miércoles, 26 de diciembre de 2007

¡Es Navidad!

Películas navideñas hay muchas. Tenemos las ñoñas estilo “Qué bello es vivir” o más recientemente “Polar Express”, por ejemplo. Ambas son cintas que transcurren en Navidad. La primera es el típico caso de película bienintencionada reconvertida en clásico y alabada por la crítica más sesuda. La segunda no fue tan bien vista por muchos (me incluyo) pero es un carrusel visual sin paradas para repostar. Son extremos opuestos dentro del mismo grupo, el de las películas dulzonas e indigestas. ¿Pero quién ha dicho que el cine navideño debe ser infantil, estar anclado a la época en la que se desarrolla y, mucho más importante, seguir los cánones del género, sin salirse de su arquetípica corrección política estival?

Cuando me hablan de cine navideño me vienen a la mente las películas que vi tal época como ésta durante mi niñez. Recuerdo la trilogía de “Regreso al futuro”, “Gremlins I y II”, las comedias de grandes como Bill Murray, Dan Aykroyd o Chevy Chase como “Cazafantasmas”, “Entre pillos anda el juego” o “¡S.O.S!, ya se Navidad”, y más recientemente la trilogía de “El señor de los anillos”. Todas caían antaño, salvo el caso de la última, por las distintas cadenas de televisión por estas fechas. Desgraciadamente se perdió esta costumbre durante una época, hasta que felizmente han sido sobre todo dos nuevos canales, Cuatro y laSexta, los encargados de reponer todo aquello que antes sólo veíamos en La Primera.

Y es que algo tiene ese cine navideño que crea nostalgia, que te hace echar de menos otros años más felices en cuanto a programación navideña, en las que veías a John McClane repartiendo regalos a los terroristas, a Jack Skellington robando la Navidad en el gran clásico “Pesadilla antes de Navidad de Tim Burton” y a Murray siendo visitado por los espectros en la inolvidable “Los fantasmas atacan al jefe”. Muchas han perdido ya el encanto y la calidad con que se disfrutaban en su momento, pero son capaces de despertar en un servidor serios atisbos de añoranza, lagrimilla impertinente incluida. Esta época del año no sería nada sin la programación navideña de toda la vida.

La lista es interminable, y me dejo en el tintero demasiadas joyas que hacen que odies un poco menos la Navidad, hasta que dicho sentimiento de odio te vuelva cuando ves que cierta cadena no cesa en su programación rosa y sangrante ni en fechas tan señaladas. Es entonces cuando las palabras del Profesor Cavan de “El día de la bestia” me asaltan y toman fuerza: “Esto es un aviso para los 10 millones de gilipollas que están viendo este puto programa. El fin del mundo es esta noche, ¿entienden? ¡Esta misma noche! ¡Se jodió la Nochebuena, se jodió la Navidad! ¡Se jodió todo! ¡Todo! Mientras ustedes disfrutan del calor del hogar y cenan felices viendo la tele, afuera, en la calle, está comenzando el reino del Anticristo.”. Porque ese contraste entre aversión y nostalgia sólo puede darse en estas fechas. Si sienten ambas sensaciones no se alarmen, ¡es Navidad!

domingo, 23 de diciembre de 2007

LA CRÍTICA

SOY LEYENDA ***

El último hombre vivo

“Soy leyenda” es uno de los pilares de la ciencia-ficción y el terror psicológico del siglo XX. La historia del último hombre vivo en un mundo infestado de una especie de vampiros supone un relato en el que ciencia y fe, perseverancia y locura luchan frente a frente en medio de un ambiente apocalíptico en esta novela escrita por Richard Matheson. Robert Neville, su protagonista, busca obsesivamente la razón de la epidemia y el por qué de su inmunidad a la vez que intenta asumir su condición de único rastro de normalidad en ese universo de pesadilla.


Hay que decir que de todas las adaptaciones que se han hecho de la obra de Matheson la que ahora nos llega es con diferencia la mejor de todas. Continúa a años luz del producto original, pero supera considerablemente a sus predecesoras. Si bien los cambios son muchos, como ese forzado final que da fuerza al título y que sustituye al quizás poco cinematográfico desenlace del relato original, lo que importa es que el guión, obra del solvente Akiva Goldsman, que recoge parte del espíritu de la novela. Así, el debate de su protagonista entre creer o ver (u oír frente a escuchar, si prefieren) mezclado con la paranoia y los instantes de locura y soledad a la que se ve sometida están perfectamente plasmados.


Lo que resulta de esta cinta dirigida por Francis Lawrence, que mantiene parte de la estética que ya usara en “Constantine”, es un híbrido entre cine espectáculo, cine de ciencia-ficción con pinceladas de terror y algo de drama insertado de manera congruente. Y en contra de lo que pueda parecer a priori, la mezcla funciona. Los momentos de angustia de su personaje y su giro a la demencia encajan perfectamente con los flashbacks dramáticos y las secuencias de tensión, todo ello con un digno sentido del espectáculo para no aburrir al personal.


