de su obra, y no se revalorizarían hasta décadas después. “Bendición mortal”, “La cosa del pantano” y la secuela de “Las colinas tienen ojos” se convertirían en fiascos que parecían hacer presagiar que a aquel prometedor debutante se le había apagado la estrella muy pronto.


Sin embargo, si algo caracterizó la filmografía de Craven fue que siempre supo renovarse a sí mismo. Y así ocurriría en 1984, cuando alumbraría a todo un icono cinematográfico de nuestras pesadillas. Con “Pesadilla en Elm Street” sería su regreso por la puerta grande, un film que rompería moldes y nos presentaría a un psychokiller tan imperecedero como Freddy Krueger. Y a ella le siguieron las reivindicables, si bien en su momento no levantaron demasiado polvo, “La serpientes y el arcoíris”, “Shocker, 10.000 voltios de terror” y “El sótano del miedo”.

Y volvió a hundirse en la clandestinidad. La carrera de Craven también sucumbió a la crisis del género de comienzos de los 90, y ni la errática “Un vampiro suelto en Brooklyn”, con Eddie Murphy, ni su regreso a la saga que le dio la fama con “La nueva pesadilla de Wes Craven”, con la que se alzó con el premio al mejor guión en Fantasporto, acabaron de cuajar del todo. Hasta que en su camino se cruzó un joven con grandes ideas llamado Kevin Williamson, y juntos perpetraron su segunda renovación con la trilogía “Scream”. Además, propiciarían la resurrección del slasher adolescente autoconsciente y carente de prejuicios. Sin duda, su mayor éxito comercial, una saga que arrasaría en entregas de premios como las de los festivales Gérardmer, de la Academia de Ciencia-Ficción, Terror y Fantasía, y los MTV.

Su trayectoria posterior no sería nada fructífera, a excepción de su escarceo en el drama con “Música del corazón”, que le valió una nominación al Oscar a Meryl Streep, y el thriller de suspense “Vuelo nocturno”. Participó en un segmento de la coral “Paris, je t’aime” y “Scream 4” sería en 2011 su última película como dirección. Una entrega absolutamente reivindicable que no acabó de funcionar en taquilla. Este año produjo la animada “Home” y participó como actor en “Jay y Bob el silencioso contraatacan”, “El diario de los muertos” y la serie de tv “Castle”, así como cameos en su saga “Scream”, entre otras apariciones.

Wes Craven, todo un hito del terror, una leyenda del género, nos abandonaba este domingo a los 76 años a causa de un cáncer cerebral. Todo un innovador y visionario que cambió las constantes del fantástico en múltiples ocasiones. Descanse en paz, maestro.



miércoles, 20 de agosto de 2014

INSTANTÁNEAS MÍTICAS. Freddy Krueger y sus compañeros de reparto... incluido Johnny Depp

Freddy Krueger no era tan malo. En realidad, era el amigo de los niños. Porque bajo su máscara había un tipo simpático llamado Robert Englund, un actor del que sus compañeros de reparto siempre han hablado maravillas. Aquí le tenemos, posando junto a sus víctimas de “Pesadilla en Elm Street”, entre ellas la protagonista Heather Langenkamp y un jovencísimo Johnny Depp, en el que sería su primer papel en la pantalla grande. Eso sí, que Englund fuera un tipo simpático no quiere decir que se hiciera amigos de sus compañeros. De hecho, sobre Johnny Depp dijo lo siguiente, cuando le preguntaron si seguían siendo amigos: "Nunca fuimos amigos, tan sólo trabajamos juntos en dos películas (la primera y la sexta entregas de la saga Pesadilla en Elm Street). Le encontré en un bar hace años y él había hecho una película que se había estrellado en Estados Unidos pero que había triunfado en Europa. Le dije que tal vez debería mudarse a Europa, donde estaba consiguiendo mejores críticas- tal vez puse un pensamiento subliminal en su cabeza que le motivó a mudarse a Francia". A todo esto, Englund escucha en esta instantánea música, justo lo que hace Depp en el film original mientras duerme, antes de morir.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Noticias en Cadena

Llevo tiempo sin escribir este resumen de noticias. Pero es que nada de lo que ha pasado en estos días me ha llamado la atención, salvo esto:

- Mientras escribía esta columna de noticias me entero de la elegida por la Academia española para representar a los Oscar. Recordemos que las candidatas eran “La piel que habito” de Almodóvar, “La voz dormida” de Zambrano, y “Pa Negre” de Villaronga, la película a la que más se le ha hecho la pelota en lo que llevamos de año. Vamos, que siempre proponemos a Almodóvar, Garci o Amenábar, y si no están, alguna peli de la guerra civil o la posguerra. Nunca nos arriesgamos, y eso que ahí tenemos a Urbizu o “EVA” para ofrecer algo distinto a los académicos. En 2009, los yanquis se volvieron locos con “Celda 211”, tanto que desde entonces quieren hacer un remake. Si la hubiéramos llevado… A todo esto, la elegida ha sido “Pa Negre”. Sobran palabras.


- Paul Verhoeven parece tomarse un descanso entre película y película, y ahora salta con un nuevo proyecto que aboga por la democracia cinematográfica. Me explico: Entertainment Experience comienza con una obra de 30 minutos de duración cuyos protagonistas serán seleccionados de un casting abierto a cualquiera que decida presentarse, y cuya labor irá más allá de la mera interpretación, ya que ellos mismos se harán cargo de la fotografía, música,… y los guiones se elegirán democráticamente. ¿Dónde entra Verhoeven en todo esto? Pues una vez acabe el primer proyecto, iniciará uno propio en el que repetirá todo lo hecho pero con su propio equipo técnico y artístico. Ambos filmes serán estrenados en salas comerciales, en lo que es un proyecto de lo más curioso. Pero sigo echando de menos al director holandés de antaño.


