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sábado, 10 de diciembre de 2016

LA CRÍTICA. Sully

El descanso del cowboy
Se suele usar en esto de la crítica cinematográfica una frase muy recurrente, destinada a aquellas obras cuya duración excede la paciencia humana, pero que no llegan a aburrir del todo. Se dice de ellas que no cansan, sino que descansan, y esto suele aplicarse a su vez a una serie de directores cuya filmografía está repleta de títulos de una duración desmedida, pero que saben mantener el tempo prácticamente hasta que llegan los créditos finales.

Tan manida expresión podría usarse para quien esto escribe cuando se habla de Clint Eastwood. El responsable de joyas como “Los puentes de Madison” o “Mystic River” suele servirnos filmes de una duración excesiva, pero con unos ecos de gran cine que acaban por provocar que, pese a que a algunas les sobre metraje, sigan dando la sensación de que su narrativa se encuentra reposada y sincopada.
Con “Sully”, Eastwood se enfrenta a una rara avis dentro de su dilatada trayectoria. Más allá del IMAX, el primer cambio de tercio que notamos en ella es que apenas alcanza la media hora de duración. Es, de hecho, la más corta de toda su carrera, solamente superada por su debut, la enorme “Escalofrío en la noche”. Y de ella podríamos esperar una película condensada e intensa que sepa comprimir en tan económico metraje toda la fuerza que mostrase antaño.


Desgraciadamente, esto no ocurre. “Sully” es la prueba viviente de que quizá Eastwood debería madurar cada proyecto que coge en sus otroras sabias manos. Le ocurre lo mismo que otra fallida propuesta previa, “American Sniper”. Ambas huelen a panfleto sobre la gloria norteamericana, sin hilar mucho más en la personalidad de un personaje cuya vida, si se excluye el acontecimiento que le hizo famoso, importa más bien un comino. Ya sea desde el guión o la dirección, no hay profundidad en este héroe patrio encarnado con la solvencia habitual de un Tom Hanks que no consigue dejar con el corazón en un puño. A pesar de que trata de dar cierta dimensión a sus personajes siguiendo a determinados pasajeros puntuales y mostrando escasos retazos de la vida del protagonista, la sensación general es que todo ello sobra, que no hay empatía alguna hacia ellos y que las escenas se suceden porque sí. Hasta la inserción de la banda sonora se encuentra fuera de lugar en más de una escena, y los efectos especiales son más bien discutibles, en una película que remite inevitablemente a la reciente, y muy superior, “Flight”, de Robert Zemeckis.


Porque la historia que cuenta “Sully” no da siquiera para hora y media. Y lo peor, en tan poco tiempo consigue llegar a aburrir, y la pregunta que circula por el ambiente al terminar de ver este nuevo trabajo de encargo es si Eastwood no debería meditar sus nuevos proyectos en lugar de dirigir lo primero que le ofrecen, en lugar de poner el piloto automático y ofrecer un desenlace que invita a la burla y la vergüenza ajena. Por ser uno de los grandes de la historia del cine. Por favor, Clint, mereces tomarte el descanso del cowboy.

A favor: Tom Hanks, pero sin destacar
En contra: Clint Eastwood con el piloto automático puesto

Calificación **
Se deja ver

martes, 17 de febrero de 2015

LA CRÍTICA. El francotirador (American Sniper)

El gran héroe americano
Hay tres tipos de personas en este mundo. Algunos no quieren creer que el mal existe en este mundo y, cuando llama a su puerta, no saben defenderse a sí mismos. Son las ovejas. Luego están los predadores que hacen presa del débil, los lobos. Y por último existe un tipo de personas que viven para enfrentarse al lobo y proteger a las ovejas. Son los perros pastores. De esta manera tan simplista resumía el padre de Chris Kyle, el francotirador más letal de la historia militar estadounidense, a la raza humana. Este pensamiento caló tan hondo en el personaje a quien se dedica la última película de Clint Eastwood, que el propio Kyle  –correcto Bradley Cooper, sin más- llegaba a categorizar a quienes le rodeaban de una manera aún más simplista. Lo incomprensible para él era quedarse en casa viendo cómo las Torres Gemelas caían el 11-S. Si no luchas por tu país, eres un cobarde.

