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jueves, 24 de diciembre de 2015

ESPECIALES. Un banquete de cine para Nochebuena

Esta noche es Nochebuena, y mañana es Navidad. Pero antes de recibir a Papá Noel, toca celebrarlo. En el blog lo hacemos por todo lo alto, proponiendo un banquete de lo más suculento, con los mejores especialistas gastronómicos del séptimo arte. Pasen, pónganse cómodos y, sobre todo, preparen los estómagos.

Calentando el estómago
Antes de comenzar con el banquete, mejor nos tomamos unas copichuelas. Si es de la mano de Peter Sellers, mucho mejor. Pero cuidado, no dejen a su personaje de "El guateque" campar a sus anchas por la fiesta, o llegarán a ver a un elefante en plena celebración. Eso sí, si la cosa se va de las manos como en el film de Blake Edwards, repetimos.



Para todos aquellos que no quieran beber en exceso con el estómago vacío, lo mejor para ir abriendo boca es un buen gazpacho. Frío, tradicional, de esos que te abren el apetito. Y si es al estilo Almodóvar, de esos que te borran del rostro la típica dureza esa de las vírgenes como a Rossy de Palma en "Mujeres al borde de un ataque de nervios", pues bienvenido sea.




A comer
Llegó el momento de la cena, y qué mejor que darnos un atracón. Podemos empezar poniendo una mesa al estilo Hogwarts, pero prescindiendo de las golosinas sabor vómito. Aunque cuidemos que no pulule por ahí el Sin Cara de "El viaje de Chihiro", o nos quedaremos hasta sin postre.



Ahora bien, debemos procurar no pasarnos con la comida. Los Monty Python ya lanzaban un mensaje sobre la gula en forma de risotada macabra con ese comensal que comía hasta reventar en "El sentido de la vida". ¿Quién querría acabar así? Lo dicho, a comer con moderación.


La comida basura
No, no hablamos de la comida rápida de las grandes cadenas tipo McDonald’s, sino de los polvorones, los dulces y demás productos típicos navideños. Porque nos gusta atiborrarnos de ellos, y no pueden faltar en ninguna cena de Nochebuena. Los niños son los verdaderos amantes de este tipo de comida, y para todos ellos, la fábrica de Willy Wonka sería el paraíso.



Pero cuidado, que nuestros excesos pueden volverse en nuestra contra, y acabar vengándose en forma de ensoñación mortal tipo "El secreto de la pirámide", o peor, haciéndonos engullir chocolate sin parar por obra de esa malvada maestra de "Matilda". A vigilar lo que comen nuestros hijos.


El plato... ¿final?
Y justo cuando ya no podemos comer más, nuestro anfitrión trae el postre. En el blog proponemos los sesos, ya sea en la variante "Hannibal" o en forma de sorbete de sesos de mono de "Indiana Jones y el Templo Maldito". Apetitoso.



Y si alguno prefiere comer la clásica tarta, que la inspeccione detenidamente. Podría tener agujeros sospechosos...


El desmadre
Ya hemos comido. Somos felices. Y no hemos parado de beber. Ya sea en familia o entre amigos, el alcohol acaba subiendo, y nuestras defensas y decencia bajando. A partir de aquí todo es posible, y el guateque de Edwards se torna un juego de niños. Cada cual que elija su fiesta preferida: "Resacón en Las Vegas", "Despedida de soltero", "Desmadre a la americana", "La mujer explosiva"... Aquí nos quedamos con algo más tranquilo, pero que encierra un terrible secreto que pondrá en jaque la estabilidad familiar: la confesión final de esa obra maestra de Thomas Vinterberg que es "Celebración". Desgraciadamente, no hay vídeos disponibles de dicha escena, y para evitar spoilers, allá va otra celebración en la que cualquiera querría estar. Y mucho ojo, que aún queda la Nochevieja. Pero ésa ya es otra historia.


miércoles, 30 de septiembre de 2015

LA CRÍTICA. A Christmas Horror Story

A esperar al verdadero Krampus
Lo anti navideño parece estar de moda este año, al menos en el género de terror. Y más concretamente el Krampus, la antítesis de Santa Claus, que castiga a los niños malos de la manera más funesta posible. En unos meses llegará un film dedicado al personaje que promete amenizar nuestras vacaciones navideñas con una buena dosis de humor negro y un espíritu  nada propio de estas fechas. O sí, porque no hay nada más típicamente navideño que burlarse de manera macabra de sus tópicos, por eso de remover conciencias y lograr que, al menos una vez al año, seamos mejores personas. Aunque sea a base de amenazas cinematográficas.

