A muchos puede que no les suene, pero Steve Jobs era el genio detrás de Apple, empresa de la cual fue cofundador y presidente. ¿Qué figura Jobs en un blog de cine como este? Pues si no fuera por él, el avance en la animación por ordenador habría sido mucho más lento. Una vez abandonada la compañía en 1986, se arriesgó comprando por diez millones de dólares de la época una subsidiaria de LucasFilm denominada The Graphics Group especializada en la generación de gráficos por ordenador.La nueva división llega a un acuerdo con Disney para producir cintas animadas, y nace así la grandiosa Pixar, que en 1995 se lanzaría a la piscina con su primer largo, “Toy Story”, todo un hito en el género y un exitazo descomunal.
Su importancia en el terreno de la animación por ordenador es tal que sin él, el cine como lo conocemos hoy en día no existiría. A él le deben Spielberg, Lucas, Brad Bird, Lee Unkrich y un sin fin de profesionales más haber podido ofrecernos sus fantasías imposibles de realizar sin su trabajo, solamente usando técnicas tradicionales. Estos directores, además de compañeros y amigos como Kevin Smith o John Lasseter, han manifestado sus condolencias ante su fallecimiento ayer día 5 de octubre a los 56 años, tras arrastrar problemas médicos desde comienzos de este año.
No publicaré cómo se han deshecho en elogios cineastas y compañeros ante esta trágica noticia, sino que dejaré el enlace a un magnífico especial de Las Horas Perdidas titulado El legado cinematográfico de SteveJobs. Gracias a ellos por este sensacional trabajo, y por supuesto gracias a Steve Jobs por realizar una tarea cuyo valor es incalculable. Muchas gracias por todo, y descanse en paz.
El descenso en la afluencia de espectadores a las salas se está dejando notar también en España. Si bien se aumenta la recaudación global un 1,3% con respecto a la semana pasada, debido a la presencia de un título en 3D entre las más vistas que ha disparado el precio medio de la entrada a los 6,78€, se ha registrado un 6,7% menos de recaudación y un 6,3% menos de espectadores que durante el mismo fin de semana de 2010.
Por ello, “Johnny English Returns” y “Los tres mosqueteros” no han entrado arrasando. La primera ocupa el podio de la taquilla con 1,47M€, que chocan frente a los 2,26M€ de la primera entrega hace ocho años. No es un mal dato, pero tampoco espectacular. Por su parte, la actualización tridimensional del clásico de Alejandro Dumas se ha estrellado estrepitosamente. Partía como favorito para dominar la taquilla, tanto por el apoyo de un 3D cada vez más en declive como por su ingente cantidad de salas, 618, pero se ha tenido que conformar con el segundo lugar y 1,1M€. La cinta de Rowan Atkinson le ha jugado una mala pasada, y además su elevada presencia no se ha visto reflejada en el interés del público. Se ha estrenado sin levantar demasiado polvo. Es más, me aventuraría a decir que muchos ni sabía que llegaba a las salas, y otros tantos, como el sector adulto y adolescente, no solamente no les ha atraído, sino que han acabado yendo a ver otras películas.
Tampoco le ha ido muy bien a “Larry Crowne”, que entra directa al quinto puesto con 0,53M€. Lo cierto es que no era nada atractiva esta combinación de buenos sentimientos e intenciones, a pesar de la presencia de la pareja protagonista. Y si bien la cifra no es del todo desastrosa, Tripictures ha sobredimensionado demasiado su estreno, dándole 317 copias. Un error.
La buena noticia es que, ante tanto recibimiento tibio hacia el cine americano mainstream, el cine español se erige una vez más como el favorito de la audiencia. Si el tercer trimestre acababa de una manera fabulosa (se han recaudado 67,5M€, y la cuota hasta ahora es del 14,5%, y con menor cantidad de estrenos que en 2010, lo cual es muy positivo, pues lo que se estrena, interesa), octubre ha empezado con buen pie. Los tres filmes fuertes del momento presentan descensos suaves, siendo la más beneficiada “No habrá paz para los malvados”, con un 22% y 1,62M€ en diez días y el cuarto puesto. Por su parte, “La cara oculta” cae al séptimo pero por culpa de los estrenos de la semana, y desciende un 35% (igual que la semana pasada) hasta los 1,83M€, aunque habrá que ver cómo se comporta ante “Intruders” esta semana. Ambas disfrutan de un boca-oreja envidiable.
