miércoles, 16 de abril de 2014

LA CRÍTICA: Enemy

Las patas de la araña
José Saramago ideó una serie de libros imaginarios de los cuales extraer los epígrafes que acompañarían a muchas de sus novelas. Uno de ellos, “Libro de los contrarios”, daría pie a la cita con la que Saramago abre su novela “El hombre duplicado”. El escritor portugués creaba así un sosías literario que funcionaba como doble de sí mismo, como el protagonista de esa historia que descubre que tiene un doble idéntico en su misma ciudad. “El caos es un orden por descifrar”, le espetaba la amante al personaje principal durante el primer tercio del libro, para que armase un rompecabezas en forma de listado de nombres que le permita dar con su otro yo.

Una cita que Denis Villeneuve ha escogido precisamente para abrir su particular visión de la novela de Saramago, y que supone toda una declaración de intenciones. “Enemy” es un puzle inquietante, onírico, provocador y espeluznante, que recorre el thriller psicológico, el terror y la ciencia-ficción envuelto en una atmósfera enrarecida, incómoda y amenazante, compuesto de piezas aparentemente inconexas en su primer visionado, a la espera de que cada espectador arme su propio orden dentro del caos.


Villeneuve transforma la prosa de Saramago, experto en convertir en real una historia a priori imposible, en un thriller paranoico todavía más retorcido que la obra del propio autor, demostrando que ha entendido a la perfección su universo creativo traduciéndolo en imágenes perturbadoras. Una historia muy del gusto del cineasta canadiense, que ha entendido la novela como un cruce entre Cronenberg -la nueva carne del director, también canadiense, está muy presente-, Lynch -incluyendo la presencia de Isabella Rossellini-, Buñuel, Hitchcock -las mujeres rubias, la presencia de la madre-, Polanski -su juego de dobles espejos que se confunden- y “La metamorfosis” kafkiana, y que encaja como anillo al dedo en el discurso cinematográfico que emprendiera ya en sus cortometrajes, con sus miedos al afloramiento del yo personal y la irrupción de un igual en la alienante sociedad del yo.


O una genialidad o una tomadura de pelo. No hay término medio. O te fascina o la aborreces. “Enemy” es un desafío para el espectador, una película abierta a un sinfín de interpretaciones. Bien podría tratar de la crisis de identidad de un hombre en plena madurez, o del poder castrante de la madre hitchcockiana, o una lucha contra una realidad tan triste y repetitiva como la propia historia de la Humanidad. Lo importante no es entenderla, sino dejarse llevar por esa fotografía tan fría y opresiva como la Toronto cuyos altos edificios desconocen lo que ocurre bajo sus pilares, por esa hipnótica y agobiante banda sonora, por esa soberbia y repleta de matices doble interpretación de Jake Gyllenhaal, que parece haber encontrado en el director al Scorsese de DiCaprio, con ese juego de incertidumbre e imagen del que lleva haciendo gala desde los comienzos de su filmografía.


Una obra personal y libre, la primera que rueda con grandes estrellas –la excelente “Prisoners” se rodó realmente después-, que demuestra que la trayectoria fílmica de Villeneuve está en expansión como una gigantesca tela de araña, y que el director bien podría ser el hombre duplicado buscándose a sí mismo en cada nuevo trabajo.  Y con un noquedor final, uno de los más escalofriantes y frustrantes que se han visto en años, que consigue traducir en imágenes la perplejidad que produce el desenlace de la novela de Saramago, y el broche de oro a una propuesta a revisionar. No le busquen las tres patas al gato. Tiene ocho.

A favor: todo, especialmente cómo Villeneuve traduce a Saramago en imágenes hipnóticas y desasosegantes, y en un final tan arriesgado y noqueante como escalofriante; Jake Gyllenhaal, soberbio

En contra: tratar de entenderla en lugar de dejarse llevar por ella

Calificación ***** 

martes, 15 de abril de 2014

Tráiler y teaser póster de "Gone Girl", de David Fincher

Por fin está aquí. Ya tenemos el primer avance de la esperadísima “Gone Girl”, la adaptación cinematográfica de la popular “Perdida” de Gillian Flynn a cargo del gran David Fincher, cuyo toque personal se nota en cada plano. Más de una imagen, especialmente la última, podría ser tachada de spoiler, pero según dicen la novela es tan sorprendente que dudo que hayan incluido ese plano tan gordo en el tráiler si no fueran a dar un giro en la trama que haga que nada de lo visto tenga relevancia. Y la sensación de que Ben Affleck va a empezar a callar más de una boca.




