viernes, 19 de julio de 2013

LA CRÍTICA: Trance

El mejor Danny Boyle en años
Disponerse a ver una película de Danny Boyle es siempre un reto. El cine del cineasta británico transita en la mayoría de las ocasiones sobre una cuerda floja, una delgada línea que separa la inverosimilitud de una obra bien balanceada. Su uso de las tonalidades y la fotografía, sus excesos de montaje y esa música tan omnipresente que pretende bailar al son de las imágenes constituyen un sello personal que, en buena parte de su filmografía, acaba imponiéndose sobre lo que se cuenta. Y es que el problema de Boyle es que no siempre consigue que sus pulsiones audiovisuales sigan el ritmo de sus historias. La última vez que lo consiguió fue precisamente en una de sus obras más injustamente infravaloradas, “La playa”, y mira que en medio se ha cascado unas cuentas buenas películas. “Slumdog Millionaire” y “127 horas” son buena prueba de ello, buenos trabajos que no obstante acaban agotándose a sí mismos por su estética videoclipera, en buena medida culpa de su intento por ajustarse a unos parámetros más convencionales y comerciales.


“Trance”, puedo decirlo con rotundidad, es en este sentido la película más completa de Boyle desde la citada cinta con DiCaprio, un film en el que por fin imagen, sonido e historia forman un único ser. La manera en que está contada esta trama de robos, engaños, hipnosis, juegos a tres bandas y lapsus de memoria nolanianos precisa del estilo del cineasta, de la excelente y ecléctica música de Rick Smith, de la fotografía de Anthony Dod Mantle, de la habilidad en el montaje de su director. Es más, con ella recuperamos al mejor Boyle, ése que hace casi veinte años nos brindara “Trainspotting” y “Tumba abierta”. Con ellas, “Trance” comparte unos personajes y un argumento con los que es difícil simpatizar, pero cuyo devenir se sigue con interés. Ayuda también tener un trío protagonista de primerísimo nivel. James McAvoy lidera con enorme potencia un elenco en el que Vincent Cassel aporta su solvencia habitual y Rosario Dawson realiza una encomiable progresión de chica florero a verdadero epicentro del conjunto.


Así que, conseguida la obra audiovisual perfecta, lo único que se le puede achacar a “Trance” es lo enrevesado de un guión que, en su último tercio, debe tirar de explicaciones verbales guiadas para que el espectador no se pierda. Porque es muy fácil perderse con ella, no tener claro qué es real y qué no en buena parte de su metraje. Pero también, si uno está predispuesto a dejarse llevar, acabará hipnotizado de principio a fin con una propuesta ágil, bien contada e interpretada. Aunque, eso sí, al final parezca que sus responsables no saben cómo rematar la historia y optan por un giro argumental que no está mal, pero que podría haberse contado de otra manera, sin tanta tablet de por medio que le reste credibilidad al resto. Por lo demás, enhorabuena Mr. Boyle, ha conseguido usted su trabajo más redondo en años.

A favor: lo bien que se ajusta el estilo de su director a lo que se cuenta
En contra: un guión enrevesado con el que es fácil perderse, y su desenlace

Calificación: ****

2 comentarios:

Charly Hell dijo...

Boyle siempre me ha parecido uno de los directores más interesantes, y ésta hay ganas de verla para comprobar que se le ha ocurrido ahora.

El Cinéfago dijo...

A mí me carga como cineasta, pero reconozco que esta vez se ha lucido. Tenía que dejar tanta peli correcta para la Academia y volver a sus orígenes, al cine british

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