viernes, 27 de junio de 2008

LA CRÍTICA

LOS CRONOCRÍMENES ****1/2

Más largo que corto

La ansiada ópera prima de Nacho Vigalondo arranca con un coche saliendo de un aparcamiento, adentrándose en el bosque y acabando frente a una casa remota rodeada por una verja. El maletero se abre por el camino y de él cae, entre otros objetos, una caja. Del interior del vehículo sale Héctor 1 (lo del número dejaré que lo descubran ustedes mismos), que se apresura a recoger la compra del suelo. Destaco esta secuencia tan trivial porque “Los cronocrímenes” comienza a apuntar con ella lo que será el resto de la película: un gran despiste. Ya desde esos primeros minutos juega a plantear una atmósfera de suspense para continuar con la más aparente normalidad, y digo aparente porque todo lo que se ve posteriormente, desde una rutinaria siesta hasta una llamada telefónica sin respuesta, juegan un papel esencial en el desarrollo.

Lo que viene después, un extraño híbrido entre ciencia-ficción rotundamente freak y humor macabro y más freak aún con psicópata con la cara rodeada de vendas teñidas de ¿rosa?, una chica que se desnuda en medio del bosque y un protagonista metomentodo que termina huyendo del tipo de las vendas y viajando en el tiempo, parece más digno del universo del cortometraje. Así, “Los cronocrímenes” avanza peligrosa y poco convincentemente en ese tramo inicial, pues aplica las reglas del corto al largo, cuando ambos formatos poseen formas de narrar bien distintas. Por esta razón, se intuye que la película se desgastará a sí misma por la imposibilidad de asumir el cambio de un medio a otro.

Lejos de caer en este error, Vigalondo realiza una lograda transición del corto al largo, y la sensación de película perecedera se desvanece en unos pocos segundos. Es el mayor despiste al que juega el director, mucho más que esas sorpresas basadas en explicar los más colaterales detalles (un contenedor tirado en medio de la carretera, un coche que choca por detrás al del protagonista, un calendario girado y que parece señalar un camino, etc.). Todo comienza a encajar entonces dentro de los parámetros del largometraje, para lo cual es imprescindible haber pasado ese inicio tan ligado a los filmes de menos de treinta minutos.

A pesar de las incongruencias inherentes a la paradoja temporal que plantea y por tanto inevitables, el experimento de Vigalondo funciona por sí mismo y se salda con la hora y media más divertida que ese crítico ha visto en lo que va de año. Calculadora, milimétrica, deliberadamente tramposa y muy inteligente a su pesar, “Los cronocrímenes” comienza siendo lo que no es, un corto, prosigue pareciendo lo que no es, un largometraje tontorrón, y termina aparentando lo que es, un debut de altura. En última instancia, la culpa de no haber vaticinado que nada, ni siquiera su estructura, es lo que parece es nuestra y solo nuestra.

He intentado encontrar algo malo a destacar, y supuse que mis mayores críticas irán encarriladas a Karra Elejalde, actor que nunca me ha entusiasmado. Pero no, Elejalde está en su salsa, Vigalondo se mueve como pez en el agua a ambos lados de la cámara, y Bárbara Goenaga está igual de radiante y guapa como de costumbre. Se intuye incluso que la misión de Vigalondo desde que trabajó con ella en “Choque” era reverenciarla y por supuesto desnudarla, pero ya eso es una opinión personal. Está lejos de ser la peli perfecta, por supuesto, pero puestos a decir algo destacaré el incomprensible tiempo que ha tardado en estrenarse, algo intolerable para una película española.

Lo mejor: la convincente transición del corto al largo
Lo peor: ¿cómo puede tardar en estrenarse tanto una película española?