lunes, 14 de abril de 2014

LA CRÍTICA: La Venus de las Pieles

El autor y su musa venusiana
El escritor de origen austriaco Leopold von Sacher-Masoch tuvo el dudoso honor de acuñar el término masoquismo, a nivel etimológico y conceptual, y en un golpe de ingenio del psiquiatra alemán experto en perversiones Richard von Krafft-Ebing. El dramaturgo David Ives, valiéndose de una de sus obras más reconocidas, “La Venus de las pieles”, tremendamente polémica y fácilmente catalogable de denigrante y machista, escribió en 2011 una obra de teatro homónima que reconvertía la original en una mordaz sátira sobre el dimorfismo que desdibujaba hasta el paroxismo la línea que separa la realidad de la ficción.

No podía haber un cineasta más idóneo que Roman Polanski para dirigir la adaptación al cine de la obra de Ives. Polanski es el cineasta de la reclusión física  -“La muerte y la doncella” y “Carnage”, dos filmes basados también en sendas obras teatrales, - y mental “Repulsion” o “El quimérico inquilino”-, disfruta encerrando a sus personajes en espacios claustrofóbicos que en sí mismos actúan como sus jueces y verdugos. Y también un director tan sórdido –“Lunas de hiel” es un perfecto ejemplo de ello”- que el libreto de Ives encaja con su personalidad cinematográfica como anillo al dedo. Sólo dos personajes. Un único escenario, concretamente teatral. Una película en la que una obra adapta una novela. Un juego psicosexual de perversión y sumisión. No puede haber nada más polanskiano.


“La Venus de las pieles” es una perturbadora y perversa comedia negra que remite a la esencia, también la banda sonora de Alexandre Desplat, de “La Huella” de Mankiewicz, pero con el carácter obsesivo y tono de Polanski. Realidad y ficción se entremezclan a tal nivel que los personajes interpretados por los soberbios Mathieu Amalric y Emmanuelle Seigner funcionan como reflejos de los mismos roles de cuya novela tratan de adaptar. Estos, simultáneamente, hacen las veces de trasuntos de una realidad en la que Amalric habla y se peina como el Polanski de sus comienzos y Seigner sería su musa y esposa, en un juego meta-referencial –y autorreferencial, que hay mucho de la cinematografía del cineasta en ella- que no conoce límites, y en el que el realizador sirve la relación de dominación y poder que puede existir entre director y actriz como telón de fondo.


Polanski consigue sostener durante hora y media de metraje una historia con dos actores y un solo escenario tirando de ingenio en el agudo guión, escrito a cuatro manos con el propio Ives, y de elegancia y agilidad en la puesta en escena. Un trabajo que, desgraciadamente, ha trascendido más bien poco por su apariencia de película menor en su filmografía, cuando realmente estamos ante una de sus pequeñas obras maestras. Y una provocación que, en su excéntrico y extravagante acto final, nos invita a seguir los pasos de esa enviada venusiana y a abandonar el teatro por donde mismo irrumpimos, dando la última estocada a la dominación y reduciendo al dios de los escenarios a un mero juguete que ya no tiene ni siquiera la capacidad de decisión acerca de dónde colocar la cita sexista que daba comienzo a su obra. Magistral.

A favor: prácticamente todo, desde sus actores hasta el juego meta-referencial que propone
En contra: que se la considere una obra menor
Calificación ***** 

domingo, 13 de abril de 2014

Taquilla USA: El Capitán América no le baila la samba a Rio 2

Fin de semana mucho más potente que el de hace un año, con una batalla encarnizada por el podio de la taquilla entre Rio 2 y Captain America: The Winter Soldier. Todas las previsiones apuntaban a que sería la primera la que se haría con el ansiado primer puesto, y de hecho así parecía el viernes, cuando la cinta animada de Fox superaba en apenas 100.000$ a la nueva aventura de Marvel.

Pero, finalmente, ha sido el Capitán América quien se ha posicionado como la favorita del fin de semana, llegando a los 159 millones de $ en diez días. A pesar del enorme fanbase que arrastraba la cinta en su estreno, el descenso que ha experimentado ha sido más positivo que el de la primera entrega, lo que evidencia que tiene vida para rato. A nivel mundial ya va 476 millones de $, mucho más que su predecesora, y a una distancia tan “corta” de Thor 2 -170 millones las separan- que será cuestión de días que la supere a este ritmo.

