domingo, 4 de noviembre de 2012

LA CRÍTICA: Skyfall

El Bond del siglo XXI
“Muere otro día”, además de confirmar que la etapa Brosnan se encontraba ya moribunda, venía a exponer lo pasado de moda que estaba el agente 007 dentro del por entonces recién inaugurado siglo XXI. La excelente “Casino Royale” demostró que podía renovarse al personaje sin renunciar al clasicismo de la saga, adaptándolo a los nuevos tiempos sin prostituir su esencia. Tras ese descalabro titulado “Quantum of Solace”, “Skyfall” tiene un marcado aroma de cambio, y trata, entre otros temas, el del paso del tiempo para 007. Porque ¿dónde encajan los espías en la era de la información?

La respuesta a esta pregunta la da M ante el tribunal, ajusticiada por sus pecados como progenitora de toda una estirpe de agentes secretos. M, esa madre protectora  que toma la decisión más oportuna y lógica siempre en beneficio de esa otra madre que es Inglaterra. Padres e hijos. De eso trata en esencia esta nueva entrega, de cómo los primeros condicionan el futuro y los actos de los segundos. Algo poco transitado en la franquicia cinematográfica, pero de esperar si tenemos en cuenta que tras las cámaras se encuentra Sam Mendes.

El realizador británico, no habituado a lidiar en estos terrenos, lleva a Bond a su terreno, y ofrece dos horas y pico de acción sin acción, en un metraje que sin embargo se pasa en un suspiro. Incluso en la poca acción que hay, Mendes se muestra habilidoso y limpio en el manejo de la cámara como si de Martin Campbell se tratase, sin sucumbir a la mareante acción tipo Bourne de la que hizo gala Marc Forster. El cineasta coloca en el epicentro de la trama un triángulo formado por Bond, que tiene en Skyfall su Rosebud personal, a M y a un villano que supone la otra cara de la moneda de 007, un hijo de la madre patria descarriado y condicionado sin remisión por su progenitora.


“Skyfall” es, sorprendentemente, un reboot de la franquicia en toda regla, y es aquí donde más desconcierta. Lo que mejor la define es la perplejidad que puede producir en el espectador. Se resucitan personajes ya añejos, se acude a gadgets y gags recurrentes, se insertan incontables referencias a títulos anteriores. Todo esto hará las delicias de los fans, pero choca directamente con ese intento de Mendes de dar un Bond más complejo y crepuscular. Si el intento era el reinicio total, podrían haberse ahorrado los momentos Bond más reconocibles, donde entra esa poco acertada banda sonora –qué mal ha sentado sustituir a David Arnold por Thomas Newman.



Y el ejemplo más claro está en su primer tramo, durante el cual asistimos a una peli Bond de manual. Un Bond que recorre el mundo y liga con mujeres como Pierce Brosnan, que se carga a los malos con la sonrisa y socarronería de Roger Moore, y que asesina con la implacabilidad de Sean Connery. Todo hasta que llega Bardem y pone las cosas en su sitio. Un Bardem celebradamente histriónico y amanerado, un villano perfectamente construido y carismático, protagonista del momento erótico más insólito de toda la saga. A partir de ahí el film crece exponencialmente y adquiere el status de thriller dramático que busca Mendes. Un thriller que acaba como un majestuoso western en el que resuena la esencia del mejor Howard Hawks.


Si no fuera por esa primera parte tan arquetípica y por esa innecesaria manía de retomar viejas constantes bondianas, estaríamos ante la mejor entrega del agente doble cero. Para muchos lo es, y ese exceso de entusiasmo ante ella descoloca tanto como su desbalanceada estructura. No he visto ni las mejores escenas de acción ni los mejores créditos iniciales. En cambio, siento mucho que hayan dejado sin cicatrizar la herida abierta en “Casino Royale”. Probablemente sea eso, que debo resignarme y avanzar, recibir a este nuevo Bond que huele a clásico, a tópico, pero a la vez a renovado. Porque éste es el Bond que tendremos en el nuevo siglo.

A favor: que Sam Mendes haya llevado a Bond a su terreno, y un Bardem felizmente histriónico
En contra: lo mal balanceado que está el Bond crepuscular con el Bond más clásico, y que ya no se retome la trama iniciada en “Casino Royale”

Calificación: ****

3 comentarios:

sergio santana dijo...

Gerardo como puedes hacer un reinicio o como tu lo llamas un reboot en toda regla retomando la trama de casino royale. Trama que precisamente dio al traste con quantum of solace. Reinicio de la música también si señor bravo!!!

El Cinéfago dijo...

Efectivamente, cómo se puede hacer un reboot retomando la trama de Casino Royale? Pues muy sencillo, no haciendo un reboot. Es el gran fallo que cometen, reiniciar la saga. Porque ya que reinician la saga cambiando de música, como dices tú, que cambien de James Bond y de M. No me vale eso de cambiar de compositor por tratarse de un reboot.

La música es un desastre, no tiene coherencia. Una banda sonora debe tener cohesión en todos sus temas, y aquí Thomas Newman ha hecho un trabajo demasiado apurado. David Arnold, en este sentido, era mejor compositor de esta saga, tanto que fue el escogido por su predecesor John Barry, el compositor original de la franquicia.

En cuanto a la trama, es un auténtico desastre que hayan dejado colgando la trama criminal que iniciaron en CR. Y sí, dio al traste en Quantum of Solace, pero no la trama criminal en sí, sino la misma QoS. El fallo de QoS era esa trama secundaria e irrelevante que hacían pasar como principal. La película en sí era un desastre, pero no esa trama criminal que podrían haber retomado en cualquier momento. Y encima tenían un personaje como Mr. White que podría haberse cometido en icónico.

Cuestión de gustos, pero está lejos de ser perfecta, especialmente antes de aparecer Bardem. Pero sí, es buena, al menos mucho mejor que QoS pero no, no mejor que CR.

sergio santana dijo...

cambiaron d m ahora es fiennes d semana
para gustos colors de guerra

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