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miércoles, 30 de diciembre de 2015

LA CRÍTICA. El desafío (The walk)

El constructor de sueños
Cuando le preguntaban a Forrest Gump por qué corría, si lo hacía por la paz mundial, por los animales o por los derechos de la mujer, él sólo respondía que tenía ganas de correr. Así de simple. Lo que para los demás debía tener algún sentido, para él era algo de lo más coloquial. Lo mismo le ocurre a Philippe Petit cuando le preguntan por qué quiere completar su hazaña de caminar sobre un cable suspendido entre las Torres Gemelas del World Trade Center, un desafío irresistible para cualquier equilibrista.

Pero Petit sí que tenía una poderosa razón para hacerlo, y “The Walk” es la respuesta idónea a la pregunta. Es meritorio que, partiendo de un hecho histórico ya narrado por el séptimo arte en forma del interesante documental “Man on Wire”, la película acabe atrapando al espectador. En este sentido guarda relación con cintas como “Titanic” o “Valkiria”, dos propuestas cuyo desenlace es de sobra conocido pero que saben tocar las teclas justas para que el público obvie el spoiler que supone en sí mismo su final.


Es mérito de un excelente artesano como Robert Zemeckis lograr este cometido. Una vez más, el director de “Regreso al futuro” imprime vitalidad y ritmo a la historia, contando la preparación del “golpe maestro” como si de un robo se tratase, aderezado todo con una generosa pizca de buenas intenciones y un halo de encanto que hace que cada plano sea una delicia para el público. Desde la fotografía hasta la banda sonora, pasando por unos formidables efectos digitales que el cineasta sabe cómo utilizar en beneficio de la trama, y no al revés, y por un reparto en el que destaca un dinámico Joseph Gordon-Levitt, provisto de un perfecto acento francés.


Un absoluto deleite audiovisual y cinematográfico que, sobre todo, nos devuelve al constructor de sueños en celuloide, ése que se nos perdió tras “Náufrago” en la animación tridimensional, y al que casi recuperamos con “El vuelo”. La obra de un soñador narrando el baile a más 400 metros de altura de otro soñador, que sólo quería verse a sí mismo mirando al vacío, en el día más hermoso de su vida.

A favor: la vuelta de Zemeckis como constructor de sueños, Joseph Gordon-Levitt
En contra: el ninguneo al que ha sido sometida, que puede hacer pensar que es un producto menor 
Calificación ****
No se la pierda

miércoles, 10 de diciembre de 2014

AVANCES. Teaser trailer y póster de "The Walk", lo nuevo de Robert Zemeckis

Esta película no me llamaría nada la atención si no estuviese dirigida por el gran Robert Zemeckis. El director ya deja su impronta personal en este primer teaser –sí, es un teaser con todas las de la ley, no muestra nada relevante de la trama salvo lo que todos sabemos- con unos fabulosos créditos iniciales. Joseph Gordon-Levitt protagoniza este drama que cuenta la historia real de Philippe Petit, el hombre que en 1974 realizó de manera ilegal la hazaña de caminar entre las Torres Gemelas sobre una cuerda. Mucho efecto especial en este primer avance, algo que el cineasta domina a la perfección, y sólo los incómodos rótulos de 3D e IMAX 3D. La película llegará el 2 de octubre de 2015 a los cines USA, a tiempo de entrar en la carrera al Oscar.


viernes, 22 de noviembre de 2013

LA CRÍTICA: Don Jon

Me masturbo, luego existo
“Sí, no lo puedo negar. Este sonido me pone el rabo como una piedra”. Así de contundentes son las primeras palabras que Don Jon dedica al espectador. Un Don Juan con todas las de la ley. Un joven atractivo y seductor al que no le importan pocas cosas en la vida: su familia, su casa, su coche, su cuerpo, su iglesia, su familia, sus chicas,… y su porno. Puede tener a la chica que desee, y de hecho cada noche su cama recibe a una huésped diferente. Pero ninguna le otorga la misma satisfacción que sus diosas virtuales. Ni siquiera la chica soñada, esa chica 10 que tiene las sinuosas curvas de Scarlett Johansson.