El gran estreno de la semana, Rio 2, se queda a medio gas después del éxito sorpresa de la primera. No ha sido capaz de superar a esta en su estreno, pero se ha quedado cerca: poco menos de 39 millones de $ frente a los 39,225 de la anterior. El dato no es malo, pero se encuentra bastante por debajo de lo que se esperaba de ella, y la crítica no la ha recibido nada bien. Sabe más a decepción que a taquillazo, bastante similar a lo visto hace poco con Mr. Peabody & Sherman, también de Fox, que ya da sus últimos coletazos con unos discretos 105 millones de $. Ahora bien, su verdadero motor se encuentra en el mercado internacional, que fue lo que realmente convirtió a la primera parte en un éxito. Por ahora lleva amasados 163 millones de $, lo cual no es para tirar cohetes, pero aún le queda cuerda para rato.


Los otros dos estrenos de elevada presencia del fin de semana no han emocionado, pero era algo que se esperaba de ellos. Oculus, cinta de terror vendida a lo Insidious, debuta con unos correctos 12 millones de $, habiendo costado tan sólo 5 millones. Por su parte Draft Day, la vuelta de Ivan Reitman con Kevin Costner como protagonista, no convence tanto y se queda en 9,75 millones de $, cifra que no sorprende a nadie.

El top 5 lo cierra Divergent, producto que ha sorprendido a propios y extraños y que ya roza los 125 millones de $, aún con opciones de llegar a los 140 millones. En todo el mundo ya atesora 175 millones, dato nada desdeñable para una cinta que ha costado menos de la mitad. Peor le va a Noah, que acaba hundida y con 85 millones de $ bajo el brazo. Mucho tendrá que sudar para llegar a los 100 millones. Al menos, la taquilla mundial la ha dejado en los 246 millones de $, casi el doble de su presupuesto. Pero la sensación de que podría haber llegado a más sigue ahí.

Dos de los títulos con mejor mantenimiento del fin de semana han sido The Raid 2 y Under the Skin. Las dos venían de un excelente estreno, y tocaba ver cómo se comportarían en su segundo asalto. La primera mejora un 674% pero a costa de ampliarla casi hasta las 1000 salas, por lo que su media por sala es bajísima. Eso sí, casi entra en el top 10 y su total es de 1,4 millones de $. La segunda, por su parte, confirma que está convenciendo y sube un 132% para irse a los 500.000$, tras pasar de 4 a 54 salas.

Por último, destacar que Frozen ha escalado, como era de esperar, un puesto en la lista de filmes más taquilleros de la historia. Ha pasado del noveno al octavo lugar, superando a Skyfall con 1.112 millones de $ en todo el mundo. Superar a El retorno del rey y Transformers 3 será cuestión de días.

Fuente: Box Office Mojo

viernes, 11 de abril de 2014

LA CRÍTICA: 9 meses... de condena

¿Dónde está la comedia francesa?
Es indiscutible. Si hubiera que asociar un país y un género cinematográfico concreto, sin duda la comedia sería a Francia lo que el cine de artes marciales a la cinematografía oriental. Al contrario que la localista comedia española, que es de altísimo nivel pero funciona mucho mejor dentro de nuestras fronteras, nuestros vecinos los galos son expertos en una comedia blanca, entendiendo el término en el sentido de que puede ser entendida en prácticamente cualquier país. Una suerte de vodevil que mezcla sabiamente el humor absurdo con la comedia negra e inteligente, y casi siempre para denunciar entre líneas un aspecto de esa sociedad que lo mismo critica a su Sarkozy que a su Hollande. Sin tapujos, sin vergüenza al qué dirán.

Por eso, que una comedia francesa se alce en una edición de sus prestigiosos César con dos premios grandes, actriz y guión, y que además atesore otras nominaciones gordas a película, actor y director, debería ser una garantía de calidad tanto como el éxito que ha cosechado en el país vecino y cómo se ha volcado buena parte del público y la crítica con ella. Otra garantía de calidad es su máximo responsable, el cómico Albert Dupontel, ese que tan buenas sensaciones me produjo con la ya lejana “Bernie”. Eso y un argumento que asegura el lío: una juez bastante estirada y antisocial que de la noche a la mañana descubre que ha quedado embarazada de un asesino “globófago” enfrentado a una importante causa judicial.