Título original: "Los cronocrímenes"; Año: 2007; Género: Thriller-Fantástico; Nacionalidad: España; Duración: 88 minutos; Dirección y guión: Nacho Vigalondo; Intérpretes: Karra Elejalde, Bárbara Goenaga, Nacho Vigalondo, Candela Fernández.

miércoles, 25 de junio de 2008

Por fin llega "Los cronocrímenes"

A estas alturas, quien no conozca a Nacho Vigalondo debería plantearse seriamente si pertenece a este planeta. Excéntrico, peculiar, mordaz... o simplemente un director que disfruta apareciendo en los medios como una suma de todo lo anterior. Lo cierto es que hay a quienes nos gusta su manera de ser y su trabajo, incluidos sus escritos en su blog, del cual ya hablé en alguna ocasión. Por si no le recuerdan, Vigalondo fue nominado hace unos años al Oscar por su fantástico corto musical (forzado, pero musical) “7.35 de la mañana”. Mítica es su foto borrosa con Clint Eastwood. Posteriormente ha hecho apariciones como actor en obras de otros y ha dirigido algunos cortos más, como “Choque” o la trilogía “Código 7”. Y si esto no es suficiente, les recomiendo que visiten su weblog, que no tiene desperdicio.

Tras varios años de espera por fin llega este viernes su primer largo a nuestras pantallas, “Los cronocrímenes”, que ha levantado tanta expectación gracias a su campaña de marketing (un juego interactivo, que no es poco) y la larga espera. Los americanos ya la han visto, y han quedado encantados, tanto que se prepara un remake para el año que viene de mano de la productora de Tom Cruise. La ha ido paseando por festivales yanquis y por fin aterriza entre nosotros.

¿Qué se puede esperar de un largometraje de Vigalondo? Les aviso, de todo. “Los cronocrímenes” es un híbrido entre comedia, suspense, ciencia-ficción y slasher con psicópata incluido. Una historia que mezcla viajes en el tiempo, un asesino con la cara cubierta de vendas rosas, la propia aparición del director como actor... 90 minutos en los que casi todo es posible teniendo en cuenta la mente que lo ha gestado. Les dejo el tráiler para que contemplen un nuevo modelo de cine bastante inaudito en nuestro país, junto con ese fantástico corto que le valió la nominación hace unos años. Ah, y una reseña del querido Manuel Lasaga, que ya la ha visto. No sabes la envidia que te tengo en estos momentos, Manu.

Los cronocrímenes-Trailer

7.35 de la mañana

Los cronocrímenes-Web oficial
Blog de Nacho Vigalondo
Reseña de Manu Lasaga

lunes, 23 de junio de 2008

Las verdades del porno

Pese a quien pese, el cine porno es cine. Habrá quienes duden de sus virtudes técnicas y artísticas, pero no deja de ser cine. Y como todo género cinematográfico, y por pertenecer a este arte, no está exento de trucos y mentiras. Lejos de clásicos como Andrew Blake, cuyo cine sí posee un indudable valor artístico tratándose de este denostado género, existe toda una corriente promovida por productoras como BangBros o Brazzers en la que prima el sexo por el sexo, sin concesiones al arte, sin argumento ni preocupación por la técnica cinematográfica. La máxima de estos sitios es “cuanto más grande, mejor” en lo que a miembro masculino se refiere. Juegan a la exageración, no sólo del tamaño, sino de la práctica sexual en sí. Pero insisto, no deja de ser cine, y como en todo cine, hay truco. Una de las mejores webs porno de nuestro país, Orgasmatrix, ha publico un elaborado artículo apoyado de fotos y pruebas acerca de los trucos usados en este tipo de cine X. Desmiente rumores acerca de estrellas tan conocidas como Castro Caliente o Nacho Vidal, con las cuales usan un método tan antiguo como el mismo cine, el de sobreangular y resaltar los elementos centrales de la pantalla. Es mejor que lean el mismo artículo y saquen conclusiones. Y aclaro que, al igual que al autor del escrito, no me disgusta para nada el porno, pero siempre es bueno dejar los puntos bien puestos sobre las íes.