“La piel que habito” abandona el top ten para descender solamente un 26%, y supera ya con sus más de 4,14M€ a “Los abrazos rotos”. Podría haber llegado más lejos, pero ha ido sucumbiendo ante los estrenos.
El resto de cintas del top ten son “Con derecho a roce” en tercer puesto, una caída del 47% y 2,5M€ en total (es un producto de consumo rápido); “El árbol de la vida”, que cae agudamente, un 44%, ya agotando su efecto boca-oreja y situándose en sexto puesto con 2,49M€, que ya de por sí es un excelente dato teniendo en cuenta las pocas expectativas que se tenían puestas en ella; “La deuda” en octavo puesto con 2,9M€; “Cómo acabar con tu jefe” en el noveno, descendiendo muy fuerte, un 50%, para casi desaparecer ya en su segunda semana con 1,75M€, confirmando que ha entusiasmado más bien poco; y “Phineas y Ferb”, que sigue dando alegrías a Disney cerrando la lista con un descenso ligero, 33%, y ya 4,17M€ recaudados. Todo un taquillazo inesperado.
Tres tráilers de tres maestros, y tres películas que me da en la nariz que, como mínimo, serán buenas.
Algunos dirán que glorifico en exceso a Spielberg, pero ¿cómo se puede ser tan jodidamente bueno como para hacer que la mirada de un caballo parezca tan humana que llegue a emocionar solamente con un tráiler? Quien no opine lo mismo que yo, y quien diga que no merece un tercer Oscar, además de uno honorífico para el caballo, que me lo diga, y nos batimos en duelo.
De la adaptación de "Millennium" que prepara David Fincher ya se ha dicho casi todo, así que pasemos al segundo tráiler, menos explícito y destripador que el español, que confirma que estamos ante uno de los filmes del año.
Y acabamos con el gran Clint Eastwood, que presenta su biopic sobre J. Edgar Hoover con el también grande Leonardo DiCaprio como protagonista. Éste podría ser su primer Oscar como actor, y lleva tiempo mereciéndolo. Pero ahora me gustaría centrarme en esas manos entrelazadas de Hoover y su ayudan Clyde Tolson (minuto 97), interpretado por Armie Hammer. Y es que el FBI tiene miedo de que se muestre explícitamente la supuesta homosexualidad -ellos mismos aseguran que no hay informes claros al respecto, pero tampoco quieren quedar como unos puritanos- y la aún más supuesta relación sentimental entre ambos personajes. Eastwood dijo que no se mostraría explícitamente -matizo, explícitamente-, pero la agencia ha puesto el grito en el cielo al ver esas manos unidas y anuncian que si se trata el tema directamente -directamente implica que se insinúe para los yanquis- retirarán el apoyo a la película. Ahí queda eso.
Gracias a los chicos de La Cosa Cine tenemos la primera imagen de Russell Crowe en el set de rodaje de "Man of steel", caracterizado ya como Jor-El. Convence su porte, cómo no, aunque le habría puesto más canas en el pelo.
Antes de la selección de malos carteles del cine español, vamos con unos cuantos extranjeros, dos de ellos pertenecientes a la nueva comedia de Adam Sandler. El cartel ya dice más o menos por dónde van los tiros. Imaginémonos a Robin Williams en "Sra Doubtfire" sin maquillaje, sin gracia y con menos imaginación y tendremos la cara de lelo de Sandler y dos carteles que son para sacarse los ojos. No sé cuándo se estrena en España, pero no me interesa tampoco... E impagable es también la expresión de Christian Bale en el póster oriental de lo nuevo de Zhang Yimou. Si lo hubiesen dejado en la silueta de la chica solamente, habría ganado mucho.
