Para darle al forward
El primer segmento, una
especie de mockumentary sobre un mago
que encuentra el secreto para el truco definitivo con funestas consecuencias,
es ya toda una declaración de intenciones. De hecho, la pieza que da cohesión a
las historias, y que tiene a una pareja, un carrito de helados y una
persecución policial en círculos como protagonistas, ya nos pone sobre aviso. “V/H/S:
Viral” es radicalmente distinta a sus dos predecesoras. Si en aquellas la
maldad de las cintas VHS que encontraban sus personajes se circunscribía a la
intimidad de una sola casa, en la que nos ocupa el mal echa raíces y se vuelve,
efectivamente, viral, en un mundo en el que el botón de compartir puede
desencadenar el caos global.
Ya ese primer segmento
apunta maneras nunca vistas en la antología de The Collective. Se abandona la
cámara en primera persona y se combinan distintas fuentes, entre ellas cámaras
televisivas, móviles y cámaras de seguridad. Y tampoco hay una transición
justificada entre la historia central y esta primera subtrama. Por no haber, no
hay ni esa estética de tracking llevado al extremo que caracterizaba la forma
de narrar de las dos primeras entregas.
Es decir, “Viral” no
parece pertenecer a la saga “V/H/S”. Menos historias, menos calidad de las
mismas, menos duración, menos tensión, menos terror y menos lógica argumental y
formal. Estamos ante la peor de la franquicia, ante un título que es incapaz de
mantener el interés durante los escasos 80 minutos que dura. Tan sólo el
segmento intermedio de Nacho Vigalondo, una juguetona pieza sci-fi que viene a ser una especie de mezcla
entre el cine de David Cronenberg, “La dimensión desconocida” y “La invasión de los ultracuerpos”
absolutamente bizarra, sigue los postulados no escritos por la antología y
demuestra que el director es un torrente de ideas en corto. Su pieza, “Parallel
Monsters”, supone un respiro de alivio entre tanto descalabro, pero no consigue
elevar la media del conjunto.
Y tras un segmento
final inconcluso y bastante ridículo relacionado con la santería y el skateboard, y una resolución
apocalíptica pero poco estremecedora, se da por concluida una entrega que hace
que las dos anteriores, especialmente la formidable primera secuela, sean dos
obras maestras del terror. Me pregunto si, como ocurre con la irregular “The
ABC’s of Death”, alguien filtra los cortos presentados o se le da a cada
director libertad para servir lo que le dé la gana, por flojo que sea. Porque
ésta parece haber sido la tónica de este nuevo episodio. Si esto hubiera salido
en formato VHS, el forward de nuestro viejo vídeo casero estaría ya estropeado.
A
favor: el segmento de Nacho Vigalondo
En
contra: lo demás es para dar al forward
Calificación *