La verdad de las pollas gigantes en el porno (by Raul)

jueves, 19 de junio de 2008

Stan Winston (1946-2008)


Terminator, Depredador, Alien, los dinosaurios de Spielberg,... Todos tienen algo en común: son fruto de la misma mente. Stan Winston ha sido uno de los grandes genios de los efectos especiales en el cine. Su obra ha sido reconocida con 17 premios, entre los que se encuentran cuatro Oscar, dos por “Terminator 2: El juicio final” y otros dos por “Parque Jurásico” y “Aliens, el regreso”, y más de 30 nominaciones. Winston nos ha dejado un legado impresionante a sus 62 años de edad, que incluye a un centenar de criaturas y efectos especiales que son para quitarse el sombrero. Falleció víctima de un mieloma múltiple tras siete años luchando contra la enfermedad, y su figura ha sido elogiada y rememorada por compañeros de profesión como el gobernador Arnold Schwarzenegger, quien confiesa haber perdido a uno de sus mejores amigos. Tendremos la oportunidad de ver de nuevo su obra en la próxima entrega de Terminator. Hasta entonces, un minuto de silencio por el maestro y a maravillarnos con su obra. Descanse en paz.

viernes, 13 de junio de 2008

LA CRÍTICA

El incidente **1/2

Estamos todos avisados

Las películas e M. Night Shyamalan son como esos easter eggs que abundaban en otro tiempo en las ediciones en DVD, los contenidos ocultos a los que ya no nos tienen tan acostumbrados. Ya cuente la historia de un niño que ve a los muertos, de una remota invasión alienígena o nos narre un cuento de hadas en medio de una comunidad amenazada desde el exterior o de un patio de vecinos, todo al final encierra una moraleja a veces difícil de leer entre fotogramas.

Va siendo hora de avisar a los incautos: esta crítica contiene algún que otro spoiler superficial, pero determinante tratándose del director del que hablamos. O quizás no lo sea tanto, porque todo lo que ocurre en “El incidente” es bastante previsible. Si hubiera que emparentarla con otra película del director sería con “Señales”, prima hermana en cuanto a intención y desarrollo, ya que hay una promoción destinada a romper taquillas y una historia sencilla con un misterio de fondo que al final no es tan misterio como creíamos. Y digo esto porque en “El incidente”, al igual que en aquella, todo es lo que parece y no existe el final sorpresa de “El sexto sentido” o “El bosque”. Es conveniente avisar de este punto, pues el realizador se ha convertido en un malentendido, al que siguen vendiendo como si película tras película dirigiera una de suspense.

Probablemente sea esa falta de sorpresa, de una explicación que no llega porque la misma es evidente, lo que arrastra a su último film al poco de empezar. Parece que el director ha hecho su película más ligera, la menos elaborada, incluso en los diálogos. Se trata de una trama que se alarga durante 90 minutos para, al contrario que en ocasiones anteriores, quedar en nada. Avanza tambaleándose en ese sentido, intentando conseguir un suspense y paranoia que no logra como recientemente Frank Darabont en “La niebla”. Su mensaje, el de la naturaleza vengativa no por lo que le hacemos a ella, sino por lo que nos hacemos a nosotros mismos, sabe finalmente a poco.

La carnalidad con que nos muestra los suicidios, regodeándose en la casquería, bien podría interpretarse desde el punto de vista de alargar aún más la duración o desde el punto de vista de un director gamberro y algo bizarro cuando quiere (no se me ha ido la cabeza, vean sus primeros trabajos y sabrán a qué me refiero). La vacuidad parcial de su contenido queda demostrada en la secuencia del vídeo del móvil, con ese hombre devorado por los leones que podría recordarnos a la estremecedora grabación familiar de “Señales”, pero que suena aquí más a ese intento morboso o de estiramiento. Y lo mismo ocurre en la secuencia de la cabaña, perfectamente orquestada pero quizás innecesaria, en la cual Shyamalan campa a sus anchas por ese suspense que se ha convertido en un estigma y que se espera en cada nueva obra y en la que brilla con luz propia una recuperada Betty Buckley.

He dicho vacuidad parcial, porque no todo es malo en “El incidente”. Cuando se habla de una película de M. Night Shyamalan, algo bueno debe haber para los que le adoramos. Merece especial atención la dirección del protagonista, Mark Wahlberg, actor que parece mejorar tras su paso por las manos de Scorsese y del que saca lo mejor, como ya hiciera anteriormente con Bruce Willis y Mel Gibson. Y como no podía ser de otra manera, nos regala momentos para el recuerdo: el suicidio de John Leguizamo cristal en mano, la pistola que va de mano en mano, la citada escena de la cabaña o los cuerpos colgando de los árboles y cayendo de los edificios. Pero la sensación global es la de que ahora sí, Shyamalan se ha quedado sin algo verdaderamente interesante que contar tras esa fachada que nos remite a “La invasión de los ultracuerpos”. Es de eso de lo que deberíamos estar avisados, más que de lo que el viento y los árboles nos puedan advertir.