La taquilla mundial está sufriendo un revés importante, no solamente por la ausencia de estrenos potentes, sino por el descenso en la afluencia de espectadores. Eso ha permitido a “The Smurfs (Los Pitufos)” dominar durante ocho semanas seguidas la taquilla internacional, y también ha posibilitado que “Dolphin Tale”, la apuesta familiar de Warner, aproveche el vacío para hacerse en su segunda semana con el podio de la taquilla. Con un descenso suave del 27%, iguala justamente su presupuesto, 37M$, y tiene serias opciones a convertirse en un pequeño sleeper durante las próximas semanas, pudiendo irse como mínimo a los 65M$.
Desplaza así a “El rey león (3D)”, que ya da muestras de agotar su tirón, y de perecer frente a “Dolphin Tale”, cayendo un 52% con casi 80M$, que sumado a lo obtenido en 1994 la dejan en 407,7M$. La posibilidad de alcanzar los 100M$ sigue presente, y por ahora tiene el honor de ser la décima película más taquillera de la historia en suelo americano.
Pero no está en segundo puesto, ya que este lo ocupa “Moneyball”, que ha estado hasta el último minuto peleando por el podio de la taquilla. Se ha quedado a las puertas, y su total en su segunda semana es de 38M$ con un descenso del 38%. Eso sí, con menor presencia en salas que “Dolphin Tale”, por lo que el triunfo es mayor, especialmente teniendo en cuenta que ésta aumentaba en ocho sus salas este fin de semana. Con todo, podría llegar a los 60M$, ya que está generando muy buenos comentarios. Si finalmente entra en la recta a los Oscar, tendría una segunda vida en cartel, si bien el inminente estreno de “The Ides of March”, de George Clooney, le irá a la contra.
Los estrenos de la semana no han despertado gran interés, y se sitúan prácticamente consecutivos. De los puestos cuarto al sexto tenemos “Courageous” con 9M$, “50/50” con 8,6M$ y “Dream House”, con 8,1M$. Las dos primeras se salvan de la quema, pero la última supone el segundo fracaso de Daniel Craig en lo que llevamos de año tras “Cowboys & Aliens”, a lo que hay que sumar unas críticas y comentarios horribles. No obstante, la primera, pese a su carácter religioso (está financiada por la iglesia bautista de Georgia), logra entrar muy bien y ya supera su reducido presupuesto de 2M$, focalizado inteligentemente a atraer a su público potencial. La segunda, por su parte, se estrena por debajo de lo esperado pero sin dar una cifra negativa, pues tiene la competencia de “Moneyball” y su presupuesto también es bajo, 8M$, que ya ha superado. Esto, sumado a que está consiguiendo incluso mejores críticas que el film de Brad Pitt, y mejores comentarios que este de cara a la interpretación de su pareja protagonista, podrían llevarla a la carrera a los Oscar, por lo que habrá que estar atentos.
El otro estreno de la semana, “What’s your number?” se conforma con el octavo puesto y unos desastrosos 5,4M$, y la sensación de que siguen queriendo convertir a Anna Faris en una estrella de la comedia americana, cuando ha dado muestras más que sobradas de su escasa rentabilidad más allá de la saga “Scary Movie”.
Del resto de la cartelera destacar “Contagion”, que pese a perder 392 pantallas cae solamente un 42%, mostrando más fuerza de la esperada, y ya supera su presupuesto con 64,5M$, y ya con un pie en los 70M$, un resultado más que positivo para una película tan comercial pero a la vez tan difícil. La taquilla internacional, donde su promoción está siendo más que óptima, hará el resto.
- La que más ha cogido por sorpresa a todo el mundo esta semana es que Warner Bros. pretende recuperar para el cine "The Twilight Zone", más conocida en España como "En los límites de la realidad", una serie de tv muy popular a finales de los años 50 y comienzos de los 60 que tuvo una versión cinematográfica en 1983 compuesta de cuatro segmentos dirigido cada uno por un realizador de renombre: Steven Spielberg, John Landis, George Miller y Joe Dante. Para ello, la productora tantea, agarrémonos, a Michael Bay, Christopher Nolan y Alfonso Cuarón, y en caso de fallar alguno, entraría en juego Rupert Wyatt ("El origen del planeta de los simios"). La pena es que, en vistas de lo caro que saldría contratar a tanto cineasta en alza hoy en día, se quedarán con uno solamente, que dirigirá un sólo segmento largo. Una lástima, aunque se interesen más en Nolan. Faltaría más.
