martes, 27 de mayo de 2008

Sidney Pollack (1934-2008)

Para algunos era un director solvente, para otros mejor intérprete que realizador. Yo me quedo con el término medio. Sidney Pollack dirigió películas muy buenas o como mínimo interesantes (“Danzad, danzad, malditos”, “Tootsie”, “La tapadera”,...) y fue un buen actor en las obras muy buenas o interesantes de sus amigos (“Eyes Wide Shut” de Kubrick, “Maridos y mujeres” de Woody Allen o la última estrenada en España, “Michael Clayton”). También en su faceta de productor (“El americano impasible”, “Los fabulosos Baker Boys”,...) dio muestra de una elegancia para elegir proyectos, ya fuera delante o detrás de la cámara. Ganó un Oscar por una de sus películas más reconocidas, “Memorias de África”, y siempre estuvo interesado en la política, como recientemente su buen amigo George Clooney. Pollack falleció ayer a los 73 años de edad a causa de un cáncer. “Made of Honor” constará como su última aparición en pantalla.

jueves, 22 de mayo de 2008

LA CRÍTICA

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal ****1/2

Nostálgica montaña rusa

Cuando se es fan de una película y se realiza una nueva entrega, como fan uno no puede más que asistir a la sala con emoción pero con cierto temor de que alguno de los implicados la pifie. La trilogía de Indiana Jones es más que una serie de películas, por mucho que George Lucas se empeñe en demostrar lo contrario. Es un icono con el que creció toda una generación, nuestro Allan Quatermain particular, filtrado y remasterizado para los tiempos que corrían en los 80. Ser testigo en pantalla grande del retorno del héroe es para mostrar regocijo e invita, inevitablemente, a la nostalgia.

De eso está impregnada esta última aventura, de nostalgia. Cada pocos minutos, Spielberg y compañía realizan guiños a las entregas anteriores a través de situaciones -la fobia a las serpientes, la constante pérdida del sombrero-, diálogos, fotos y demás pistas, algunas de ellas ocultas, que seguramente resurgirán en un segundo visionado. Pero quizás, el momento cumbre de la nostalgia por la aventura pulp digna de los seriales de los 50 en los que se basa sea esa sombra en el coche, que alargando la mano, recupera su sombrero. Es en ese preciso instante cuando el corazón de un servidor dio un vuelco. Estaba ahí, era él. Lo siguiente consiste, en un acto de cierta mala baba y picardía, comprobar si han pasado los años para Harrison Ford y el látigo ya le viene largo. Ni siquiera en las escenas de acción, ni en los dobles, notamos la diferencia. Ford sigue enfundándose su ropa raída como entonces y luciendo ese carisma y socarronería que hicieran al personaje alzarse sobre el resto de aventureros del celuloide.

Superado ese miedo inicial, que rompe por completo la frenética secuencia de apertura, el resto consiste en dejarse llevar por lo mismo de siempre: los malos, en esta ocasión soviéticos, a la búsqueda de un tesoro que les permita dominar a la humanidad; el humor que caracteriza a la saga; la dosis de acción sin fin; la búsqueda de un tesoro, etc. Es repetir estos arquetipos, sazonados por la vuelta de una Karen Allen también en plena forma, lo que consigue que Indy mantenga su frescura, como si 20 años no fueran nada.

“Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” es una apabullante montaña rusa, como lo ha sido siempre la saga. Una montaña rusa que no permite bajarse hasta acabado el trayecto. Una montaña rusa que hace uso y abuso de la ya ley de “cuanto más, mejor”. Lo exagerado en esta película no es mezclar arqueología y alienígenas, que a mí por lo menos sí me ha convencido, sino lo poco creíbles que resultan las escenas de acción. Indy volando en una nevera, Shia LaBeouf de liana en liana cual Tarzán, la liosa persecución a través de la selva,... Un apabullamiento molesto en ocasiones que no permite descanso ni para desarrollar esa relación padre-fijo que debería establecerse entre Ford y LaBeouf más allá de sus flojos diálogos y que no deja que afloren como debieran las rencillas entre Indy y Marion, las cuales acaban en un desenlace quizás un tanto ñoño.

