Orgullo otaku
Kaiju
y
jaeger, dos términos con los que
Guillermo del Toro nos introduce en su nuevo universo, dos palabras que regirán
las dos horas que dura su divertimento, que definen el espíritu y la trama de
la cinta: la lucha encarnizada entre humanos y seres de otra dimensión,
surgidos no de las estrellas, sino de las profundidades marinas como colosales
titanes.
“Pacific Rim” es en sí
misma un capricho de su director, uno carísimo en el que cada dólar invertido –y
no son pocos, casi 200 millones de $ que desgraciadamente apenas se han
rentabilizado en taquilla- ha sido aprovechado al máximo, una propuesta que
recoge esos juguetes y series con los que todos, incluido su realizador, hemos
disfrutado desde niños. En ese sentido, es la película que todo otaku estaba esperando, un sentido
homenaje al mecha de toda la vida, a “Mazinger
Z”, “Tetsujin 28”, “Gozdilla”, “Power Rangers” y otras muchas referencias
venidas de tierras niponas. Así lo atestiguan sus grandiosos primeros minutos,
puro nervio cinematográfico en el que Del Toro pone las cartas sobre la mesa y
enseña una jugada que no irá más que ampliándose durante el resto del metraje.
“Pacific Rim” es,
además, y con permiso de la última aventura trekkie,
el mejor blockbuster que llevamos de
verano, una película nacida del amor de un hombre por un género casi siempre
mal trasladado a la meca del cine, con un guión inteligente no carente de
baches, unos personajes carismáticos bien desarrollados -el mejor, Idris Elba, que por fin consigue un rol a su altura en un film- y un sentido del ritmo
endiablado que deja sin aliento. No es su mejor película, pero es original y
divertida. Y destilla puro orgullo otaku.
A
favor: prácticamente todo
En
contra: su guión no es perfecto, pero se le perdona
Calificación:****1/2