jueves, 5 de marzo de 2015

EL CORTO CINÉFAGO. "Whiplash", de Damien Chazelle

Lo que van a ver a continuación les va a sonar. Nunca mejor dicho. “Whiplash”, esa maravilla que supuso el gran descubrimiento para el gran público del cineasta Damien Chazelle, estaba ya basado en un cortometraje previo del propio director, razón por la cual se le cambió de la categoría de mejor guión original a mejor guión adaptado en la última edición de los Oscar. Tras su triunfo en Sundance, donde ganó el premio al mejor trabajo de ficción, Chazelle no dudó en llevar a la gran pantalla su propio trabajo, y de hecho reprodujo casi milimétricamente la escena que están a punto de ver.

Los planos, el guión, parte del reparto y la imponente presencia de J.K. Simmons dejan una sensación a déjà vu. Pero hay importantes variaciones. La primera, la fotografía, aquí mucho más luminosa y en el film mucho más oscura y siniestra, aumentando la tensión de la secuencia y otorgándole un aspecto de club de jazz. La segunda, la notable mejora en el montaje de sonido. Y la más importante, el cambio en el protagonista, aquí encarnado por un soso Johnny Simmons, que pese a su apellido poco tiene que ver con su compañero de reparto. Es decir, todo mejoras para uno de los títulos de 2014, que demuestran que Chazelle aprendió de la realización de este cortometraje, y que le valió a su película hacerse con tres merecidísimos premios Oscar este año. Una vez más, buen trabajo.

PÓSTERS. Fox nos presenta a la banda de "The Peanuts Movie"

El 6 de noviembre, los personajes creados por Charles Schulz darán el salto a la gran pantalla en 3D, manteniendo a priori, por los tráilers que hemos podido ver hasta ahora, la esencia de la obra original del historietista estadounidense. Ahora, vía Yahoo! y Collider, nos llegan cuatro carteles en los que se nos presenta a su cuarteto protagonista, describiendo a cada uno en tres sencillas palabras. Cada aspecto de la campaña está tan cuidado y decidido a conquistar la nostalgia de los que ya conocemos el original como de las nuevas generaciones, que sobran ganas para verla. Dream Big.





ESPECIALES. Vídeo tributo a Emmanuel Lubezki

Ali”, “Sleepy Hollow”, “El árbol de la vida”, “Hijos de los hombres”… Todas tienen algo en común, el talento de un genio incomparable, el ganador de dos Oscar consecutivos gracias a “Gravity” y “Birdman”. El siguiente vídeo es un tributo a un maestro, el director de fotografía Emmanuel Lubezki. Sin él, el cine de Cuarón, Malick o Iñárritu no sería lo mismo. Va por usted, maestro. Gracias a Collider por el vídeo.



Y vía Collider también tenemos otro tributo a otro maestro en este campo, Roger Deakins, muy ligado a los trabajos de cineastas como Sam Mendes o los Coen, pero que pese a su larga trayectoria y a sus 12 nominaciones al Oscar, nunca se ha llevado a casa la estatuilla dorada.


miércoles, 4 de marzo de 2015

TRÁILERS EN CADENA. "Mr. Holmes", "Self/less" y "Hangman"

Terror. Ciencia-ficción. Misterio. Las tres cintas que se presentan entre sí son muy diferentes entre sí, pero incluso en el caso de la más dramática, tienen todas con una componente fantástica muy marcada.


Mr. Holmes

Algo hay de fantástico en lo próximo de Bill Condon,  director de la sensacional “Dioses y monstruos”, de la solvente “Kinsey” y de la olvidable “Dreamgirls”. De nuevo se une a Ian McKellen para explorar al hombre que hay tras el mito de Sherlock Holmes, ofreciendo una imagen nonagenaria del legendario detective creado por Arthur Conan Doyle, que tendrá que resolver un caso sin la ayuda de su querido Watson y con la presencia de su ama de llaves y el hijo de esta. Una propuesta que huele a naftalina, pero que podría suponerle, por fin, el Oscar que tanto merece ya el intérprete británico. Aún no tiene fecha prevista de estreno.