El último hombre vivo es Will Smith (olviden al Charlton Heston de la prescindible versión de los 70), la leyenda concienciada de su rol de único superviviente y de normal en un mundo anormal, aunque ambos apelativos son intercambiables. Durante más de la primera hora de película se encuentra solo en la pantalla, con la única ayuda interpretativa de un perro y un montón de maniquíes cual Tom Hanks en “Náufrago”. Demostrando una vez más que es un actor capaz de cualquier registro y de un indudable tirón, Smith es uno de los ejes fundamentales que da consistencia a la historia, junto al buen desarrollo de la trama.


Todo ello consigue lo imposible, mantener el interés del público con poco diálogo, con un sólo actor en pantalla y ese tramo inicial perteneciente a la atmósfera que Matheson imaginara. Juegan en su contra la sensación de que podría haber llegado a más y acabar siendo una brillante película, el exceso de efectos digitales para retratar a los infectados, unos personajes que un servidor prefiere ver maquillados al más puro estilo zombie, y un pasado del protagonista bastante predecible. Pero se engrandece a sí misma siendo un film muy entretenido en todo momento, con momentos magníficos como la vista aérea de una ciudad devastada o la dura secuencia de la muerte de Sam.


Lo mejor: Will Smith, capaz de mantener el interés aunque sea prácticamente el único actor en la película
Lo peor: el previsible destino de la familia del protagonista

Título original: "I am legend"; Año: 2007; Nacionalidad: EEUU; Género: Ciencia-ficción, Drama; Duración: 101 minutos; Dirección: Francis Lawrence; Guión: Mark Protosevich y Akiva Goldsman, basándose en la novela homónima de Richard Matheson; Intérpretes: Will Smith, Alice Braga

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Goya 2008: anécdotas, sorpresas y olvidos

El pasado 16 de Diciembre se hicieron públicas las nominaciones a los Goya de 2008, que premian a las películas de 2007. El orfanato y Las trece rosas parten como favoritas con 14 nominaciones cada una. A falta de haber visto todas las nominadas no me aventuro aún a hacer una quiniela digna, pero sí un repaso por los descuidos, olvidos y anécdotas en las nominaciones. Por ahora he encontrado las siguientes:

- Extraña que Mataharis no esté entre las nominadas a Mejor Película, aunque sí en otras categorías importantes como actrices de reparto y directora para Icíar Bollaín. En su lugar se ha colado una de las películas más laureadas aunque menos conocidas del pasado año, La soledad, que tan sólo suma tres nominaciones.

- Tristán Ulloa hace doblete en las nominaciones: una a Mejor Actor por Mataharis, y otra más a Guión Original por Pudor, que dirige su hermano David.

- La academia ha olvidado completamente a Manuel Alexandre como actor por ¿Y tú quién eres?

- Alfredo Landa es el Goya de Honor este año pero a su vez se encuentra como Actor por Luz de domingo. Porque él lo merece.

- Manuela Vellés, la gran revelación de Julio Medem en Caótica Ana, no ha sido nominada por su trabajo. Para colmo la película no opta a ninguna estatuilla.

- La categoría de Actor de reparto cuenta con cinco nominaciones en lugar de las cuatro habituales. Entre ellas la de un paisano, el canario José Manuel Cervino por Las trece rosas.

- Una de las películas más vapuleadas del año, La carta esférica, sí se encuentra entre las candidatas a Mejor Guión Adaptado.

- Tan sólo una de Las trece rosas de Emilio Martínez Lázaro, Nadia de Santiago, figura como Actriz Revelación en una película de actrices.

- [REC] opta a los tres premios más obvios a los que podía aspirar: Actriz revelación para Manuela Velasco, efectos especiales y montaje. Sin embargo, se echa de menos su presencia en alguna categoría técnica más como fotografía o sonido y el reconocimiento de sus directores, que ya es hora.

- Luz de domingo opta a numerosos premios, pero la academia vuelve a dar la espalda a Garci. Esperemos que no se mosquee como los Almodóvar.

- Como era de esperar la academia ha olvidado a la canaria La caja. Sin comentarios.

Éstas son las curiosidades más llamativas en cuanto a nominaciones. Ya me arriesgaré a publicar mi quiniela. La respuesta, el próximo mes de Enero.

domingo, 16 de diciembre de 2007

LA CRÍTICA

American Gangster ***1/2

Estreno el 28 de Diciembre

Frank Lucas supo aprovechar una grieta en una organización mafiosa para pasar de ser el chófer y protector del jefe a uno de los principales narcotraficantes de Estados Unidos. En una época en la que la droga era rebajada y revendida a precios desorbitados tras su considerablemente barata venta, Lucas hizo de Vietnam un negocio importando la “magia azul”, heroína pura que usaban los soldados durante la guerra. Su dinero y el del resto de clanes familiares compraban a los policías su silencio y les ofrecían suculentos favores. Entre tanto poli corrupto estaba Richie Roberts, detective venido a menos y detestado por sus compañeros a causa de su honestidad con aspiraciones a ser abogado y atrapar a todos esos compañeros con conexión con la mafia.

Lucas y Roberts representaban las dos caras de la misma moneda, la confrontación de dos hombres que comenzaron desde cero con proyectos y filosofías que no se estilaban, que los alejaban de sus compañeros pero que lograron salir a flote en sus respectivas campañas. El primero vendió droga pura al cien por cien y se hizo con el control de media ciudad y el segundo llevó su honradez hasta la desarticulación de toda una red criminal.