Pero qué frustrante es comprobar que o bien el humor francés ha cambiado tanto que ya no reconozco sus señas de identidad, esas que sí están presentes en las comedias de Francis Veber o Dany Boon, o que no tengo el sentido del humor ajustado para captar los gags o la gracia que muchos le han visto a esta cinta. Y no son pocos. Una comedia demasiado ligera, de resolución demasiado rápida, que no aprovecha ni explota su premisa inicial y que no hace justicia a lo que representa realmente la comedia francesa.

“Nueve meses de condena” juega tantas cartas que finalmente no acaba por acertar con ninguna. A ratos juega a ser una comedia políticamente incorrecta, pero se pasa de grosera y acaba siendo grotesca –se supone que deben tener gracia sus escarceos con el slapstick y el gore-. En otros momentos hace uso de líos basados en juegos de palabras, quizá los más logrados de la propuesta. En otros, por supuesto, echa mano de gags visuales de lo más ridículos. Y en última instancia coquetea con la comedia romántica, sin tener en cuenta un importante punto: la pareja protagonista carece de todo tipo de química, y su relación en pantalla es tan fugaz como su escueto metraje de apenas ochenta minutos le permite.


Paradójico que ganase el César a mejor guión, pues éste tiene no pocas lagunas y es lo más flojo de la función, pero sí estoy de acuerdo con que su reparto, y en especial Sandrine Kiberlain, realiza bien su cometido. Aunque me pregunto si no era mejor el trabajo de sus contrincantes, como Léa Seydoux o Emmanuelle Seigner, como para otorgárselo a ella. Y más me pregunto qué le ha visto tanta gente. Al menos siempre nos quedarán los inesperados cameos de personajes como Gaspar Noé, Jean Dujardin –este último bastante hilarante y muy en la línea de Martes y 13- y un tercero que es mejor no desvelar. Aunque no dice nada bueno de ella que lo mejor sea precisamente eso, los cameos.

A favor: los pocos cameos que atesora
En contra: falla en lo más importante, que no tiene gracia
Calificación *1/2

jueves, 10 de abril de 2014

El Corto Cinéfago: "Lights Out", el corto que ha aterrorizado a más de 5 millones de internautas

Menos de 180 segundos de duración. Menos de 1.000 dólares de presupuesto. Más de 5 millones de usuarios. Tres cifras mareantes para un corto que se ha convertido en toda una sensación en la red, hasta el punto que los internautas han intercambiado con los creadores el impacto que su visionado les ha causado.

Ganador del premio a mejor director en el certamen de cortos de terror “Who’s There?” para su director, el sueco de 33 años David F. Sandberg, “Lights Out” juega con ese miedo tan ancestral para el ser humano que es la oscuridad, y lo une a experiencias paranormales reales relacionadas con las sombras oscuras, siluetas de seres de origen fantasmagórico o demoniaco que muchas personas dicen haber visto aunque sea por el rabillo del ojo.

¿El resultado? Pues apenas tres minutos de una atmósfera muy bien conseguida, de pura tensión y bastante efectismo que culmina en un desenlace que lo mismo puede hacer que te salgas por la pata abajo o que te mees de la risa. A mí, particularmente, me ha ocurrido lo primero. Su impacto ha sido tan grande, que su número de visionados en la red ha superado con creces al de los tres títulos ganadores de un concurso que este año se enfrentaba a una primera edición de lo más exitosa. Que lo disfruten, y a ser posible a verlo de noche, a oscuras y a todo volumen. Aunque, visto lo visto, el mismo peligro tiene la luz que la oscuridad.

miércoles, 9 de abril de 2014

Votaciones 2014: Elige tus películas favoritas del mes de marzo

Continuamos con las votaciones a mejores películas de 2014, unas votaciones cuyas candidatas son elegidas mes a mes de entre todas las estrenadas en España. Así, damos el pistoletazo de salida para las votaciones del mes de marzo. Recuerden que mediante un comentario pueden introducirse propuestas de títulos de difícil distribución en nuestro país y que posiblemente jamás lleguen a estrenarse aquí, siempre que sean estrenos de 2013 o 2014, o bien insertar títulos de filmes que se hayan pasado por alto en la lista. Pueden elegirse cuantas películas quieran y cuantas veces deseen, aunque como siempre apelo a la buena fe de los votantes para no elegir demasiadas veces la misma película y manipular así los resultados. Hay hasta enero del año que viene para efectuar el voto. Y las votaciones de enero y febrero siguen abiertas. ¡A votar!