Self/less

Mucho más de género que esta es el nuevo trabajo de Tarsem Singh, el cineasta que hace quince años sorprendió a nivel estético, que no de guión, con “La celda”, y que desde entonces se prostituyó al servicio de la industria con cinta como “Mirror, Mirror” o “Inmortals”. Aquí vuelve a la ciencia-ficción, pero con un tono bastante más comercial. En “Self/less”, Ben Kingsley es un acaudalado señor que está muriendo de cáncer, y decide transferir su conciencia al cuerpo de… ¡Ryan Reynolds! Lo demás, tanto en su vertiente lúdica –no hace falta comentar los tópicos de guión que puede producir despertar siendo mucho más joven – como en su rama más de género –también obvio, la conciencia del antiguo Reynolds empezará a aflorar, y un oscuro pasado saldrá a relucir-, es previsible, así que habrá que comprobar cómo se las han ingeniado Álex y David Pastor (“Infectados”, “Los últimos días”) para ofrecer algo sorprendente y original. Talento tienen para ello. El 31 de julio se estrena en USA.




Hangman

Y acabamos con un proyecto de género puro y duro. El 14 de marzo llega al festival SXSW “Hangman”, lo nuevo de Adam Mason, director de aquella polémica cinta titulada “Pig”, un brutal retrato de un psicópata rodado, supuestamente, en plano secuencia de 70 minutos de duración. El señor Mason vuelve a la carga con una especie de found footage al más puro estilo “Paranormal Activity”, pero que encierra cierta malicia en su interior. Porque a la familia Miller, alguien la vigila durante la noche, mientras duerme plácidamente. No hay fecha de estreno, pero según el tráiler, será este año.

VER PARA CREER. "The Uncanny X-Men", de Wes Anderson

¿Y si Wes Anderson se hubiese hecho cargo de la adaptación de “X-Men”? Pues quedaría algo como lo que van a ver a continuación, obra de un tal Patrick Willems, que ha imitado los tonos mostaza del cineasta, sus planos cenitales, los travellings horizontales, su uso de la música y concepción del vestuario y los personajes -su Lobezno me ha matado- para ponerlos al servicio de “The Uncanny X-Men”, en un tráiler que tiene puro aroma al estilo del director de “El gran Hotel Budapest”. Y, la verdad, yo compraría esta película. Créditos a Sensacine.

TAQUILLA ESPAÑA. Christian Grey sigue subiendo termómetros en España

De nuevo la taquilla española saca pecho y se sitúa un 77% por encima de la cifra total vista hace un año. Pero no sólo eso, sino que también está por encima de lo visto en 2012, lo que deja a este 2015 con una clara ventaja sobre el año pasado, una ventaja crucial para solventar el posible bajón que se viva una vez el fenómeno de la temporada se haya extinguido.

Porque Cincuenta sombras de Grey sigue su prodigioso camino en nuestro país, este fin de semana cayendo un 49% y con 16,5 millones de € acumulados. Iguala casi ya a “El Niño”, y raro será ver en lo que queda de año cifras que se acerquen. De manera similar cede El francotirador, que repite en segundo puesto y sorprende con su excelente mantenimiento, al ser un film tremendamente localista pero que parece que ha cuajado también en Europa. EN diez días se va por encima de los 4 millones de €.

Los estrenos grandes de la semana no han entusiasmado, y solamente dos de ellos salvan los muebles. En tercer puesto encontramos Kingsman: Servicio Secreto, que se hace con 1,15 millones de € en 485 salas. La media por sala no es espectacular, pero su recaudación es más que decente para un producto que no suele tener demasiado tirón en nuestro país y que tiene un marcado acento fan.

A continuación encontramos Samba, que venía con el motor de ser la nueva cinta de los responsables de aquel taquillazo que fue “Intocable”. Mientras esta entró con 1,4 millones de €, la que nos ocupa lo ha hecho con 582.800€, por lo que a priori podría parecer que ha pinchado. Pero ni la película tenía la condición de fenómeno de aquélla, ni ha entrado mal si se la compara con el otro gran éxito francés del momento, Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?, que ya roza los 9 millones de €, por lo que el dato le permite salvar los muebles, y a poco que aguante debería llegar a los 3 millones.