En “American Sniper”, Eastwood se deja llevar por ese espíritu simplista y sirve una cinta manipuladora y extremadamente patriótica que solamente muestra una de las dos caras de la contienda. Aquí hay unos buenos perfectamente definidos, los americanos, y unos malos malísimos, los islamistas, y cada fotograma desprende un hedor a propaganda. Es un film tremendamente localista. Sólo con la moral patriotera yanqui podría valorarse y comprenderse una propuesta como ésta.


Por el camino, además de conferir un halo de romanticismo a la figura del francotirador, de un cowboy que se ve afectado por disparar a un niño en la cabeza pero que siempre rendirá cuentas ante Dios por cada vida que ha quitado con orgullo, porque lo ha hecho por su nación, asistimos a todo un manual de tópicos imprescindibles del género bélico. Desde la violencia engendrando violencia hasta la adicción que produce la guerra, algo que Kathryn Bigelow ya retratase con mucha mayor objetividad y frialdad en la muy superior “En tierra hostil”.


Sin embargo, lo peor de “American Sniper” es que tras la cámara se encuentra un clásico del celuloide como Eastwood. Un maestro que se atrevió a cuestionar el patriotismo yanqui a través de una fotografía mítica en “Banderas de nuestros padres” para luego poner la otra mejilla, la del bando japonés, en la soberbia “Cartas desde Iwo Jima”, tratando a ambos bandos como iguales. Aquí no tenemos eso, ni siquiera se reconoce al realizador de obras míticas como “Sin Perdón” o “Mystic River” salvo por un ritmo tan pausado que puede llegar a aburrir. Lo que sí tenemos es un trabajo de encargo obra de un cineasta que ha venido a glorificar la figura del gran héroe americano desde la más absoluta cobardía.

A favor: Bradley Cooper, simplemente correcto
En contra: su falta de ritmo, su tufillo a cine patriótico, la cobardía de Eastwood tras la cámara… casi todo

Calificación *1/2

domingo, 25 de enero de 2015

TAQUILLA USA. Ni Jennifer López ni Johnny Depp pueden con Eastwood

Enero sigue dando alegrías a la taquilla USA. A una semana de finalizar el mes, el dato es ya tan robusto que peleará por ser el mejor mes de enero de la historia, o como mínimo el segundo mejor después del de 2010. Los más de 150 millones de $ recaudados este fin de semana suponen en sí casi un 30% más que lo visto hace un año, beneficiándose en esta ocasión del importante motor de American Sniper.

El film de Clint Eastwood no desfallece en su segundo fin de semana y confirma ser el fenómeno del momento cayendo un excelente 28% y logrando alcanzar los 200 millones de $ en su quinto fin de semana, aunque 197 de ellos los ha logrado en estos últimos diez días. En vista de que se esperaba un descenso más agudo al haber presentado un estreno tan potente –pero no mucho, del 40% aproximadamente-, ahora el techo del film está mucho más allá de los 300 millones de $.

Los tres grandes estrenos del fin de semana no han logrado desbancarla. No sólo esto, sino que sólo uno de ellos se salva de la quema. Lo nuevo de Jennifer López, The Boy Next Door, convence con 15 millones de $, una cifra tremendamente positiva para un producto que ha costado 4 millones de $. Se trata de otro film de bajo presupuesto producido por Jason Blum, un especialista en propuestas de este tipo que ya ha logrado importantes taquillazos como las sagas “Insidious” o “Paranormal Activity”, y recientemente “Ouija”.

Para volver a ver cifras tan buenas en un estreno debemos irnos a la exhibición limitada, donde Black Sea ha logrado 35.000$ en cinco cines, Mommy 21.000$ en cuatro complejos, y Red Army 26.100$ en salas.


La cara amarga la ponen Strange Magic y Mortdecai, que estrenaban con una importante cantidad de copias. La primera presenta la peor media por sala del top 10, al debutar con 5,5 millones de $ en 3.020 pantallas. La competencia de “Paddington” la ha dejado KO. Por su parte, la cinta con Johnny Depp se convierte en uno de los mayores fiascos del actor, con unos tristes 4 millones de $ en 2.648 pantallas. A pesar de su elevada presencia en medios durante meses, la crítica la ha masacrado y el producto no ha encontrado su público, además de que el intérprete hace tiempo que perdió su estrella.