Pero antes de que el señor Michael Dougherty nos sirva su ración de siniestros polvorones y nos haga su particular regalo estival, el trío formado por Steven Hoban , Grant Harvey y Brett Sullivan –cada uno de estos dos últimos, casualidades de la vida, responsable de una secuela distinta de “Ginger Snaps”- se adelanta a las fiestas con una antología que nos remite irremediablemente a esa gran joya de culto con la que Dougherty se dio a conocer en 2007, “Truco o trato”. Si ésta combinaba de manera soberbia y canalla brujas, hombres lobo, vampiros, fantasmas y demás productos típicos de Halloween, “A Christmas Horror Story” hace lo propio con elfos malignos, alumbramientos marianos, milagros divinos, cenas familiares incómodas, los dichosos villancicos y demás folklore propio de la Navidad, una época de amor y paz que estos señores se proponen despedazar vilmente.


Pero más allá de tratarse de una antología de terror y de la temática, no hay mayor correlación entre la que nos ocupa y “Truco o trato”. De hecho, es justo lo opuesto a esta. Mala realización, malos efectos especiales –tanto los digitales como los artesanales, salvándose justamente el Krampus-, mala fotografía, pésimas actuaciones –a pesar de contar con William Shatner, cuya presencia no pasa de la mera anécdota-, nada de humor negro y una serie de historias cruzadas a las que les falta garra y mala leche. Lo habitual en este tipo de antologías es que unas tramas compensen a las otras. Aquí eso no ocurre, el montaje paralelo de los relatos es ilógico y trata de dinamizar la película, pero lo que consigue es aburrir, pues la acción tarda una hora en despegar. Solamente la historia de Santa Claus y los elfos merece la pena por su planteamiento, desarrollo y desenlace, pero sin pasar aún así del aprobado raspado. Incluso su resolución es previsible si se está atento a cierta pista suelta que sus responsables dejan diseminada de manera más que evidente.


Y es una lástima, porque había material para hacer un film, cuanto menos, entretenido. Lo que queda en “A Christmas Horror Story” es un telefilm de baja categoría, sin alma ni arrojo, que ni siquiera es capaz de abrazar la serie B más enfermiza. No sirve ni para apaciguar la espera de la que sí promete ser la cinta más anti navideña del año. Habrá que esperar al verdadero Krampus. Dougherty, eres nuestra salvación.

A favor: la historia de Santa Claus y los elfos
En contra: todo lo demás 
Calificación *
                                                                                          Ni se moleste

miércoles, 24 de diciembre de 2014

ESPECIALES. 10 películas no navideñas con espíritu navideño

No hay mejor manera de celebrar la Nochebuena y la Navidad que acurrucándose en el sofá, abrigado y viendo pelis. Eso sí, nada de pelis ñoñas propias de estas fechas. Vamos a ponernos duros y por esa razón ahí va esta particular lista, compuesta por diez películas que se ambientan en estas fechas, aunque no lo parezcan. Y lo hagan o no, todas encierran algún valor típicamente navideño. A disfrutar de las fiestas y… ¡Yippie Kai Yay hijos de puta!

À l'intérieur
Igual pasó desapercibido para muchos espectadores, pero la sangrienta y polémica cinta de Julien Maury y Alexandre Bustillo se desarrolla durante Nochebuena. Quién iba a acordarse de este detalle con la siniestra Béatrice Dalle como fantasma de las navidades pasadas reclamando su particular regalo.



Arma letal
No se dice, pero se intuye, ya sea por ese tema musical que acompaña a los créditos iniciales, o por la decoración de la casa de Danny Glover. Y además, la cinta de Richard Donner transmite puro compañerismo y amistad, estandartes muy propios de estas fechas.



Brazil
Qué mejor idea que ambientar este particular universo distópico en el que nos sumerge Terry Gilliam, regido por la burocracia y el totalitarismo orwelliano, que en plenas fiestas navideñas. Escenas como la de ese Papá Noel en silla de ruedas y pegado a la botella en un manicomio o la del rapto que da pie al desarrollo de la trama desprenden candor y espíritu navideño.



El padrino
Sí, el clásico de Coppola usa escenografía típicamente navideña durante muchas de sus escenas. El propio Pacino sale de una tienda tras comprar regalos acompañado de Diane Keaton. Pero más allá de todo eso, ¿puede haber algo más navideño que la familia, aunque ésta sea la mafia?