“American Gangster” nos muestra las dos caras de esa moneda de manera alternativa, sin enfrentarlas directamente pero cruzándolas en más de un punto. El encargado de hacerlo es un inspirado Ridley Scott, director que cada cierto tiempo realiza alguna que otra joya (“”Alien, el octavo pasajero”, “Blade Runner”, “Gladiator”) a costa de hacer películas menores en medio (“La teniente O’Neill”, “El reino de los cielos”). Es, al igual que su hermano Tony, un director apegado a la violencia y el exceso cinematográfico, pero un artesano capaz de dirigir bien una película cuando se lo propone.

Su última película forma parte de las que podemos llamar como bien dirigidas. “American Gangster” es vibrante, entretenida, está bien orquestada y puede recordar a “Scarface” o “French Connection” en su trato del ascenso al poder, el narcotráfico y la lucha de dos fuerzas opuestas pero complementarias. Juega bien sus cartas de alternar la acción de sus dos protagonistas y sólo decae un poco cuando ambos unen fuerzas de una manera un tanto forzada quizás en sus minutos finales, aunque fuera así como realmente ocurriera.

Buena parte del loable resultado final de “American Gangster” se debe a sus dos actores. Denzel Washington y Russel Crowe bordan los papeles de criminal y policía en un careo que al igual que en el “Heat” de Michael Mann nunca llega a producirse del todo, ni siquiera cuando están sentados el uno al frente del otro. Pero por mucho que huela a Oscar en cada fotograma, por muy bien que Scott y sus chicos hayan hecho su trabajo estamos ante una película grande en intenciones, medios y logros, pero no ante una gran película, que es distinto. Será vista como una muy buena cinta, pero no llega probablemente a la categoría de película para la posteridad. Aunque nunca se sabe, habrá que ver cómo la trata el tiempo.

Lo mejor: Washington y Crowe, inmensos
Lo peor: no llega a ser una película inolvidable

Título original: "American Gangster"; Año: 2007; Nacionalidad: EEUU; Género: Drama; Duración: 157 minutos; Dirección: Ridley Scott; Guión: Steven Zaillian; Intérpretes: Denzel Washington, Russell Crowe, Josh Brolin, Cuba Gooding, Jr., RZA, Ted Levine, Carla Gugino

lunes, 10 de diciembre de 2007

Park Chan-wook: Trilogía de una venganza

Hablar de una nueva generación de directores coreanos es como tratar de determinar cuál es la última película de Woody Allen. Es una industria en tan continuo desarrollo que ya existen sucesores de la generación a la que pertenece el realizador que da nombre a este mini-reportaje, los hijos de la era digital. Park Chan-wook pertenece a una oleada de directores que comenzó a hacer aparición hace aproximadamente cinco años y en la que destacan nombres como los de Kim Ki-duk (Hierro 3, Time, La isla) o Bong Joon-ho (The Host, Memories of Murder), entre otros. Pero a diferencia del primero y en comparación con el segundo, Park Chan-wook pertenece a una generación cinéfila/cinéfaga que engulló los más diversos géneros, desde el cine de arte y ensayo europeo hasta el terror de serie B, en la década de los 80, justo cuando Corea del Sur empezaba su apertura y se libraba del viejo régimen autoritario.

Esto no quiere decir que Chan-wook sea equiparable a Joon-ho, pues por suerte los directores pertenecientes a la rama cinéfila han conseguido labrarse un estilo formal propio, una manera de narrar muy particular. Y es eso lo que impregna el trabajo de este cineasta, historias más o menos complicadas pero muy bien contadas, con un sentido del ritmo y la planificación encomiables.

Este mismo año llegó a España su penúltima película, con cierto retraso, Lady for Lady Vengeance, una fábula sobre la venganza y lo difícil que es perdonar nuestros propios pecados y los ajenos. Pero antes de inmiscuirnos en esta joya debemos remontarnos al año 2002, cuando el mismo director nos presentaba la primera entrega de esta “Trilogía de la venganza”. Se trataba de Sympathy for Mr. Vengeance, cuya vendetta no llegará hasta bien avanzado el metraje y que nos presenta a un joven que decide secuestrar a la hija del jefe de su novia para poder pagar el trasplante de riñón de su hermana. Todo va bien hasta que el secuestro se complica y comience su búsqueda por parte del padre de la pequeña. Es de las tres películas la más lenta, la que menos ritmo ofrece en su primera hora pero que luego, una vez la trama se ha complicado lo suficiente como para obligarte a repasar lo visto, asesta una serie de golpes de efecto que enganchan sin remedio al espectador.