- Movieweb ha confirmado las sospechas en una entrevista a Wes Craven: "Sí, lo más probable es que haya 'Scream 5'. Es algo que Bob Weinstein quiere hacer, por tanto me inclino a pensar que así será. ¿Si estaré en ella?, de momento no lo sé, pero si pienso que puede ser maravillosa por supuesto que formaré parte de ella". El director no quiso dar pistas sobre qué dirección podría tomar la cinta, teniendo en cuenta la ambigüedad dejada por 'Scream 4': “Si te lo dijera tendría que matarte. Es mejor un final en el que no imaginas qué puede ocurrir después. Sin duda es un gancho para una secuela. Creímos que era mejor especular e ir dejando pistas. No es cuestión de ser más o menos inteligente para averiguar qué ocurrirá en la 5ª”. Espero que Craven esté en ella, y viendo lo que ocurre en la cuarta, podríamos estar ante una saga renovada, una nueva trilogía.


- Acabamos con imágenes. Ya podemos respirar tranquilos, porque Catwoman tiene orejas. Así lo atestigua esta imagen del rodaje de “The Dark Knight Rises”, aunque insisto en que el look de Michelle Pfeiffer en la de Tim Burton era mucho más acertado y currado. 


miércoles, 18 de mayo de 2011

Habrá "Scream 5", según Harvey Weinstein

La respuesta de “Scream 4” en la taquilla no ha sido la esperada. Los años no pasan en vano, y eso se le ha notado a la saga de Wes Craven y Kevin Williamson. El público actual demanda otro tipo de terror, y el slasher adolescente y cinéfilo no es un reclamo. Por ello, la película lleva recaudados unos tristes 91 millones de dólares a nivel mundial, de los cuales 37 pertenecen a la venta de entradas en suelo americano. Esta cifra es justo la mitad de la conseguida por títulos anteriores, y también la mitad de lo que sus productores, los hermanos Weinstein, esperaban de un film que ha costado 40 millones.

Pero lejos de tirar la toalla, Harvey Weinstein ha querido tranquilizar a los fans de la franquicia y ha declarado que: “Las ventas exteriores son tan fuertes que vamos a hacer más de 100 millones de dólares a nivel mundial. Ahora rondamos los 90 millones, pero quedan unos cinco o seis grandes y pequeños países a los que la película no ha llegado todavía. Probablemente vamos a recaudar 110 millones. Me gustaría que hubiera sido mejor en nuestro país, pero vistos los resultados globales, ni de lejos diríamos que la apuesta nos ha salido mal”. Vamos, que habrá “Scream 5”, si sus responsables así lo estiman oportuno. Personalmente, prefiero que lo dejen estar. Me alegro del regreso de Ghostface y me ha gustado mucho esta última entrega, pero alargar la saga mucho más me parece prescindible. Aunque, como fan de “Scream” que soy, veré cuantas me pongan por delante hasta que la calidad comience a bajar. Y si lo que buscan es rentabilidad, que acorten presupuesto lo máximo posible.

Por si fuera poco, en abril Weinstein reveló que el guionista Kevin Williamson había hecho la cuarta entrega de Scream pensando en una nueva trilogía, por tanto todo apunta a que efectivamente no sólo tendremos quinta entrega, sino también una sexta.

miércoles, 4 de mayo de 2011

LA CRÍTICA: Scream 4

La sanguinaria red social

“Scream” funcionaba como un cuchillo afilado directo al corazón que recopilaba las constantes, fallos y tópicos del terror en general, y del slasher en particular, y no hacía precisamente una actualización de los mismos, sino que los parodiaba y reverenciaba al mismo nivel. Ahí radicaba su falsa originalidad, en servir un cóctel de humor y terror para las nuevas generaciones analizando el paso del tiempo en el género, actualizándolo para los adolescentes de los 90 a base de recoger los méritos que otros lograran antaño.

Teniendo esto en cuenta, su originalidad difícilmente podía ser superada por las inminentes secuelas. Y de hecho así fue. Consciente de esto, Kevin Williamson no trató de superarla, sino de servir en “Scream 2” una revisión del concepto de secuela y añadir además algunas lecturas metalingüísticas con aquella “Puñalada (Stab)” que parodiaba hasta el imposible la historia real, siendo esta misma una exageración de nuestra realidad. 



En “Scream 4”, la vuelta de Williamson a la franquicia tras abandonarla en la tercera –esto se nota para bien en el guión-, sigue intacto el espíritu de la saga, y volvemos de nuevo a Woodsboro, de donde nunca debimos haber salido. Todo lo que caracteriza a las anteriores está presente aquí. Sustos, humor a expensas de los paradigmas del género, adolescentes desmembrados y una cinefilia latente. Y, eso sí, bastante más hemoglobina y vísceras en cada nuevo acto de Ghostface.



No hay desarrollo de personajes, ni falta que hace. No aporta nada nuevo, ni falta que hace. No trata de superar a la primera, ni falta que hace. Su objetivo es entretener, y eso lo cumple con creces. Pero por encima de todo esto, lo importante es su mensaje. Porque Williamson analiza el paso del tiempo para el terror: la tendencia de la industria hacia los remakes, el exceso de gore injustificado tipo “Saw”,.. y los usa como antaño en su beneficio para parodiarlos. Marca las claves de los reboot, de las renovaciones de la franquicia, en una continuación en la que las reglas han cambiado en estos diez años, hasta el punto de que las nuevas entregas podrían prescindir de los protagonistas sin despeinarse.



“Scream 4” vuelve a incorporar la esencia del cine dentro del cine en su glorioso comienzo, y en su desarrollo peca de ser un pelín convencional y falta de intensidad en sus muertes, pero no deja de divertir en su conjunto. Y en su morboso acto final no sólo se referencia a sí misma, sino que Williamson actualiza a su Ghostface haciéndole partícipe de las nuevas tecnologías y lanza un estremecedor mensaje, quizá demasiado explicado en las motivaciones de su asesino, sobre el mal uso de Internet como macabra herramienta masiva y promocional de toda una generación cada vez más desconectada de sí misma, capaz de todo por ganar un nuevo fan.



En medio de todo, en esta intencionada renovación de la franquicia se cede el protagonismo más a los secundarios que a su trío estelar, dejando claro que cualquiera puede caer, y brilla con luz propia un director como Wes Craven, reticente a ser considerado una vieja gloria y capaz de adaptarse a sí mismo, y a su peculiar slasher, a los nuevos tiempos.