- Sin abandonar a Nolan, Cillian Murphy podría volver a la trilogía del hombre murciélago, según informan las (buenas) lenguas.Al parecer, el miércoles tuvo lugar un tiroteo en la Union Station de Los Angeles, decorada para la ocasión como un juzgado de la ciudad de Gotham. En una de estas escenas aparecen Gary Oldman como Jim Gordon y Marion Cotillard como Amanda Tate, forzados a punta de pistola a entrar en una sala para ver a un misterioso juez. Es entonces cuando podría entrar en acción Cillian Murphy en su rol de Jonathan Crane (El espantapájaros o Scarecrow). Otras informaciones recientes también sitúan a Cillian Murphy en el rodaje de Los Ángeles esta semana, por lo que todo apunta a que efectivamente Scarecrow estará de vuelta, pero... ¿Como un juez?
- Siguiendo con la Warner, y sin dejar de lado a Spielberg, la major corteja al director para que dirija una especie de biopic épico sobre Moisés, cuyo título provisional es "Gods & Kings", y que recogerá la vida del personaje bíblico desde su nacimiento hasta su muerte. Así lo afirma Deadline, que también apunta que Spielberg se ha leído el guión. No obstante, la cosa está complicada, pues tiene pendientes "Lincoln" y "Robopocalypse", que se encuentran en pre-producción, y los estrenos, más algún que otro retoque, de "Las aventuras de Tintín" y "War Horse". Además de esto, conllevaría que Warner y Dreamworks unieran sus fuerzas para repartirse costes y beneficios. Vamos, que hasta 2014 como mínimo no se pondría manos a la obra.
- Deadline también informa de que Stephen King, ese escritor que saca libros con la misma agilidad con la que Fernando Alonso circula con su Renault por las calles de una ciudad con una mano al volante y la otra cambiando de cd del grupo musical de su novia -originales, claro está-, se encuentra desde 2009 embarcado en la escritura de una secuela de "El resplandor", que llevó al cine Kubrick en 1980 para Warner superando en mi opinión al soporífero e irregular libro. Y atención a la trama, porque es una frikada de cuidado: Este continuación tiene de nuevo como protagonista a Danny Torrance, que 30 años después de los sucesos del Hotel Overlook se ha convertido en un trabajador de un hospital para enfermos terminales a los que ayuda a liberar sus mentes mediante sus poderes psíquicos. Una rutina que se verá interrumpida por la llegada de un grupo de vampiros con el mismo don. Vaya pérdida de rumbo.
- Acabamos con Tarantino y su "Django Unchained", que poco a poco va cerrando su reparto. Al héroe Jamie Foxx, a su compañero cazarrecompensas Christoph Waltz y al villano Leonardo DiCaprio podría unirse Kurt Rusell, que sería el encargado de entrenar a los esclavos para realizar peleas en la plantación dirigida por DiCaprio. Se encuentra en negociaciones y de confirmarse su presencia sustituiría a Kevin Costner, que parece tener cosas mejores que hacer. Ésta sería la segunda vez que Russell y Tarantino trabajan juntos, tras "Death Proof", y me encaja más en el universo tarantiniano que Costner. Por cierto, The Hollywood Reporter comenta que, durante la preparación de la película, Christoph Waltz sufrió un accidente mientras montaba a caballo y se dislocó la cadera, pero parece que está fuera de peligro.