Lo mejor: el Shyamalan que se recrea en las muertes y su humor tan marciano (las ancianas tejiendo con las máscaras de gas, por ejemplo)
Lo peor: por primera vez parece que Shyamalan no tiene nada que contar

Título original: "The Happening"; Género: Suspense; Año: 2008; Nacionalidad: EEUU; Duración: 90 minutos; Dirección y guión: M. Night Shyamalan; Intérpretes: Mark Wahlberg, John Leguizamo, Betty Buckley

jueves, 5 de junio de 2008

Nuestros ídolos, más cercanos que nunca


Si por algo me gusta Internet es por su capacidad para unir fronteras. Recuerdo aquellos tiempos previos a esta era informatizada y globalizada, en los cuales debías asistir a los estrenos multitudinarios o a los rodajes y convenciones para poder ver a una estrella de cine. A algunos, dada la poca accesibilidad del lugar en el que vivimos, se nos antojaban algunas de esas tareas un pelín complicadas. Pero entonces apareció la red de redes, nos acercó aún más a nuestros ídolos. Actualmente, los famosos poseen webs oficiales y blogs que atienden regularmente, y eso te acerca más a la persona detrás de la cara conocida. Hoy en día tenemos la posibilidad de intercambiar pareceres con Almodóvar, adentrarse en el peligroso terreno de la mente de Nacho Vigalondo o seguir las pistas de la aún fresca película de Álex de la Iglesia "Los crímenes de Oxford".

Incluso la industria del porno, que hasta hace unos años podía parecer un mundo inalcanzable, ha abierto sus puertas, tanto el televisión como en Internet, y se nos muestra más cercana que nunca. Una prueba de ello es el blog de la pornstar Zuleidy, una de las musas de los hermanos Lapiedra. En su weblog podremos conocer a la persona detrás de la actriz, sus inquietudes, deseos, intereses, etc. Es uno de los muchos ejemplos de lo que puede hacer positivo este gran entramado.

Por supuesto, no puedo dejar pasar la oportunidad de recomendar un blog imprescindible, el
del habitual de Cinéfagos Anónimos Manuel Lasaga, al que le deseo toda la suerte del mundo en el Caóstica 6, festival en el que proyectan su última y más bizarra propuesta, "Joe y la cita", la cual se puede ver en esta web. Señoras y señores, aprovechemos ahora que las fronteras con el séptimo arte son cada vez más inexistentes. Dense una vuelta por la red e investiguen. Les aseguro que se sorprenderán de lo que pueden encontrar.

Web de Manuel Lasaga
Blog de Zuleidy
Diario de rodaje de "Los crímenes de Oxford"
Web de Almodóvar
El blog de Nacho Vigalondo

martes, 27 de mayo de 2008

Sidney Pollack (1934-2008)

Para algunos era un director solvente, para otros mejor intérprete que realizador. Yo me quedo con el término medio. Sidney Pollack dirigió películas muy buenas o como mínimo interesantes (“Danzad, danzad, malditos”, “Tootsie”, “La tapadera”,...) y fue un buen actor en las obras muy buenas o interesantes de sus amigos (“Eyes Wide Shut” de Kubrick, “Maridos y mujeres” de Woody Allen o la última estrenada en España, “Michael Clayton”). También en su faceta de productor (“El americano impasible”, “Los fabulosos Baker Boys”,...) dio muestra de una elegancia para elegir proyectos, ya fuera delante o detrás de la cámara. Ganó un Oscar por una de sus películas más reconocidas, “Memorias de África”, y siempre estuvo interesado en la política, como recientemente su buen amigo George Clooney. Pollack falleció ayer a los 73 años de edad a causa de un cáncer. “Made of Honor” constará como su última aparición en pantalla.

jueves, 22 de mayo de 2008

LA CRÍTICA

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal ****1/2

Nostálgica montaña rusa

Cuando se es fan de una película y se realiza una nueva entrega, como fan uno no puede más que asistir a la sala con emoción pero con cierto temor de que alguno de los implicados la pifie. La trilogía de Indiana Jones es más que una serie de películas, por mucho que George Lucas se empeñe en demostrar lo contrario. Es un icono con el que creció toda una generación, nuestro Allan Quatermain particular, filtrado y remasterizado para los tiempos que corrían en los 80. Ser testigo en pantalla grande del retorno del héroe es para mostrar regocijo e invita, inevitablemente, a la nostalgia.

