Up in the air ***1/2
Maletas vacías
A Ivan Reitman, el mítico aunque impersonal director de “Cazafantasmas”, le ha salido un hijo con talento. Ya lo intuíamos en sus dos trabajos anteriores, y “Up in the air” vuelve a confirmarlo. Capaz a través de pequeñas historias de tocar la fibra, aunque sin hacer sangre, de los más espinosos temas, Jason Reitman, habilidoso guionista y solvente realizador, ha vuelto a dar en la diana con esta comedia con espíritu indie pero con alma de gran película, destinada a las grandes audiencias a las que el director ya empieza a estar acostumbrado pero sin abandonar su mirada independiente.
En un mundo excesivamente globalizado y afectado por una enorme crisis financiera encontramos a un experto en el aquí convertido en arte de despedir a las personas tratando de proporcionarles la experiencia menos traumática posible. La empresa para la que trabaja Ryan Bingham gana así más clientes mientras más despidos sufran las grandes compañías, y encuentran en la crisis su mejor momento financiero contratados por aquellos que no tienen lo que hay que tener para echar a los trabajadores de sus puestos. Bingham es un errante, un nómada con demasiadas tarjetas vip en su cartera, un dinosaurio sin tiempo para las relaciones personales y con una maleta poco abultada. ¿El objetivo? Recorrer la mayor cantidad de millas y ahorrar tiempo para llegar al siguiente destino.
Pero algo hace peligrar la filosofía de vida de este tiburón en su negocio: la aparición de una aprendiz con muchas ideas pero sin demasiada experiencia profesional que ha logrado juntar la globalización y la localización en un único término, la “glocalización”, por la cual la compañía ahorrará dinero en viajes mediante el despido a distancia, con una pantalla de ordenador como intermediaria.



A favor: el guión de Reitman, el trío protagonista y que al final remonta el vuelo
En contra: se agota a sí misma a medio metraje y pisa terrenos demasiados convencionales