El resplandor
¿Qué tiene que ver esta obra maestra de Stanley Kubrick con la Navidad? Pues, que aparte de que es perfecta para ver abrigado si hace frío, Jack Nicholson y su familia acudían al Hotel Overlook para ocuparlo durante la temporada invernal, antes de que las tormentas de nieve hagan acto de presencia. La pregunta es: ¿llegarían a la Nochebuena?



Eyes Wide Shut
Entre celos, infidelidades no consumadas, macro orgías y Jocelyn Pook, la última gran obra maestra de Kubrick transcurría en Navidad. Aunque para el matrimonio formado por Cruise y Kidman, la única esperanza reside en… Recuerden la certera y sincera palabra con la que se despide la cinta.


  
La noche del cazador
El clásico de Charles Laughton, además de ser mi película favorita, es un cuento sobre el bien y el mal, y no hay nada más navideño que ver a Lillian Gish contar historias a los niños sentada en su mecedora. Eso y que su tramo final transcurre precisamente durante las fiestas navideñas.



La vida de Brian
No hay nada más navideño que revisar la vida y pasión de Cristo, aunque sea en clave de humor. Y de todas las que podemos revisitar, me quedo con esta genial broma de los Monty Python que lo mismo sirve para ser vista en Semana Santa que en Navidad.



Lo imposible
Sí, su presencia en la lista puede chocar a simple vista, pero no está aquí solamente por hacer una defensa a ultranza de la unidad familiar en los entornos y situaciones más hostiles. Y es que la familia protagonista del film de Bayona tuvo la mala suerte de elegir Tailandia como destino de sus vacaciones navideñas.



Rocky IV
Si Gilliam hacía chocar el espíritu navideño con el totalitarismo, Stallone enfrentaba en la entrega más taquillera de la franquicia de uno de sus personajes más célebres el espíritu de superación yanqui con la Rusia cargada de esteroides previa a la caída del telón de acero, en un combate que se disputaba precisamente en Navidad. Qué mejor época para hablar del sueño americano. Adivinen quién ganaba.


jueves, 27 de diciembre de 2012

Taquilla USA: La Navidad es de "Los Miserables"

La cartelera necesitaba un gran cambio, y el milagro se ha producido el día de Navidad. “Los Miserables” y “Django Unchained” han llegado pisando fuerte, y han puesto el broche de oro a un 2012 potente en cuanto a cifras en la taquilla estadounidense. Tanto que las dos se han colocado en segundo y tercer puesto, respectivamente, como mejores estrenos del día de Navidad, superadas por el primer “Sherlock Holmes”, que salió un viernes hace tres años.

La Universal apostaba fuerte por la adaptación de Tom Hooper del célebre musical. Un director ya de renombre, un cast atractivo, el éxito que lleva cosechando la obra sobre los escenarios desde hace décadas… y estrenarse el día de Navidad como plato suculento para renovar la cartelera. Todo esto ha dado sus frutos, y la película ha entrado, pese a su extensa duración, en el podio de la taquilla con 18 millones de $. Ha dejado una buenísima sensación en la audiencia, y la carrera al Oscar la beneficiará sin duda. De aquí a fin de año superará los 100 millones de $ con facilidad. Ha debutado un 33% por debajo de “El Hobbit”, pero con la diferencia de no contar con el respaldo del 3D, del IMAX ni con su enorme cantidad de salas. En España, en cambio, no ha logrado superar a Peter Jackson, donde además “El cuerpo” ha comenzado con muy buen pie las vacaciones navideñas con su millón de euros recaudados el pasado fin de semana. En el resto del globo también ha irrumpido con fuerza, cosechando 23 millones de $.


Pero la gran sorpresa la ha dado Tarantino, que consigue con “Django Unchained” marcarse su récord personal. Ha recaudado 15 millones de $, su mejor marca hasta la fecha, y sorprendente si tenemos en cuenta que la violencia, el calificativo R y la época del año en que se estrenaba hacían difícil, que no imposible, que arrasara. Pero Tarantino arrastra un potente fanbase, y a poco que el día a día sea positivo y la carrera al Oscar le ayude, también debería rozar los 100 millones de $ antes de fin de año. Por poner un antecedente, el año pasado se estrenaba por estas fechas el Millennium de Fincher, con similar tono y calificación por edades, y lo hacía con unos tibios 15 millones en cuatro días. Aún así, ésta llegó a los 100 millones de $, lo que da idea de lo que la nueva película de Tarantino puede llegar a hacer.