De eso está impregnada esta última aventura, de nostalgia. Cada pocos minutos, Spielberg y compañía realizan guiños a las entregas anteriores a través de situaciones -la fobia a las serpientes, la constante pérdida del sombrero-, diálogos, fotos y demás pistas, algunas de ellas ocultas, que seguramente resurgirán en un segundo visionado. Pero quizás, el momento cumbre de la nostalgia por la aventura pulp digna de los seriales de los 50 en los que se basa sea esa sombra en el coche, que alargando la mano, recupera su sombrero. Es en ese preciso instante cuando el corazón de un servidor dio un vuelco. Estaba ahí, era él. Lo siguiente consiste, en un acto de cierta mala baba y picardía, comprobar si han pasado los años para Harrison Ford y el látigo ya le viene largo. Ni siquiera en las escenas de acción, ni en los dobles, notamos la diferencia. Ford sigue enfundándose su ropa raída como entonces y luciendo ese carisma y socarronería que hicieran al personaje alzarse sobre el resto de aventureros del celuloide.

Superado ese miedo inicial, que rompe por completo la frenética secuencia de apertura, el resto consiste en dejarse llevar por lo mismo de siempre: los malos, en esta ocasión soviéticos, a la búsqueda de un tesoro que les permita dominar a la humanidad; el humor que caracteriza a la saga; la dosis de acción sin fin; la búsqueda de un tesoro, etc. Es repetir estos arquetipos, sazonados por la vuelta de una Karen Allen también en plena forma, lo que consigue que Indy mantenga su frescura, como si 20 años no fueran nada.

“Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” es una apabullante montaña rusa, como lo ha sido siempre la saga. Una montaña rusa que no permite bajarse hasta acabado el trayecto. Una montaña rusa que hace uso y abuso de la ya ley de “cuanto más, mejor”. Lo exagerado en esta película no es mezclar arqueología y alienígenas, que a mí por lo menos sí me ha convencido, sino lo poco creíbles que resultan las escenas de acción. Indy volando en una nevera, Shia LaBeouf de liana en liana cual Tarzán, la liosa persecución a través de la selva,... Un apabullamiento molesto en ocasiones que no permite descanso ni para desarrollar esa relación padre-fijo que debería establecerse entre Ford y LaBeouf más allá de sus flojos diálogos y que no deja que afloren como debieran las rencillas entre Indy y Marion, las cuales acaban en un desenlace quizás un tanto ñoño.

Lo importante es seguir los misterios que encierra esa calavera de cristal. El exceso en las secuencias de acción podría recordarnos al de las secuelas de “Piraras del Caribe”. Pero hay algo importante en lo que Spielberg, y un fantástico guionista como David Koepp, ganan sobremanera al cóctel digital soporífero de Gore Verbinski: la nostalgia y simpatía que Indy sigue despertando. El director, su estrella y todos los que han hecho posible esta mágica aventura logran un carrusel de diversión sin respiro, una película digna de formar parte de la saga, que crea tanta adicción por la palabra retorno como la que padece John Hurt. Y por si fuera poco, con una mala de altura, Cate Blanchett, cuya interpretación, y acento, se disfruta aún más si cabe en versión original. Esto es cine de aventuras con mayúsculas.