No son las únicas que salen perdiendo, pues en bajísima forma ha llegado Cake, que ha quedado fuera de los Oscar pese a que Jennifer Aniston tenía opciones de ser nominada. Se conforma con un millón de $ en 482 cines, y en vista de que la crítica tampoco la apoya, su paso por la cartelera será más bien fugaz.

En los mantenimientos, el top 5 lo completan Paddington, que desciende un buen 34% con 40 millones de $ en diez días; The Wedding Ringer, que cae otro positivo 44% hasta los 39 millones de $, ya más de lo que costado; y Taken 3, que relaja su caída y acumula 76 millones de $ en tres semanas, aún muy lejos del segundo capítulo de la saga.

Nuevamente, muchos de los títulos de los Oscar presentan ascensos, todas aumentando en salas. Le sucede a The Imitation Game, que repite en el sexto puesto subiendo un 5% con 60 millones de $ en su haber, y aún con cuerda suficiente hasta los Oscar como para incluso acercarse a los 100 millones. Birdman sube un 24% con 30 millones de $ en total, y cada vez acercándose más al top 10. Algo que le pasa también a The Theory of Everything, que mejora incluso más, un 34%, con 29 millones de $. Curioso el caso de Nightcrawler, que pese a quedar prácticamente relegada en las nominaciones de la Academia, sube un 70% con 32 millones de $ en total. Pero las triunfadoras han sido Still Alice y Whiplash, que ascienden por encima del 100% y se van a 715.000$ y 7,6 millones de $, respectivamente. La cinta con Julianne Moore, además, presenta la segunda mejor media de toda la cartelera, sólo superada por la cinta de Eastwood.

Y nuevamente, A Most Violent Year demuestra su potencial más allá de los Oscar, y sube un 61% con 1,3 millones de $ recaudados.

Fuente: Box Office Mojo

lunes, 19 de enero de 2015

TAQUILLA USA. "American Sniper" bate récords en taquilla

Fin de semana de Martin Luther King, Jr. y dominado por un evento como la NFL, que arrastra a millones de personas a los estadios y las alejan de las salas. Aunque este año parece ser la excepción. Los 242 millones de $ recaudados durante el fin de semana largo de cuatro días suponen todo un récord que rompe la marca vista en 2009 y 2010, y eleva las cifras de este primer mes del año a cotas estratosféricas que superan con creces las de 2014.

Pero no ha sido el único récord que se ha batido. American Sniper, lo nuevo de Clint Eastwood, revienta todas las previsiones y ha cosechado casi el 50% de las cifras del fin de semana con unos espectaculares 105 millones de $ en estos cuatro días de exhibición. El dato del fin de semana de tres días, 90 millones de $, se convierte en el mejor de invierno de la historia y en el mejor de un mes de enero, cuando las cifras no suelen ser elevadas, y doblando lo conseguido por “Ride Along” hace un año, hasta ahora líder del mes de enero. Y esto sin ser un estreno.

Además, se convierte en el segundo mejor dato para un film calificado R de la historia del cine, a apenas 2 millones de $ de “Matrix Reloaded”, y se erige como el mayor bombazo de Eastwood, al que sólo le queda por delante superar los 148 millones de $ de “Gran Torino”. Además, a su cifra debemos sumarle otros 3 millones de $ recaudados durante las últimas tres semanas, durante las cuales lograba ser la cinta con mejor media por copia de la cartelera, algo que ha vuelto a conseguir este fin de semana sobradamente, cuando le tocaba expandirse al territorio nacional y con ello subiendo por encima del 15.000%. Todo un hito.


La cinta no se ha visto afectada por el evento deportivo, y este éxito mayúsculo se justifica en base a múltiples factores. Por un lado, obviamente, el nombre de su director y su protagonista, Bradley Cooper, y su amplia presencia en los Oscar. Pero por otro, además, el carácter patrio de la propuesta y el estar basada en la biografía de un auténtico héroe para el pueblo americano han hecho el resto, así como el aroma de tensión que se vive en Occidente actualmente. Ahora, con el apoyo de la crítica y el público, y en vista de su formidable comportamiento este fin de semana, su mantenimiento debería ser muy positivo, tanto como para doblar o incluso triplicar este dato si se convierte en un fenómeno. Será, por tanto, el mayor taquillazo de una edición de los Oscar dominada por el cine indie.