A favor: sus primeros minutos, y su mensaje sobre el cambio de la red social actual
En contra: es demasiado convencional en su desarrollo

Valoración: ***1/2

sábado, 30 de abril de 2011

La película del mes: Scream, vigila quién llama

¿Cuál es tu película de terror favorita?


Reglas que deben cumplirse para sobrevivir en una buena película de terror
#1. No practicar el sexo
#2. No puede beber ni tomar drogas. Es el factor pecado.
#3. Nunca bajo ninguna circunstancia digas “Enseguida vuelvo”, porque no volverás.


Casey (Drew Barrymore) prepara unas palomitas mientras espera a su novio Steve para pasar una velada viendo películas de terror. Alguien llama, y aparentemente se ha equivocado de número. La misma persona vuelve a llamar, y comienza una inocente conversación acerca del cine de terror. “¿Cuál es tu película de terror favorita?”, pregunta la persona al otro lado del teléfono. “La noche de Halloween” responde Casey. La voz al otro lado le pregunta su nombre, y Casey le pide una razón, a lo que él responde: “Porque quiero saber a quién estoy mirando”. La inocente conversación se interrumpe, y comienza un perverso juego sobre cine de terror, donde estarán en juego las vidas de Casey y su novio, atado a una silla y amordazado en el patio trasero.



“Te hago una pregunta. Si la aciertas, Steve vivirá”.  Casey responde correctamente a la pregunta “Dime el nombre del asesino en  La noche de Halloween”.  Pero la segunda tiene truco: “Dime el asesino en Viernes 13”. Jason responde ella, pero la voz dice que la respuesta es incorrecta.  “He visto esa película veinte condenadas veces”, pero él replica “entonces deberías saber que la asesina es la madre, Jason no aparecía hasta más tarde”. El fallo le cuesta la vida a Steve, pero Casey tiene una oportunidad de salvarse si elige la puerta de salida correcta. Las palomitas ya están ardiendo, un mal presagio de lo que va a ocurrir.


Casey ve la negra silueta del asesino en la casa y se esconde, pero éste la sorprende. Su máscara es la de un fantasma que parece gritar, similar al cuadro de Münch “El grito”. Casey huye e intenta llegar a sus padres, que en ese momento llegan a casa. Pero el asesino llega antes a ella y le asesta varias puñaladas. Ya sin aliento y casi sin poder hablar, Casey alcanza a sus progenitores, pero no es capaz de emitir ni un sonido, así que no consiguen oírla y entran a casa mientras el asesino remata a Casey.  Cuando sus padres entran en casa, está llena de humo por las palomitas quemadas, su hija no responde a su llamada, e intentan usar el teléfono. Es entonces cuando oyen los últimos sonidos de su hija con vida, que aún tiene el apartado descolgado. Cuando salen al jardín por la puerta principal, descubren a su hija colgada ya del árbol delantero. La cámara avanza vertiginosa hacia el cadáver, y éste es el comienzo de la ola de crímenes perpetrados contra los adolescentes del apacible pueblo de Woodsboro.


Éste fue el imponente prólogo de “Scream” (Grito, como el rostro del asesino), perfectamente planificado por un especialista del género como Wes Craven, escrito por una promesa, Kevin Williamson, y musicalizado por Marco Beltrami, otro maestro del género que aumenta tensión a las imágenes del realizador. Un comienzo inolvidable, que ha pasado a la historia del cine, por su brutalidad, su inteligencia y por cargarse ya en su primera secuencia a la supuesta estrella de la cinta. Y es que Drew Barrymore, la niña de “E.T.”, aparecía como cabeza de cartel de una propuesta que, en sus minutos siguientes, pondría patas arriba al slasher y lo sacaría de las garras de la serie B para devolverlo a un lugar que no ocupaba desde comienzos de los 80, cuando él mismo y compañeros como John Carpenter redefinieron el género.  


Pero la nueva vuelta de tuerca al terror tenía truco, pues lo que hace “Scream” es parodiar las bases del género, los tópicos, burlarse de ellos, y a la vez repetirlos hasta la saciedad en un ejercicio de genialidad y bienvenida hipocresía. Crearon Craven y Williamson un nuevo subgénero que en realidad ya existía, el slasher adolescente, pero que en sus manos tomó una nueva dimensión metalingüística de cine dentro del cine, en la que sus víctimas eran conocedores de las reglas para sobrevivir en un film de terror, pero acababan cometiendo los mismos fallos que las estrellas de la ficción, y acababan pereciendo atravesados por el afilado cuchillo del asesino. 


El cineasta que resurgió de sus cenizas
Pero “Scream” no sólo pervertía las reglas del terror con asesino suelto y lo hacía resurgir de sus cenizas, sino que supondría la vuelta al género de un maestro ya consolidado, Wes Craven. Los comienzos del cineasta a finales de los 70 fueron prometedores. Películas de culto como “Las colinas tienen ojos” o “La última casa a la izquierda” lo encumbraron a la categoría de joven talento del celuloide. Pero no le duraría mucho. No fue hasta 1984 que volvió a tener cierto renombre gracias a la creación de uno de los mejores psicokillers de la historia del cine, Freddy Krueger, que marcaría su primer resurgimiento a las filas de los mejores del género.

Su carrera posterior contendría enormes altibajos, siendo de lo más destacable “La serpiente y el arcoíris” y “La nueva pesadilla de Wes Craven”. Pero fue con “Scream” con la que volvería a emerger de las profundidades del terror de serie B en el que estaba inmerso e ingresaría en la liga de los poderosos de la industria, pues el éxito de la saga fue descomunal. Demostraba además que a sus casi 60 años seguía en plena forma.