Los otros tres estrenos no consiguen generar interés. La mujer de negro 2 se conforma con 385.860€ en 256 salas, mientras que Ex-Machina lo hace con 281.400€ en 185 salas. De las dos, la que mejor lo lleva es esta última, ya que el género de ciencia-ficción no es que sea demasiado popular en España, si bien su presencia en salas ha sido desmedida. Pero en el caso de la cinta de terror, su entrada ha sido por la puerta de atrás. Entran directas a los puestos séptimo y octavo. Y fuera del top 10 debuta Fuerza mayor con 53.600€ en 33 cines, una cifra muy baja fruto de haberse quedado fuera de los Oscar.

Volviendo a los mantenimientos, el top 5 lo cierra Bob Esponja: Un héroe fuera del agua, que se acerca ya a los 5 millones de € y pone rumbo a igualar a “La LEGO Película”. La sigue otro producto animado, El libro de la vida, que pese a su desastroso estreno la semana pasada cede un 23% con 712.000€, lo cual no la libra del descalabro. El top 10 lo cierra Annie con 2,77 millones de €, una de las sorpresas de la temporada.

Y en el noveno puesto encontramos a Birdman, que gracias a los Oscar sube un 179% y ya alcanza los 4 millones de €. Fuera del top 10, La teoría del todo y Siempre Alice también aumentan (16% y 120%, respectivamente), con totales de 4,43 millones de € y 600.000€.

Fuente: Box Office Spain

martes, 3 de marzo de 2015

LA CRÍTICA. Selma

Orgullo y prejuicios
Década de los 60. Un período de la historia americana que supuso enormes cambios para un colectivo de su sociedad que hasta entonces había sufrido de los males de la discriminación y la xenofobia. En un país en el que Lyndon B. Johnson mandaba soldados negros a un recóndito lugar del mundo llamado Vietnam a luchar por una nación que no les defendía en casa, una persona de color no podía ni siquiera ir a votar, y eso le impedía formar parte de un jurado constituido en su totalidad por blancos. Un hombre cambió esto para siempre. Y ocurrió en una pequeña ciudad, convertida en bastión de la lucha por los derechos civiles.

“Selma” no es la biografía de un buen pastor que guió a su pueblo hacia la reclamación de un derecho que les pertenecía, aunque sí que es un acertado retrato de su personalidad y su excelente capacidad de oratoria y para liderar a las masas hacia resoluciones pacíficas. Es la historia del periplo de toda una comunidad hacia esa reivindicación, simbolizada por una marcha que les llevó desde la localidad que da nombre a la cinta hasta Montgomery.


Por ello, estamos ante un film de enorme importancia histórica, una especie de dossier que recoge los archivos más destacados de ese viaje, con un tono bastante objetivo a pesar de cierta tendencia hacia la caricaturización de determinados dirigentes políticos que no salen demasiado bien favorecidos en la película. Pero, sobre todo, es una cinta que desprende un enorme orgullo por la historia que cuenta y cómo lo cuenta, y sobre todo por sus propias raíces y quienes ayudaron a forjar un sueño.

Ava Duvernay ofrece un trabajo con un acabo impecable a nivel cinematográfico. Un guión solvente, muy buenas interpretaciones –mención especial para David Oyelowo, transmutado en el Martin Luther King perfecto-, sobresaliente ambientación y una banda sonora de lo más adecuada. La cineasta muestra un buen pulso tras la cámara y ofrece momentos de enorme potencia e impacto, como la escena del asentamiento ante la Oficina de Registro o la del restaurante, que llegan a impactar y causar dolor en el espectador por lo que se muestra en pantalla.


Sin embargo, Duvernay se muestra incapaz de mantener este tono durante toda la propuesta, y el conjunto presenta altibajos y pérdidas de ritmo. Lo que resulta en general es una película de intensidad moderada, y que obliga a pensar en la triunfadora de los Oscar del pasado año, “12 años de esclavitud”, que sin ser un prodigio sí poseía mayor intensidad que la que nos ocupa. Y también, por supuesto, que da la sensación de que la nominación al Oscar a mejor película le ha venido grande, aunque por ello no deja de ser una cinta de aconsejable visionado y que muestra un enorme orgullo por su pueblo, pero también la otra cara, la de los prejuicios más dolorosos que hacen avergonzarse de ser humano.

