
1. Clark Kent y Lois Lane vuelan juntos de la mano en “Superman” (Richard Donner, 1978), ayudados por la romántica banda sonora de John Williams.
2. Darth Vader (ojo, con la voz de Constantino Romero) confiesa a Luke Skywalker que es su padre en “El imperio contraataca” (Irvin Kershner, 1980). De nuevo la música de John Williams y el grito de negación de Mark Hamill hicieron su trabajo.
3. Oskar Schindler (Liam Neeson) contemplando a la niña de rojo en medio de un holocausto monocromático en “La lista de Schindler” (Steven Spielberg, 1993). Ahora bien, es difícil quedarse con uno de tantos momentos de esta obra maestra.
4. Sam Neill y Laura Dern contemplando los dinosaurios por primera vez en “Jurassic Park” (Steven Spielberg, 1993). Me uní a su cara de estupefacción. Es la magia spielbergniana hecha realidad.
5. Hobbits, humanos, elfo, mago y enano contemplando los majestuosos Argonats en “El señor de los anillos: La comunidad del anillo” (Peter Jackson, 2001). Ver en pantalla grande semejante proeza mereció la pena, aunque fuera digital.
6. Bruce Willis salvando a la familia de manos del psicópata en “El protegido” (M. Night Shyamalan, 2000), o la familia salvando al propio Willis de la piscina. La maestría siempre presente de Shyamalan hizo que la figura del encapuchado frente a sus salvadores quedara grabada en mi retina. Aunque no es el único momento del film.
7. El exterminio inicial de los ciudadanos en “La guerra de los mundos” (S. Spielberg, 2005). Tom Cruise cubierto de cenizas humanas a medida que corría hizo que se me pusieran los pelos como escarpias.
8. El vídeo familiar, con extraterrestre intruso, de “Señales” (M. Night Shyamalan, 2002). Me uní a la cara de asombro y acongojo de Joaquin Phoenix y hasta me llevé las manos a la boca como él.
9. Las crudas y manipuladoras escenas de “La pasión de Cristo” (Mel Gibson, 2004). Gibson consiguió estremecer como quería, y aunaba como pocos una obra de arte (estéticamente es perfecta y cautivadora) con unas secuencias tan salvajes que a veces tuve que apartar la mirada.
10. El yuppie ejecutivo acribillado a balazos en “Robocop” (Paul Verhoeven, 1987). La sensación de impotencia y pánico del que sabe que morirá con tan sólo unos segundos de antelación y sin ayuda alguna de sus compañeros me invadió. Uno, que es más humano que la máquina Verhoeven.
¿Y los tuyos cuáles son?