Lo importante es seguir los misterios que encierra esa calavera de cristal. El exceso en las secuencias de acción podría recordarnos al de las secuelas de “Piraras del Caribe”. Pero hay algo importante en lo que Spielberg, y un fantástico guionista como David Koepp, ganan sobremanera al cóctel digital soporífero de Gore Verbinski: la nostalgia y simpatía que Indy sigue despertando. El director, su estrella y todos los que han hecho posible esta mágica aventura logran un carrusel de diversión sin respiro, una película digna de formar parte de la saga, que crea tanta adicción por la palabra retorno como la que padece John Hurt. Y por si fuera poco, con una mala de altura, Cate Blanchett, cuya interpretación, y acento, se disfruta aún más si cabe en versión original. Esto es cine de aventuras con mayúsculas.

Lo mejor: que por Indy no pasan los años, y Cate Blanchett
Lo peor: el exceso en las secuencias de acción y el cursi final

Título original: "Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull"; Género: Aventuras; Año: 2008; Nacionalidad: EEUU; Duración: 120 minutos; Dirección: Steven Spielberg; Guión: David Koepp, basado en un argumento de George Lucas y Jeff Nathanson; Intérpretes: Harrison Ford, Cate Blanchett, Shia LaBeouf, Ray Winstone, Karen Allen, John Hurt, Jim Broadbent

martes, 20 de mayo de 2008

Indiana Jones: 27 años de emociones

Ha pasado la prueba de fuego del festival de Cannes, el cual inauguraba. El reparto completo, y en especial Harrison Ford, fue recogido entre gritos y aplausos junto al director Steven Spielberg y el productor George Lucas. El éxito está asegurado, independientemente de que defraude a más de uno. Una vez ha quedado demostrado que la magia de Indy sigue intacta y a dos días del estreno mundial, he creído conveniente facilitarles la descarga del fenomenal especial que ha realizado Fotogramas con motivo de la vuelta del héroe. Making Off, curiosidades, gazapos, referencias,... todo lo imaginable y más se encuentra en las 45 páginas de este Especial Coleccionistas que, a mi juicio, es imprescindible como guía rápida de la saga. Que lo disfruten.

Indiana Jones: 27 años de emociones (vía Megaupload)

Indiana Jones: 27 años de emociones (vía Rapidshare)

viernes, 16 de mayo de 2008

LA CRÍTICA

Antes que el diablo sepa que has muerto ****

Crimen y castigo


¿Quién dijo que los clásicos no pueden volver por la puerta grande? Sidney Lumet fue testigo y uno de los artífices de esa corriente política y dura que azotó al Hollywood de los años 60 y 70. Junto a compañeros como John Frankenheimer, Alan J. Pakula o William Friedkin, entre otros muchos, formuló el estilo de cine que se constituiría como el relevo del Hollywood dorado que predominó hasta la década de los 50. Eran filmes secos, ásperos, duros y realistas. Thriller, suspense, drama e incluso terror -”El exorcista”, en su forma, tampoco escapa de este estilo- estaban cortados con el mismo patrón antes de la llegada del blockbuster de Spielberg y Lucas.


Superada la peligrosa barrera de los 80, edad a la cual se hace difícil hacerse un hueco en el panorama cinematográfico, Lumet no sólo ha vuelto, sino que lo ha hecho con un thriller soberbio, a medio camino entre el clasicismo de su etapa de esplendor como realizador, como si no hubieran pasado los años desde “Tarde de perros” o “Doce hombres sin piedad”, y los cánones del cine actual.


