
(Orphan)
Los niños malvados ya son un tema recurrente en el cine de terror, casi constituyen un estereotipo por sí solos. Ya sea como una secta de menores malignos (“El pueblo de los malditos”, “Los chicos del maíz”), como niños sacados del mismísimo infierno (“La profecía”, “El hijo del mal”) o sencillamente como una horda de demonios que reivindican su independencia de los adultos (“¿Quién puede matar a un niño?”), lo que tenemos es pura crueldad infantil, el choque entre la dulzura que se les supone y la maldad de la que son capaces. Por eso, es posible que esta fórmula ya tan trillada sea lo que repela a los espectadores a priori pensando en términos de “otra de niños cabrones”.

Collet-Serra parece madurar en cada fotograma de su últ

Muchas son las virtudes que encadena Collet-Serra en esta terrorífica a la vez q

Juegan solamente en su contra un desenlace que se torna descaradamente slasher, psycho killer incluido, un trailer que mejor no vean si no quieren que les destripen parte del argumento, y los reparos que tengan algunos a verla pensando que van a ver lo mismo de siempre. Esto último se desvanece gracias al estiloso toque de su director, y cómo no, a su valentía, porque pocos directores se atreven a rodar una secuencia de seducción entre padre e hija, entre otros muchos momentos comprometedores y que levantarán más de una ampolla entre los defensores del menor, tan turbadora como la que nos muestra un director libre de ataduras y que esperemos repita la misma proeza en trabajos posteriores. Si es así, más nos vale ir aprendiendo su nombre.
A favor: Isabelle Fuhrman, espléndida; la dirección, excelente
En contra: a muchos puede repelerle un tema tan trillado; a Collet-Serra se le va la mano al final hacia el slasher