lunes, 7 de abril de 2014

LA CRÍTICA: Noé

El fallido blockbuster antediluviano
Un genio matemático que encuentra un orden divino dentro del caos, una bailarina que se convierte en mártir de su propia obsesión por la perfección, la búsqueda de un árbol de la vida legendario capaz de otorgar la inmortalidad… o sencillamente los momentos de epifanía que un buen chute lisérgico es capaz de proporcionar. No hay duda. La religión ha estado presente en toda la carrera cinematográfica de Darren Aronofsky, hasta el punto que sus propuestas han convertido al cineasta en un sacrificado de sus propias pulsiones. Para algunos, un profeta a seguir. Para otros, un director al que crucificar.

Podríamos decir a priori que “Noé” es la película más abierta y directamente religiosa de Aronofsky. Pero sólo por su título y su trama, pues su visión del mítico pasaje bíblico, si no fuera por sus personajes e historia, bien podría pasar por una epopeya post apocalíptica y pro vegana en la que el hombre merece ser ajusticiado por sus pecados por un Creador de cuya denominación divina huye Aronofsky en un sabio juego con las palabras. O bien podríamos estar ante una aventura de fantasía épica que transcurre en un universo ficticio, en el que unos gigantescos ángeles de piedra ayudan al protagonista en su empresa. Y es precisamente aquí donde reside su primer punto débil, en la imposibilidad de desligarse del mito y dejarse llevar por una supuesta fantasía antediluviana, sin preguntarnos si estamos ante una tomadura de pelo o ante una genialidad más de su máximo responsable.


Lo que sí queda claro es que estamos ante el film más comercial de su director, pero por causas ajenas a sí mismo, y aquí estriba su segundo gran defecto. Paramount la ha vendido como el blockbuster que no es, cuando realmente en una pieza autoral con un abultado presupuesto. Un fallido intento de cine comercial que resulta tan soso como, por ejemplo, el “Robin Hood” de Ridley Scott, y que pretende ser tanto que finalmente se queda en muy poco. Una cinta ambiciosa que mete la pata a la hora de intentar aunar comercialidad y cine de autor, incapaz de estirar casi dos horas y media un pasaje que apenas daría para los noventa minutos de metraje.


Sin embargo, no todo es negativo en ella. Russell Crowe está inmenso, tiene su presencia característica en pantalla como para sostener el personaje protagonista. El toque Aronofsky, así como su temática de sacrificio y obsesión, está presente a cuentagotas, y cuando aparece, como en su forma de narrar el Génesis en imágenes, se agradece. La fotografía, los medios técnicos, los efectos, la banda sonora… El presupuesto se nota para bien. Pero sobre todo, una doble moraleja a aplaudir: que el perdón familiar es más importante que el divino, y que de Tolkien a las sagradas escrituras hay solamente un paso.

A favor: los toques fugaces de autoría, los medios, la doble moraleja final y Russell Crowe, cómo no
En contra: su fallido intento de aunar comercialidad y cine de autor

Calificación **

En paz descanse... Mickey Rooney (1920-2014)

Tuvo una de las carreras cinematográficas más largas de toda la historia del cine. Incluso tenía tres proyectos en fase de pre-producción y filmación para este 2014. Mickey Rooney nos ha dejado a los 93 años, y con él se apaga una pequeña gran luz del cine clásico.

Pequeño por sus dimensiones, pero grande por su inmenso talento, el cual fue explotado a la temprana edad de los 6 años. Y es que la sangre de artista le corría por las venas. Rooney nació en 1920 en el seno de una familia de cómicos, y durante la Gran Depresión consiguió hacerse un hueco como estrella infantil en la serie de cortos protagonizados por su personaje Mickey McGuire, que a su vez sería el nombre con el que comenzaría su dilatada carrera. Casi medio centenar de cortometrajes protagonizó bajo este pseudónimo en apenas cinco años, hasta que le llegó su primer papel protagonista en un largometraje en la exitosa “El enemigo público número 1”.