“Antes que el diablo sepa que has muerto” muestra las causas y consecuencias de un crimen, las motivaciones y el castigo, en un ejercicio de salto en el tiempo que toma como referencia el momento del robo. Los flashbacks y flashforwards, que irrumpen en la escena actual de una manera elegante y reconocible en cuanto a montaje, cuentan los motivos que llevan a una pareja de hermanos a robar en la joyería familiar, y el castigo posterior que sigue el efecto de bola de nieve, con estimulantes giros de guión, previsibles en su mayoría pero lógicos, que harán que un simple robo se convierta en algo mucho más complicado de lo que la pareja protagonista pudiera haber imaginado.


Con esta historia, simple en esencia pero compleja a nivel de tratamiento, recuperamos al Lumet de antaño. “Antes que el diablo sepa que has muerto” no desfallece en ningún momento, crece en intensidad y se desarrolla de una manera ejemplar. Entre otros muchos factores, lo que quizás le haga ocupar una posición en el ranking de mejores películas del año es la transición que hace del thriller al drama familiar. Porque en el fondo se trata de una película sobre la familia, retratando las relaciones paterno-filiales de un modo más contundente que el tono general y alcanzando el mismo nivel de dureza que las películas que en otro tiempo ya nos ofrecieran los cineastas de su generación.


Intenso, soberbio, contundente viaje del policíaco con tintes a cine negro al seco drama familiar, la última obra magistral de un director en plena forma cuenta además con un reparto de altura, en el que destacan un actor siempre arrollador, Philip Seymour Hoffman, y un partenaire que nunca olvida cómo dar la perfecta réplica a sus compañeros de reparto, Ethan Hawke. Junto a ellos dos nombres de altura, Albert Finney y Rosemary Harris, y una convincente Marisa Tomei, ayudados por una puesta en escena que roza la perfección. Bienvenido de vuelta, maestro.


Lo mejor: el inteligente paso del thriller policíaco al contundente drama familiar

Lo peor: ¿Por qué la comparan con el cine de Tarantino?

Título original: "Before the Devil knows you're dead"; Género: Thriller-Drama; Año: 2007; Nacionalidad: EEUU; Duración: 116 minutos; Dirección: Sidney Lumet; Guión: Kelly Masterson; Intérpretes: Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, Albert Finney, Marisa Tomei, Rosemary Harris

domingo, 11 de mayo de 2008

LA CRÍTICA

Enfrentados (Seraphim Falls) ****

Duelo de titanes

Sin concesiones, sin explicaciones. Así comienza “Seraphim Falls”, cruda y certera como la bala que alcanza a un magnífico Pierce Brosnan -cuando quiere, puede serlo- mientras se refugia en el calor de un fuego en medio de la nieve. Comienza la cacería. El incombustible cazador tiene el porte y la presencia en pantalla del siempre grande Liam Nelson. El duelo de titanes alcanzará suresorte épico en el momento oportuno, en el que es uno de los grandes duelos interpretativos de los últimos años.

David Von Ancken, curtido realizador televisivo en series como "CSI: NY o "The Shield", debuta con este sobrio western rodado como lo habrían hecho los maestros Mann y Hawks, incluso con algo del sucio spaghetti de Lucio Fulci. Von Ancken se ha aprendido debidamente la lección de lo que es la posmodernidad. En su respeto a los clásicos radica precisamente ésta. Con pocos diálogos, salvo los estrictamente necesarios, somos testigos de un film que desprende una maestría impropia para un debutante.

Justo en el momento del gran duelo final comienza a entreverse el desastre. Durante hora y media gozamos con una persecución cinematográfica ejemplar, sin fisuras ni coartadas. Un flashback mal insertado -habría sido mejor contar las razones con unas simples líneas de diálogo, por ejemplo- rompe la linealidad del relato y le impide alcanzar el status de joya del celuloide que llevaba. Era evidente que dicho flashback llegaría, en vista de los flashes en los sueños de sus protagonistas, pero podría haberse evitado. Lo que sí choca con el resto del estilo de la película es ese intercambio de almas final con Wes Studie y Anjelica Huston, hecho que conduce al perdón por tener otra prioridad: la supervivencia.

