Comenzamos
el año 2013 cerrando el 2012 con la segunda parte del especial balance del año.
Un balance bastante más positivo que el anterior, para comenzar el año con buen
pie. Feliz año nuevo a todos.
Pero antes de saltar
con el especial, mis disculpas por dejarme atrás a un genio indiscutible de
nuestro cine, Tony Leblanc, que nos dejó en 2012 con toda la admiración, el
cariño y el respeto de la profesión, de los espectadores y los medios. Un actor
superlativo, versátil, cada vez más rejuvenecido y vivo. Descanse en paz,
maestro, y mis más sinceras disculpas.
Justicia
para todos
“The Artist” se
convertía en febrero en la primera producción extranjera –tiene la mayor parte
de su capital en Francia- en proclamarse mejor película en los Oscar. Aunque no
se pronunciara ni una sola palabra en ella. Jean Dujardin fue embestido mejor
actor, Michel Hazanavicius mejor director, y el film se hacía con otros dos
galardones, mejor banda sonora y diseño de vestuario. Se convirtió además en la
triunfadora de los César, si bien Dejardin se quedó con las ganas y el premio
fue a caer a manos de Omar Sy por “Intocable”. Su máxima competidora, “Hugo”,
se conformaba también con cinco galardones, pero todos ellos técnicos, en una
noche que jugó al despiste en cuanto a la cantidad de premios.
Ambas tenían algo en
común: su homenaje al celuloide, una desde la perspectiva del cine mudo y la
otra retrotrayéndose a los albores del séptimo arte, y su marcado acneto
francés. Pero no fueron las únicas. Woody Allen se alzó con el premio a mejor
guión original por “Midnight in Paris”, aunque no acudió a recogerlo como de
costumbre. Por su parte, Irán consiguió su primer triunfo con “A separation”, y
se hizo justicia con Christopher Plummer y Meryl Streep, dos que llevaban años
esperando su estatuilla, convirtiéndose el primero en el actor más veterano en
llevarse la mención. Y a todo esto, volvimos a ver a Billy Crystal, aunque con
un guión demasiado flojo para él. Menos es nada.
En España también se
hizo justicia. Justicia con José Coronado, Elena Anaya, Ana Wagener y Lluis
Homar, mejores actores en la pasada edición. Justicia con Enrique Urbizu y su
“No habrá paz para los malvados”. Un año de justicia en los premios, aunque sea
para callar numerosas bocas y que dejen de pedir el Oscar para la Streep. Ya
tiene dos, no seamos avariciosos.
Y
sucedió lo imposible
La taquilla
estadounidense no tiene de qué quejarse. Se registraron las mayores cifras de
la historia, superando con creces las de 2009 con 10.000 millones de $ en
total. Y no es para menos, pues estamos ante un año de récords. “Los Vengadores”
se convirtió en el mayor estreno de la historia, del mes de mayo y del verano,
y acabó siendo la tercera cinta más taquillera de la historia. Por si no
bastaba con esto, se mantuvo como la cinta que más rápido alcanzó los 500
millones en Estados Unidos, y con las cifras más altas durante sus primeros
diez días, desbancando a “El caballero oscuro. “Los juegos del hambre” se marcó
el mejor estreno de la primavera y del mes de marzo de la historia, y “El
Hobbit” hizo lo propio el mes de diciembre. Y aunque a comienzos del verano
empezaron a sucederse cifras más bien tibias en muchos estrenos, como en “The
Dark Knight Rises”, esto no impidió a Christopher Nolan situar su último
capítulo de Batman como el mejor estreno 2D de la historia, algo que lograba para
la franquicia también en China, país a priori reacio a estrenar muchos títulos
venidos de Hollywood.
El bajón en
espectadores se mantuvo hasta que llegó septiembre, que suele ser el mes más
flojo. “Hotel Transylvania”, “¡Rompe Ralph!”, “Taken 2”, “Skyfall” y, cómo no,
“Amanecer (Parte 2)”, devolvían el color a una taquilla dispuesta a batir todos
los récords y a quitarse la espinita clavada en 2011, un año más bien pobre en
datos. Y en medio de todo esto, “Intocable”, el film francés más taquillero de la
historia, que fue capaz de hacerse con unos impresionantes 410 millones de $.
En España, la película
se mantuvo durante casi nueve meses como la película más vista del año, por
encima incluso del pelotazo que supuso “Los Vengadores”. Un año muy flojo para
la taquilla española, y especialmente para el cine español, que vio cómo “Tengo
ganas de ti” se convertía a comienzos del verano en el único estreno fuerte.