Lo mejor: que por Indy no pasan los años, y Cate Blanchett
Lo peor: el exceso en las secuencias de acción y el cursi final

Título original: "Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull"; Género: Aventuras; Año: 2008; Nacionalidad: EEUU; Duración: 120 minutos; Dirección: Steven Spielberg; Guión: David Koepp, basado en un argumento de George Lucas y Jeff Nathanson; Intérpretes: Harrison Ford, Cate Blanchett, Shia LaBeouf, Ray Winstone, Karen Allen, John Hurt, Jim Broadbent

martes, 20 de mayo de 2008

Indiana Jones: 27 años de emociones

Ha pasado la prueba de fuego del festival de Cannes, el cual inauguraba. El reparto completo, y en especial Harrison Ford, fue recogido entre gritos y aplausos junto al director Steven Spielberg y el productor George Lucas. El éxito está asegurado, independientemente de que defraude a más de uno. Una vez ha quedado demostrado que la magia de Indy sigue intacta y a dos días del estreno mundial, he creído conveniente facilitarles la descarga del fenomenal especial que ha realizado Fotogramas con motivo de la vuelta del héroe. Making Off, curiosidades, gazapos, referencias,... todo lo imaginable y más se encuentra en las 45 páginas de este Especial Coleccionistas que, a mi juicio, es imprescindible como guía rápida de la saga. Que lo disfruten.

Indiana Jones: 27 años de emociones (vía Megaupload)

Indiana Jones: 27 años de emociones (vía Rapidshare)

viernes, 16 de mayo de 2008

LA CRÍTICA

Antes que el diablo sepa que has muerto ****

Crimen y castigo


¿Quién dijo que los clásicos no pueden volver por la puerta grande? Sidney Lumet fue testigo y uno de los artífices de esa corriente política y dura que azotó al Hollywood de los años 60 y 70. Junto a compañeros como John Frankenheimer, Alan J. Pakula o William Friedkin, entre otros muchos, formuló el estilo de cine que se constituiría como el relevo del Hollywood dorado que predominó hasta la década de los 50. Eran filmes secos, ásperos, duros y realistas. Thriller, suspense, drama e incluso terror -”El exorcista”, en su forma, tampoco escapa de este estilo- estaban cortados con el mismo patrón antes de la llegada del blockbuster de Spielberg y Lucas.


Superada la peligrosa barrera de los 80, edad a la cual se hace difícil hacerse un hueco en el panorama cinematográfico, Lumet no sólo ha vuelto, sino que lo ha hecho con un thriller soberbio, a medio camino entre el clasicismo de su etapa de esplendor como realizador, como si no hubieran pasado los años desde “Tarde de perros” o “Doce hombres sin piedad”, y los cánones del cine actual.


“Antes que el diablo sepa que has muerto” muestra las causas y consecuencias de un crimen, las motivaciones y el castigo, en un ejercicio de salto en el tiempo que toma como referencia el momento del robo. Los flashbacks y flashforwards, que irrumpen en la escena actual de una manera elegante y reconocible en cuanto a montaje, cuentan los motivos que llevan a una pareja de hermanos a robar en la joyería familiar, y el castigo posterior que sigue el efecto de bola de nieve, con estimulantes giros de guión, previsibles en su mayoría pero lógicos, que harán que un simple robo se convierta en algo mucho más complicado de lo que la pareja protagonista pudiera haber imaginado.


Con esta historia, simple en esencia pero compleja a nivel de tratamiento, recuperamos al Lumet de antaño. “Antes que el diablo sepa que has muerto” no desfallece en ningún momento, crece en intensidad y se desarrolla de una manera ejemplar. Entre otros muchos factores, lo que quizás le haga ocupar una posición en el ranking de mejores películas del año es la transición que hace del thriller al drama familiar. Porque en el fondo se trata de una película sobre la familia, retratando las relaciones paterno-filiales de un modo más contundente que el tono general y alcanzando el mismo nivel de dureza que las películas que en otro tiempo ya nos ofrecieran los cineastas de su generación.


Intenso, soberbio, contundente viaje del policíaco con tintes a cine negro al seco drama familiar, la última obra magistral de un director en plena forma cuenta además con un reparto de altura, en el que destacan un actor siempre arrollador, Philip Seymour Hoffman, y un partenaire que nunca olvida cómo dar la perfecta réplica a sus compañeros de reparto, Ethan Hawke. Junto a ellos dos nombres de altura, Albert Finney y Rosemary Harris, y una convincente Marisa Tomei, ayudados por una puesta en escena que roza la perfección. Bienvenido de vuelta, maestro.


Lo mejor: el inteligente paso del thriller policíaco al contundente drama familiar

Lo peor: ¿Por qué la comparan con el cine de Tarantino?