En los estrenos, muy buenos datos para la comedia The Wedding Ringer, repleta de caras conocidas de la televisión, que se hace con 24 millones de $ en cuatro días, pero sobre todo para la infantil Paddington, con 25 millones de $ en cuatro días. Esta última ha experimentado un prodigioso fin de semana, aumentando cerca de un 80% el sábado y un 5% el lunes. Además, ha costado mucho menos a los hermanos Weinstein, que han comprado los derechos para distribuirla en suelo estadounidense por menos de lo que ha recaudado. Por si fuera poco, en el resto del globo acumula ya 122 millones de $, por lo que la rentabilidad está más que solventada. Ha convencido también, en exhibición limitada, Still Alice, con 307.000$ en 12 salas, y la segunda mejor media por copia de la cartelera.


La mala noticia la recibe Michael Mann, que ve cómo su Blackhat cierra el top 10 con unos pobres 4 millones de $ en tres días, a lo que hay que sumar otro millón del lunes, cuando ya caía al puesto once. Seguramente se ha visto aplastada por “American Sniper”. Pero lo preocupante en este caso es el desorbitado presupuesto de 70 millones de $, que la aseguran convertirse en el mayor fracaso económico de su director, más incluso que “Miami Vice”. Para rematar el desastre, la crítica y el público la han recibido muy mal, por lo que si llega a los 12 millones de $ al final de su carrera, será todo un milagro.

En los mantenimientos, lo más destacable se encuentra en los títulos de los Oscar. Selma, por ejemplo, no se beneficia en absoluto del hecho de encontrarse en el fin de semana de Martin Luther King, Jr., y cae un 26% al quinto puesto con 29 millones de $ pese al apoyo de la crítica. Mejor le va en el top 10 a The Imitation Game, que apenas se inmuta y alcanza los 51 millones de $, ya uno de los mayores taquillazos de los filmes nominados a mejor película.

Fuera del top 10 aumentan Birdman con 28,5 millones de $, Foxcatcher con 10 millones, The Theory of Everything con 27,5 millones, Whiplash con 6,6 millones de $ -el doble de lo que ha costado-, y, sobre todo, Boyhood, con casi 25 millones de $. Eso sí, todas con una baja media por sala, salvo en el caso de la cinta de Iñárritu y de la francesa Two Days, One Night, que alcanza los 312.000$. Y sin estar nominada, A Most Violent Year también aumenta en recaudación con una de las mejores medias por copia de la cartelera, y rozando ya el millón de $.

Por último, lejos de los premios, tenemos cómo Taken 3 completa el top 5 en cuarto puesto con una fuerte caída del 64% y 66 millones de $ atesorados, mucho menos que su predecesora y con un ritmo que le augura, como mucho, rozar los 100 millones de $. Eso sí, a nivel mundial ya lleva unos robustos 160 millones de $, que pueden garantizar el futuro de la franquicia.

Fuente: Box Office Mojo

viernes, 3 de octubre de 2014

AVANCES. Póster y tráiler de "American Sniper", lo nuevo de Clint Eastwood

Sí, Clint Eastwood es un maestro. Pero reconozcámoslo, lleva de capa caída unos cuantos años. Creo que después de “Gran Torino” no he visto un film suyo que me impacte como los de antaño. Todo lo que ha venido después han sido pelis, como mínimo, resultonas y agradables a la vista, pero que si no llevasen su apellido pasarían sin pena ni gloria por la cartelera. “American Sniper”, la historia de uno de los mejores francotiradores de Estados Unidos, podría ser la película que le relanzase como el maestro que es. O no, podría ser otro producto alimenticio más. Sea como fuere, allá este primer avance, articulado en torno a una tensa escena bélica, intercalada con pasajes del Chris Kyle real, personaje real en que se basa la cinta. Protagonizan Bradley Cooper y Sienna Miller, y Warner la estrenará en Estados Unidos el 25 de diciembre de manera limitada, para asegurar su carrera en los Oscar. En España habrá que esperar hasta febrero. Qué suerte vivir aquí.



miércoles, 25 de junio de 2014

En paz descanse... Eli Wallach (1915-2014)

Fue uno de los primeros actores del método de la historia del cine, desde que tenía apenas 20 años en el teatro tras graduarse en Historia. Eli Wallach, hijo de inmigrantes polacos, llamó la atención en la II Guerra Mundial mientras servía en Francia, Hawaii o Casablanca, animando a los pacientes encarnando al mismísimo Adolf Hitler en una representación cómica.