“Don Jon” es, posiblemente, la comedia más sincera y directa de los últimos tiempos, una propuesta masturbatoria y realista sobre los tiempos que corren, marcados por la facilidad de fantasear con sólo hacer un click. Tiene menos tapujos que la verborrea de la que hace gala su protagonista, habla sin miramientos sobre la deshumanización de la iglesia, la familia y las relaciones personales. Don Jon y los que le rodean están repletos de clichés, pero lo más triste, y lo que puede molestar a más de uno, es que existen realmente. Esa forma tan vejatoria y machista de tratar al sexo opuesto, y esa idealización del amor de ellas, es tremendamente realista.


Y el problema que tiene su protagonista también lo es. La adicción a ese sexo que distorsiona la realidad otorgado por el porno no es más que el culmen de la sociedad de la desconexión, de la incapacidad para intimar de una especie que ha sustituido el tú a tú por el intercambio de mensajes instantáneos gratuitos. En ese sentido, sorprende el camino que toma la propuesta, una vez pasa de ser una comedia contada con una efectiva agilidad –ayuda a ello su montaje, que a alguno le podrá parecer repetitivo, pero necesario, y un magnífico secundario interpretado por Tony Danza- a un film con algo que contar, y que en su discurso recuerda a la notable “Shame”.


Pero, sobre todo, “Don Jon” demuestra que Joseph Gordon-Levitt es un todoterreno, y no sólo ante la cámara. Su dirección no es perfecta –no hay aún un sello personal, ya que hablamos de un debut, con  las limitaciones que ello conlleva-, y tampoco su guión –se echa de menos más desarrollo en algunos de sus personajes, como el de la siempre estupenda Julianne Moore-, pero al menos tiene algo que contar. Con esto ya consigue más que muchos actores que se sientan al otro lado de la cámara. Una ópera prima que augura una carrera a seguir muy de cerca, aunque sea por encontrar el orgasmo que sólo el onanismo cinematográfico, apto o no, puede proporcionar.

A favor: su sinceridad y que su director tiene algo de qué hablar
En contra: habrá quien la tache de misógina, y quien se sienta ofendido por ello; una estructura necesariamente repetitiva

Calificación: ***1/2

sábado, 3 de noviembre de 2012

LA CRÍTICA: Looper

Haciendo las delicias de Emmett Brown
Ya lo decía el eminente Emmett Brown, que jugar con el tiempo puede tener consecuencias catastróficas. Puede, en el mejor de los casos, poner en peligro la existencia de nuestra galaxia. Y jugar en la ciencia-ficción con los viajes en el tiempo puede traer serios problemas. Porque no todos los filmes que versan sobre el tema poseen una lógica interna sólida. Mientras la propia “Regreso al futuro”, y especialmente sus dos secuelas, tenía errores de guión insalvables provocados precisamente por jugar con el tiempo, “Los cronocrímenes”, “Star Trek (2009)” o la serie “Lost” manejaban con solvencia este tipo de argucias argumentales con aparente facilidad.

Pero pocas veces se termina de ver una película sobre viajes en el tiempo con la sensación de no estar al borde del derrame cerebral, algo muy común en este tipo de producciones. Lo que ofrece “Looper”, sorprendentemente, es ciencia-ficción sobre viajes en el tiempo para dummies, pero sin que nos sintamos dummies. Una trama bien hilada –por si acaso, y como dice un crepuscular Bruce Willis, es mejor no razonar demasiado el asunto, no vaya a ser que el conjunto se desplome como un castillo de naipes- y explicada en la que es difícil perderse, aunque requiere para ello cierta atención del espectador.


Una trama en la que confluyen viajes temporales y telequinesia, siendo lo primera un enorme McGuffin de lo segundo. Una ciencia-ficción destinada, en su historia, a ser revisitada en el futuro como obra de culto, un futuro del año 2074 en el que los asesinatos están prohibidos y se ejecutan limpiamente mandando a los objetivos treinta años atrás para ser eliminados por los loopers, asesinos a sueldo cuyo retiro llegará cuando se envíe a su yo del futuro para ser erradicado. Un trabajo limpio, pulcro, sin fisuras… y con los años contados.


Rian Johnson nos ofrece un trabajo bien rodado, bien montado y bien interpretado, en el que la tan cacareada caracterización de Joseph Gordon-Levitt queda en segundo plano una vez coincide con Willis en pantalla, sin llegar a desentonar del todo. Parte de una idea prometedora que no desaprovecha en absoluto, pero que tampoco acaba de explotar lo suficiente. Tras una primera parte soberbia, que hace pensar si estamos ante un clásico del género, el segundo tramo comienza a palidecer y se convierte en lo más convencional del conjunto. La historia pierde verdadero fuelle en una especie de nuevo “Terminator”, un cambio que no la estropea, pero tampoco la beneficia.