Título original: "Before the Devil knows you're dead"; Género: Thriller-Drama; Año: 2007; Nacionalidad: EEUU; Duración: 116 minutos; Dirección: Sidney Lumet; Guión: Kelly Masterson; Intérpretes: Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, Albert Finney, Marisa Tomei, Rosemary Harris

domingo, 11 de mayo de 2008

LA CRÍTICA

Enfrentados (Seraphim Falls) ****

Duelo de titanes

Sin concesiones, sin explicaciones. Así comienza “Seraphim Falls”, cruda y certera como la bala que alcanza a un magnífico Pierce Brosnan -cuando quiere, puede serlo- mientras se refugia en el calor de un fuego en medio de la nieve. Comienza la cacería. El incombustible cazador tiene el porte y la presencia en pantalla del siempre grande Liam Nelson. El duelo de titanes alcanzará suresorte épico en el momento oportuno, en el que es uno de los grandes duelos interpretativos de los últimos años.

David Von Ancken, curtido realizador televisivo en series como "CSI: NY o "The Shield", debuta con este sobrio western rodado como lo habrían hecho los maestros Mann y Hawks, incluso con algo del sucio spaghetti de Lucio Fulci. Von Ancken se ha aprendido debidamente la lección de lo que es la posmodernidad. En su respeto a los clásicos radica precisamente ésta. Con pocos diálogos, salvo los estrictamente necesarios, somos testigos de un film que desprende una maestría impropia para un debutante.

Justo en el momento del gran duelo final comienza a entreverse el desastre. Durante hora y media gozamos con una persecución cinematográfica ejemplar, sin fisuras ni coartadas. Un flashback mal insertado -habría sido mejor contar las razones con unas simples líneas de diálogo, por ejemplo- rompe la linealidad del relato y le impide alcanzar el status de joya del celuloide que llevaba. Era evidente que dicho flashback llegaría, en vista de los flashes en los sueños de sus protagonistas, pero podría haberse evitado. Lo que sí choca con el resto del estilo de la película es ese intercambio de almas final con Wes Studie y Anjelica Huston, hecho que conduce al perdón por tener otra prioridad: la supervivencia.

Pese a ese desenlace heredero de los intentos de posmodernidad del cine indie actual y lo innecesario de buscar justificaciones en el pasado, no se consigue lastrar una cinta seca, árica y tan directa como esta. Su posmodernidad, insisto, radica no en ese epílogo onírico fruto de los estragos del desierto, sino en su profundo respeto al cine de antaño. Así lo habrían hecho los maestros.

Lo mejor: todo hasta la primera hora y media
Lo peor: los últimos minutos le impiden alcanzar el status de joya cinematográfica

("Seraphim Falls"; Western, EEUU, 2006, 111 minutos) Dirección: David Von Ancken; Guión: David Von Ancken y Abby Everett Jaques; Intérpretes: Pierce Brosnan, Liam Neeson, Michael Wincott, Anjelica Huston, Wes Studie, Ed Lauter, Kevin J. O'Connor

jueves, 8 de mayo de 2008

Perdidos: La Teoría del Bucle Temporal

¿Tiene explicación lógica, dentro de los parámetros de las reglas de la ciencia-ficción, la serie "Perdidos"? Según sus creadores podemos estar tranquilos. Todo lo que ocurre en la isla está sucediendo realmente, dejando atrás teorías de que están muertos o que todo suceda en la mente del perro Vincent, y absolutamente todo está planeado y encontrará una justificación al final. En ese sentido, una teoría está corriendo como la espuma en Internet, y explica la mayoría de las cosas que ocurren en la serie. La ha desarrollado Jason Hunter y achaca tanto misterio a un nuevo concepto de viaje temporal en el cual los losties se encuentran atrapados. Se ayuda para ello de una serie de mapas, fotos y datos que apoyan la teoría. Para los interesados, disponen de la teoría completa en la web oficial www.timelooptheory.com . Gracias a los chicos de lostph.blogspot.com tenemos una versión resumida y traducida. A mí me ha costado seguirla, y cabos sueltos personales aparte, le he encontrado cierto sentido. Espero que a ustedes no les estalle la cabeza.

