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domingo, 7 de junio de 2015

LA CRÍTICA. Insidious: Capítulo 3

Tres son multitud
Ver “Insidious” era como montarse en el tren de la bruja, una montaña rusa de clichés del género sabiamente mezclados por James Wan y Leigh Whannell. Su secuela directa suponía una inteligente vuelta de tuerca a lo que ya habíamos visto, pasando de los viajes astrales a los temporales sin despeinarse en absoluto, y siempre bordeando la delgada línea que separa la verosimilitud del esperpento en forma de espectáculo de marionetas. Juntas suponían un soplo de aire fresco a algunas ideas ya trilladas, como las casas encantadas o los espíritus y demonios.

Por ello, tratar de exprimir una idea que ya parecía marchita era un riesgo enorme, especialmente sin Wan en la silla de dirección. Y lo primero que llama la atención de este tercer capítulo es que su heredero, el propio Whannell, no se defiende nada mal con la cámara. Consigue no repetir los esquemas y maneras de su amigo, no hay imágenes aceleradas y en general la fotografía es efectiva, ya no parece que asistamos a un film con fotografía tan fría y luminosa que da la sensación de estar ante un producto televisivo con mayor presupuesto.


Whannell encuentra su propio camino como director, pero sólo desmarcándose de la  estética de anteriores entregas, no porque acuñe un estilo personal. Porque le falta la capacidad de su compañero para recrear atmósferas y generar tensión, y en su lugar tira del susto fácil y los tópicos del cine de terror de bajo calibre, más cercano a la reciente “Ouija” que a “The Conjuring”, a la cual homenajea de una manera bastante graciosa.

Sin embargo, su debilidad en la dirección podría perdonarse si hubiera sido capaz de ofrecer algo mínimamente original. Y aquí es donde falla “Insidious: Capítulo 3”. Hay muy poco en ella que te remueva en la butaca –quizá la figura de su villano, y algún momento conseguido, pero que recuerdan a lo ya visto en otras películas, como el ojo en la garganta-. Es una precuela que se contenta con ser, no con lo que puede dar de sí. Una propuesta de espíritus típica, sin más interés que pasar un rato entretenido –a veces, que le cuesta arrancar y tiene serios bajones de ritmo-, y donde lo realmente relevante transcurre en su media hora final, pero sin llegar a resultar escalofriante ni ofreciendo esa chispa de ingenio que la haga mantener el tipo con respecto a las anteriores.


Eso sí, es un vehículo de lucimiento para la gran Lin Shaye. La trama central de la chica que siente la presencia de un ente maligno está de más. “Insidious: Capítulo 3” es la película de Elise, y Shaye vuelve a ser lo que sobresale por encima de todo el conjunto. Aún así, supone un retazo de la vida de esta médium totalmente descafeinado, un spin-off involuntario que bien podríamos habernos ahorrado. Ya saben, tres son multitud.

A favor: Lin Shaye, y su tramo final
En contra: su falta de originalidad y su terror de bajo calibre

Calificación *1/2
No merece mucho la pena

martes, 26 de mayo de 2015

LA CRÍTICA. Área 51

want to believe

Un año antes de que “El proyecto de la bruja de Blair” pusiese de moda nuevamente el found footage, Dean Alioto estrenaba en televisión “Alien abduction: Incident in Lake County (The McPherson Tape)” –“Extrañas criaturas” en España-, una modesta propuesta que traía la invasión extraterrestre al seno de una modélica familia americana en pleno Acción de Gracias, en la que sería una de las muchas referencias de las “Señales” de Shyamalan. Ya entonces, aquel realizador jugaba con las bases que popularizarían el tándem formado por Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, convirtiendo el producto en carne del sensacionalismo gracias a una inteligente campaña de marketing, llegando a creer muchos telespectadores que lo que veían era real.

Ahora, a medio camino entre el mockumentary y el mismísimo recurso del tan manido material encontrado –más lo segundo que lo primero-, llega “Área 51”, una película que vuelve a explorar la temática extraterrestre siguiendo a un grupo de adolescentes que, tras el contacto con seres de otro mundo, deciden adentrarse en pleno desierto de Nevada en busca de las míticas instalaciones del gobierno estadounidense, centro de las leyendas urbanas conspiratorias por excelencia.


No hablaríamos hoy en día de este film si no fuera porque, precisamente, tras la cámara se encuentra el cineasta que rentabilizó definitivamente el found footage con la saga “Paranormal Activity”, verdadera culpable de que hoy en día lleguemos a ver hasta una decena de títulos que utilizan este forma de hacer cine, pues nos dejó claro que cualquiera podía rodar una película siempre que tuviese una cámara a mano. Y lo cierto es que en este segundo trabajo, Oren Peli demuestra que domina el sobreexplotado subgénero a la perfección, manejando con soltura determinados momentos de tensión, si bien estamos más ante una película de ciencia-ficción y suspense que de terror, y sin nada de música ni cambios de plano imposibles.


Sin embargo, si de algo adolece “Área 51” es de un guión férreo que sepa hacia dónde quiere ir. Tarda una barbaridad en entrar en materia, y cuando lo hace, durante su última media hora, ofrece una serie de ideas y pistas interesantes más propias del comienzo de una nueva franquicia que de un proyecto perfectamente cerrado y engrasado. Todo parece más bien fruto de una gestación, rodaje y postproducción caóticos, los mismos que hicieron que su anterior obra tardase años en estrenarse en salas comerciales, y las mismas que han hecho que este nuevo trabajo haya tardado cuatro años en poder ser visto. Gracias básicamente a que su productor, Jason Blum, ha decidido sacarlo de una vez tras muchos retrasos. Y la sensación que queda es esa, de material más inacabado que finalmente encontrado, pero sobre todo, lo peor de ella es que se ve sin más, sin ofrecerte nada remarcable dentro del cine de conspiraciones alienígenas y gubernamentales. Para eso ya estaban Mulder y Scully. Incluso aquel sencillo pero ingenioso producto televisivo a recuperar. En ellos “I want to believe”.

A favor: se deja ver, sin más, y el found footage está bien usado
En contra: el guión tarda en arrancar y no aporta nada remarcable al género

Calificación **
                                                                                (Se deja ver)

martes, 7 de febrero de 2012

"The River", la nueva serie de Spielberg y el creador de "Paranormal Activity"

Sabía que existía, pero no le había prestado atención hasta que vi quiénes estaban detrás del proyecto y hasta que pude ver el tráiler que ha preparado el canal español FOX, donde se estrenará el próximo lunes 13 de febrero. Esta noche saldrá a antena esta nueva serie creada por Oren Peli, la mente pensante de "Paranormal Activity", que ha decidido usar el reportaje televisivo y el found footage propios de su exitoso debut en la realización y aplicarlos a la pequeña pantalla. El resultado, como podemos ver en los siguientes avances, que incluyen la tan característica reacción de la audiencia, prometen tensión y sustos en una historia que cruza la aventura con lo paranormal.

La trama es sencilla, pero puede tener jugo si se presionan las teclas necesarias para hacer una serie, como mínimo, entretenida. Cuenta cómo el hijo de un famoso explorador televisivo, Emmet Cole, va en busca de su padre, desaparecido durante una expedición en el Amazonas, descubriendo durante el viaje una verdad estremecedora. No sólo Peli ejerce de creador y productor. La serie está producida por Spielberg, y algunos episodios están dirigidos por el realizador español Jaume Collet-Serra, entre ellos el piloto. Yo esto no me lo pierdo.



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