Y eso que no fue en principio el cineasta pensado para llevar a buen puerto la película. Antes que él se barajó el nombre del nuevo prodigio de Hollywood, Robert Rodríguez, a quien Miramax ataba bien corto tras los éxitos de “Desperado” y “Abierto hasta el amanecer”. Incluso se pensaba en Oliver Stone. Pero sin duda la elección de Craven, un gran conocedor del horror cinematográfico capaz de reírse de sus propias películas, no pudo ser más acertada. Lo que aún es incomprensible es que, justo antes de aceptar “Scream”, se embarcara en ese infame bodrio con Eddie Murphy como protagonista que sería “Un vampiro suelto en Borrklyn”.

Gracias a un alumno aventajado
Pero si a alguien debemos agradecer la existencia de este original resurgimiento es a Kevin Williamson, talentoso guionista con mucha cinefilia a sus espaldas. Paseó el guión de “Scary Movie”, como inicialmente se llamaría el film, por todos los estudios, pero sólo fue aceptado por los mandamases de la Miramax, los hermanos Weinstein, que vieron un enorme potencial en el producto que el joven escritor tenía entre manos, y que le venía como anillo al dedo a una productora independiente que por entonces cosechaba sus mayores éxitos con filmes de terror y fantasía, antes por supuesto de pasar a formar parte de los Oscar con “El paciente inglés”, momento en el cual aumentaron su caché, pero sin dejar de lado su vena independiente y su afición por las horror movies.

El guión de Williamson ya describía a un asesino fantasmagórico, pero no fue hasta la búsqueda de localizaciones para la película que se encontró la famosa máscara que hoy en día conocemos, en una casa abandonada. De hecho, el nombre de Ghostface fue atribuido al personaje por uno de los protagonistas, el personaje de Tatum interpretado por Rose McGowan, que lo llamaría así antes de morir. Pero su nombre oficial es Father Death (Padre Muerte), nombre que figura en la bolsa del disfraz del asesino que se encontró tirada en la calle, después de que la protagonista Sidney Prescott fue atacada por primera vez.

Entre director y escritor se establecería una relación de complicidad extrema, bien visible en la película, pues juntos contribuirían al éxito de la cinta. Por si fuera poco, colaborarían en tres ocasiones más, dos de ellas en secuelas de la saga y otra en la parcialmente fallida “Cursed (La maldición)”.

Con un presupuesto muy modesto, pero no reducido, de 14M$, la película pasó a llamarse como hoy la conocemos, para hacerla más comercial, y Craven eligió un cast de actores jóvenes y prácticamente desconocidos. Drew Barrymore iba a ser la protagonista, rechazó el papel y prefirió ser la primera en morir, porque le daba más morbo. Un gran acierto, pues su muerte, por ser posiblemente la única estrella por entonces del reparto, causó un gran impacto, y recuerda a lo ocurrido en “Psicosis”, donde la estrella de la cinta, Janet Leigh, fallecía sin llegar a la mitad de la historia.


En su lugar, Williamson quería a Molly Ringwald, actriz mítica de las comedias de los 80 gracias a películas como “El club de los cinco”. Pero Ringwald ya era muy mayor para interpretar a una estudiante de instituto, así que de todas las presentadas al casting se optó por Neve Campbell, una actriz venida de la televisión que empezaba a despuntar en la serie “Cinco en familia” y que podía interpretar la inocencia y virginalidad de la protagonista Sidney. Otra actriz presentada al casting fue Melissa Joan Hart, la famosa bruja adolescente Sabrina de la serie de televisión.


Junto a Campbell, una actriz con mucha más experiencia que sin embargo saltaría a la fama tres años antes gracias a su papel de Rachel en la serie “Friends”, Courteney Cox, para interpretar a la indiscreta periodista Gale Weathers, capaz de todo por conseguir la mejor noticia. Y completando el trío protagonista, uno de los hermanos Arquette, más conocido por ser hermano de Rosanna y Patricia que por su trabajo como actor, para encarnar al patoso ayudante del sheriff Dewey. Su personaje iba a morir inicialmente, pero tras varios pases para el público decidieron darle una oportunidad a última hora a petición de los mismos. Si nos fijamos en la escena, parece que realmente muere, pero en la siguiente escena aparece por sorpresa en la camilla siendo atendido por los médicos.


Completaron el reparto Skeet Ulrich, el novio de Sidney, un actor también desconocido que trabajaría ese mismo año con Campbell en “Jóvenes y brujas”; Rose McGowan, más famosa posteriormente por ser pareja de Marilyn Manson y actualmente de Robert Rodriguez; Matthew Lillard, tendente a la gesticulación excesiva y con poco trabajo a sus espaldas; y Jamie Kennedy como Randy, habitual de la televisión y que ya apareciera, sin acreditar, en “El club de los poetas muertos”, de Peter Weir. Su personaje, Randy, actúa de intermediario con el público explicando las bases del cine de terror, y de él salen las tres reglas básicas para sobrevivir a una película de este tipo. Y, aunque su papel no ganaría importancia hasta entregas posteriores, tenemos a Liev Schreiber, como supuesto asesino de la madre de Sidney un año antes.

Como secundario de lujo tenemos a Henry Winkler, famoso en Estados Unidos por interpretar durante diez años a el Fonz en la serie “Días felices”, y que aquí interpreta al malogrado director del instituto. Y como cameos especiales tenemos a Linda Blair, la ya crecidita niña de “El exorcista”, y al propio Wes Craven, interpretando al conserje Fred, y con un look muy parecido al de Freddy Krueger (ver fotos bajo este párrafo).


Un juego de metacine
Pero “Scream” no sería lo mismo sin sus continuas referencias a otras películas de terror, a las cuales homenajea a la vez que cuestiona y ridiculiza exponiendo sus errores. Errores, que, sin embargo, se empeña en reproducir en un ejercicio de metacine en el que su creador, Kevin Williamson, es un experto. Porque la cinefilia del guionista no tiene límites. Lo suyo no es desarrollar a sus personajes, sino aprovechar un género para dar una lección de cine dentro del cine. Algo similar a lo que haría en su posterior serie televisiva, “Dawson crece”, en la que su protagonista habla sin parar de las películas de su vida.

