martes, 3 de febrero de 2015

LA CRÍTICA. John Wick

La venganza es mía
El Paul Kersey que clamaba venganza en “El justiciero de la ciudad” por la muerte y violación de su esposa ya existía antes de que este John Wick decidiera ajustar cuentas con los responsables de la muerte de su perro. Y Jack Carter, Max Rockatansky, Mason Storm … Todos estos personajes han venido a coronar un subgénero que lleva bastante tiempo en el mundillo del mercado doméstico, aunque recientemente propuestas como “Venganza” o “The Equalizer” han rememorado el brillo de aquellos días, cuando los justicieros tomaban la ciudad y demostraban que la venganza es un plato que se sirve bien frío.

Así que esta cinta de acción en apariencia modesta no viene para inventar nada nuevo, pero sí que se preocupa de servirlo de una manera distinta. “John Wick” recicla la idea del justiciero en una cinta de acción directa, violenta y visceral que consigue hacer suyos los códigos del género y modularlos en torno a una cantidad de gadgets de guión de lo más originales. Sí, su guión cojea en más de un tramo –algunas motivaciones de sus personajes no están del todo explicadas, y el mismo leit motiv de la vendetta puede resultar difícil de creer-, pero lo compensa con el grafismo escénico del mundo del cómic. Porque en cada plano, en la confección del peculiar y atractivo universo criminal en el que nos va sumergiendo, repleto de hoteles para asesinos con su propio código de etiqueta o empresas de limpieza de cadáveres, en la misma caracterización de sus personajes y su concepción de la acción, esta película desprende un aroma a cómic que sorprende precisamente porque no está basada en ninguna novela gráfica.


Estamos ante una de las propuestas de acción más vibrantes y originales de los últimos tiempos, repleta de ingenio en el libreto de Derek Kolkstad y buen hacer tras la cámara por parte del debutante y doble de acción de su estrella protagonista en más de un film, Chad Stahelski, que, además, supone la resurrección de un icono del género como Keanu Reeves, totalmente cómodo en su rol de hombre del saco de la mafia, de vengador implacable y prácticamente indestructible. Un vehículo para su lucimiento personal que el intérprete usa y explota como tal con sobresalientes resultados.


Pura orgía de disparos, sangre, peleas acrobáticas y sentido del ritmo, “John Wick” ofrece cien minutos de entretenimiento sin fisuras en lo que a divertir al respetable se refiere, tanto que compensa la debilidad de su guión y un tramo final más convencional que el conjunto que deja abiertas las puertas a la casi inevitable secuela. Pero la verdad, si ésta consigue el mismo nivel que la que nos ocupa, como si hacen una veintena, si bien la historia es lo suficientemente cerrada como para que no tenga sentido una secuela. Tenemos nuevo director y guionista en el panorama cinematográfico a los que seguir muy de cerca si siguen esta línea. Vivimos la vuelta de un actor al que, pese a sus baches, siempre hemos echado de menos. Y hay un nuevo vengador en la ciudad al que respetar y temer.

A favor: Keanu Reeves, los constantes momentos de ingenio de su guión, y su alma de cómic
En contra: los numerosos agujeros de guión y el convencionalismo de su tramo final la impiden ser mejor de lo que ya es

Calificación ****

2 comentarios:

Diego Rueda Triana dijo...

Totalmente excelente. Y es verdad, de verdad parece un resurgimiento del género de venganza (¿o nunca dejo de darse?). Igualmente, muy buena reseña, aquí yo también elogie la película. http://www.epicasobreelte.com/2015/01/john-wick-la-critica.html

Gerardo Medina Pérez dijo...

Muchísimas gracias, la verdad es que no esperaba que fuera tan buena. Sí, su guión tiene baches, pero es tan entretenida y original en muchos aspectos que sus defectos de libreto simplemente no la permiten ser mucho mejor de lo que ya es. Toda una sorpresa

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