A favor: David Oyelowo, su importancia y la potencia de algunas escenas
En contra: en general, es un film de intensidad moderada

Calificación ***
                                                                                                           Merece la pena

domingo, 1 de marzo de 2015

TAQUILLA USA. "Focus" cumple con su estreno, sin sorprender

Por primera vez en semanas, la taquilla estadounidense se queda bastante por debajo de la de hace un año, especialmente por culpa de un top 5 no demasiado potente. Y es que los dos estrenos grandes de la semana han debutado con cifras bajas, a pesar de lo mucho que se ha hablado de ellos prácticamente desde su concepción, si bien cumplen entrando dentro de lo esperado.

Así, por ejemplo, Focus domina el box office, pero algo por debajo de lo esperado para un film que lleva meses centrando el foco de atención en la pareja formada por Will Smith y Margot Robbie. De hecho, se convierte en uno de los estrenos más flojos del actor con poco más de 19 millones de $. Ha costado 50 millones, y ante este comienzo y los tibios comentarios y desastrosas críticas que ha cosechado, tendrá que sudar para alcanzar esa marca. A nivel internacional es donde podría estar la clave, pero no la tiene todas consigo una propuesta que parece que cada día que pasaba despertaba menos interés.

Algo mejores resultan los 10 millones de $ de The Lazarus Effect, ya que ha costado tan sólo 3,3 millones de $. Pero no irá mucho más allá esta cinta a la que la crítica ha vapuleado sin miramientos, y que debe conformarse con cumplir su objetivo de no ser un fracaso.

Y es que en el ámbito limitado tampoco encontramos alegrías, salvo la del debut de ’71, que en cuatro cines logra 60.100$, y con la mejor media por sala de toda la cartelera, además de tener el respaldo de crítica y público. Porque ni la última de Cronenberg, Maps To The Stars, ha despuntado, y sin apoyo de premios de ningún tipo y estando filtrada desde hace meses en la red, pues tampoco podía pretender rascar más de los 139.000$ que ha cosechado en 66 salas. Su anterior trabajo, “Cosmopolis”, empezó por debajo pero tuvo un decente mantenimiento, para llegar a rozar los 800.000$. Ésta no es seguro ni que supere el medio millón de $.


En los mantenimientos, el top 5 lo completan Kingsman: The Secret Service con 85 millones de $, The SpongeBob Movie con 140 millones de $, y Fifty Shades of Grey con 147 millones de $. Esta última ha caído bastante y no está aguantando el tipo como se esperaba, pero los 170 millones siguen siendo una realidad, algo más que suficiente dado su modesto presupuesto de 40 millones. Además, en todo el mundo va ya rozando los 500 millones de $, por lo que su éxito es incuestionable.

Dentro de los premios, moderadas caídas para American Sniper y The Imitation Game, ya con 331 millones la primera y 86 millones de $ la segunda. Pero las beneficiadas sin duda por los Oscar han sido: Still Alice, que entra en el top 10 aumentando un 24% y yéndose a los 11 millones de $; Birdman, la gran triunfadora de esta edición, que se aproxima al top 10 con un incremento del 125% y 40 millones de $ en su haber; Whiplash, que sube un 19% y amasa 12 millones de $; y The Theory of Everything, con 35 millones de $ acumulados y experimentando una mejora del 17%.

Y a pesar de no rascar ningún premio, Relatos salvajes confirma que interesa tras ampliar salas y aumentar con ello un 28%, ya con 365.000$ en diez días. Pero para vencedora, sin premios a la vista, What We Do In The Shadows, que también amplía presencia y mejora un 104% con 537.000$ recaudados en su tercer fin de semana. Dos aparentes must see.

Fuente: Box Office Mojo

EN PAZ DESCANSE... Héctor Colomé (1944-2015)

Fin de semana trágico para el cine. El viernes despedíamos al Sr. Spock, y ayer nos tocaba hacerlo con un excelente actor español, provisto de una enorme presencia en pantalla y una imponente voz. De origen argentino, Héctor Colomé comenzó sobre las tablas a los quince años, medio artístico que jamás abandonó durante los más de 50 años que duró su carrera. Sobre el escenario pudimos verle en “Absalón”, de Calderón de la Barca, en un papel que retomaría unos años después en televisión, o a las órdenes de Marsillach en “La gran sultana”, entre otros muchos trabajos.