viernes, 2 de mayo de 2008

LA CRÍTICA

El diario de los muertos, de George A. Romero **1/2

El maestro es el maestro

Cuando “El diario de los muertos” se estrenó en el pasado Festival de Sitges, todas las miradas se centraron en una película española de similar temática, “[REC]”, insinuando incluso unos pocos que los alumnos habían superado al maestro. Estamos ante George A. Romero, el gran padre del cine zombie, y cualquier comparación con él es cuanto menos irrisoria. Por tanto, antes de escribir esta crítica me encaucé en la idea de que son dos películas totalmente dispares, y que la visión de Romero sería muy distinta a la de Balagueró y Plaza. No me equivoqué, pero tampoco lo hicieron en Sitges.

Asentemos primeramente las dos diferencias fundamentales entre “[REC]” y la que nos ocupa. En primer lugar, Romero siempre carga el metraje con un mensaje que critica un determinado sector, ya sea político o social, y lo inserta con holgura por toda la cinta. El experimento español fue una película de terror al cien por cien, donde primaba la tensión que creaba el reducir el campo de visión al objetivo de una cámara y con la oscuridad de un pasillo como arma fundamental de aterrorizar. Su moralina no es tan evidente como la de Romero, y la de éste nunca pretende ser tan terrorífica como la otra.

El tratamiento de las historias en el caso del realizador neoyorquino dista mucho de ser el realista de los españoles. En esta película todo tiene esencia romeriana: el movimiento lento de los zombies, de lo cual se mofan con fortuna en una secuencia bastante bien conseguida, y su aspecto físico; el tratamiento de la imagen y la música; la composición de los planos... Es decir, a pesar de estar sujetas al mismo formato, ambas se diferencian en la manera en que están contadas, y esto hará las delicias de los fans de un cineasta que tras décadas en la industria apenas se ha vendido.

Ahora bien, una vez establecidas las claras diferencias, uno no puede dejar de dar la razón a quienes aseguraron que se quedaban con el tándem español. Romero es un maestro del género, eso no se pone en duda, y en “El diario de los muertos” vuelve a dar más de lo mismo, como ya hiciera en su genial predecesora, “La tierra de los muertos vivientes”. Pero es precisamente lo que se ha convertido en su marca de distinción lo que juega en su contra. El director parece no moverse del todo como pez en el agua en su nueva forma de contar el relato. Como si de un muerto viviente en una piscina se tratara, su mano se vuelve bastante errática moviéndose de cámara en cámara, y en ningún momento llega el conjunto a mostrar la veracidad que se espera de un documental.

En cuanto a su mensaje subliminal, éste no lo es tanto como debiera, e incluso puede pecar de pedante e ingenuo. No consigue llegar del todo como en ocasiones anteriores, aunque no deje de tener razón. O más bien debería decir mensajes, pues por la película se mueven con desigual fortuna la manipulación a la que nos someten los medios de información, incluidos los nuevos portales herederos del Youtube, el morbo que despierta el seguir mirando hacia un accidente en lugar de girar la vista o la alegoría de los hombres cazando hombres. Todo con la estela de fondo de no dejar de grabar bajo ningún concepto.

Es de la saga de los muertos la más tangencial, y a la vez la menos lograda. Todo lo que en las demás eran virtudes, Romero no ha sabido más que convertirlas en defectos. Si bien posee momentos divertidos y rocambolescos propios del maestro, como los zombies con el agua por encima del cuello, el amish sordo o la momia-zombie, además de unos personajes como siempre estereotipados y esperpénticos, su creador no ha sido del todo solvente a la hora de extraer las entrañas en el reality. Aunque eso parece precisamente, un mal reality show propio de ciertos programas actuales en el que la música, fruto de la post-producción del vídeo encontrado, acompaña con música cómica a las situaciones cómicas, música tenebrosa en las secuencias de suspense y dramatismo en las dramáticas. Y es ésta, precisamente, la crítica mejor conseguida por el maestro durante hora y media.

Lo mejor: parece realmente un mal reality show televisivo actual
Lo peor: haberse estrenado después que "[REC]"

Título original: "George A. Romero's Diary of the Dead"; Año: 2007; Nacionalidad: EEUU; Duración: 91 minutos; Género: Terror; Dirección y guión: George A. Romero

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