Pese a ese desenlace heredero de los intentos de posmodernidad del cine indie actual y lo innecesario de buscar justificaciones en el pasado, no se consigue lastrar una cinta seca, árica y tan directa como esta. Su posmodernidad, insisto, radica no en ese epílogo onírico fruto de los estragos del desierto, sino en su profundo respeto al cine de antaño. Así lo habrían hecho los maestros.

Lo mejor: todo hasta la primera hora y media
Lo peor: los últimos minutos le impiden alcanzar el status de joya cinematográfica

("Seraphim Falls"; Western, EEUU, 2006, 111 minutos) Dirección: David Von Ancken; Guión: David Von Ancken y Abby Everett Jaques; Intérpretes: Pierce Brosnan, Liam Neeson, Michael Wincott, Anjelica Huston, Wes Studie, Ed Lauter, Kevin J. O'Connor

jueves, 8 de mayo de 2008

Perdidos: La Teoría del Bucle Temporal

¿Tiene explicación lógica, dentro de los parámetros de las reglas de la ciencia-ficción, la serie "Perdidos"? Según sus creadores podemos estar tranquilos. Todo lo que ocurre en la isla está sucediendo realmente, dejando atrás teorías de que están muertos o que todo suceda en la mente del perro Vincent, y absolutamente todo está planeado y encontrará una justificación al final. En ese sentido, una teoría está corriendo como la espuma en Internet, y explica la mayoría de las cosas que ocurren en la serie. La ha desarrollado Jason Hunter y achaca tanto misterio a un nuevo concepto de viaje temporal en el cual los losties se encuentran atrapados. Se ayuda para ello de una serie de mapas, fotos y datos que apoyan la teoría. Para los interesados, disponen de la teoría completa en la web oficial www.timelooptheory.com . Gracias a los chicos de lostph.blogspot.com tenemos una versión resumida y traducida. A mí me ha costado seguirla, y cabos sueltos personales aparte, le he encontrado cierto sentido. Espero que a ustedes no les estalle la cabeza.

viernes, 2 de mayo de 2008

LA CRÍTICA

El diario de los muertos, de George A. Romero **1/2

El maestro es el maestro

Cuando “El diario de los muertos” se estrenó en el pasado Festival de Sitges, todas las miradas se centraron en una película española de similar temática, “[REC]”, insinuando incluso unos pocos que los alumnos habían superado al maestro. Estamos ante George A. Romero, el gran padre del cine zombie, y cualquier comparación con él es cuanto menos irrisoria. Por tanto, antes de escribir esta crítica me encaucé en la idea de que son dos películas totalmente dispares, y que la visión de Romero sería muy distinta a la de Balagueró y Plaza. No me equivoqué, pero tampoco lo hicieron en Sitges.

Asentemos primeramente las dos diferencias fundamentales entre “[REC]” y la que nos ocupa. En primer lugar, Romero siempre carga el metraje con un mensaje que critica un determinado sector, ya sea político o social, y lo inserta con holgura por toda la cinta. El experimento español fue una película de terror al cien por cien, donde primaba la tensión que creaba el reducir el campo de visión al objetivo de una cámara y con la oscuridad de un pasillo como arma fundamental de aterrorizar. Su moralina no es tan evidente como la de Romero, y la de éste nunca pretende ser tan terrorífica como la otra.

El tratamiento de las historias en el caso del realizador neoyorquino dista mucho de ser el realista de los españoles. En esta película todo tiene esencia romeriana: el movimiento lento de los zombies, de lo cual se mofan con fortuna en una secuencia bastante bien conseguida, y su aspecto físico; el tratamiento de la imagen y la música; la composición de los planos... Es decir, a pesar de estar sujetas al mismo formato, ambas se diferencian en la manera en que están contadas, y esto hará las delicias de los fans de un cineasta que tras décadas en la industria apenas se ha vendido.