Mucho más entretenida y más laureada fue su segunda película, Old Boy, la más conocida de su filmografía. Ovacionada en diversos festivales, Old Boy pecaba al igual que su predecesora de cierta complejidad redundante en la historia, pero es todo un prodigio del montaje y la puesta en escena. Es una historia simple pero muy bien contada, poseedora de varias secuencias (atentos a la disección de la matanza en el pasillo) que perduran en la retina. Un hombre es inexplicablemente secuestrado y encerrado durante años en una celda. Tan extrañamente liberado como fue capturado, el protagonista intentará buscar fuera de su prisión personal a los responsables no sólo de su encarcelamiento, sino de la desaparición de su hija y la muerte de su esposa mientras estaba preso. Chan-wook recurre al humor, la acción, el melodrama de telenovela e incluso ciertas reminiscencias del anime en las secuencias de pelea en un cóctel que por raro resulta efectivo y que la aleja del cine negro que explotaba en Sympathy for Mr. Vengeance.

Y llegamos a Sympathy for Lady Vengeance, en mi opinión la segunda mejor de la trilogía, por detrás de Old Boy. Se trata de un relato que combina el frenético montaje de ésta en su primer tramo para contar cómo una chica es encarcelada por secuestrar y asesinar a un niño, y la sobriedad de Sympathy for Mr. Vengeance en su segundo tramo. Sin embargo, esa lentitud que aburría en aquélla hace que contra todo pronóstico el segundo tramo, el de la venganza, se eleve sobre el primero. Es con ese tono de cine negro en clave de humor con el que Chan-wook nos propone un inteligente ejercicio de perdón o venganza, encarnado por esos padres que deben enfrentarse al asesino de sus hijos cara a cara. Le sobra posiblemente un final demasiado extendido y esa complejidad en la historia que ya resultaba molesta en las dos películas anteriores.

Chan-wook y sus camaradas han redefinido el cine de género, fruto de haber visto en un corto período de tiempo tanto cine de diversa índole. La conjugación imposible de géneros está haciendo que el nuevo cine sur-coreano arrase en taquilla y en festivales, ya sea en forma de cine intimista o en formato mainstream al más puro hollywoodiense. Chan-wook es autor también de uno de los tres episodios de Three... extremes, quizás un poco flojo, que completan dos grandes, Takashi Miike y Fruti Chan. Por si esto fuera poco, está pendiente de estreno en España su última obra conocida, I’m a cyborg but that’s O.K., a la cual le han llovido elogios y menciones. Les animo a descubrir por qué la cinematografía oriental en general despierta tantas pasiones últimamente. Y una última recomendación. No se pierdan ese híbrido de cine político, ciencia-ficción, cine familia y película con monstruo que es The Host, o la espléndida y original visión coreana del cine de monstruos de toda la vida.

martes, 4 de diciembre de 2007

1-18-08: Sigue las pistas del nuevo proyecto de J.J. Abrams

Que J.J. Abrams es un tipo inteligente es de sobra conocido. Por su hiperactiva mente creadora han pasado las imprescindibles “Alias” y “Perdidos”, la tercera entrega de Misión Imposible y hasta la última secuela/precuela de “Star Trek”, aún en producción. Su última vuelta de tuerca ha sido auspiciar el llamado marketing viral.

Antes de la proyección de Transformers en EEUU pudo verse un teaser que anunciaba 1-18-08 y una web que pudieron ver millones de personas, http://www.1-18-08.com/, la cual contiene una serie de fotografías que con algo de paciencia y destreza con el ratón contienen mensajes que no aportan demasiada información en su reverso. Las fotos han ido apareciendo progresivamente, y en la última de ellas el tono es radicalmente distinto a la primera, pasando en tan sólo 35 minutos de una fiesta a imágenes un tanto apocalípticas. El trailer pudo ser visto posteriormente en portales como Youtube, pero fue retirado por la productora Paramount, lo que hizo crecer toda una serie de teorías acerca del proyecto. Entre ellas que produce Abrams, dirige Matt Reeves, el reputado guionista de “Perdidos” y “Alias” Drew Godard escribe el guión, que está rodada con cámara digital y que hace referencia al ataque de un monstruo robótico que recuerda a Godzilla y al que se conoce como “parásito”.

Esta parca información se vio aclarada parcialmente con la aparición de dos webs. La primera, http://ethanhaaswaswrong.blogspot.com/, critica las enseñanzas de un profeta llamado Ethan Haas, quien habla de una guerra entre dioses que tendrá lugar en la Tierra. Un blog bastante críptico en el que sólo es legible la dirección http://www.ethanhaaswasright.com/, que propone cinco puzzles que nos llevarán a distintos vídeos en los cuales un tipo llamado Van explica que debes divulgar la palabra de Haas antes de que sea demasiado tarde para la humanidad, y tras el quinto puzzle te piden nombre y correo electrónico a través del cual conseguir información adicional sobre la película.