No son los dos únicos estrenos que generan buenas noticias. La comedia familiar con Billy Crystal y Bette Midler, “Parental Guidance”, consigue unos correctos 6,3 millones de $, lo que la acerca a “Cheaper by the Dozen” en las navidades de 2003, por lo que su techo podría estar cerca, en los 110 millones de $.

Acudiendo a los mantenimientos, “El Hobbit” ha sido tercera mejorando un 63% su recaudación para irse a los 168 millones de $, y con los ojos puestos en los 200 millones antes de acabar el año. No es un incremento notable, algo que sí evidencia “Jack Reacher”, que en su quinto día sube un 101% con 23,5 millones de $. No es una cifra colosal, pero antes de fin de año debería aprovechar el pasillo de esta semana navideña para acercarse a su presupuesto de 60 millones de $, lo que le permitiría salvar los muebles en el mercado norteamericano, a falta de ver qué ocurrirá en el resto del mundo.

Fuentes: boxoffice.es y boxofficemojo.com

jueves, 31 de diciembre de 2009

La película del mes

Los fantasmas atacan al jefe ****
(Scrooged)

Un cuento "anti-Navidad" distinto



Durante la década de los 80 se estilaba el emitir cada Nochebuena el clásico de Charles Dickens “Cuento de Navidad” en televisión. Este medio no escatimaba en medios a la hora de llevar la obra de Dickens a escena mediante suntuosos decorados, grandes rostros conocidos de la pequeña pantalla, una cuidadísima ambientación y una emisión en directo en la que todo debía salir perfectamente. Se convertía así en una tradición estival como aquí lo fueron los especiales de Nochevieja de Martes y 13.


Con esta premisa y haciendo una lectura metalingüística del poder y la relevancia de la televisión en nuestras vidas a la Paramount se le ocurrió realizar algo diferente, una comedia anti-navideña pensada expresamente para ser vista en Navidad, una comedia corrosiva que reventara las taquillas en esas fechas después de años sin un taquillazo navideño y que resultara una adaptación libre del relato de Dickens. Por ello recurrieron primero a dos guionistas surgidos de la pequeña pantalla y que en aquel momento se encontraban en auge. Michael O’ Donoghue y Mitch Glazer venían de un programa tan emblemático en aquella década como era el Saturday Night Live, de cuyo espíritu quería el estudio impregnar la nueva adaptación.


Como querían romper moldes esa temporada, la Paramount no escatimó en dinero ni esfuerzos para llevar adelante el proyecto. Y para asegurarse el éxito contrataron a todo un artesano que les proporcionara la solvencia y rapidez necesarias para realizar la película en unos pocos meses. En otras palabras, no querían a un gran director caprichoso que retrasara el rodaje con sus excentricidades. Un nombre vino a la mente de los directivos sobre la marcha: Richard Donner.


Hagamos un paréntesis para expresar mi respeto hacia este director. No estamos ante un cineasta de estilo particular, ni ante un director que se mire al ombligo e intente dar obras maestras. Donner no es un maestro, pero sin duda es un artesano que siempre ha dirigido con solvencia y corrección películas que resulten entretenidas para el público. Es lo que podríamos llamar un director de encargo, pero tan solvente que por eso incluso a sus 79 años ya cumplidos sigue dirigiendo alguna que otra cinta entretenimiento como “16 calles”. Y expongo mi respeto porque un hombre que ha dirigido “La profecía”, “Superman” –y se rumorea que también su secuela, aunque en los créditos figura Richard Lester-, “Los Goonies” y la saga de “Arma Letal” y que ha participado en la producción y realización de series míticas como “The Twilight Zone” o “Historias de la cripta” bien merece que nos postremos a sus pies. Por eso no se extrañen si en algún momento elogio su carrera, su persona o incluso su dirección. Lo peor es que siempre ha sido menospreciado por algunos sesudos críticos, mientras que otros no le han tenido en cuenta. Donner fue llamado para dirigir una comedia anti-navideña cuando se encontraba recién salido del éxito de “Arma letal”. De hecho, la dirigió en un hueco entre ambas entregas de la célebre saga.

Continuando con la que nos ocupa, y como decía antes, el estudio no escatimó en medio. A cargo de la producción estuvieron el mismísimo Donner junto a una leyenda, Art Linson, el mismo que un año antes triunfara con “Los intocables de Elliot Ness” y posteriormente produjera clásicos como “Dick Tracy”, “Heat” o “El club de la lucha”, entre otras, y el mismo en cuya imagen y libro se basara “What just happened? (Algo pasa en Hollywood)”, la última película de otro artesano olvidado, Barry Levinson.