“Looper”, a pesar de ello, es una interesante propuesta de lo más entretenida que algunos se han aventurado a catalogar de clásico y la han elevado a la categoría de culto y cinta visionaria. Yo no he visto eso. Esto no es “Origen”, tras cuyo visionado sentías que habías visto algo grande. Tampoco es “Regreso al futuro”, a la que el tiempo ha hecho mayor justicia. Ni siquiera es “Brick”, la rompedora opera prima de su realizador. Es una más. Una que esperemos haga las delicias de Doc.

A favor: su primera parte, que sí que huele a clásico, y los escasos careos entre sus dos protagonistas
En contra: el segundo tramo, el más convencional y en el que el conjunto pierde algo de gas

Calificación: ***

martes, 25 de septiembre de 2012

Póster y tráiler animados de "Looper"

A tres días de su estreno en salas estadounidenses salen este espectacular cartel y tráiler animado de “Looper”, el film de ciencia-ficción que enfrenta a Bruce Willis y Joseph Gordon-Levitt en un futuro en el que los crímenes se erradican de una manera aparentemente limpia: los objetivos se envían al pasado, al año 2042, donde serán eliminados por sicarios. El problema comenzará cuando Levitt tenga que eliminar a su yo futuro, Willis. Y preparémonos, porque hablan maravillas de esta cinta, catapultándola desde antes de su estreno en pieza de culto. Aquí habrá que esperar hasta clausurado el Festival de Sitges.



domingo, 26 de agosto de 2012

Taquilla USA: Los mercenarios siguen dominando una taquilla muy floja

Como es de costumbre, el último fin de semana del mes de agosto se ha mostrado flojo en la taquilla estadounidense. Eso sí, se han recaudado unos pocos millones más que el año pasado, coronando la lista de nuevo “The Expendables 2”. El film desciende muy en la línea de su predecesora, pero su débil estreno hace diez días hace que su acumulado esté más cercano al de “El Equipo A” que al de la primera entrega. Además suma salas, por lo que el tirón no está siendo el mismo. Con todo, el total es de 52 millones de $ frente a los 65 de la anterior, y tendrá que sudar mucho para alcanzar los 100 millones.

El top 5 lo completan filmes de semanas pasadas, ya que ninguno de los estrenos ha conseguido entrar con fuerza. En segundo puesto repite “The Bourne Legacy”, que suaviza su descenso y se va a unos buenos 85 millones de $, y la barrera de los 100 millones a la vuelta de la esquina. “ParaNorman” compensa su tibio estreno de la semana pasada cayendo por debajo del 40%, para hacer 28 millones de $. La cinta se encuentra en este punto por debajo de otras propuestas similares, como “Los mundos de Coraline” o “Wallace & Gromit”, pero muy por encima de “La novia cadáver” o la reciente “¡Piratas!”, por lo que debería quedar por encima de los 55 millones.

“The Campaign” sigue mostrando un buen aguante en cuarto puesto con su caída inferior al 44% y sus 64 millones de $, mientras que “The Dark Knight Rises” sube un puesto y cierra el top 5 con su moderada caída del 35% perdiendo más de 500 salas. La conclusión de la trilogía de Nolan, aunque lejos de su predecesora, sigue mostrando unos mantenimientos portentosos más de un mes después de su estreno, y su total es ya de 422 millones de $. A nivel mundial es la 17ª película más taquillera de la historia con 941 millones de $, y será cuestión de días que llegue a los 1.000 millones.

El estreno más fuerte de la semana se ha estrellado a la misma velocidad que la bici de su protagonista. “Premium Rush”, con Joseph Gordon-Levitt, entra directa al séptimo puesto con unos pobres 6,3 millones de $, para un producto de bajo presupuesto del que sin embargo se esperaba más.

El documental “2016 Obama’s America”, en su séptima semana, se cuela en el octavo puesto tras ampliar a más de 1.000 salas, ascendiendo un prodigioso 401% y con 9 millones de $ recaudados. Sin embargo, no es la mayor subida de la semana. “Robot & Frank” pasa de exhibirse en 2 salas a proyectarse en 46, y eso la hace mejorar un 718% para acumular 343.000$. El film gusta mucho, y eso empieza a dejarse notar en sus cifras.