“Scream” bebe así más de la comedia que del terror propiamente dicho, pues lo suyo es una parodia de las constantes de un subgénero a veces tan repetitivo como el slasher. Las vírgenes se salvan, la actriz de grandes pechos corre subiendo por la escalera en lugar de salir por la puerta principal, el asesino resucita repentinamente al final para asestar su último golpe… todo esto está presente en “Scream”, donde se aborda el género al completo, las normas no escritas, las trucos, los errores habituales. 

En su segunda parte, estrenada un año después y con los supervivientes de la primera, el tema está claro: la importancia de las secuelas, con sus normas, sus errores y características básicas, nombrando incluso algunas de las mejores y las peores del séptimo arte. Ya en la primera, Drew Barrymore apuntaba que la mejor de “Pesadilla en Elm Street” era precisamente la primera, la dirigida por Craven, y que sus secuelas sobraban.
Pero el metalingüismo de “Scream 2” iba más allá: en la misma película existía otra película, “Stab” (Puñalada), que recreaba los acontecimientos ocurridos en Woodsboro con un nivel de detalle que incluso copiaba planos del primer “Scream”. Un juego de referencias no sólo ya al cine de terror, sino a la misma saga, en la que los actores se burlaban de la rocambolesca e inverosímil adaptación al cine cuando ellos mismos fueron protagonistas de alto tan absurdo. “Stab” era exagerada y ridícula. El cine dentro del cine era estrafalario, exagerando los tópicos que de por sí existen en la industria del cine. Sidney ya lo apuntaba en la primera parte: su papel lo interpretaría Tori Spelling, como de hecho ocurriría después. Y esto sirve además para la original secuencia de apertura, cuando se produce una muerte en pleno estreno de “Stab” a manos de alguien que se disfraza de Ghostface, y que pasará desapercibido entre los cientos de freaks que se visten igual en la sala. El mismo público no se toma en serio la muerte de la víctima, Jada Pinkett Smith. Ghostface puede ser cualquiera, como ocurría en “Scream”, pero ahora en su secuela podría ser incluso un espectador disfrazado. Un asesino que ha pasado a la historia del cine no por tener una personalidad definida, sino por su atuendo. Un fantasma sin personalidad, pero terrible en sus ejecuciones.

La tercera, ya no escrita por Williamson, apunta mucho más bajo. Se nota en su libreto la falta del guionista, pero es también entretenida. Su objetivo no es otro que analizar el final de las sagas, pero se riza aún más el rizo: los personajes conocerán a sus dobles en la ficción, que tienden a imitarlos como si estuvieran dando la interpretación de su vida. Además, la visión que se da del mundo del cine es aún más frívola y ridícula. 

Las referencias de la saga
Ya lo había apuntado antes. Las referencias de “Scream” son innumerables.  Hay un total de 16 películas de terror que son mencionadas en alguna escena del filme, y todas ellas son: "Aullidos", "El tren del terror", "Halloween", "Viernes 13", "Carrie", "El exorcista", "Psicosis", "Posesión infernal", "Hellraiser", "Candyman", "Prom Night", "La matanza de Texas", "Pesadilla en Elm Street", "La niebla", "El silencio de los corderos" y "Terror al anochecer".


He seleccionado una serie de referencias que a mi juicio merecen ser destacadas:La escena en donde el asesino supuestamente muerto vuelve a la vida para dar un último susto, es una referencia al final de películas como "Carrie" o "Viernes 13".

  • La voz que se escucha llamando a Sidney (Neve Campbell) en el servicio, recuerda mucho a la de Freddy cuando llama a Nancy (Heather Langenkamp) en "Pesadilla en Elm Street".
  • En la escena del garaje, Tatum piensa que el asesino con disfraz es Randy (Jamie Kennedy), igual que en "La noche de Halloween" cuando Linda (P. J. Soles) piensa que quién está disfrazado es Bob (John Michael Graham).
  • En la película "Prom Night" Jude (Joy Thompson) dice que sale con un tal Steve Orth, el mismo nombre que el del novio de Casey.
  • La frase que Billy (Skeet Ulrich) dice: "Todos nos volvemos locos alguna vez. Anthony Perkins, Psicosis", es una referencia a dicha película, pues en ella Norman Bates la cita.
  • Cuando Billy (Skeet Ulrich) se cuela por la ventana en casa de Sidney (Neve Campbell), pone la radio y suena una versión de la canción "Don't Fear The Reaper", tema musical utilizado en otras películas de terror como por ejemplo: "La noche de Halloween", "Apocalipsis" de Mick Garris o "Agárrame esos fantasmas" de Peter Jackson.
  • Billy (Skeet Ulrich), el novio, es acusado de ser el asesino, al igual que Rod (Jsu Garcia) en "Pesadilla en Elm Street".
  • Tanto Casey ("Scream") como Annie ("La noche de Halloween") antes de morir asesinadas estaban haciendo palomitas.
  • Cuando Randy (Jamie Kennedy) está viendo "Halloween" y dice a la tele: "Jamie, mira detrás de ti", Michael Myers está detrás de Laurie (Jamie Lee Curtis); en "Scream" ocurre lo mismo, pues detrás de Randy en ese momento se encuentra el asesino disfrazado.
  • El póster oficial de "Scream" está inspirado en el del filme "Opera" (1987) de Dario Argento; en ambos se ve el rostro de una mujer asustada, con los ojos abiertos y la boca la tiene tapada.
  • En la escena en la que el asesino ataca a Sidney en su casa, sale del armario de la misma forma que Michael Myers en "Halloween".
  • Cuando Sidney (Neve Campbell) le dice a Stu (Matthew Lillard): "En tus sueños", antes de que empuje la televisión encima de él; esto mismo ocurre en "Pesadilla en Elm Street 3", antes de que una joven sea empujada contra un televisor.
  • Cuando Billy Loomis, apellido de Samuel Loomis (Skeet Ulrich) se cuela en la habitación de Sidney (Neve Campbell), eso es una referencia a una escena similar que hace Glen Lantz (Johnny Deep) en "Pesadilla en Elm Street".  Además, su apellido Loomis, es el mismo que el del personaje de Donald Pleasance en Halloween (1978), el cual a su vez tiene el mismo nombre que el amante de Marion Crane en Psicosis (1960).
  • Cuando uno de los asesinos simula su muerte, más tarde explica que el efecto especial de la sangre lo hizo con jugo de maíz; y qué lo copió de la película "Carrie".
  • Tatum menciona al director Wes Carpenter, una referencia al director Wes Craven y a John Carpenter.
  • El director Himbry es colgado en un palo en el campo de futbol, al igual que ocurrió en PROM NIGHT 3.
La parodia traspasa la pantalla
No hace falta decir que “Scream”, al igual que sus secuelas , fue un éxito. Casi 200 millones de dólares recaudados en todo el mundo por cada una, a excepción de “Scream 4”, la vuelta de los personajes a Woodsboro para este 2011, que no ha acabado de cuajar en taquilla. Pero sí para la crítica, como bien hizo su primera entrega. Los expertos alabaron la originalidad de la propuesta y la de sus secuelas, especialmente la última y la segunda. Y eso que se cortaron muchas escenas por su exceso de escenas sangrientas, y para no conseguir la calificación NC-17, que le habría cerrado un buen sector del público. De hecho, de estrenó con escenas censuradas no sólo en USA, sino en Argentina, Corea del Sur (estuvo prohibido hasta 1999), Noruega, Australia, Chile, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, México, Holanda, Portugal, Japón, Singapur, Suecia, Inglaterra y USA. La misma película se ríe de la censura en una escena en la que Sidney y su novio comentan la transmisión de “El exorcista” por televisión con las escenas más grotescas diezmadas.