Ya en el comienzo de “Scrooged” se intuye el gran trabajo en cada campo de la producción. Los acordes musicales que oímos en su empezar son fácilmente reconocibles por cualquier aficionado al cine. Danny Elfman compuso una genial banda sonora que se apoyaba en coros musicales para dar cierto toque navideño, mientras que el compositor daba el toque macabro necesario a la propuesta. A continuación nos adentramos en la montaña nevada de la Paramount hasta llegar a un paraje helado típicamente navideño. Ya entonces vemos parte del generoso diseño de producción de J. Michael Riva y que irá en aumento a medida que avanza la trama. Suyos son los increíbles decorados de la funeraria o las oficinas de la IBC. Tras esta presentación asistimos a un arranque que deja claro que estamos ante una historia cómica anti-navideña: Papá Noel y sus enanos son atacados por un grupo de terroristas que quieren chafar la Navidad, y su única ayuda es Lee Majors, que aparece arma en mano en la escena. No es más que uno de los muchos eventos programados por el canal IBC -¿les recuerda a alguna que exista en la realidad?-, la cadena de televisión estrella donde trabaja el alto ejecutivo Frank Cross y cuyos spots estivales le enseñan sus trabajadores.




El título hace referencia, como el resto de la película, a la inmortal obra de Dickens. “Scrooged” se tituló, aunque en España, temerosos de que el original no tuviera el tirón necesario para atraer al público a las salas, se llamó “Los fantasmas atacan al jefe”. Aún así, y no sólo en el título original, el film sigue los esquemas del clásico literario. El personaje de Frank Cross, interpretado por Bill Murray, no es más que una actualización del Ebenezer Scrooge del original. Cross es huraño, déspota, avaricioso, egoísta, desconsiderado, casi inhumano, y por supuesto odia la Navidad. Tanto que sus empleados le muestran los spots con cierto miedo. Como no podía ser de otra manera, y tras ver el anuncio de lo que será el “Cuento de Navidad” que su cadena prepara para esas fechas, Cross responde con un sarcástico “¡Oh cielo santo, es una porquería!”. Es entonces cuando Donner deja clara la personalidad del protagonista en el momento en que enseña a sus empleados lo que realmente quiere emitir, un anuncio televisivo que reza:

"Lluvia radiactiva. Drogadicción. Terrorismo internacional. Asesinos en las autopistas. Ahora más que nunca, debemos recordar el verdadero significado de la Navidad. No se pierdan la inmortal obra de Charles Dickens "Cuento de Navidad". Su vida puede depender de ello."


Y todo mientras vemos el rostro de Murray iluminado en rojo cual Satanás. Un anuncio que, por cierto, causa la muerte de una anciana según la prensa, algo que el protagonista ve como una magnífica publicidad. Es uno de sus muchos rasgos despreciables, unidos a la salvaje idea de grapar las astas de reno a un ratón o el empeño en que se vean los pezones a una de las bailarinas del espectáculo.



Pero como en el inmortal de Dickens, Cross recibe una visita muy especial. En este caso se trata de su antiguo y difunto ex jefe, interpretado por el Blake Carrington de la serie “Dinastía”, John Forsythe, que totalmente demacrado por la putrefacción –le sale hasta un ratón del cráneo- le avisa de que va a recibir la visita de tres fantasmas. Aquí apreciamos otro de los grandes trabajos de la película, el maquillaje, y que luego nos sorprenderá de nuevo con El fantasma de las Navidades Futuras. Obra de Thomas R. Burman y Bari Dreiband-Burman, los grandes logros conseguidos en este campo se vieron recompensados con una nominación al Oscar al Mejor Maquillaje.






Sin duda, si hubiera que destacar una de las tres visitas es la del Fantasma de las Navidades Pasadas, encarnado por otro habitual del Saturday Night Live, David Johansen. En ella vemos la infancia de Frank Cross, cuando su padre –Bryan Doyle Murray, hermano de Bill Murray- regala a su hijo carne por Navidad, y además asistimos al comienzo de la relación con el amor de su vida, Claire –guapísima y radiante Karen Allen, que desde “En busca del Arca Perdida” no encontraba papeles a su medida- y a su posterior declive, cuando antepuso su carrera a estar con ella, siendo capaz de arrastrarse como el perro Frisbee ante su futuro jefe, literalmente, en un programa de televisión para niños. Pero no debemos desmerecer los pasajes de las navidades presentes, con una divertidísima, y con cierta tendencia sadomasoquista, hada encarnada por Carol Kane y de las navidades futuras, con la figura de La Muerte como protagonista, todo un prodigio del maquillaje. Es tras la visión de su propia muerte, cuando ya es consumido por las llamas en el interior de su ataúd, cuando Cross cambia su manera de ver la Navidad. Todo deriva hacia un final que es una oda a estas fiestas, un canto a la felicidad y los buenos sentimientos y en el cual todos cantan “Put a little love in your heart”, en una excelente nueva versión de Annie Lennox y Al Green.

