sábado, 27 de abril de 2013

LA CRÍTICA: Killer Joe

Vivir y morir en Texas
William Friedkin, descontando algún telefilm bien orquestado realizado durante los últimos quince años, en un medio en el que se desenvuelve la mar de bien –no olvidemos que pertenece a la generación surgida en la televisión en los 60-, no ha logrado ningún hito cinematográfico desde “Vivir y morir en Los Ángeles”, pieza hoy de culto y totalmente reivindicable de un cineasta que se fundió a sí mismo demasiado pronto, concretamente desde el éxito de “El exorcista”.

Hay bastante de aquel thriller marcado por la moda marcapaquete ochentera y la violencia irracional y sucia de una década que algunos echamos de menos en “Killer Joe”, su vuelta por la puerta grande, aunque con distribución limitada, a la liga de los grandes maestros. Con ella asistimos a la que posiblemente sea la propuesta más liberal de Friedkin en décadas, y eso que se encuentra enormemente encorsetada por los orígenes teatrales de la historia. Esto no supone mayor problema cuando se tiene a un genio del montaje como él, cuando se tiene entre manos una historia tan malsana y sórdida que puede producir hordas huyendo de las salas, y cuando se cuenta con un reparto que, como media, desde la inocente Juno Temple hasta la recuperada y magnífica Gina Gershon, resulta correcto en cada uno de sus papeles.


“Killer Joe” es cine negro marca los hermanos Coen, mezclado con los personajes sociópatas y truhanes de Jim Thompson, y teñido todo al final con un baño de sangre pasado de rosca que ni el mismísimo Tarantino. Su trama protagonizada por paletos de Texas, a cual más estrambótico, avanza continuamente por el peligroso filo de la incorrección y el absurdo. Posee grandes momentos de celuloide pese a su formato televisivo, unidos a otros en los que el surrealismo se adueña de la función –la primera cita entre Joe y Dottie, por ejemplo-, y con todo el resultado general es, cuanto menos, atractivo.


El film consigue precisamente eso, incomodar y atraer a partes iguales. El realizador de “French Connection” recupera su lado más truculento para servir la historia de esta familia de indeseables, en un acertadísimo retrato sobre la codicia, la estupidez y la miseria humana. Y consigue además que un actor que últimamente parece recuperado de una etapa alimenticia y vacía como Matthew McConaughey se encuentre sobradísimo en la piel de ese Killer Joe tan pasivo que resulta estremecedor, y que acaba estallando en una escena final para el recuerdo, como si su personaje en “La matanza de Texas: La nueva generación” se hubiera apoderado de él y acabase aniquilando a sus compañeros de reparto. Un tramo final tan irracional, incorrecto y surrealista que puede producir rechazo. Así es Friedkin, un director que hace cuatro décadas nos sacudía en la butaca. Ahora, como mínimo, consigue que no nos quedemos indiferentes, incluso que nos divirtamos con esta salvajada. Bienvenido de vuelta, maestro.


A favor: Matthew McConaughey y recuperar al Friedkin más pasado de rosca
En contra: su formato televisivo, los corsés de su referente teatral y que su incorrección pueda resultar molesta a más de uno
Calificación: ***1/2

3 comentarios:

Daniel Bermeo dijo...

Muy de acuerdo con la crítica, en líneas generales. Friedkin realiza un oscuro retrato de esta mísera familia con un humor negro, y un guión bastante retorcido. Para mí todo el elenco está elogiable, juntos logran todo tipo de provocaciones. McConaughey en el mejor papel de su carrera.

Saludos!

Emilio Luna dijo...

Película estupenda que no recupera al mejor Friedkin pero si una versión más que decente. Mat es un crack, va directo a una futura nominación. Este 2013 será su año... otra vez.

Un abrazo.

El Cinéfago dijo...

Muchísimas gracias a los dos por pasaros. Lo de Matt ya suena a nominación inminente. Prometía desde la época de Tiempo de matar y Contact, pero se acomodó en pelis tontas y blockbusters. Viéndole aquí no pude evitar acordarme de su demente papel en "La matanza de Texas: La nueva generación", donde casi sodomizaba a Renée Zellweger rodeado, curiosamente, de una familia de lo más surrealista. Una interpretación desquiciada y buenísima para una peli mediocre. Se merece ya un reconocimiento.

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