Pero el éxito fue más allá, y como ocurre en la película, consiguió traspasar la pantalla. Abrió el camino para la aparición de nuevas propuestas de terror adolescente como “Sé lo que hicisteis el último verano”, “The Faculty” –ambas escritas por Williamson-, “Un San Valentín de muerte”, “Leyenda urbana” –el mejor comienzo de un film de este tipo, junto al de “Scream”-, “Destino final”, y muchas más, de las que sólo destaco esta última y “The Faculty”, de Robert Rodriguez, donde Williamson llevaba su cinefilia hasta la serie B de los 70 de filmes como “La invasión de los ultracuerpos”. Incluso dio pie a una brillante parodia, titulada precisamente “Scary Movie”, anecdótica al ser la parodia de otra parodia, y a unos premios del mismo nombre dedicados al terror y la ciencia-ficción.

No es de extrañar, pues Craven aportaría sus conocimientos del género al guión del alumno Williamson, que ya apuntaba maneras. Su sabiduría acerca de las reglas del terror, y de la industria en general, y las plasmarían juntos en una película que cumple ya 15 años de su exitoso estreno en salas, en muchas ocasiones en tono de burla que escondía una feroz crítica contra todo un sistema de producción. El mismo Ghostface reaparece en un destello en los créditos finales, anunciando su inminente vuelta.  Les dejo con la escena de apertura, que 15 años después sigue poniendo los pelos de punta.




Valoración: ****

jueves, 17 de febrero de 2011

Nuevo y original cartel de "Scre4m"

Queda muy poco para que se estrene la que, según aseguran los afortunados que la han podido ver en los test screenings, es la mejor entrega de una saga ya clásica del terror, "Scream". Y para amenizar la espera ha salido este cartel, que une de manera original el perfil de la ya mítica careta de Ghostface con un afilado cuchillo.

domingo, 16 de enero de 2011

Segundo tráiler de "Scre4m"


Todavía quedan tres meses para el estreno de "Scre4m", la cuarta entrega de la saga que reúne nuevamente a Wes Craven y a Kevin Williamson, tras el desaguisado de la tercera , con el reparto original. Y después de leer algunos de los comentarios de los afortunados que pudieron ver un montaje en los test-screenings, nos llega este segundo tráiler que nos deja con la miel en los labios, mucho más que el primero. Solamente una cosa no me ha gustado: la proclamación de Wes Craven como maestro del suspense. Por lo demás, ya la espero con ganas. Prepárense, porque Ghostface ha vuelto, y tiene más ganas de sangre que nunca.

domingo, 9 de enero de 2011

"Scream 4" pasa con notable alto los primeros test-screenings


No es un secreto que me gusta Wes Craven, a pesar de los altibajos de su carrera. Y no debería ser un secreto que adoro las dos primeras entregas de "Scream". Pues bien, el pasado 6 de enero se realizó un primer test-screening (pase especial ante un público selecto para valorar lo que sobra o no del producto), y las reacciones han sido tremendas, a pesar de que no es el montaje final y faltan minutos de metraje. Entre los muchos comentarios que se han hecho destacan los siguientes:


-” Fenomenal. Supera a la tercera sin problemas, y definitivamente la más sangrienta de la saga, aunque parece que han eliminado algunas cosas. Las actuaciones son magníficas y la escena inicial es hilarante y brutal. El final es de infarto, el mejor de toda la serie.”

-” Desde lejos la mejor escena inicial de la serie. Inteligente, hilarante y absolutamente brutal. La película es como la primera entrega en muchos aspectos. Me quede algo decepcionado por el tema ‘gore’ pero esta inacabado. Las actuaciones son geniales excepto por una  excepción. Uno de los papeles se lo han cargado y no diré quien ha sido.”

-”’Scream 4′ es increíble. Mejor que la 2 y la 3, sorprendentemente muy buena. Mis expectativas no eran altas pero el casting y la trama están muy buen. Junto con la primera entrega es la mejor.”

-”La película es mejor de lo que se esperaba. Mucha acción, cómo está construida. La película aun puede cambiar mucho, sólo querían saber cómo reaccionábamos y aún no hay un montaje definitivo. Pittsburgh ha sido el primer test-screening y seguro que quedan muchas versiones”

Pero ha habido otros negativos, como el que dice que ”La película comienza muy bien, como una típica de ‘Scream’, y lleva un buen ritmo hasta el final, que debería haber durado unos 20 minutos menos. Cuando termina te has aburrido de tantas vueltas y aniquila lo que podría haber sido una gran película.”