Abrams y los suyos han usado la misma campaña viral que “El proyecto de la bruja de Blair”, y como en aquella ocasión les está funcionando. Quedan dudas acerca del título oficial, aunque a juzgar por el nuevo trailer el definitivo es “Cloverfield”, si se trata de una película real o de una campaña promocional de la nueva temporada de “Perdidos”, e incluso que se basa en la obra de H.P.Lovecraft. Les invito a seguir el misterio que está infectando Internet, descubrir las pistas, y unirse a esta fiebre colectiva de la que desgraciadamente en España apenas nos hemos enterado. Y de paso les dejo algún que otro teaser para que juzguen ustedes mismos.


viernes, 30 de noviembre de 2007

"The Key To Reserva": Scorsese dirige el último spot de Freixenet

Spielberg fue Kubrick durante dos horas en “A.I. (Inteligencia Artificial)”. Scorsese ha sido Hitchcock durante diez minutos en el nuevo spot de Freixenet. No es ninguna broma. Scorsese ha realizado el último anuncio navideño de la famosa marca y lo ha hecho como sólo los maestros son capaces de hacer. ¿La idea? Partir de un incompleto guión de Hitchcock y rodar la escena como lo habría hecho el gran maestro del suspense hace 50 años. ¿El resultado? El mejor anuncio de Freixenet de los últimos años, que ya estaban perdiendo el Norte. Les dejo el spot completo, para que comprueben cómo podría ser perfectamente una secuencia de una película de Hitchcock, con banda sonora de “Con la muerte en los talones” incluida.

domingo, 25 de noviembre de 2007

LA CRÍTICA

[REC] ****

Un estrecho pasillo sumido en la oscuridad, una inmóvil silueta al fondo y muchas habitaciones a los lados. Los actores avanzan hacia la silueta hasta que ésta queda iluminada por la antorcha de la cámara. Esta manera de acercamiento al horror se repite varias veces en “[REC]”, y en contra de resultar repetitiva ilustra perfectamente el secreto de esta película. Todo lo que vemos en ocurre a través del reducido encuadre de una cámara de televisión que nunca deja de grabar. Ahí radica la dinámica del miedo de “[REC]”, en reducir nuestro campo de visión y hacernos partícipes de la acción, en protagonistas de una pesadilla claustrofóbica en la que cada puerta del pasillo por el que nosotros también avanzamos puede esconder cualquier cosa.

En un año en el que las propuestas en el género zombie han dado la campanada en cuanto a originalidad y virulencia (entiéndase esto como el salvajismo más absoluto), desde Fresnadillo, quien también experimentó reduciendo el encuadre en la secuencia de visión nocturna de "28 semanas después", hasta Robert Rodríguez Rodríguez y la febril "Planet Terror". Parecía que ya nadie podría ofrecernos nada a la altura de lo ya visto. Y han sido dos de nuestras grandes figuras del terror y el fantástico más cercano a lo académico, Jaume Balagueró y Paco Plaza, las responsables de dar una nueva vuelta de tuerca al terror biológico con esta pesadilla no exenta de suave ironía hacia los medios de información.

“[REC]” es terror sin coartadas contado en primera persona, el mismo que sentimos al avanzar temerosamente por ese maldito pasillo oscuro, el desvío de dos prodigios de nuestro cine que abandonan por suerte sus arquetípicas historias de orfanatos y niños fantasmagóricos para darnos una descarnada lucha por sobrevivir en un escenario hermético, cuyo final es de esperar y el cual aceptamos ya resignados.

Por su metraje tan reducido como su envidiable puesta en escena pululan ecos a la ya inolvidable “El proyecto de la bruja de Blair”, icono de finales del siglo XX cuya claustrofóbica escena final sirve para entender lo que nos encontraremos en la obra de Balagueró/Plaza, que ya experimentaron algo parecido en cuanto a realización en “OT: La película”.

Tras esta película de personas encerradas en una jaula sus creadores puede que vuelvan a ofrecernos lo mismo de siempre. Una auténtica pena viendo el resultado final, ese carrusel que da tensión a raudales, alguna que otra escena previsible pero siempre anclada a su propia originalidad y su propio formato. Los veraces actores, el montaje que se permite osadías como los cortes o rebobinar alguna escena, una amenazante criatura final que reduce nuestro campo de visión aún más y sobre todo esa omnipresente cámara en mano han dado a esta película una ovación y varios premios en Sitges, entre ellos el de mejores directores y actriz para la televisiva Manuela Velasco (su elección no es casualidad).

Por fin Balagueró y Plaza demuestran de lo que son capaces, de hacernos pasar muchísimo miedo y sufrimiento de verdad. No se confíen ni un segundo durante el metraje, ni siquiera en los momentos de entrevistas. Cualquier cosa puede salir de las múltiples puertas a lo largo del oscuro pasillo.

Título original: "[REC]"; Género: Terror; Nacionalidad: España; Año: 2007; Duración: 75 minutos; Dirección y guión: Jaume Balagueró y Paco Plaza; Producción: Julio Fernández; Intérpretes: Manuela Velasco, Ferrán Terraza, Jorge Yamam Serrano, Carlos Lasarte

miércoles, 21 de noviembre de 2007

En paz descanse... Fernando Fernán-Gómez

Fue, es y será por siempre uno de los mejores directores, actores, guionistas y productores de la historia del cine español. Fernando Fernán-Gómez nos ha dejado a los 86 años de edad y lo hace con un testamento cinematográfico que incluye más de un centenar de películas, libros y obras teatrales a sus espaldas. Gran literato y miembro de la Real Academia de la Lengua Española, Fernán-Gómez cosechó en más de 60 años de profesión una de las trayectorias más distinguidas de la historia de nuestro cine.