Otras que convencen son: “Intocable”, que vuelve a mantener salas y apenas desciende un 1% para irse ya a los 10,4 millones de $; “Cosmopolis”, que en su segunda semana sube un 117% gracias a pasar de 3 a 60 salas, y sube a 447.000$; y “2 days in New York”, que mejora ligeramente, un 1%, doblando salas, y con 291.000$ en total en diez días.

No emocionan nada: “Sparkle”, la obra póstuma de Whitney Houston, que abandona el top 10 con 18,9 millones de $; y “Nitro Circus the Movie 3D”, que se desploma un 75% perdiendo más de la mitad de las salas, aunque con un total de 3,3 millones de $.

Las mejores medias por sala la poseen dos estrenos minoritarios: la alemana “Samsara” llega a Estados Unidos y lo hace con 73.800$ en dos salas, mientras que “Sleepwalk with me” logra en una sola sala unos increíbles 65.000$.

Fuente: boxofficemojo.com

domingo, 27 de mayo de 2012

LA CRÍTICA: 50/50

Sin medias tintas

Cáncer, esa palabra tan temida que deseamos no oír nunca de los labios de nuestro médico. Esa palabra que, con solo pronunciarla, hace que los demás traten a los enfermos con condescendencia, como si fueran niños pequeños. Una enfermedad que, como cualquier otra, saca lo mejor y lo peor de nosotros mismos y de los que tenemos alrededor. Pero también ha sido una palabra que ha dado mucho juego en el cine, aunque normalmente abusando del melodramatismo. En este sentido, el título de “50/50” no podía ser más apropiado, ya que no sólo alude al porcentaje de posibilidades que maneja una persona afectada de cáncer, sino que al retratarlo en pantalla es muy fácil caer en tópicos y quedarse en tierra de nadie en sus aspiraciones.

Lo que propone el inteligente guión de Will Reiser, que funciona a la vez como relato de su propia lucha contra la afección, y la mirada independiente del realizador Jonathan Levine es hablar de tú a tú con el espectador, sin rodeos y directo al grano. Es decir, justamente al revés de como lo hacen a veces los amigos, familiares y médicos. Como hace su protagonista, pidiendo a su terapeuta que alguien tenga el valor de decirle que va a morir en lugar de darle la gran noticia como su médico, como un autómata.


Aquí no hay tabúes que valgan a la hora de hablar del cáncer. Y lo llamativo es el tono elegido para hacerlo. “50/50” combina sabiamente comedia y drama, sin que ninguna de las dos vertientes predomine en el conjunto, lo que la convierte en inclasificable. Y, por si fuera poco, tocando multitud de palos. Desde cómo afronta el protagonista su mal, pasando de la negación al distanciamiento, hasta cómo lo hacen sus seres queridos. Desde esa novia que no quiere ser enfermera –correcta, como siempre, Bryce Dallas Howard-, hasta esa madre sobreprotectora –fantástica Anjelica Houston, injusta olvidada en la carrera a los Oscar-, pasando por el amigo aparentemente egoísta y malhablado –Seth Rogen en un papel a su medida, pues él mismo lidió con la enfermedad de Reiser-. Sin olvidar a dos secundarios de lujo como Matt Frewer y Philip Baker Hall encarnando a los dos enfermos “felices”. Para al final descubrir que todos, en el fondo, encaran la situación a su manera.


Pero todos son devorados por un rotundo Joseph Gordon-Levitt, majestuoso en su rol de Adam, omnipresente durante casi todo el metraje y amo y señor de una película que no resulta todo lo excelsa que pudiera haber sido en su conjunto, pero sí  una pequeña gran propuesta que cumple su objetivo sin caer en sentimentalismos baratos. Aunque la trama amorosa con Anna Kendrick suponga el único punto débil de una trama que, no obstante, es necesaria para el avance de su personaje principal, en un desenlace que nos devuelve el optimismo y la idea de que siempre tenemos un 50% de posibilidades. Habría sido muy fácil inclinar la balanza hacia los convencionalismos hollywoodienses y quedarse en un mitad y mitad. Lo mejor, y he aquí su gran punto fuerte, es ver el vaso totalmente lleno o totalmente vacío. Sin medias tintas.


A favor: Joseph Gordon-Levitt y la claridad con que afronta el tema del cáncer
En contra: la trama amorosa, que de todos modos no deja de ser necesaria

Calificación: ****
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