Gracias, Minions
Justo el año en que
llegaba una obra capital de la animación como “Toy Story 3”, tras una época en
la que nos malacostumbramos a una obra maestra pixariana tras otra, Universal sorprendió recuperando con acierto el espíritu familiar con una propuesta
simpática, más enfocada en satisfacer al público infantil, pero sin tratar a
grandes y pequeños como idiotas. “Gru, mi villano favorito” se convertía en la
sorpresa de la temporada, una película cargada de mensajes positivos y algo
conservadores que tenía su mejor baza en el slapstick
de unos maravillosos personajes diminutos llamados Minions.
Para su secuela, sus
creadores no se han estrujado demasiado los sesos, seguros como están de
repetir el éxito de la primera. “Gru 2” copia la idea de planteamiento y
desenlace de su antecesora, hasta su mala pata a la hora de dejar subtramas
abiertas –el repentino amor de Dave-, y en medio cambia el mensaje de la
paternidad y el amor infantil como armas contra el bien, y el hecho de que
somos consecuencia de los errores de nuestros padres, por la necesidad (lógica)
de una figura maternal como elemento de cohesión de toda unidad familiar. Una moraleja tan conservadora como efectiva
considerando el público al que va dirigida.
Es superior a nivel
técnico, pero no tiene más acción, no posee la frescura de la primera, y ya Gru
y sus Minios son viejos conocidos, por lo que la capacidad de sorpresa se
reduce. Y, sin embargo, el conjunto es lo suficientemente consistente como para
asegurar diversión y risas para toda la familia. Todo gracias, en parte, a
instantes brillantemente conseguidos –la preocupación del protagonista por el
primer amor de una de sus hijas, la pelea con el pollo-, pero, especialmente, a
dar mayor protagonismo a los verdaderos amos de la función, los Minions. Suyos
son, otra vez, los momentos más hilarantes de toda la trama, números musicales
–el momento YMCA, soberbio-, referencias cinematográficas –“La invasión de los
ultracuerpos”, “La espía que me amó” y hasta un conato de “Guerra Mundial Z”- y
experimentos genéticos incluidos. En sus créditos finales, además, vienen a
satisfacer una demanda popular que la productora debió considerar hace ya mucho tiempo,
que protagonicen su propia película.
“Gru 2”, por tanto, no
busca superar a la primera, sino que se convierte en una consecuencia directa
de la misma, asegurando entretenimiento y diversión de principio a fin pese a
poseer una mayor cantidad de instantes muertos en su desarrollo. Pero poco
importa cuando están los Minions para amenizar la velada. En todas sus
versiones posibles.
A
favor: los Minions, en todas sus versiones, y sus
hilarantes números musicales
En
contra: que Gru y sus Minions ya son viejos conocidos
Calificación: ***1/2