 Parece que la vuelta de Kevin Williamson al guión -en la tercera dejó dicha labor a Ehren Kruger- ha beneficiado a la saga. Habrá que esperar hasta el 15 de abril para comprobar el resultado.

lunes, 25 de octubre de 2010

Tráiler de "Scre4m"

¿Era necesaria una continuación de la saga Scream, especialmente cuando en la tercera demostraba serios síntomas de decaimiento, de haber agotado ya la fórmula del éxito? Seguramente no, pero no voy a negar que la he estado esperando con ganas. Primero porque me gusta Wes Craven, aunque sin adorarle. Segundo porque quiero volver a oír hablar de Kevin Williamson, ácido guionista de la saga. Y tercero porque la cosa, aunque sea por hacer caja, promete. "Scream 4" -o "Scre4m", como prefieran- se estrena el 15 de Abril de 2011, y ya tenemos un adelanto. En vista del tráiler sólo puedo decir que se me han quedado los dientes demasiado largos. El trío original formado por Neve Campbell, Courteney Cox y David Arquette vuelve a la carga acompañado de rostros conocidos como los de Hayden Panettiere, Kristen Bell, Marley Shelton o Anna Paquin. Pero, por supuesto, quien vuelve es Ghostface.

sábado, 31 de julio de 2010

La película del mes

Pesadilla en Elm Street ****
(A nightmare on Elm Street)

Todo el mundo conoce a Freddy


1-2 Freddy viene a por ti
3-4 cierra la puerta
5-6 coge tu crucifijo
7-8 permanece despierto
9-10 nunca más dormirás

La carrera de Wes Craven, a mi juicio, es una de las que mayores y más preocupantes altibajos (con permiso de Tobe Hooper) presenta dentro del género de terror. Revolucionó la década de los 70 con dos películas que, a día de hoy, han perdido totalmente la capacidad de sorpresa y resultan incluso ridículas, “Las colinas tienen ojos” y “La última casa a la izquierda”. Se ha metido, con desigual fortuna, en el drama con “Música del corazón”, pero ha tenido grandes momentos con “La serpiente y el arcoíris”, que sí que ha resistido bien el paso del tiempo. Y flirteó con el thriller en la tensa “Vuelo nocturno (Red Eye)”. Pero a la vez, Craven es un realizador capaz de reinventarse a sí mismo, resurgiendo cual Ave Fénix de sus cenizas. Así lo demostró en los 90, una década desastrosa en su filmografía, salvada gracias al nacimiento de la inteligente saga, al menos en sus dos primeras entregas, “Scream”.

Sin embargo, si por algo debo reverenciar a este señor es por haber creado a todo un icono del género de terror, Freddy Krueger, que supondría su primera salvación personal del olvido cinematográfico tras unos comienzos prometedores para crítica y público. Su estela se apagaba, y la hizo brillar otra vez la idea de este asesino sobrenatural que mata en las pesadillas, surgida de una noticia de finales de los 70 en la cual un grupo de jóvenes murieron mientras dormían en extrañas circunstancias. Otras fuentes aseguran que fue la historia de un chico camboyano lo que inspiró el filme. El adolescente dijo que sus pesadillas eran anormalmente reales y horribles, y falleció entre gritos de dolor cuando dormía sin esclarecerse la causa de la muerte. La leyenda dice también que Craven vio a un hombre robando su casa, con el rostro quemado y el mismo jersey a rayas del personaje, y le causó tanto impacto que le sirvió de inspiración. Otros aseguran que el personaje surge como una mezcla de un niño, de nombre Freddy Krueger, que le hacía la vida imposible de pequeño y de un hombre de aspecto siniestro que al parecer sólo él podía ver y que disfrutaba acechándole en la oscuridad y asustándole.

Tras el éxito de “La noche de Halloween” y “Viernes 13” comenzaron a surgir productos slasher con más o menos acierto. De todos ellos, el más original dada su componente sobrenatural y onírica fue precisamente “Pesadilla en Elm Street”, que vino justo cuando el género comenzaba a decaer en la serie Z más espantosa. Paradójicamente, fue el mismo Craven, con ayuda de un alumno aventajado y extremadamente cinéfago llamado Kevin Williamson, quien revitalizó el género con fuerza con la saga “Scream”, que daría lugar a una larga lista de productos similares. Pero antes de que Freddy se adueñara de nuestras pesadillas había que vender la idea a las productoras, como suele ser costumbre. Y como suele ser todavía más habitual, todas rechazaron la propuesta, acusándola de pertenecer a un género con los días contados, salvo New Line Cinema, que en aquellos años se dedicaba a la distribución más que a la producción de cine independiente y que se encontraba en quiebra. Y fue precisamente el productor Robert Shaye quien vio potencial en el producto que Craven traía bajo el brazo. Inicialmente, el presupuesto que Shaye ofrecía era de 100.000 dólares, una cantidad imposible para plasmar en imágenes aquel guión. El productor se las ingenió para encontrar inversión externa y finalmente la película costó 1.8 millones de dólares, de los cuales solamente 50.000 dólares irían destinados a los efectos especiales.





Llega aquí uno de los puntos fuertes de la cinta, el maquillaje y los efectos especiales. Recrear las pesadillas en las que Freddy acaba con sus víctimas exigía un trabajo artístico y técnico notable y David B. Miller y Louis Lazzara debían estar a la altura de las circunstancias. Gracias a ellos se lograron secuencias tan impactantes como la de la bañera (se construyó un tanque bajo ella), la sangre emanando de la cama (se rodó con el decorado boca abajo y la cámara puesta al revés, de manera que se vertía la sangre desde el techo, donde estaba situada la cama) o la lengua en el teléfono, cuyo secreto es aún desconocido, pues Craven se niega a desvelarlo. Eso sí, asegura que le costó solamente 5 dólares. Y es que “Pesadilla en Elm Street” queda grabada en la retina del espectador por sus originales muertes, justificadas gracias al universo onírico que presenta y en el cual todo es posible.