No fue hasta los años 80 que comenzó su periplo ante la pantalla, pero fue en los 90 cuando sus apariciones de multiplicarían en series como “El Súper”, “El comisario” o “Petra Delicado”, y en filmes como “Libertarias”, “Tu nombre envenena mis sueños”, “La hora de los valientes” o “La ciudad de los prodigios”. Comenzado el nuevo siglo, se paseó por películas como “Juana La Loca”, “La caja 507”, “El Lobo”, “El penalti más largo del mundo”, “Obaba”, “Los límites del control”, “Lope” o “[·REC] 4: Apocalipsis”, el que sería su último papel en el séptimo arte. Pero también a las órdenes de su hijastro, Daniel Sánchez Arévalo, en “AzulOscuroCasiNegro” y “La gran familia española”, recibiendo por la primera elogios de la Unión de Actores. Aunque quizá fuera en la pequeña pantalla donde se volvería un rostro conocido para el gran público, gracias a “Policías”, “Luna negra”, “Amar es para siempre”, “C.L.A. No somos ángeles”, “Karabudjan” o “14 de abril. La República”.


Pero el intérprete destacaría sobre todo por su prodigiosa voz, que le valió doblar a prestar a personajes en series como “Los caballeros del zodiaco”, “Colombo”, “Falcon Crest” o “Bones”, así como prestar sus cuerdas vocales a Bruce McGill en “MacGyver” o a Franco Nero en “La Jungla 2”. Un actor enorme, un clásico de la interpretación española, que nos ha dejado a los 71 años de edad. Papá II, como lo ha llamado Sánchez Arévalo desde Twitter. Descanse en paz, maestro.

sábado, 28 de febrero de 2015

LA CRÍTICA. Cincuenta sombras de Grey

Sumisión para princesitas
Anastasia resbala y cae torpemente al entrar en el despacho de Christian. Él acude a levantarla del suelo. Mientras se aproxima, la cámara avanza hacia ella, que dibuja en su rostro una expresión romanticona de “me acabo de enamorar para siempre”. Junto con este encuentro, y la conversación que mantendrán a continuación, quedan presentados dos personajes y deberías entender la atracción que él despierta en ella. Lo que viene a continuación es una sucesión de diálogos que pretenden ser un tira y afloja entre ambos, pero repletos de frases ramplonas y simples, o momentos en los que él le roza la mejilla y ella cierra los ojos como flotando en una nube, sólo un par de escenas después de ese primer encuentro que debió dejarnos claro por qué este señor causa ese poder de fascinación en ella.

No lo consigue. Para entender esa primera escena hay que ser una princesita deseosa de encontrar un chico siniestro y enigmático al que moldear. Éste es el nivel del guión y las pretensiones de una de las películas más esperadas del año, basada en un auténtico best seller que ha encandilado a millones de lectores, especialmente mujeres, en todo el mundo. Los demás aspectos de la película tampoco es que sean para tirar cohetes. La dirección pretende ser elegante pero no pasa del telefilm, la música no encuentra el tono general adecuado, las escenas de sexo son modositas y nada excitantes, y sus interpretaciones son de auténtico manual del mal actor. Su pareja protagonista no tiene química, él no transmite ese poder de superioridad que necesita su personaje, y Dakota Johnson se salva en su fragilidad, pero solamente por la mediocridad que la rodea. Da igual cómo acabe la trilogía, la base es esta cinta, y a nivel cinematográfico cojea por todos lados.


“50 sombras de Grey” es un producto hecho por y para esas féminas que han lubricado con las páginas del libro, y los hombres que las acompañan aguantando el tipo. Sólo hay en ella un aspecto valiente, y se produce durante su primera mitad. La propuesta se convierte, contra todo pronóstico, en una comedia romántica involuntaria, tanto en su guión como en la interpretación de los actores, incluso en la banda sonora de Danny Elfman. Una comedia patética y tontorrona que parece querer parodiar y mofarse del material original.