Todo un éxito que superó a su predecesora. Hasta que ocurrió lo imposible, por
partida doble. En primer lugar, con “Las aventuras de Tadeo Jones”, la cinta de
animación española más taquillera del
año y de la historia, y en el momento de escribir esto la tercera más
taquillera del año. Además, se vendió a más de 20 países, donde ha cosechado un
éxito remarcable. Habiendo costado apenas 8 millones de €, ha cosechado en toda
su carrera cerca de 18 millones de € tan sólo en España.
Pero el gran tsunami,
el que demostró que todo es posible, fue “Lo imposible”. J.A. Bayona volvió a
dejarnos con la boca abierta con cifras de infarto. La película marcó el récord
de mejor estreno de la historia en España rozando los 9 millones de €, una
marca que no tardaría en rebasar “Amanecer (Parte 2)” un mes más tarde. Pero su
total ha resultado muchísimo superior, de 40 millones de € habiendo costado 30
millones, y siendo un éxito en países como Francia o Estados Unidos, con mucho
camino por delante y países que estrenar. Telecinco Cinema se volcó con ella en
una campaña de marketing sin precedentes que dio sus frutos y que arrastró al
público a las salas.
Gracias especialmente a
ella, a Tadeo Jones y “Tengo ganas de ti”, el cine español se marca uno de los
mejores datos de su historia, y la taquilla española ha conseguido acercarse a
las cifras de 2011 en su último trimestre. Otros títulos del año como
“Blancanieves”, “El artista y la modelo” o “Una pistola en cada mano” se
sumaron al carro de recaudaciones generosas, aunque en este caso en un ámbito
más limitado y reservado a un sector de audiencia más adulto y cinéfilo. La
cara oculta de la moneda la dan todos esos títulos que se han quedado por el
camino, que por desgracia han sido más numerosos que los que han conseguido
triunfar.
Un
año de hypes
No sólo de números vive
el cine. La crítica y la opinión de los espectadores juegan un papel crucial en
el negocio y en el arte en sí mismo. En 2012 se vivió un hecho singular, que me
atrevería a decir que no se ha producido anteriormente. El concepto hype comenzó a ganar popularidad,
entendiéndolo como todo fenómeno que va creciendo conforme se acerca la fecha
de su estreno o publicación si nos referimos a una pieza artística. Un fenómeno
alimentado por feroces campañas de promoción, por fechas de estreno marcadas en
rojo en el calendario mucho antes de empezar a rodar los filmes, y por los trailers de los trailers de los trailers,
comúnmente denominados teaser trailers.
Un recurso tremendamente explotado el pasado año, que en algunos casos ha hecho
más daño que bien.
Porque el gran problema
de los hypes es que de tanto
hincharse, corren el riesgo de no satisfacer las expectativas de crítica y
público y explotar como un enorme globo aerostático. “The Dark Knight Rises”, “[·REC] 3” o “Los juegos del hambre”
sufrieron este efecto para muchos espectadores, y otros como “Luces rojas” y “Millennium”,
aunque tuvieron el beneplácito de buena parte de la audiencia y la crítica, no
lo materializaron en sus cifras, y no cumplieron las expectativas de sus
respectivos estudios.
Sin embargo, el caso que
quizá más ríos de tinta hizo correr fue “Prometheus”, una de las cintas más
polémicas del año no por su contenido, sino porque el fenómeno que se originó
con el hecho de la vuelta de Ridley Scott al universo “Alien” y se alimentó con
una campaña de marketing viral muy potente y con algunos de los mejores trailers del año. Pero una vez
estrenada, la burbuja reventó y una buena parte de la audiencia y la crítica
especializada se sintió estafada, especialmente por su inconsistente guión. No
fue un fracaso en taquilla, y sus datos sirvieron para maquinar una secuela
que, visto lo que ha ocurrido con esta entrega, podría estrellarse en su futuro
estreno.