“La vida alrededor”, “Ninette y un señor de Murcia”, “Ana y los lobos”, “Réquiem por un campesino español”, “El viaje a ninguna parte”, “Moros y cristianos”, “Belle Époque”, “El abuelo”, “La lengua de las mariposas” o “Todo sobre mi madre” son sólo un muestrario de su extensa filmografía, recompensada con múltiples premios que le convirtieron por ejemplo en el artista que más veces ha recibido un Goya y merecedor de un Oso de Honor en el Festival de Berlín 2005.

“Esto del cine es una mierda. Nada que ver con el teatro” decía su personaje de “El viaje a ninguna parte”. Lo decía con ese tono que tanto le caracterizaba. Todo un genio que perdurará en la memoria a través de su rotundo trabajo. Porque los grandes sobreviven para siempre.

martes, 13 de noviembre de 2007

Para Leer

¡Malditas películas!, de Miguel Ángel Prieto

Un recorrido por el celuloide oculto

¿Murieron todos los actores de “Poltergeist”? ¿Existe realmente el guión maldito? ¿Se pasean verdaderamente los fantasmas de estrellas como Rodolfo Valentino por diversos parajes de Hollywood? ¿Fueron necesarios como especula la leyenda equipos médicos durante las proyecciones del exorcista? ¿Fueron Bruce Lee, Jayne Mansfield, James Dean y el coche de este último víctimas de una maldición? Todas estas preguntas y otras muchas forman parte de la historia negra de la gran industria del cine.

Miguel Ángel Prieto hace un recorrido por más de cien años de celuloide oculto en “¡Malditas películas!”, por la superchería que rodea a la meca del cine, sus tragedias, sus supuestas maldiciones y rumores. Ilustrada su portada con una de las imágenes más representativas del terror cinematográfico, la de la llegada del padre Merrin a la casa en “El exorcista”, el libro comienza con el análisis de seis películas verdaderamente malditas, que parecía que nunca verían la luz, como si algo lo impidiese. El autor, periodista especializado en cine y música rock, analiza la relación entre la escasamente conocida “Incubus” y su relación con el esperanto; de la reivindicada “Performance” y los problemas que su atmósfera orgiástica (en el sentido literario del término, con Mick Jagger teniendo sexo con las actrices ante la cámara y con las drogas volando por el plató y la misma película) trajeron en su época para su distribución; el caótico rodaje y polémico estreno de “El exorcista” y las muchas muertes e incidentes asociadas a ella; la maldición que parecía acechar a “La semilla del diablo” y “La profecía”, y sobre todo las consecuencias que dicen tuvo para Polanski realizar la primera, asociado todo con Charles Manson; y por último la supuesta maldición que rodea aparentemente a la trilogía de “Poltergeist”, de la que fueron víctimas entre otras la pequeña protagonista, Heather O’Rourke, fallecida tristemente tras realizar la tercera entrega.

En su segunda parte, “¡Malditas películas!” nos lleva de la mano en un viaje por los sucesos más horrendos y que más conmovieron a la opinión pública en el siglo XX, extrañamente relacionados con la magia negra, el satanismo y demás creencias, y cuyos rastros se han dejado notar con rumores de fantasmas y apariciones de los implicados. Así, Prieto cuenta con bastante detalle y una genial selección fotográfica los acontecimientos que llevaron a James Dean (en la foto, junto a su “Pequeño bastardo”) a su prematura muerte y la relación de ésta con la televisiva Vampira; la relación fatal de Jayne Mansfield con el padre de la Iglesia de Satán, Antón LaVey, auténtico showman más que sacerdote de lo desconocido; la supuesta maldición de los Lee, plasmada con la muerte de Bruce Lee y veinte años más tarde de su hijo Brandon mientras rodaba “El cuervo”; la tumultuosa vida de Rodolfo Valentino (en la foto inicial de este párrafo) y el revuelo que causó a principios de siglo su muerte, con fans desvividas por lo sucedido y supuestas apariciones espectrales posteriores del artista; las desastrosas vidas de los niños protagonistas de “La pandilla/The Little Rascals” (¿recuerdan a Alfalfa y su flequillo?) tras abandonar la serie; y para terminar la maldición que parece haber caído sobre todos los actores que han encarnado a Superman (por ahora el último, Brandon Routh, se ha salvado), y también a algunos de los actores de las películas.

Finaliza este revival por el lado oscuro de Hollywood con una selección de apariciones fantasmales de actores y con los incidentes más representativos y extraños ocurridos durante los rodajes de películas como “La serpiente y el arco iris” o “Tres hombres y un bebé” (en la foto, el supuesto fantasma que aparece tras la ventana). El libro desmiente muchos de los rumores, arroja cierto atisbo de luz sobre lo que fue la verdad oficial y nos da un panorama de una industria alternativa, oculta, en la que las leyendas forjan historias a veces más interesantes que las que sus películas nos dan actualmente.