Acompañan en el reparto a Murray rostros conocidos como los de John Glover -famoso estos últimos años gracias a la serie “Smallville”-, Alfre Woodard –“Corazones y almas”, “Grand Canyon”-, el cómico Bobcat Goldthwait –Zed en la saga “Loca academia de policía” y ahora reconvertido a director independiente bastante alabado- y Michael J. Pollard –“Dick Tracy”-, así como su hermano, John Murray, que interpreta a su vez a su hermano en la ficción. Y coronando el reparto la aparición estelar de Robert Mitchum. Pero la estrella indiscutible de la función, como no podía ser de otra manera, es Bill Murray. El cómico fue escogido de inmediato como reclamo para el público. La Paramount quería dotar del espíritu del Saturday Night Live al conjunto, y eso no podía conseguirlo solamente con dos buenos guionistas del programa y alguna cara eventual del mismo. Necesitaban una estrella, y el nombre de Murray salió a relucir. El actor no había interpretado un papel protagonista desde el exitazo que supuso en 1984 “Los Cazafantasmas”, la película que le lanzó al estrellato. Además, de nuevo se vería rodeado de espectros, rasgo con el que el espectador podía identificarle. Aquí, rompo una lanza a favor de este gran cómico en su interpretación en este filme. Muchos dicen que está sobreactuado, pero yo le encuentro bastante comedido en su actuación. Es cierto que en ocasiones da rienda suelta a su faceta sarcástica y humorística, pero en la mayor parte del metraje no exagera sus tics habituales. Ahora bien, no se puede negar que está concebida como un auténtico vehículo de lucimiento hacia su persona. Al final nos reserva incluso un último gag, cuando se sacude de su ropa el título de la película.


Donner consigue no abusar de los efectos especiales ni del maquillaje, así como tampoco de la puesta en escena, y ofrece un divertimento falsamente anti-navideño, pues su objetivo es precisamente el contrario, aunando eficientemente humor macabro con buenas intenciones. Realiza además una inteligente crítica hacia el efecto de la televisión en nuestras vidas, capaz de encumbrar a una persona o llevarla a la ruina, y en la que lo que priman son los índices de audiencia. Los escasos 90 minutos que dura se pasan en un suspiro, y la transición entre secuencias, los saltos temporales y demás recursos narrativos los maneja de manera destacable, sin que el ritmo decaiga ni se rompa la estructura del relato. Tal es así que el estudio cumplió su misión de amasar dinero en taquilla, además de que convenció a la crítica especializada. Sin embargo, era un producto demasiado efímero, destinado a unas fechas en concreto, por lo que tuvo que conformarse con recaudar 60M$, bastante menos de lo esperado. Con todo, se erigió como una de las más taquilleras del año por delante de otros éxitos como “Willow” y justo detrás de “Un pez llamado Wanda”, en el puesto número 13, en un año sin grandes recaudaciones. La lista completa pueden consultarla aquí.

¿Por qué es “Los fantasmas atacan al jefe” la película de este mes, más allá de la época del año en la que nos encontramos? Pues aparte de por sus muchos momentos memorables y sus grandes aciertos, lo es porque supuso una de las películas clave en mi infancia por estas fechas, porque le vino a ocurrir, al menos en España, como le ocurría al cuento de Dickens en la televisión americana en los 80. Cada año, al menos durante principios de los 90, se programaba en televisión, y no había un año que no la viera. Dejaron de hacerlo, desgraciadamente, pero 22 años después este clásico de la comedia ochentera, y por qué no, del cine navideño, sigue con fuerza tanto como entonces. La he vuelto a ver hace unos días y el efecto ha sido prácticamente el mismo, salvo por el hecho de que ya me la sabía de memoria.


Enlaces de descarga (693MB):

 AVISO:


  1. Los enlaces son una recopilación de los ya existentes en diversos foros de Internet. No es responsabilidad mía el mantenimiento de los archivos en los distintos servidores. Si algún archivo ha sido borrado inténtelo con otra opción y si no funciona esa alternativa ponerse en contacto conmigo a través de gerardomedina84@gmail.com o mediante un comentario en esta misma entrada.