Se convirtió en compañero de Marlon Brando, Sidney Lumet o Montgomery Clift en el Actors Studio, y en el primer amigo de Marilyn Monroe cuando la joven aspirante a actriz entró a formar parte de la escuela de interpretación fundada por, entre otros, el realizador Elia Kazan. Fue de la mano de este último y del dramaturgo Tennessee como empezó en el cine, en la polémica “Baby Doll”, que le valió el BAFTA a joven promesa en 1957, pero antes triunfó sobre los escenarios con la también polémica obra de Williams “La rosa tatuada”, con la que se alzó con el premio Tony en 1951.


Mientras, alternaba teatro y apariciones en televisión con una cada vez más emergente carrera en el cine, donde se convertiría en secundario recurrente en filmes como “The Lineup”, “Los siete magníficos”, “Cómo robar un millón y…”, “Lord Jim”, “La conquista del Oeste” o “Vidas rebeldes”, que le permitirían trabajar a las órdenes de John Huston, John Sturges o William Wyler, y junto a amigos como Monroe, Clift, Clark Gable, Peter O’Toole, Audrey Hepburn, Steve McQueen o John Wayne.

Pero fue el papel de “El Feo” Tuco en “El bueno, el feo y el malo”, en la que conocería a uno de sus mejores amigos, Clint Eastwood, el que le permitió saltar al estrellato y hacerse un hueco en el séptimo arte. A partir de ahí raro fue el año en que no estrenase un nuevo trabajo, incluso más, algunos de ellos en el spaghetti-western. Participó, entre otras, en “Los cuatro truhanes”, “El cerebro”, “El oro de Mckenna”, “Permiso para amar a medianoche”, “El padrino. Parte III”, “Two Much”, “Mystic River” o “The Ghost Writer” y “Wall Street 2”, sus dos últimos trabajos en 2010, año en que recibiría su Óscar honorífico.


En televisión apareció en “Kojak”, “Se ha escrito un crimen”, “Alfred Hitchcock presenta”, “La ley de Los Ángeles”, “Ley y Orden”, “Urgencias”, “Nurse Jackie” o en “Batman” como Mr. Freeze, papel por el que según él recibió más correos de fans que por todos los demás papeles de su carrera juntos.

Wallach se mantuvo activo cumplidos los 90, y puso su inconfundible rostro a más de dos centenares de personajes entre televisión, cine y teatro. Uno de los grandes de la historia del cine, que nos ha dejado a los 98 años tras una carrera que abarca más de siete décadas. Descanse en paz, Tuco Benedicto Pacifico Juan María Ramírez.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Taquilla USA: Ni Eastwood, ni Jennifer Lawrence, ni Dredd...

El mes de septiembre de este año será recordado como uno de los más flojos de la historia en la taquilla USA. Tras el desastroso comienzo del mes, en el que se registró el peor total en años, este fin de semana ha dado el acumulado total más bajo desde 2008. Por si fuera poco, ninguno de los estrenos, a pesar de debutar el viernes casi empatados en cifras, ha emocionado en exceso, y eso que tenían suficientes alicientes como para hacerlo y renovar la cartelera.

Solamente “End of watch” ha salido ligeramente victoriosa de la contienda, y se sitúa en lo más alto para sorpresa de muchos, casi igualando los datos estimados por muchos analistas. 13 millones de $. Es un producto de prestigio, con grandes críticas, y debuta por encima de “Drive” o “Lawless”. “The House of the end of the street” ha entrado con la misma cifra, pero las expectativas eran muy superiores, por lo que sus 13 millones de $ huelen a decepción absoluta, especialmente por contar con Jennifer Lawrence como principal cabeza de reparto.

Pero si un título fracasa en su estreno, ése ha sido “Trouble with the curve”, el de mayor número de copias de la semana. Lo nuevo de Clint Eastwood, esta vez como actor, se conforma con unos pobres 12,7 millones de $, que podrían mejorar en próximas semanas con el boca a boca y los comentarios. Por ahora, su comienzo es inferior al de la reciente “Moneyball”.