Año: 2007; Editorial: T&B Editores; P.V.P.: 17€

viernes, 9 de noviembre de 2007

LA CRÍTICA

Leones por corderos **

Preferiblemente cordero

La ceremonia de entrega de los Oscar de hace unos años se vio alterada por un agitador de masas nato, un documentalista mordaz aunque un tanto dado a la publicidad barata y ciertamente maniqueísta llamado Michael Moore. En aquel momento el señor Moore osó criticar abiertamente una administración, la del presidente Bush, que no funcionaba entonces ni sigue funcionando ahora, en una batalla mediática que ha venido perpetuándose en “Fahrenheit 9/11” y la reciente “Sicko”. Y fue en aquel momento cuando la hipocresía de la industria, materializada en un puñado de famosos que no se levantó de sus butacas a vitorear al orondo realizador, quedó patente. Pues prepárense, porque en los próximos meses el mismo Hollywood que no cuestionaba a su propia política nos va a fustigar con películas en las que la guerra de Irak y sus consecuencias son el eje de la trama.

De todas ellas posiblemente haya trabajos interesantes, como el de Paul Haggis y Brian de Palma, pero otros tediosos y un tanto panfletarios, como el “Leones por corderos” de Robert Redford. Alejándonos de trabajos como “El río de la vida” o “Quiz Show” queda claro, y sobre todo al ver su último trabajo, que Redford es un americano de pro que aboga por la libertad intelectual y moral, como también ha quedado claro en trabajos como actor en películas como “Todos los hombres del presidente”.

Director político cuando quiere, lo más ingenioso de “Leones por corderos” es la encarnación del personaje de Tom Cruise, que no su interpretación, todo un compendio de los grandes mandatarios de los Estados Unidos. Ahí acaba la grandeza de este discurso intelectualoide sólo para los realmente interesados en política. Lo demás no es más que tres historias a cual menos interesante acerca del cambio de ideales, una dirección nada arriesgada y sí muy académica del que debería ser un genio de la realización a estas alturas, y en definitiva una larga sesión de hora y media de interminables diálogos en una estructura y un desarrollo que en ningún instante consiguen atraer al espectador, con una discutible adhesión y cohesión entre las tres tramas paralelas.

Pero lo que sí desprende “Leones por corderos” es una acuciante fecha de caducidad. Estamos ante una película que debe ser vista en nuestra era, que con el paso de los años quedará desfasada, y que incluso a un no americano puede que no llegue a interesar realmente. En otras palabras, posiblemente sea relevante aún menos en Europa que en su propia casa. Es la suma en resumen de fecha de caducidad, de escasa proyección internacional y la falta de interés absoluto que despierta.

De alguien como Redford era de esperar un trabajo tan correcto que aburre, tan político y cargante que no es capaz siquiera de insuflar credibilidad a un Tom Cruise que no encaja en el papel, a una Meryl Streep que está sin más, y a un director-actor que no demuestra nada en ninguno de los dos bandos de la cámara. Y puede que esté pecando de cordero y no de león -la diferenciación entre quiénes son unos y otros es de lo más loable del film- al decir que lo que cuenta no me interesa en absoluto, o más bien me interesa poco por no ser atractivo el cómo lo cuenta. Espero no ser el único cordero entre el público.

Título original: "Lions for Lambs"; Género: Drama; Año: 2007; Nacionalidad: EEUU; Duración: 92 minutos; Dirección: Robert Redford; Intérpretes: Robert Redford, Meryl Streep, Tom Cruise

domingo, 4 de noviembre de 2007

LA CRÍTICA

Halloween: El origen **

“La noche de Halloween” es a la noche de los difuntos lo que en general “El exorcista” es al cine de terror. Podría parecer una afirmación exagerada, pero particularmente cuando hablas de cine de Halloween la película que lanzó a la fama al maestro de la serie B John Carpenter es un claro referente. Hollywood lo sabe y no ha perdido la oportunidad de realizar uno de sus constantes remakes con los que nos inundan en nuestros días. Y como suele ocurrir en la mayoría de las ocasiones, la nueva versión es menos original que la original, valga la redundancia.

El “Halloween” de 2007 no es una excepción, más bien da solidez a la conocida frase “nunca segundas partes fueron buenas”, o en esta ocasión “nunca las nuevas versiones son aconsejables”. Y es que los malditos hermanos Weinstein parecen estar detrás del resultado final de este remake-precuela del gran clásico de los 70, y como ya han hecho con parte del trabajo de Tarantino -seguimos sin personarles la escisión de “Grindhouse” y “Kill Bill”-, son capaces de echar por tierra lo que debía ser un gran trabajo.

El primer error cometido es contratar a Rob Zombie, el músico-director-guionista y un sinfín de registros adicionales que hiciera las delicias de este crítico con las experimentales “La casa de los 1000 cadáveres” y la más que recomendable “Los renegados del diablo”. Poner a un director tan prometedor ante la batuta de los crueles Weinstein es temer por el resultado, y en esta ocasión las manos de Zombie se dejan notar a trozos, pero el conjunto se tambalea.

Zombie pone su sello en la puesta en escena, en la elección de sus ya habituales Sheri Moon Zombie, William Forsythe o Ken Foree, en su respeto por los clásicos del celuloide y sobre todo en una primera mitad con aires de precuela, en lo que es posiblemente lo mejor de la película. Durante ese comienzo vemos la infancia de Michael Myers, su estancia junto al doctor Lumis (recuperado y espléndido Malcolm McDowell), la matanza de su familia y en definitiva cómo el niño se convirtió en monstruo. Aún así, aunque esto ya es un fallo que viene arrastrándose desde algunas de las secuelas del “Halloween” original, no es necesario conocer las razones de tal transformación. Zombie da una nada original versión de los hechos, pues su historia ya se podía ver por ejemplo en “Halloween: Resurrection”, y si nos fijamos bien poco concuerda con el comienzo de la cinta de Carpenter.