  2. Ninguna opción es igual a las demás. Varían en si tienen o no los subtítulos insertados, en el peso total de la película y en los servidores en los que se encuentran. Cualquiera de las opciones tiene la calidad de vídeo que se muestra en Capturas.

  3. Ante cualquier error en el post, como puede ser haber repetido un enlace varias veces o que falte una contraseña, remitirse a la dirección de correo anteriormente expuesta o avisar mediante un comentario.
  4. Agradecer mediante comentarios el esfuerzo anima arealizar futuros aportes.

  5. Gracias a todos los uploaders.

jueves, 24 de diciembre de 2009

El corto cinéfago. Especial Navidad: Los mejores cortos de Pixar



Antes de llegar a ser la mayor factoría de animación del planeta, Pixar comenzaba modestamente realizando cortometrajes en una época, finales de los 80 y principios de los 90, en la que aún la animación infográfica era una utopía. Fue un film, “Toy Story”, y un hombre, John Lasseter, los que cambiarían nuestra manera de entender este género para siempre. Poco a poco fueron comiéndose a los dibujos animados de Disney, relegándolos al status de reliquias del celuloide.

Para celebrar estas fechas he creído conveniente dedicar el corto cinéfago de la semana a esa factoría de sueños que ha ido creciendo en medios y sobre todo en profundidad intelectual y temática en apenas 15 años. Y para ello les traigo una selección de trece cortometrajes de Pixar dirigidos muchos de ellos por Lasseter pero también por otros abanderados de la factoría como Pete Docter o Brad Bird. Algunos de ellos provienen de algunas de sus joyas en largo como “Monstruos, S.A.”, “Cars” o “Los Increíbles”. Y se incluyen, cómo no, clásicos como “Pajaritos”, “El juego de Geri” o “Luxo Jr.”, aquel que inspirara el flexo que es ya insignia de la compañía. Completan la selección una pieza de “Barrio Sésamo” protagonizada por Luxo y su hijo y un documental de 23 minutos que resume la historia de Pixar. Que lo disfruten y ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

LOS MEJORES CORTOS DE PIXAR (1984-2007)
Información de la descarga. Cortometrajes de la selección

1984-Las aventuras de Andre y Wally B (incluye comentarios+subtítulos)
1986-Luxo Jr (incluye comentarios+subtítulos)
1987-El sueño de Red (incluye comentarios+subtítulos)
1988-Tin Toy (incluye comentarios+subtítulos)
1989-Knick Knack (incluye comentarios+subtítulos)
1998-El juego de Geri (incluye comentarios+subtítulos)
2001-Pajaritos (incluye comentarios+subtítulos)
2002-El coche nuevo de Mike (audio español-inglés+subtítulos español-inglés; incluye comentarios+subtítulos)
2004-Saltando (audio español-inglés+subtítulos español-inglés; incluye comentarios+subtítulos)

2005-Jack Jack Ataca (audio español-inglés+subtítulos español-inglés; incluye comentarios+subtítulos)
2006-El hombre orquesta (incluye comentarios+subtítulos)
2006-Mate y luz fantasma (audio español-inglés+subtítulos español-inglés; incluye comentarios+subtítulos)
2007-Abducido (incluye comentarios+subtítulos)
Barrio Sesamo
Los cortos de Pixar, una pequeña historia
 
Enlaces de descarga (by wamperno)(1.2GB)
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AVISO
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miércoles, 24 de diciembre de 2008

"Pesadilla antes de Navidad", la Navidad según Tim Burton

La carrera de Tim Burton ha yuxtapuesto en reiteradas ocasiones su afinidad por el submundo gótico y el ambiente de las fiestas navideñas. Así, en “Eduardo Manostijeras” o “Batman Vuelve”, por ejemplo, vemos el contraste entre el universo sombrío del imaginativo director y las luces navideñas que adornaban el barrio residencial de la primera y la ciudad de Gotham en la segunda. No obstante, este anacronismo comenzó casi una década antes, mientras observaba cómo en un escaparate retiraban los detalles de Halloween y los sustituían por motivos navideños. Fue ese contraste el que activó su mente creadora y dio pie a un largo poema titulado “Pesadilla antes de Navidad”.