Ahora bien, una vez establecidas las claras diferencias, uno no puede dejar de dar la razón a quienes aseguraron que se quedaban con el tándem español. Romero es un maestro del género, eso no se pone en duda, y en “El diario de los muertos” vuelve a dar más de lo mismo, como ya hiciera en su genial predecesora, “La tierra de los muertos vivientes”. Pero es precisamente lo que se ha convertido en su marca de distinción lo que juega en su contra. El director parece no moverse del todo como pez en el agua en su nueva forma de contar el relato. Como si de un muerto viviente en una piscina se tratara, su mano se vuelve bastante errática moviéndose de cámara en cámara, y en ningún momento llega el conjunto a mostrar la veracidad que se espera de un documental.

En cuanto a su mensaje subliminal, éste no lo es tanto como debiera, e incluso puede pecar de pedante e ingenuo. No consigue llegar del todo como en ocasiones anteriores, aunque no deje de tener razón. O más bien debería decir mensajes, pues por la película se mueven con desigual fortuna la manipulación a la que nos someten los medios de información, incluidos los nuevos portales herederos del Youtube, el morbo que despierta el seguir mirando hacia un accidente en lugar de girar la vista o la alegoría de los hombres cazando hombres. Todo con la estela de fondo de no dejar de grabar bajo ningún concepto.

Es de la saga de los muertos la más tangencial, y a la vez la menos lograda. Todo lo que en las demás eran virtudes, Romero no ha sabido más que convertirlas en defectos. Si bien posee momentos divertidos y rocambolescos propios del maestro, como los zombies con el agua por encima del cuello, el amish sordo o la momia-zombie, además de unos personajes como siempre estereotipados y esperpénticos, su creador no ha sido del todo solvente a la hora de extraer las entrañas en el reality. Aunque eso parece precisamente, un mal reality show propio de ciertos programas actuales en el que la música, fruto de la post-producción del vídeo encontrado, acompaña con música cómica a las situaciones cómicas, música tenebrosa en las secuencias de suspense y dramatismo en las dramáticas. Y es ésta, precisamente, la crítica mejor conseguida por el maestro durante hora y media.

Lo mejor: parece realmente un mal reality show televisivo actual
Lo peor: haberse estrenado después que "[REC]"

Título original: "George A. Romero's Diary of the Dead"; Año: 2007; Nacionalidad: EEUU; Duración: 91 minutos; Género: Terror; Dirección y guión: George A. Romero

viernes, 25 de abril de 2008

LA CRÍTICA

La niebla (The Mist) ***1/2
Fecha de estreno: 30 de Mayo

La obra de Stephen King parte siempre de un prometedor planteamiento, que desgraciadamente en muchas ocasiones acaba perdiendo atractivo e interés por innecesariamente extenso y por desgastarse a sí mismo a los pocos capítulos. Se trata de uno de los escritores más sobrevalorados de las últimas décadas, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez publica más a la ligera. No es de extrañar pues que las adaptaciones que se han hecho de sus novelas, y tomemos como ejemplos “El resplandor” o “Misery”, hayan superado al papel.

Ha sido Frank Darabont uno de los pocos que ha establecido una extraña comunión con King. Ha sido capaz de coger dos aceptables novelas, “The Shawshank Redemption” y “The Green Mile”, y las ha convertido en dos grandes películas, “Cadena perpetua” y “La Milla Verde”. Para su cuarto trabajo huye del drama carcelario de ambas pero se aproxima al halo sobrenatural de la última y opta por una de esas historias de ciencia-ficción y terror claustrofóbico y paranoico que tan asiduamente, y con bastante poco acierto en ocasiones, vomita el novelista.