Ahora bien, una buena
porción de estrenos se salvó de este fenómeno. De algunas, como de “Sombras
tenebrosas” o “Abraham Lincoln: Vampire Hunter”, no se esperaba nada, y no
cumplieron. De otras, aunque no se esperara mucho de ellas, sorprendieron a
muchos espectadores a los que pillaron desprevenidos, como “MIB 3”, “The
Amazing Spider-Man”, “John Carter” o “Dredd”. Y por último quedan, cómo no,
aquellas películas cuyo hype fue
enorme pero que satisficieron enormemente las exigencias de la mayoría, como “Skyfall”,
“El Hobbit”, “Argo”, “Los Vengadores” o “Looper”. Ojalá todas las películas
consiguieran esto. Pero esto no ha acabado, que quedan importantes hypes para 2013 como “Man of Steel”.
50
años de Bond
En 1961, los productores
Harry Saltzman y Albert R. Broccoli, con el apoyo de la productora United
Artists, decidieron llevar a la gran pantalla las aventuras un agente secreto
del MI6 siempre al Servicio de su Majestad, un tanto sibarita y muy mujeriego,
creado por Ian Fleming nueve años antes. No sabían que estarían iniciando una
franquicia que lleva facturados miles de millones de $, tanto que el león de la
Metro se resistió a soltar sus derechos incluso cuando estaban al borde de la
quiebra.
Han pasado 50 años y seis
Bonds que han aportado cada uno su pequeño grano de arena al personaje, pasando
del elegante al duro, al romántico y al socarrón. Una banda sonora
imprescindible en la historia del cine, los mejores parajes del globo, los
gadgets más estrafalarios, temas musicales que han sido número 1 en ventas, y
la reinvención continua del arquetipo de espía secreto en cada nueva entrega.
Sí, 50 años, pero sigue
en plena forma, que coincidiendo con la celebración de su 50º cumpleaños la
Metro lanzaba “Skyfall”, el film más taquillero, con diferencia de la saga.
Tanto que ha rebasado la barrera de los 1.000 millones de $ en todo el mundo.
Es el Bond número 23, y aún quedan muchos más. Los 22 anteriores se pueden
adquirir en una edición de lujo en formato doméstico que hace que los dientes
estropeen el parquet. Por mí, que siga cumpliendo muchos más.
Los
que vinieron
Unos se fueron, pero
otros llegaron para quedarse en algunos casos. Taylor Kistch lo intentó, pero
no tuvo suerte. Encadenó fracasos como “Battleship” o “John Carter”, y su
carrera no ha despegado. El extremo opuesto lo representa Channing Tatum, el
actor que las vuelve locas, que arrastra especialmente a la audiencia femenina
a las salas. “21 Jump Street”, “Todos los días de mi vida” o “Magic Mike”
llegaron pisando fuerte, y se estrenaron con cifras superiores a los 30
millones de $, para acabar sus carreras por encima de los 100 millones de $.
Otro diamante en bruto
resultó ser Jennifer Lawrence. No le bastó con ser nominada al Oscar por
“Winter’s Bone”, sino que se marcó un taquillazo “inesperado” con “Los juegos
del hambre”, elevando su caché de manera desorbitada de cara a la continuación
de la nueva franquicia y de los nuevos X-Men. Por si fuera poco, es una de las
favoritas de la próxima edición de los Oscar con “Silver Linings Playbook”.
El otro sorprendente
nombre de la lista ha sido el de Seth MacFarlane. El creador de “Padre de
familia” dio el salto al cine con “Ted”, una de las sorpresas del verano, todo
un éxito mundial que desvirtuaba la imagen del osito Teddy de toda la vida.
MacFarlane dirigía, escribía y ponía voz a su protagonista, otro de los hitos
del año, trasladando el mismo humor de la pequeña pantalla a las salas de cine.
No fue el único personaje revelación del año. Un tigre, Richard Parker, robaba
protagonismo al protagonista de la maravillosa “La vida de Pi”, de Ang Lee.
Pero el año ha sido,
indiscutiblemente, de Joss Whedon. Tras muchos años relegado en la televisión,
Whedon dio el salto a la gran pantalla haciéndose cargo de la titánica “Los
Vengadores”, y la apuesta por él no pudo salir más redonda. Un taquillazo sin
precedentes en el cine de superhéroes, lluvia de críticas positivas, y una
nueva franquicia abierta para un tipo que estaba esperando demostrar todo su
talento, sus ingentes cantidades de frikismo en el séptimo arte. Y no lo hizo
solamente con los héroes de Marvel. La reivindicable “The Cabin in the Woods”,
una joya de género escrita junto a Drew Goddard (“Lost”) que sorprendió a
crítica y público y que está llamada a ser un clásico de culto. Porque en la
caja tonta hay talentos por explotar.
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