Lo de “Dredd” era la crónica de una muerte anunciada. Pese a las buenas críticas y las excelentes opiniones de los fans del cómic, Lionsgate no ve con ella más que 6,3 millones de $, un dato muy bajo incluso para un producto de exhibición tan limitada como este, con grandes aspiraciones comerciales.

El reestreno 3D de “Buscando a Nemo” desciende correctamente, pero no compensa su desastrosa entrada de la semana pasada, rozando los 30 millones de $. Por su parte, “Resident Evil 5” se desploma un 68% en su segundo asalto, el mayor descenso de la franquicia, y su total es de 33 millones de $.

Del resto del top 10 merece la pena destacar el increíble ascenso de la prestigiosa “The Master”, que esta semana sumaba 783 salas más. Sube un 579% y va directa al puesto sexto con 6 millones de $ acumulados.

Por último, “The Dark Knight Rises” se ha convertido este fin de semana en la séptima película más taquillera de la historia , como era de esperar, y se queda con sus 1.066 millones de $ a apenas 50 millones de “El retorno del rey”, lugar que es difícil de alcanzar. Es también el mismo puesto que ocupa en el ranking doméstico, lugar que, con 443 millones de $, no podrá rebasar.

Fuente: boxofficemojo.com

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Cuatro cartelicos internacionales muy bonitos

Muy buenos, y muy bonitos, salvo por esa cara mal pegada con Photoshop de Justin Timberlake que le haría a “Trouble in the curve” entrar directamente en la categoría de pósters horrorosos. Pero por ahora no me atrevo a hacerle eso al abuelo Clint.




miércoles, 8 de agosto de 2012

Tráilers en Cadena: Truble with the curve, Zero Dark Thirty y The Hobbit (tráiler alternativo)

Comenzamos esta cadena de tráilers con uno recién salido del horno. El oscarizado Clint Eastwood vuelve a la carga, y esta vez en la interpretación, terreno que dijo no volvería a pisar jamás tras el éxito de “Gran Torino”. Por la boca muere el pez, y tito Clint –o abuelo a estas alturas- regresa de la mano del debutante Robert Lorenz, socio de Eastwood y asistente de dirección en “Los puentes de Madison”. Al octogenario cineasta le acompaña un reparto de peso -Amy Adams, Justin Timberlake y el siempre denostado John Goodman- en un film que cuenta la historia de un ojeador de béisbol que está perdiendo la visión con su edad, y que emprende un viaje final junto a su hija Atlanta para ver un talento potencial. Potencial tiene este tráiler de una cinta que llegará a finales de septiembre a la cartelera USA, y dos meses después a las pantallas españolas. Por cierto, huele a Oscar.


Otra oscarizada –en mi opinión sin verdadero mérito, pero eso ya es una cuestión personal-, Kathryn Bigelow, se embarcó hace unos meses en la difícil tarea de llevar a la gran pantalla la operación en Pakistán que acabó con la vida del tristemente célebre Bin Laden. Otro buen reparto formado por, entre otros, Jessica Chastain, Edgar Ramirez, Kyle Chandler, Mark Strong, y Harold Perrineau para otro avance que apunta maneras. Porque si alguien era capaz de llevar esta historia al cine, por mucho que me duela reconocerlo, es Bigelow. No hay más que hablar, salvo que llega a EEUU a finales de año, y a España para reyes.



Acabamos con el tercer oscarizado del día, Peter Jackson, que ha presentado un tráiler alternativo de “El Hobbit”. Aunque la palabra alternativo debería ir en cursiva, entre comillas y en negrita subrayado, porque son solamente tres los fotogramas añadidos. Dejo que sean ustedes los que jueguen a las tres diferencias.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Tráilers en Cadena: "War Horse", "Millennium" y "J.Edgar"

Tres tráilers de tres maestros, y tres películas que me da en la nariz que, como mínimo, serán buenas.


Algunos dirán que glorifico en exceso a Spielberg, pero ¿cómo se puede ser tan jodidamente bueno como para hacer que la mirada de un caballo parezca tan humana que llegue a emocionar solamente con un tráiler? Quien no opine lo mismo que yo, y quien diga que no merece un tercer Oscar, además de uno honorífico para el caballo, que me lo diga, y nos batimos en duelo.