El planteamiento de la película no puede ser más prometedor. Un pueblecito de Maine en el que todos se conocen se ve envuelto por una espesa niebla que remite directamente a la del maestro Carpenter. Una figura ensangrentada emerge de ella en dirección al único refugio aparentemente libre de todo mal: un gran supermercado. Aterrados por el incidente y por la imposibilidad de no poder ver más allá de unos pocos metros, los supervivientes se encierran en el establecimiento a la espera de que el nuevo huésped se disipe o venga ayuda.

Lejos de lo que ocurriría en manos de King, el desarrollo posterior de la películasigue una lógica aplastante difícil de asimilar por los que aún crean en la bondad innata del ser humano, y siempre siguiendo una verdad irrevocable: somos seres dementes capaces de realizar cualquier atrocidad con la suficiente dosis de miedo. El personaje de Toby Jones lo expresa claramente: “si juntamos a más de dos en un cuarto, elegimos un bando y empezamos a soñar con motivos para matarnos”. Y es eso lo que precisamente ocurre en la cinta de Darabont, la confrontación de dos bandos de mentalidades opuestas capitaneados por una ferviente religiosa que usa el miedo a la condena eterna como herramienta de control y por un héroe aparentemente racional y justo, un defensor de la familia y la razón que tomará la decisión extrema en el momento menos indicado.

En ese microcosmos limitado por unos enormes ventanales que no aguantarán el envite de la amenaza externa desconocida, Darabont realiza su certera disección de la condición humana, mucho más sanguinaria y ácida que la casquería que fluye por el metraje. Es precisamente en ese momento, cuando se aleja del cine de monstruos y momentos de tensión bien dosificados y resueltos para las taquillas, cuando “The Mist” logra ir más allá de las convenciones del género y proponer su sugerente discurso, el de la política del miedo mezclado con la capacidad del hombre para destruirse a sí mismo. Lo demás es un artificio perfectamente orquestado, una mezcla del splatter más soft y del entretenido cine jurásico del amigo Spielberg.

No escatima en elementos gore, marca imprescindible de la casa Nicotero, y huye de los clichés del género con elegancia, a pesar de algunos instantes y roles estereotipados. A todo esto se le suma un desenlace que posiblemente, y por sus múltiples lecturas psicológicas y socio-políticas con el resto de la película, merezca un sitio en la historia como el Charlton Heston maldiciendo a la raza humana en “El planeta de los simios”, pero que desgraciadamente rompe el gratificante clímax apocalíptico inevitable que llevaba el conjunto antes de la llegada de ese giro final.

Lo mejor: consigue mantener más la atención en lo que ocurre en el interior que en el miedo al exterior
Lo peor: un giro final que rompe la atmósfera apocalíptica del desenlace

Crítica en locoporelcine.com

Título original: "The Mist"; Género: Terror; Nacionalidad: EEUU; Año: 2007; Duración: 127 minutos; Dirección y guión: Frank Darabont, basado en un relato de Stephen King; Intérpretes: Thomas Jane, Marcia Gay Harden, Laurie Holden, Toby Jones, Andre Braugher, William Sadler, Jeffrey Demunn, Frances Sternhagen

miércoles, 23 de abril de 2008

JOE HA VUELTO

Joe ha vuelto. El personaje de Manuel Lasaga interpretado por David G. Gallardo se enfrenta en esta ocasión a los peligros de las citas a través de Internet. Al gañán alterego del protagonista se une en esta ocasión una chica sospechosamente masculina, un mono toca-timbales y un desenlace desconcertante en el que sin duda es el trabajo más bizarro de su realizador. Se echaba de menos al gran Joe, y al otro Joe también. Mención especial al agradecimiento final. Son las consecuencias de un trabajo bien duro.