A esta le siguieron trabajos como “Gente de arriba”, “Capitanes intrépidos, “Hijos de la farándula” o “National Velvet”, en las que ya evidenciaba un importante cambio físico que acabaría minando su carrera como estrella infantil. Hasta que llegó “Asuntos de familia” a finales de los años 30, con la que nacería su personaje más famoso, Andy Hardy, y con él su segunda vida artística. Casi una veintena de películas protagonizó con este personaje durante una década, y gracias a él se convirtió en un rostro famoso durante los años 30 y 40.

El fin de Andy Hardy, que posteriormente volvería en 1958 en forma de despedida cinematográfica, no marcaría el fin de su carrera. Ni mucho menos, pues durante las tres décadas siguientes no paró de trabajar, a una media de tres trabajos por año. Así, participó en filmes como “Los puentes de Toko-Ri”, “Baby Face Nelson”, “Réquiem por un campeón”, “El mundo está loco, loco, loco”, “Pedro y el dragón Elliot” o la mítica “Desayuno con diamantes”, a la vez que hacía su aparición en televisión en “The Dick Powell Show”, “The Mickey Rooney Show”, “Mickey”, “The Red Skelton Show” o “El fugitivo”, entre otras.

Los 80 no podían comenzar mejor para Rooney. Fue nominado al Oscar por cuarta vez por “El Corcel Negro” –el film daría lugar a una exitosa serie de televisión una década después, en la que Rooney recuperó su papel-, galardón que nunca llegó a ganar hasta 1983 en forma de Oscar honorífico, ganó el Globo de Oro y el Emmy por “Bill”,  y se especializó en poner su voz a las animadas “Tod y Toby” o “El pequeño Nemo”, a la vez que aparecía en series como “Vacaciones en el mar” o “Las chicas de oro”.


Sin embargo, sus apariciones comenzarían ya a ser cada vez más escasas, y no volvería a participar en ningún film de renombre, a excepción de las recientes “Noche en el museo”, “The Muppets” y el thriller “The Woods”, la última cinta estrenada en salas comerciales por el actor. Aunque esto no significó su desaparición, pues la pequeña pantalla siempre tuvo un hueco para él, paseándose por series como “Se ha escrito un crimen”, “Padres forzosos” o “Urgencias”.

Más de 300 títulos llegó a atesorar Mickey Rooney en casi 90 años de carrera. Una carrera que se mantuvo activa hasta el final, a pesar de su delicado estado de salud. De hecho, el realizador Shawn Levy confirmó tras su muerte que había rodado algunas escenas para “Noche en el museo 3”. Cálido, vital y gentil. Así le definió el cineasta. Toda una vida dedicada a entretener al público. Sin miramientos. Y encima, se llevó a Ava Gardner. Un grande. Descanse en paz.

domingo, 6 de abril de 2014

Taquilla USA: El Capitán América vuelve con récord bajo el escudo

Marvel lo ha vuelto a hacer. “Captain America: The Winter Soldier” se ha convertido en el mejor estreno del mes de abril de la historia, un mes en el que los estudios no se atreven a estrenar grandes eventos, pero cuando lo hacen dejan huella. El conjunto del fin de semana ha sido el mejor para el mes de abril desde 2010, y los 96 millones de $ conseguidos por el Capi en su nueva aventura dan buena cuenta de la buena forma en que se encuentra Marvel en estos momentos, además de desplazar a “Fast Five” como mejor estreno del mes de abril. Durante su primer día recaudó unos excelentes 37 millones de $, lo cual hacía pensar que superaría fácilmente los 100 millones de $ en el conjunto del fin de semana. Sin embargo, durante el sábado presentó una caída sólo atribuible al fan base.

Aún así, la cifra supera de largo los 65 millones de $ de la primera entrega y los 85 millones de $ del último Thor, por lo que debería esperarse de ella que se acabe situando por encima de los 206 millones de $ que esta última consiguió a lo largo de toda su trayectoria en vista de la excelente acogida que está teniendo entre crítica y público, además de no tener enemigos a la vista durante hasta la llegada de “The Amazing Spider-Man 2” a comienzos de mayo. Por si fuera poco, a nivel mundial ya lleva 303 millones de $ recaudados, muy cerca de los 370 millones que la primera parte consiguió durante toda su carrera comercial. Raro sería que no superase los 644 millones de “Thor 2” en todo el mundo.