El director presentó su idea a los ejecutivos de la Disney, para los cuales trabajaba como animador, pero estos lo rechazaron debido a que no seguía el espíritu de la compañía. El proyecto quedó aplazado, y por entonces Burton comenzó a trabajar en su primer corto, “Vincent”, el cual le permitió perfeccionar la técnica del stop-motion. Conforme pasaron los años, la reputación del cineasta creció exponencialmente, para el público especialmente entre el gótico, y para los mandamases de las grandes productoras gracias al éxito cosechado con “Batman”. Consciente de su posición, Tim Burton volvió a presentar a Disney el proyecto que había aparcado, en esta ocasión planteándolo como película de animación basada en la famosa técnica stop-motion que el mismo había perfeccionado. Los de la Disney aceptaron el reto, no sin antes delegar las labores de producción a su filial Touchstone Picture, ya que la historia seguía sin encajar en el espíritu de la compañía.

La larga labor de producción y rodaje había comenzado. Henry Sellick, veterano animador de la Disney, fue el encargado de dirigir el film, siguiendo escrupulosamente la esencia, y sobre todo estética, del cine de Tim Burton. De hecho, Sellick pareció posteriormente haber sido poseído en la muy burtoniana “Monkeybone”. Conviene resaltar este punto, pues si bien la película parece dirigida por Burton, algo que mucha gente cree todavía, no fue así, y la coletilla de “de Tim Burton” del título definitivo hace referencia a que está basada en un relato y sus bocetos del director, quien no se encargó siquiera del guión, aunque sí de la producción. Entre las cifras de la película destaca el largo rodaje debido a la técnica utilizada. Se necesitaba alrededor de una semana para lograr un minuto de cinta, y sumando la pre y post-producción y teniendo en cuenta que la duración final fue de 73 minutos, fueron necesarios casi tres años de trabajo.

El resultado final fue artísticamente impecable. Se aumentó el número de personajes del poema, que sólo contaba con tres, y los decorados. El compositor habitual de Burton, Danny Elfman, compuso la fantástica banda sonora y las letras de las canciones, además de prestar la voz en las canciones al personaje protagonista, Jack Skellington, el Rey de las Calabazas en Halloweentown que en plena crisis existencial descubre que su universo no es más que otro de los muchos mundos que gozan de festividad propia. Así, en medio de árboles con puertas que lleva a esos mundos, se ve interesado en uno particular, la Ciudad de la Navidad, cuyas fiestas cree poder mejorar suplantando cual Grinch, con la salvedad de que éste pretendía estropearla, a Santa Claus. En el doblaje original, en el cual Elfman presta su voz a varios personajes secundarios más, aparecen actores habituales del director, como Catherine O’Hara, actriz casi olvidada por el cine actual que ya había trabajado en “Bitelchus”, y Paul Reubens, el inolvidable Pee-Wee Herman.

Cuando afirmaba que la película sigue la doctrina burtoniana escrupulosamente es porque lo hace incluso en los más pequeños detalles. Por ella pululan personajes de otras obras de Burton. El gato de “Vincent” aparece al principio, saltando a un cubo de basura; la serpiente vista en la película es la misma serpiente de arena de “Bitelchús”; en esta misma película, cuando el personaje interpretado por Michael Keaton emerge del suelo en forma de enorme carrusel, en lo alto de su sombrero tiovivo aparece la cabeza de Jack Skellington; cuando las luces persiguen a Jack puede oírse un extracto del tema central de “Batman”; entre los regalos repartidos por Skellington encontramos una versión en miniatura del pato amarillo en el que se montaba el Pingüino de “Batman Vuelve”, así como la cabeza de gato que servía de imagen de la Corporación Shreck en la misma película, la cual se encontraba en plena fase de rodaje mientras se realizaba “Pesadilla antes de Navidad”.

Cuando la película se estrenó en cines en 1993, el éxito en taquilla fue moderado, pero la crítica la alabó como clásico inmediato. El tiempo le ha dado la razón, y las reediciones en vídeo y DVD no han hecho más que aumentar su legión de seguidores. El mismo Burton asegura que “la película resultó al final mejor de lo que yo mismo esperaba; es la película que siempre quise hacer”. Entre sus reconocimientos destacan los dos premios Annie, los Oscar de la animación, y la nominación a la banda sonora en los Globos de Oro y en los Oscar a los efectos visuales, galardones ambos que no recibió.

15 años después de su estreno ha llegado a nuestras carteleras, con dos años de retraso, la versión remasterizada en 3D de una de las mejores películas navideñas, y no exagero, de todos los tiempos. Burton volvió a usar la técnica stop-motion para rodar una película entera en “La novia cadáver”, la cual sí dirigió y con la que consiguió un mayor éxito de taquilla, aunque la crítica no paró de compararla con aquella película que a día de hoy sigue cautivando a grandes y pequeños por igual, sin necesidad de seguir las infantiles doctrinas disneyianas.
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