sábado, 19 de abril de 2008

El corto de los 66 millones de euros

Internet vuelve a ayudar a los que empiezan. Guillermo Zapata, guionista habitual de la serie Hospital Central, rodó Lo que tú quieras oír con 10.000 euros y decidió distribuirlo por la red de manera totalmente gratuita y bajo la licencia copyleft, que a diferencia del copyright permite que su obra se distribuya con total libertad, permitiendo incluso su transformación y manipulación, siempre que se cite al autor y sea sin ánimo de lucro. Toda esa libertad se ha visto recompensada. Lo que tú quieras oír es el tercer vídeo más visto de Youtube, con cerca de 66 millones de entradas, con las cuales se habría embolsado su director 66 millones de euros de haber cobrado cada entrada a 1 euro. Gracias a esto, Zapata ha conseguido que una productora financie su siguiente proyecto, Y todo va bien, el cual pueden ver ya en la web www.ytodovabien.com Les dejo el corto, protagonizado por una estupenda Fátima Baeza.

P.D. : Felicidades a otro gran cortometrajista y mejor compañero, Manuel Lasaga, que ha sido seleccionado para representar a la Universidad del País Vasco con Familia colateral en el Unifest, que cierra sus puertas hoy. Le hicieron una entrevista y usaron como reseña mi crítica, enviada por el mismo Lasaga como información adicional. De nuevo gracias, Manu.


Web oficial del Unifest
Reseña de un diario digital

viernes, 11 de abril de 2008

LA CRÍTICA

Cloverfield (Monstruoso) ****
Estamos ante un espectacular documento del Apocalipsis, ni más ni menos. La sombra de “El proyecto de la bruja de Blair” es alargada, y tras “[REC]” y la todavía por estrenar “Diary of the dead” de Romero, “Cloverfield” (aquí bajo el discutible título de “Monstruoso”) toma el testigo con acierto para presentar el día del fin del mundo en formato digital. La idea es la de siempre: una cámara recoge los hechos en tiempo real de una catástrofe siguiendo el más estricto dogma del reportaje televisivo, en el que uno de los protagonistas sirve de cámara del horror, se manifieste éste de cualquier manera, cuyo final es tan apocalíptico y desesperanzador como los fatídicos hechos que se registran.
Muchos puntos equidistan a la película de Matt Reeves de las anteriormente citadas. En primer lugar, lo bien que su director toca todos los temas con el mismo recurso. Por sus ajustado metraje fluyen el suspense, la ciencia-ficción, el terror y el gore (inolvidable la explosión interna de una de las protagonistas), el drama y por supuesto la paranoia con monstruo de fondo. Reeves es capaz de mover la cámara de una manera magistral en las escenas de acción a pesar de contar con un encuadre tan cerrado. En segundo lugar, el encanto que despiertan las películas con mastodóntico monstruo godzilliano, el mismo encanto que encumbró a “Tiburón” o la reciente e ilustre “The Host”. En tercer lugar el interés que muestran las múltiples etapas en las que se divide: la presentación inicial en la fiesta, que permite identificar al espectador con los humanos personajes; el desconcierto inicial y las múltiples teorías para explicar el ataque, que crean un sobrecogimiento similar al que Spielberg conseguía en la denostada “La guerra de los mundos”; la tensión de la secuencia de los túneles y el edificio inclinado, con la ya habitual visión nocturna que consigue reducir aún más el encuadre... Y por último, la mano del genio J.J. Abrams, creador entre otras de la genial serie “Perdidos”, moviendo los hilos de este pequeño gran proyecto. Solamente mencionar en su contra esa ampulosa banda sonora de los créditos finales, quizás demasiado colosal para una película que debería seguir incluso en su final las convenciones del documental.
Mencionar a Spielberg no ha sido gratuito. “Cloverfield” combina la radicalidad del cinema verité y la veracidad del documental con el espectáculo de “Parque Jurásico”, la intriga que otorga no mostrar del todo al monstruo de “Tiburón” y la componente apocalíptica, marcada en esta ocasión por la decapitada Estatua de la Libertad, y sobrecogedora de “La guerra de los mundos”. Esta película es eso: un enorme espectáculo no exento de inteligencia y buen juicio que ha sabido apostar al caballo ganador ayudándose del marketing viral, que lleva inundando la red desde el estreno de “Transformers” y que la ha dejado plagada de pistas que conducen a otras pistas. Es probablemente este punto el que ha provocado que los muchos fans que acumulaba la película antes del estreno no hayan entendido del todo la sutileza de la propuesta. La expectación que creó ha jugado en su contra, pero le ha asegurado un éxito de público sobresaliente, que es de lo que se trata. A todo ese sector que no la ha tratado como merece, que se han sentido estafados una vez visto el resultado, un mensaje: el tiempo la colocará donde le corresponde.
Lo mejor: no pierde fuelle en casi ningún momento
Lo peor: la banda sonora de los créditos finales, no acorde con la propuesta
Título original: "Cloverfield"; Género: Ciencia-ficción/Suspense/Terror; Año: 2008; Duración: 84 minutos; Nacionalidad: EEUU; Dirección: Matt Reeves; Guión: Drew Goddard; Intérpretes: Michael Stahl-David, Odette Yustman, Jessica Lucas, Lizzy Caplan, T.J. Miller