Pero por supuesto, si algo permanece imborrable en todo aquel que la ve es ese rostro del psychokiller, cuyas facciones han causado terror a generaciones de espectadores desde entonces. Unas facciones que, por cierto, deberían resultar familiares a todos, pues fueron inspiradas gracias a una pizza que Miller comía en un local. Y a pesar de que no le vemos del todo la cara en esta primera película, continúa siendo igual de amenazante y aterrador. Ese juego de sombras sobre el personaje que impide que su cara no se muestre en todo su esplendor hasta las secuelas posteriores, donde el maquillaje estaba mejor conseguido, fue idea del mismo actor que lo interpreta, Robert Englund, que hizo suyo el rol desde antes de ser elegido para el papel. De hecho, fue gracias a su caracterización, a medio camino entre macabra y sarcástica, dotada de un humor muy negro, que Craven le escogió tras estar considerando a otro actor que se presentó a la prueba. Podemos concluir pues que Freddy Krueger es un 50% maquillaje y un 50% la interpretación de Englund, sin el cual el personaje no poseería vida. Krueger se convertiría en lo más importante de su carrera, y eso que un año antes se había hecho célebre gracias a la exitosa serie de televisión “V”.



Para el resto del reparto, el director lo tuvo más claro. Heather Langenkamp sería la protagonista Nancy, su particular reina del grito, escogida gracias a su aspecto de la vecina de al lado. Como secundario ilustre encontramos a John Saxon, un clásico del terror y la ciencia-ficción y de la televisión que interpretaría al sheriff de Springwood, donde se desarrolla la historia, y padre de Nancy. Y en su primer papel en cine tenemos a un jovencísimo Johnny Depp, que acudió al casting para acompañar a su amigo Jackie Earle Haley, quien curiosamente es el nuevo Freddy Krueger del remake producido por Michael Bay que acaba de estrenarse en España.


El rodaje debía durar un mes, pero se atrasó debido a la presión del productor. Dos semanas antes de comenzar el rodaje, el acuerdo financiero se fue al traste, pero Shaye prometió que buscaría otro y pidió a todos que no abandonaran el rodaje a pesar de que habría retrasos en los pagos de los sueldos. Días después consiguió fondos económicos de otras fuentes en unas condiciones sobrecogedoramente precarias, lo cual llevó a ejercer una fuerte presión sobre Wes Craven para que finalizara lo antes posible la película. Para ello, Craven acudió a su amigo Sean S. Cunningham, realizador de “Viernes 13”, para que le ayudara en la filmación, habiendo hasta cinco unidades simultáneas durante el rodaje. El mismo Shaye pidió al cineasta que modificara el desenlace que figuraba en el guión por considerarlo excesivamente feliz. Quería uno más desconcertante, más intrigante y, por supuesto, más abierto para dar pie a una franquicia. Fue entonces cuando Craven tuvo la brillante idea de continuar con la pesadilla incluso hasta el final, teñirlo de un aroma a sueño que no tardaría en torcerse, en el que el malo gana y que funde la realidad y el sueño, hasta el punto de no saber en qué momento la protagonista se ha quedado dormida. Y es entonces cuando vemos a esas niñas cerrar la película del mismo modo que la abrían: con esa escalofriante canción infantil que salpica toda la acertada banda sonora de Charles Bernstein.

Cuánto se equivocaban los directivos de New Line Cinema a quienes Shaye y Craven presentaron su trabajo. Dijeron de ella que no daba miedo, algo que cambió cuando la presentaron ante el público en un pase privado. El mismo realizador John Waters, que se encontraba entre los asistentes, alabó el filme. Éste sería el primer trabajo de distribución comercial de la compañía, y les salió más que redondo. “Pesadilla en Elm Street” recaudó 25 millones de dólares solo en Estados Unidos, salvando así a la productora de la bancarrota. La crítica se rindió a sus pies, ganando entre otros el Critics Award para Wes Craven y el de mejor actuación para su actriz protagonista en el Avoriaz Film Festival.




Shaye vio una lucrativa franquicia y comenzó la realización de una serie de televisión, “Las pesadillas de Freddy”, y de secuelas que cambiaron el enfoque de la primera entrega, haciéndola más cercana al slapstick, como Sam Raimi en su “Evil Dead II”, cuya primera parte por cierto aparece en la televisión y en un póster a lo largo del filme, en una especie de intento de Craven de devolverle el homenaje que el mismo Raimi le hizo al colocar en “Posesión infernal” un cartel de “Las colinas tienen ojos”. Pero se había perdido el espíritu de la original, una película que su creador concibió como una sola película. De hecho, solamente trabajó en el guión de la tercera entrega -la más acertada y coherente de la serie, aunque su libreto lo modificaron dos originales guionistas primerizos como Chuck Russell (“La máscara”) y Frank Darabont “(Cadena perpetua”)- y en “La nueva pesadilla de Wes Craven”, un entretenido ejercicio metalingüístico de cine dentro del cine con Freddy y Nancy, y sus actores respectivos, como protagonistas. Pero como ya dije, se perdió toda la frescura de la original, especialmente en una segunda parte totalmente olvidable que echaba por tierra la iconografía propia del personaje, en la cual se vieron referencias a La Bella y la Bestia en la relación de Freddy con Nancy o a la mitología griega, especialmente en los mitos de Teseo y el Minotauro con esa Nancy introduciéndose en el laberinto del monstruo para salvar a sus seres queridos y claramente en el mito de Morfeo, aunque también en el ateísmo y la muerte de Dios, reflejada por la negación de la existencia del que se considera a sí mismo como el Dios de su propio mundo. En 2003 se atrevieron incluso a enfrentar a Freddy con Jason Voorhees en “Freddy vs. Jason”, todo un acierto de película para mi gusto por respetar los particulares universos de ambos personajes y fundirlos de manera convincente.

Una película original, repleta de matices, que ha perdido con el tiempo menos que otras obras de Craven, y que nos dejará para siempre uno de los mejores psychokillers de la historia del cine, uno de los que más ha calado en el colectivo social. Porque Freddy es como el Hombre del Saco: los niños saben de su existencia, que habita en tus peores pesadillas.

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