De la adaptación de "Millennium" que prepara David Fincher ya se ha dicho casi todo, así que pasemos al segundo tráiler, menos explícito y destripador que el español, que confirma que estamos ante uno de los filmes del año.


Y acabamos con el gran Clint Eastwood, que presenta su biopic sobre J. Edgar Hoover con el también grande Leonardo DiCaprio como protagonista. Éste podría ser su primer Oscar como actor, y lleva tiempo mereciéndolo. Pero ahora me gustaría centrarme en esas manos entrelazadas de Hoover y su ayudan Clyde Tolson (minuto 97), interpretado por Armie Hammer. Y es que el FBI tiene miedo de que se muestre explícitamente la supuesta homosexualidad -ellos mismos aseguran que no hay informes claros al respecto, pero tampoco quieren quedar como unos puritanos- y la aún más supuesta relación sentimental entre ambos personajes. Eastwood dijo que no se mostraría explícitamente -matizo, explícitamente-, pero la agencia ha puesto el grito en el cielo al ver esas manos unidas y anuncian que si se trata el tema directamente -directamente implica que se insinúe para los yanquis- retirarán el apoyo a la película. Ahí queda eso.

domingo, 7 de febrero de 2010

LA CRÍTICA


Invictus ***
 
Es paradójico que el enfoque elegido por Clint Eastwood para narrar la personalidad de una figura tan imprescindible para la historia como es Nelson Mandela haya sido justamente la misma que escogiera en su momento para retratar a John Huston en “Cazador blanco, corazón negro”. Y es paradójico por dos razones: primero porque no haya optado por un biopic al uso, sino por reflejar un pasaje en la vida del protagonista que ensalce sus triunfos y fracasos; y segundo, porque en estos momentos Eastwood goza de la libertad creativa y reconocimiento de los que gozara en su momento el maestro Huston. Eso sí, indudablemente con mejor carácter y más amado que odiado por los que le rodean.

El episodio histórico que representa “Invictus” es el de las consecuencias del apartheid, ese movimiento de segregación racial que salpicara Sudáfrica durante casi medio siglo y al que puso fin, desde el diálogo y no desde las armas, el recién salido de prisión y elegido presidente Nelson Mandela. Más preocupado por unir a blancos y negros bajo un mismo sentimiento de nación que de paliar otros problemas sociales y económicos latentes, Mandela tuvo la inteligente idea de usar un deporte, el rugby, para unificar conciencias y razas en un país profundamente dividido no por el color de la piel, sino por el resentimiento ante un pasado de violencia y discriminación.


El sentimiento más positivo, y tan acorde a los tiempos de democracia que vivimos tras la elección de Obama, que transmite el último trabajo de este viejo y sabio maestro es el de la importancia del perdón sobre la venganza, el saber dar una segunda oportunidad en lugar de pagar con la misma moneda y convertirnos en nuestros verdugos. Una idea esperanzadora que era el leit motiv del mismo Mandela, aquí encarnado por un sobrio, y calcado, Morgan Freeman, el perfecto Mandela no solo en físico, sino en sus actos y su manera de expresarse, en su misma mirada, acompañado por un correctísimo Matt Damon. Y de vuelta estamos ante otra paradoja. Que Eastwood, convencido aunque no fervoroso republicano, sea capaz de anteponer la democracia a cualquier acto de venganza, lo que le eleva a la categoría de cineasta, y sobre todo ser humano, extremadamente inteligente.


Su película, al igual que el resto de su filmografía, descansa durante más de dos horas, sin ninguna prisa por su desarrollo. Es una consecuencia directa de ser un director clásico, y puede hacer a “Invictus” una película lenta y pesada. Pero otro en su situación habría tendido a ensalzar las virtudes de su protagonista, a endulzar su perfil y la historia que cuenta. Eastwood cae muy pocas veces, aunque evidentes, en este error, pero se le perdona porque el problema es otro, el de un sentimiento positivo y esperanzador exagerado que impregna muchos momentos de la cinta –la celebración final, la invitación de la criada al partido final, que por otra parte se alarga en exceso por culpa de la exagerada y prescindible cámara lenta-.