El resto no es más que el remake de la película que cumple en 2008 tres décadas, con escasas variaciones en el desarrollo de los acontecimientos, salvo por el momento de sinceridad fotográfico entre Michael y Laurie, cuya relación familiar no es explicada en esta película pero que los ya conocedores de la saga sabemos de sobra. Incluso Zombie se permite cometer la desfachatez de copiar algún momento del original, como el asesino oculto bajo la sábana.

Profundamente decepcionante sobre todo para los que confiábamos en su realizador, “Halloween: El origen” no es más que otra vuelta de tuerca sin sentido de la gran meca del cine a los clásicos, a los que vilipendia sin importar la originalidad ni la fidelidad. Carente de tensión y con una constante sensación de déjà vu -atentos a los créditos iniciales-, se echa de menos también a la virginal Jamie Lee Curtis. La reina del grito deja paso a una actriz que carece de su candidez y presencia, que no es capaz siquiera de soltar un grito digno de ser recordado. Las comparaciones son odiosas, y este fallido conato de análisis de la conducta humana carente de alma no aguantaría un combate contra el “Hombre del saco” de Carpenter. Aquél no precisaba psicoanálisis ni mucho menos la corpulencia de Tyler Mane para justificar sus actos. Lo suyo era pura maldad desmedida.

Estreno previsto para Enero de 2008

Lo mejor: los escasos toques de Zombie
Lo peor: no oír los gritos de Jamie Lee Curtis

viernes, 26 de octubre de 2007

LA CRÍTICA

Familia colateral ***1/2

Debo reconocer que no siempre estoy inspirado en las críticas, que hay películas con las que los escritos me salen automáticamente y otras con las que no sé por donde comenzar a analizar. No es que las primeras sean mejores que las segundas, ni viceversa, es una simple cuestión de desarme de argumentos a la hora de alabar o deleznar un film.

Me ocurrió con “Muerde el ladrillo”, y ha vuelto a pasarme con “Familia colateral”. Desestructuraciones familares y familias alternativas hay muchas, y si no que se lo pregunten a los Corleone o los Addams, pero pocas veces con tanto humor negro y mala baba como en el segundo mediometraje (más corto que el anterior pero igualmente medio) de Manuel Ortega Lasaga. Por su media hora siguen pululando los más variopintos personajes, las más hilarantes situaciones, pero en esta ocasión con un mayor nivel de realización y planificación, sin por ello perder ese toque de cine experimental e improvisado que destilaba su debut.

Familia colateral nos habla no sólo de cómo un chaval acaba descubriendo el amor incondicional y casi de reality show macabro (ese abrazo entre el protagonista y Nico con banda sonora in crescendo es impagable) en otra pecualiar familia más normal que la suya propia, sino también de múltiples tramas colaterales, mezcladas con la principal. Así, vemos desvíos del argumento principal como el imborrable cameo de un Carlos Iglesias que anima al público a comprar entradas de “Un franco, 14 pesetas” en la misma entrada de un cine.

Lo primero que debe hacerse para disfrutar de “Familia colateral” es olvidarse de “Muerde el ladrillo”, no establecer comparaciones. Cierto es que le falta ese no sé qué que convertía al ladrillo en el remedio esencial de las crisis humanas, que no cuenta con Carlos Miyagi Ortega como gurú espiritual, pero la propuesta no deja de ser original y divertida. En lo que sí gana es en realización y sobre todo en ese sentido del humor tan negro que a veces hace sangre, el mismo sentido del humor que destila su sorprendente desenlace y algún que otro comentario acerca del trabajo del crítico cinematográfico con el que no dejo de estar de acuerdo.

Estamos ante el segundo desfile de infraurbanistas en mediometraje de la carrera de Lasaga -atención a la gran Loli García y al ya imprescindible Cristian Ortega-, ante la confirmación de que debe seguir adelante, ante una película tan bien construida como contada, con tantas ramas colaterales que incluso se ocultan en lo más oscuro de cada plano -¿qué lleva en las manos Loli García cuando vuelve a su casa?-. Y para terminar una mención especial a Jesusito, sin el cual no habría historia y al que esperamos ver aunque sea fugazmente en posteriores trabajos. Esta crítica no alcanza a satisfacer en palabras las sensaciones que el trabajo del director comienza a dejar en mí. Me pregunto por qué será.

A favor: un nivel de puesta en escena mayor y su macabro sentido del humor
En contra:
verla pensando en "Muerde el ladrillo"

Título original: "Familia colateral"; Año: 2007; Nacionalidad: España; Duración: 30 minutos; Dirección, producción, guión, montaje, ...: Manuel Ortega Lasaga; Intérpretes: Cristian Ortega, Loli García, Nico Gutiérrez, Carlos Iglesias, Jesusito

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