
¿Quién vigila a los vigilantes?
Una gran novela no tiene por qué dar lugar a una gran película. Cada medio, ya sea literario o audiovisual, tiene su propio lenguaje. Los videojuegos poseen una manera única de contar sus historias, al igual que las novelas. Incluso el cortometraje tiene su particular universo propio. Esto se traduce en que no es posible realizar una traslación fidedigna de un medio al cine, pues las reglas del juego de éste son bien distintas. El cómic no es ajeno a este hecho. Posiblemente, si Bryan Singer hubiera optado por adaptar fielmente “La Patrulla X” habría hastiado al público con sus aires futuristas y sus tramas solo admisibles en las viñetas de un tebeo.
En ese sentido, la novela gráfica considerada como la gran “novela gráfica de todos los tiempos”, es la más difícil de adaptar de todas. No por su historia, sino por el tratamiento de la misma. Sus continuos flashbacks, sus detalles solo visibles en su relectura, las tramas paralelas… todo ello hacía de “Watchmen” la obra cumbre universal del arte gráfico, pero a su vez todo un reto para quien se atreviera a llevarla a la gran pantalla.
Tras varios intentos fallidos, podríamos decir que el trabajo de Zack Snyder, quien otro
ra lograra ensombrecer al gran clásico “Zombi” de Romero o llevar con máximo detalle la Batalla de las Termópilas según Frank Miller, se erige como la mejor adaptación que la obra de Alan Moore y Dave Gibbons podía tener. Más que esto, y pongo la mano en el fuego, es casi imposible. Si bien el director abusa de las secuencias a cámara lenta y de sus aportaciones sexuales y viscerales –admitámoslo, Snyder es un provocador en lo que a violencia y temas tabúes en el cine comercial se refiere, y a la vez un valiente- en un montaje un tanto exagerado, “Watchmen” ha caído finalmente en buenas manos.
La ambientación sigue
a rajatabla los bocetos de Gibbons, se obvian pasajes de la historia original como “Los relatos del Navío Negro” –tranquilos, podremos disfrutarlos en una futura edición en DVD-, el monstruoso calamar gigante del final y su explicación, la isla con las mentes más brillantes –todo esperamos poder verlo en un futuro montaje del director- y un largo etcétera, pero podemos agradecer todo lo demás: un Rorschach perfectamente conseguido, tanto en su versión enmascarada como con el rostro que hay debajo, el del actor Jackie Earle Haley, que realiza un trabajo formidable; buen aroma a años 80; flashbacks muy bien insertados y lejos de romper la estructura narrativa, y en definitiva una adaptación muy lograda y bien contada.
Es llamativo ver cómo Snyder ha conseguido trasladar la historia en toda su crudeza, sin edulcorarla y sin perder el mensaje original en su desenlace, en el que debemos preguntarnos “¿Quién vigila a los vigilantes?”. Pero hay algo que en sus 163 minutos de dur
ación, imprescindibles para tratar a esta novela gráfica como merece, hace que “Watchmen” no resulte tan redonda como el material en el que se inspira. Snyder ha realizado un tributo al cómic original bajo su sanguinario enfoque, pero más allá de las licencias que haya podido tomar en ese aspecto, de lo que languidece seriamente esta película es de ser precisamente demasiado fiel al cómic. Porque lo que es verosímil para el papel no tiene por qué serlo para la pantalla. El que sea fan acérrimo del original verá la película o bien como un insulto o bien como una gran película, pero el espectador ignoto podría sufrir la extenuación por culpa de un desarrollo con poca acción y mucha disección de personajes, mientras que para los fans todo pasará en un suspiro. Es un inconveniente que Snyder debió prever a tiempo antes de realizar un film tan fiel a su material de partida que en su versión cinematográfica puede resultar poco verosímil y a ratos ridícula, además de larga y pesada, para un sector del público que desconoce la fuente. Para nosotros los fans, en cambio, la mejor película de “Watchmen” posible, muy lejos, eso sí, de ser una obra maestra, por mucho que la novela gráfica sea de culto.

Tras varios intentos fallidos, podríamos decir que el trabajo de Zack Snyder, quien otro

La ambientación sigue

Es llamativo ver cómo Snyder ha conseguido trasladar la historia en toda su crudeza, sin edulcorarla y sin perder el mensaje original en su desenlace, en el que debemos preguntarnos “¿Quién vigila a los vigilantes?”. Pero hay algo que en sus 163 minutos de dur

A favor: la valentía de Snyder, en todos los sentidos
En contra: que el cine es cine, y el cómic es cómic