Del resto de estrenos, todos en exhibición limitada, sólo destacar otro título protagonizado por Scarlett Johansson. La esperada cinta de ciencia-ficción “Under the Skin”, que también ha convencido a la crítica y al público, debuta con unos espectaculares 140.000$ en cuatro salas, lo cual la deja con la mejor media por copia de toda la cartelera.

Entrando en los mantenimientos, el comportamiento de la mayoría de las cintas ha sido previsible ante la llegada de un must-see como “Captain America 2”. Especialmente “Noah”, que confirma que el buen estreno de hace una semana se debió al efecto fan que arrastra su director y a lo esperado de un título tan polémico que, sin embargo, no ha gozado de un buen día a día una vez se ha comprobado que había mucho ruido y pocas nueces. No ha convencido del todo al público, y en su segundo asalto cae un fuerte 61% hasta los 72 millones de $. No obstante, era de esperar, y aún así tiene opciones de superar los 100 millones de $, aunque sea por poco. El gran problema radica en que a nivel internacional, los 106 millones de $ que lleva cosechados saben aún a poco y son muy mejorables, pero habrá que esperar a que el Arca de Noé desembarque en todos los territorios.

Bastante mejor ha resultado el aguante de “Divergent”, “God’s Not Dead” y “The Grand Budapest Hotel”, especialmente el de estos dos últimos, aunque ambas aumentaban su presencia frente al descenso de copias de la primera. Su total es de 114, 32 y 33 millones de $, respectivamente, y en el primer caso, ante los 85 millones que ha costado y los 22 que lleva en países donde no se esperaba que fuera precisamente un bombazo, la franquicia parece más que segura.

Del resto de la lista poco que destacar, a excepción del aún sin confirmar alcance final de “Frozen”. El fin de semana pasado se convertía en la décima cinta más taquillera de la historia, además de la película de animación con mayor recaudación. Este fin de semana escala un puesto y se coloca como el noveno mayor éxito a nivel mundial con 1.097 millones de $. ¿Su próximo objetivo? Rebasar los 1.108 millones de “Skyfall”, algo que tiene prácticamente seguro.

Fuente: Box Office Mojo

viernes, 4 de abril de 2014

LA CRÍTICA: El Gran Hotel Budapest

La deliciosa casa de muñecas de Wes Anderson

"Todavía queda un atisbo de civilización en este matadero de barbarie que conocemos como Humanidad", clama el refinado conserje del mítico Hotel Budapest, Gustave H., en más de un momento de la historia. Un personaje y un edificio que representan los buenos modales en tiempo de entreguerras, en un país ficticio enfrentado a una ocupación inminente por parte de una también ficticia facción que avanza por Europa sin cuartel. El fin de un estilo de vida al que se resiste su protagonista con la misma elegancia aristocrática con la que el señor Zorro se oponía ante el avance de Boggis, Bunce y Bean.

Y, a la vez, una frase que supone toda una declaración de intenciones de Wes Anderson. “El gran Hotel Budapest”, bajo su pomposidad, la plasticidad de unos planos que bien podrían pasar por cuadros y que desprenden olor a dulces de Mendl, su carácter de farsa, su hilaridad propia del cine mudo, y su galería de estrafalarios personajes, esconde el sentimiento de nostalgia de un romántico ante una época perdida, en la que sin duda le habría encantado vivir.


Anderson abandona el encanto infantil de su anterior trabajo y lo cambia por la malicia de un relato de una enorme ligereza argumental pero de una aún más enorme complejidad artística. Habrá quien la acuse de ser demasiado ligera, pero este aspecto lo compensa el cineasta tratando al hotel que da título a la cinta como si de una fastuosa casa de muñecas se tratase. Y, para ser más exactos, como si la misma casa fuera en sí misma una gigantesca muñeca rusa, relatando una historia que en realidad está compuesta de relatos que cuentan otros relatos.


Absurda en su concepción del sentido del humor, pero tratada con la seriedad y cariño suficientes por parte de su autor como para que el conjunto no caiga en el ridículo, “El gran Hotel Budapest” es la enésima constatación de que Wes Anderson sigue utilizando los mismos recursos de siempre, pero que su universo es infinitamente creativo y está en continua expansión. Aquí exhibe un dominio absoluto de su propio universo, haciéndonos atravesar hasta cuatro épocas distintas, narradas con estilos cinematográficos y tonos bien distintos.