Gracias a este “salto de trampolín sin agua”, la cinta logra un desenfado que se agradece, pero que sólo existe para introducirte en una segunda mitad en la que la trama toma un giro más serio y oscuro. Esto funcionaría si no fuera porque lo que intenta venderte, su trasfondo, es pura sumisión para princesitas. Aquí no hay sado, no hay un juego sexual de sumisión y dominación, lo que tenemos es la historia de un ser que quiere controlar a la mujer con la que está, un maltratador psicológico que confunde, como el propio film, el control en exceso con la dominación sexual propiamente dicha. Y lo que queda es machismo edulcorado para engañar a las masas. Es inconcebible que esté gustando a más de una espectadora, y menos que más de una vea en él el prototipo del hombre de sus sueños. A todas ellas va dirigida. A los demás, a los que busquen erotismo y bondage sin mojigaterías, siempre les quedará “Emmanuelle 2”. O “Secretary”. O “El amante”. O “Las edades de Lulú”…


A favor: Dakota Johnson, y cierto intento de burlarse del material original durante su primera mitad
En contra: todo lo demás

Calificación *

viernes, 27 de febrero de 2015

EN PAZ DESCANSE... Leonard Nimoy (1931-2015)

Fue, junto con su amigo, o hermano como lo llamaba él, William Shatner, el único miembro del “Star Trek” original que supo mantener un equilibrio coherente en todos sus trabajos, no dejándose dilapidar por el personaje que le dio la fama, si bien le debe a este demasiado para su carrera. Pero la carrera de Leonard Nimoy comenzó más de veinte años antes de lanzarse al estrellato, curiosamente ligado casi siempre a la ciencia-ficción. Uno de ellos fue en “Zombis a la estratosfera”, en 1952, y dos años más tarde en la obra maestra de Gordon Douglas “Them!”, donde interpretaba un rol muy secundario.

Pero fue en la pequeña pantalla donde se haría un hueco importante, y donde transcurriría la mayor parte de su carrera entre 1954 y 1974, participando en series como “Bonanza”, “Dimensión desconocida”, “Los intocables”, “Rumbo a lo desconocido”, “Superagente 86”, “Misión Imposible”, “The Man From U.N.C.L.E.” o “Colombo”. Fue en una de ellas, “El teniente”, en la que el creador de esta, Gene Roddenberry, se fijó en él para encarnar al frío y vulcano Spock de “Star Trek”.


La serie, emitida entre 1966 y 1969 –en 1986 retomaría su personaje en una nueva entrega de “La conquista del espacio”, como se tituló a la serie en España, y en “La nueva generación” en los 90-, no tuvo el éxito que su creador esperaba, y tras tres temporadas fue cancelada. Pero su legión de fans creció hasta tal punto que la Paramount decidió darle una segunda oportunidad y dar comienzo a una segunda fase, cuya primera tentativa fue una serie animada en 1974, en la que Nimoy prestaba su voz, y posteriormente la película de 1979, que supuso un éxito de taquilla arrollador. Durante todos esos años, el personaje de Nimoy se convirtió en el más célebre de toda la franquicia, y su saludo vulcano se convirtió en un icono de la cultura pop. Participó en un total de seis filmes de la saga original, y llegó a dirigir dos de ellos.

Para no acabar encasillado, el actor probó suerte no solo en la dirección –dirigió también “Tres hombres y un bebé”-, sino que fue poeta, cantante, fotógrafo, escritor y actuó en teatro y en otros filmes, como “La invasión de los ultracuerpos”, así como en series tales como “Marco Polo” o recientemente en la magistral “Fringe”, cuyo personaje se convirtió en recurrente.


De hecho, el creador de esta última, J.J. Abrams, fue el encargado de sacarle del ostracismo –aceptaba trabajos que no le obligaran a salir de casa, y a partir de 2010 se negó a interpretar a Spock otra vez- gracias a la serie y a sus dos apariciones estelares como Spock en su renovación cinematográfica de la franquicia. Mientras, seguía prestando su voz a su personaje en videojuegos y series animadas, así como a otros personajes en películas como “El guardián de las palabras”, donde doblaba a Jekyll y Hyde, “Los Simpson” y “Big Bang”, donde se interpretaba a sí mismo, o “Transformers: El lado oscuro de la Luna”, donde prestó sus cuerdas vocales a Sentinel Prime.

Fue nominado a cuatro Emmy, ganó varios premios de la crítica junto a todo el reparto del reboot de “Star Trek”, y consiguió su propia estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Hasta el momento de su muerte, Nimoy conservaba las orejas puntiagudas de su personaje más conocido. Pero nunca se dejó domar por él. Ya lo decía en su propio libro, “No soy Spock”. Era mucho más. Nimoy nos ha dejado hoy a los 83 años de edad. Se le echará de menos. Larga vida y prosperidad.