domingo, 6 de abril de 2008

Charlton Heston (1924-2008)


Fue el último hombre vivo en nuestro propio planeta en dos momentos diferentes de nuestro futuro más lejano pero inminente, el Moisés que separaba las aguas del Mar Rojo y el Rodrigo Díaz de Vivar cinematográfico. En todas fue el gran héroe americano, y es así como será recordado en base a su filmografía. Charlton heston ha fallecido a los 84 años de edad tras seis años conviviendo con el Alzheimer, enfermedad que le obligó a retirarse de las pantallas hace seis años, aún reciente una de sus últimas incursiones cinematográficas en "El planeta de los simios" según Tim Burton. Puede presumir de haber trabajado con Nicholas Ray ("55 días en pekín"), Orson Welles ("Sed de mal"), Cecil B. DeMille ("Los 10 mandamientos"), Anthony Mann (""El Cid"), Sam Peckinpah ("Mayor Dundee"), William Wyler ("Ben-Hur", el único Oscar de su carrera), y más recientemente con James Cameron ("Mentiras arriesgadas") o John Carpenter ("En la boca del miedo"), entre otros. Uno de los peores papeles lo encarnó como presidente de la Asociación Nacional del Rifle, imagen por la que ha sido recordado los últimos años. Algunos preferiremos obviar detalles escabrosos y centrarnos en su filmografía de héroe no a su pesar, sino todo lo contrario, muy orgulloso de serlo.

viernes, 4 de abril de 2008

Anthony Minghella (1954-2008)

Quizás esté poco informado, o un poco desvinculado del cine desde las últimas semanas, pero no me enteré del fallecimiento de Anthony Minghella hasta el pasado miércoles. O puede que los medios no se hicieran mucho eco de la noticia, como ocurrió con la muerte de Brad Renfro o el intento de suicidio de Owen Wilson. El caso es que el cine ha perdido a un gran director, ganador de un Oscar en 1997 por "El paciente inglés", y realizador de una de mis películas favoritas de los 90, "El talento de Mr. Ripley", basadas a su vez en dos grandes novelas. Dirigió casi por obligación la irregular aunque visualmente deslumbrante "Cold Mountain" y por último la interesante "Breaking and Entering". Buen guionista, modélico director cinematográfico y teatral, su última incursión fue como productor de la aclamada "Michael Clayton". Su muerte a los 54 años el pasado 18 de Marzo pilló por sorpresa a todo el mundo, en un momento en que está pendiente de estreno en España su último trabajo, el telefilm británico "The No. 1 Ladies Detective Agency".
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