(Season of the witch)
Engrosando la cuenta de Nicolas Cage
Que Dominic Sena se encuentra más cómodo dirigiendo cintas de acción sin muchas pretensiones como la estimulante “Kalifornia” o las tópicas, pero entretenidas, “Operación Swordfish” y “60 segundos”, que otros pastiches alejados de su mano videoclipera como la gélida “Whiteout”, es un hecho.
Con “En tiempo de brujas” vuelve a demostrar que lo suyo es la acción pura y dura, frenética y sin miramientos a las dobles lecturas, antes que la mezcla de géneros imposible que nos ofrece en su último trabajo, más encaminado a engrosar la cuenta corriente del ya declarado en decadencia Nicolas Cage que a ocupar un puesto en el cine de aventuras. O de terror, o del fantástico, o del histórico… Porque este filme reúne demasiados clichés de demasiados géneros y los agita esperando que la coctelera haga milagros. Pero la magia, salvo en la ficción, no existe.
Y la mezcla funciona aún menos cuando a nivel técnico y artístico la película se tambalea. Sena parece más bien un Uwe Boll con algo más de presupuesto y conocimientos de la técnica cinematográfica. Mal guión, mala fotografía –la estética propia del realizador, donde predominan tonos azulados y anaranjados, no encaja con la estética del Medievo, y las escenas de interior están horriblemente iluminadas-, malos efectos especiales para una propuesta en la que lo mejor, el purulento maquillaje y los paisajes, no se encuentra siquiera bien captado y mucho menos bien filmado.
Eso sí, un buen grupo de secundarios, donde vemos a Ron Perlman y a un irreconocible Christopher Lee, ayudan a superar el hastío que produce una cinta carente de tensión ni interés, pero ninguno se toma la molestia de creerse sus personajes y la historia que cuentan. Mucho menos lo hace un Cage que encadena proyectos de consumo fácil y discutible factura, y que demuestran su mal ojo para aceptarlos, más preocupado por tapar sus muchas deudas que por hacer obras de calidad. Su crítica a la iglesia, que no a la religión, queda sepultada tristemente por sus nulos méritos artísticos. Una lástima, porque todo podría haber dado para más. No para pasar a los anales de la historia del cine, pero sí para hacer una correcta y entretenida película de aventuras, humor, acción y oscurantismo.
A favor: los secundarios, aunque no salvan la cinta
En contra: todo lo demás