 

Pero esto es cine Eastwood, con sus pros –la capacidad ya reconocible de su director para contar sus historias y su brío tras la cámara, especialmente en su manera de filmar los partidos, como queriendo que el espectador sienta lo que es jugar al rugby - y sus contras –el exceso de metraje, la lentitud en su desarrollo-, una obra menor de su director pero no por ello menos interesante.
A favor: Morgan Freeman y la manera de Eastwood de filmar los partidos
En contra: la exagerada buena intención de algunas escenas y que se puede hacer lenta

lunes, 26 de enero de 2009

LA CRÍTICA

Gran Torino ***1/2

Más sabe el diablo por viejo...

En algunos momentos de la “última” película de Clint Eastwood un servidor no ha podido evitar recordar “Infierno en el Pacífico”, la película de John Boorman que se convirtió en el inconfeso remake “Enemigo mío”, de Wolfgang Petersen. La historia de los dos soldados de la Segunda Guerra Mundial, uno americano y el otro japonés, obligados a convivir en tierra de nadie, ha venido a mi cabeza al ver cómo un excombatiente entabla una amistad con sus vecinos inmigrantes.

Clint Eastwood ha venido a demostrarnos en sus últimas películas lo que debimos intuir hace ya mucho tiempo, que más sabe el diablo por viejo que por diablo. El realizador derrocha inteligencia en cada plano, o más bien en la carrocería completa, de este “Gran Torino” que bien puede simbolizar el hermanamiento entre lo clásico y la necesidad del cambio, entre sus dos filmes bélicos recientes o entre formas de ver la vida contrapuestas. Tiene aún la buena mano y la sabiduría suficientes para retratar, sin caer en la cursilería, temas trascendentales como la vida o la muerte y la justicia más allá de las armas, como ya hiciera en la estupenda aunque algo sobrevalorada “Million Dollar Baby” cuando transitó por la polémica línea de la eutanasia.

Walt Kowalski, el personaje que magistralmente interpreta –lástima que sea su último film como actor-, comienza como el huraño anciano solitario al que ni su familia ni sus amigos pueden soportar, que ahora tiene que lidiar con el fallecimiento de su esposa. Walt, antiguo combatiente en Corea, vive ahora completamente solo en un barrio en el que no queda prácticamente un solo americano blanco y en el que su bandera es la única que hondea en las puertas de las casas. Hasta que un día expulsa a unos criminales hmong de su propiedad a punta de escopeta sin saber que a la vez está salvando la vida de su vecino, otro joven asiático bastante retraído, el cual había intentado robarle su Gran Torino unas noches antes. Para resarcirse, el joven deberá prestar ayuda al anciano durante una semana.

La historia que presenta Eastwood no sigue el mismo sendero del film de Boorman, ni siquiera el de “El indomable Will Hunting” o “Descubriendo a Forrester” de Van Sant. Lo que propone el director es un relato sobre el cambio de vida ante la inminencia de la muerte incluso más que el acercamiento de culturas, la evolución de un hombre con demasiados prejuicios hacia una persona con un inquebrantable sentido de la justicia que busca a su vez enmendar errores del pasado.

Con su clasicismo habitual, en el que no faltan los naturales toques de humor, el director no cae en alegatos sensibleros ni en explicaciones redundantes, y expone sus cartas con la misma inteligencia y sobriedad de trabajos anteriores. Su trabajo a ambos lados de la cámara es sincero y justo, esquivando lo previsible en todo momento y consiguiendo una trama ágil y creíble que en otras manos habría caído en tópicos baratos. Además, “Gran Torino” no se excede en metraje ni parece tener más de un final, algo de lo que sí adolecen por ejemplo “Banderas de nuestros padres” o “El intercambio”.

Puede que haya quien no vea en ella la magnificencia de sus obras más célebres, pero la respuesta ha sido clara en Estados Unidos: esta película tan pequeña en apariencia como grande en contenido, con un presupuesto de apenas 25 millones de dólares, se acerca ya a los 100 en menos de un mes. Eastwood demuestra una vez más que aún hay sitio para las leyendas del celuloide, y se permite un auto homenaje en ese desenlace tan vinculado al western como Harry el Sucio a su arma. Y todo para hablarnos de un concepto como el de la justicia y la hermandad sin armas. Larga vida al maestro.
A favor: CLINT EASTWOOD
En contra: el sermón final, algo innecesario
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