Y, como guinde del pastel, un reparto de altura, también marca de la casa, capitaneado por un estiloso, comedido e hilarante Ralph Fiennes. De fondo, la música del nuevamente acertado Alexandre Desplat. Ante la cámara, una galería de personajes que bien merecería un corto para ellos solos. Travellings horizontales, planos cenitales, una obsesión desmesurada por los detalles, un ritmo frenético… En definitiva, una absoluta delicia para los sentidos, y una casa de muñecas con la que queda claro que Anderson se ha divertido de lo lindo. Y nosotros con él.

A favor: es puro Wes Anderson, le pese a quien le pese
En contra: habrá quien la acuse de ser demasiado ligera

Calificación ****

jueves, 3 de abril de 2014

16 pósters de personajes de "The Expendables 3". Entre amigos... y testosterona

Las venas de Sly, el arma de tío Arnie, el bidón del tamaño de Jet Li, Terry Cres como el alma de la fiesta… Que nadie me diga que estos tíos no son grandes. Enormes. Mi favorita, la de Lundgren. Una reunión de amiguetes para no perderse.
















lunes, 31 de marzo de 2014

LA CRÍTICA: Ocho apellidos vascos

Con denominación de origen
A veces me pregunto qué convierte en éxito a determinadas películas hasta el punto de convertirlas en fenómenos sociales. Será la campaña de promoción, o un boca a boca que ensalza las pocas virtudes del producto. O será, simplemente, que soy incapaz de reírme a mandíbula abierta como esa señora que suele estar presente en todo cine en este tipo de propuestas, y que se parte la caja con cualquier plano o frase. Vamos, que no tengo sentido del humor.

Que no se malinterpreten mis palabras. No es que “Ocho apellidos vascos” no merezca el éxito que está cosechando. Es una buena película, y una efectiva comedia, y me alegro por ella, su equipo responsable y por todo el cine español. Fenómenos así le hacen mucha falta, y ojalá se sigan produciendo. Pero tras verla no hay nada en ella que justifique todo el revuelo que se ha montado a su alrededor. Es una comedia simpática, resultona, pero sencilla y nada destacable. Por hacernos una idea, otras propuestas mucho más hilarantes y acertadas en lo que a comedia se refiere como las recientes “Tres bodas de más” y “La gran familia española”, aunque fueron taquillazos en su momento, merecían arrasar tanto como la que nos ocupa o incluso más.


“Ocho apellidos vascos” es una comedia local, muy española, con denominación de origen. Fuera de nuestras fronteras tiene muy difícil el triunfo. Sus gags son puro diálogo basado en las diferencias entre pueblos, entre norte y sur, entre andaluces y vascos. Su guión recoge una selección de tópicos interminable sobre sendas regiones, y los explota sin complejos. Unos tópicos con los que más de un espectador podría sentirse ofendido.

Se ve con facilidad y ligereza, pero a pesar de su denominación de origen, no hay nada en ella que tenga pedigrí. Su director, Emilio Martínez-Lázaro no aporta un estilo personal reconocible más allá de la comedia española costumbrista que viene confeccionando desde los comienzos de su carrera. En su guión, escrito a cuatro manos por el tándem Borja Cobeaga-Diego San José, no se reconoce el tipo de humor de los autores de las imprescindibles “Pagafantas” y “No Controles”. Es decir, que podría haber sido dirigida y escrita por cualquier otro, y habría dado lo mismo.


Eso sí, buena parte de que no se quede en una colección de tópicos graciosa está en su acertadísimo reparto. Dani Rovira y Clara Lago, graciosísimos los dos y tan deliciosa ella como siempre, soportan sobre sus espaldas con convicción y naturalidad el protagonismo de la cinta. Carmen Machi demuestra una vez más su buena mano para la comedia, si bien su personaje demandaba algo más de desarrollo. Y Karra Elejalde viene a confirmar de nuevo el gran actor que es, y cómo mejora trabajo tras trabajo. Lo demás, una cinta simpática, pero no rompedora ni inolvidable. Pero ante el capote que le está echando a nuestro cine, bien necesitamos más estrenos como este.

A favor: su reparto, sin excepción
En contra: su infinita colección de tópicos con la que más de uno puede ofenderse

Calificación ***
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