VER PARA CREER. EL Risitas se convierte en Kevin Feige.. y arrasa en Estados Unidos

¿Estará Spider-Man en “Capitán América 3”? ¿Lo interpretará un actor no caucásico? ¿Cómo se las ingeniarán Sony y Disney para compartir al personaje? Lo del trepamuros empieza a ser una película en sí misma, o más bien una telenovela, y por ahora estas preguntas no tienen una respuesta 100% segura. Pero, sin duda, quién sí las tiene claras es Kevin Feige, o su sosías El Risitas. Alguien con mucho ingenio, y también demasiado tiempo libre, ha cogido un extracto cualquiera de las muchas apariciones de Juan Joya Borja, más conocido como El Risitas, junto a Jesús Quintero, y ha respetado el audio original pero inventándose los diálogos en los subtítulos. Y el resultado es tan hilarante que convierte al humorista en el mismísimo Feige, que raja contra todo en clave de humor: el proyecto de Los Seis Siniestros, la enésima muerte cinematográfica del Tío Ben, o la mofa hacia el cambio en el calendario que ha hecho Disney para poder introducir al personaje en su universo compartido. Tanto ha trascendido que se ha convertido en viral al otro lado del charco.

jueves, 26 de febrero de 2015

LA CRÍTICA. Oculus: El espejo del mal

Perspectivas enfrentadas
El cine de terror siempre tira de tópicos. Fantasmas, muertos vivientes, sombras, oscuridad… y espejos. Rara es la cinta de género que no tenga un espejo involucrado, o que utilice los reflejos como herramientas para generar tensión o provocar algún susto típico al público. Algunas propuestas, incluso, convierten a los espejos en absolutos protagonistas, como “Mirrors” de Alexandre Aja.

“Oculus”, película que pone en la línea de fuego a un director al que seguir a partir de ahora, tira de numerosos tópicos del género durante su metraje. De hecho, es inevitable pensar en el cine de James Wan durante su visionado, y de paso en todas esas cintas como “Terror en Amytiville” o “Al final de la escalera” a las que homenajea éste. Pero aquí todos sus tópicos, incluyendo ese espejo maldito en torno al que parece girar la historia, no son más que una excusa para activar una trama que no empieza demasiado bien, con dos hermanos bastante sosos – los secundarios les ganan la batalla en credibilidad- que vuelven al hogar de su niñez para lidiar con viejos fantasmas y tragedias familiares del pasado, pero que va remontando y tomando caminos de lo más interesantes.


La película de Mike Flanagan no es ninguna maravilla a nivel de realización a excepción de algunos chispazos puntuales de ingenio, y de hecho se habría agradecido un acabado más pulido y clásico. Tampoco queda en la memoria por su manejo de los resortes del género, que suenan a ya vistos, ni por su guión, que tiene no pocos agujeros argumentales. Por ejemplo, todos esos mecanismos que los protagonistas usan para no caer en las trampas del espejo cojean si el propio espejo es capaz de jugar con ellos. Pero una vez entra en faena ofrece un nivel de complejidad moderadamente elevado para lo que prometía en su comienzo. Mike Flanagan se erige como un hábil montador manejando dos líneas temporales paralelas que acaban confluyendo en espacio y tiempo y confundiendo a sus personajes y a los espectadores, que no sabrán qué es real y qué no. Recuerda bastante a un reivindicable film como “Dead End”, que jugaba con el espectador y sus personajes engañándoles constantemente.


El cineasta mantiene hasta el último segundo la ambigüedad del relato, empezando por enfrentar los puntos de vista de sus dos personajes protagonistas entre sí y culminando en hacer dudar al propio público sobre su perspectiva de la historia. Un habilidoso juego de perspectivas enfrentadas en el que, además, su responsable no comete el error de desvelar la naturaleza de su objeto maldito, tratándolo como un ente capaz de todo por sobrevivir y sembrar el mal. Quizá todo esté en las cabezas de sus personajes, y lo que vemos no es más que una metáfora de cómo afrontar el trauma. Lo mejor, sin duda, es pasar página y seguir adelante.

A favor: la habilidad de Flanagan para generar suspense y confundir al espectador gracias al montaje, y la moderada complejidad que adquiere la película conforme avanza
En contra: la escasa originalidad a la hora de manejar los mecanismos del terror y no pocos agujeros de guión

Calificación ***
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