He tardado en hacerme eco de estas declaraciones, y pido disculpas por ello. Pero más vale tarde que nunca, y aquí están las declaraciones de Tinieblas González acerca de cómo funciona realmente el cine español. Sin pelos en la lengua, el director multipremiado por "Por un infante difunto" o "The Raven" habla de la prostitución de nuestro cine, de cómo los productores actúan como una mafia en la que los directores son meros mercenarios, cuyo trabajo roban y, por supuesto, a los que impiden hablar, o no volverán a encontrar trabajo en la industria. Así ha pasado, como bien menciona Tinieblas, con Juanma Bajo Ulloa, con Nacho Vigalondo, con Koldo Serra... cineastas prometedores a los que les cuesta encontrar distribución por ser problemáticos. Habla de Andrés Vicente Gómez, de Almodóvar como el único autor de nuestro cine que se lo guisa y se lo come, o de la idiotez de la piratería. Porque si ya hemos pagado por una película mediante subvenciones con dinero público, ¿por qué pagar por ella una segunda vez? ¿Por qué se les llena a muchos la boca con la palabra piratería si el cine español apenas tiene descargas?
Tinieblas lo ha vivido con su salto al largometraje, "ASD", que se rodó en 2007 coescrita por Serra y Javvier Alaustrey, y que a día de hoy sigue sin expectativas de poder estrenarse. Según sus palabras, la productora, Alma Ata, se la arrebató, la montó a su manera y se la pasó a Filmax. Comenzó una batalla legal en la que Tinieblas conseguiría montarla él mismo en poco tiempo, realizar un primer tráiler que podrá verse a continuación de de la entrevista, pero ni con esas la estrenaron. Hasta las navidades pasadas, que se exhibió en una sala de Madrid sin efectos especiales, con una banda sonora cutre, mal doblada y sin informar a nadie, recaudando menos de 100€. Nadie le dejó verla, ni siquiera la SGAE -que se supone debe velar por los derechos de los autores-, a la cual estaba afiliada hasta que se desvinculó, y por fin pudo verla, para su disgusto, gracias a la Filmoteca Vasca. ¿Por qué se estrenó? Para cobrar la subvención del Ministerio de Cultura, que exige que la película se estrene en salas comerciales, aunque sea en una sola, para tener derecho al cobro.
Las declaraciones son aún más jugosas y extensas, y dan para ríos y ríos de tinta roja. La rueda de prensa dura poco más de una hora, pero aseguro que no tiene desperdicio. No dudo de sus palabras, pero aunque fuera todo falso -repito, lo dudo-, suelta verdades como puños. ¡Bravo, Tinieblas!
NOTA: Gracias a Jafet por el soplo. Te debo parte de mi vida.
El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por las injusticias de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, saque a los débiles del Valle de la Oscuridad. Porque es el autentico guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. ¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquéllos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡Y tú sabrás que mi nombre es Yahvé, cuando caiga mi venganza sobre ti!
(Samuel L. Jackson)
Hace un tiempo debatía con un amigo los estilos cinematográficos predominantes en cada una de las décadas. Desde el cine clásico de los 40 y 50, hasta el actual dominado por la era digital, pasando por el cine sucio, violento y electrizante de los 80 y el televisivo y político de los 70, todos eran fácilmente encasillables. Pero la gran duda surgió acerca de la década de los 90, un periodo que dio grandes títulos para el celuloide, pero al que no encontrábamos otro adjetivo que académico. Hasta que se me ocurrió destacar el auge del cine independiente, de directores como Tom DiCillo, John Waters, Gus Van Sant, Jim Jarmusch, Kevin Smith, los hermanos Coen o Spike Lee. Y, cómo no, Quentin Tarantino.
Y de todos los filmes independientes de la última década del siglo XX, hubo uno en particular que sirvió como punto de inflexión. Por fin una cinta de bajo presupuesto tenía el look de una gran producción, conseguía los mejores premios –hasta colarse en las favoritas a los Oscar- y arrasaba en taquilla. Y fue la confirmación de Tarantino como creador de historias y autor de ingeniosos guiones.
“Pulp Fiction” logró en el momento de su estreno críticas más entusiastas que negativas, aunque algunos no soportaron su violencia oral y gráfica –aunque no hay mucha más allá de un poco de sangre; el resto no se muestra explícitamente, y componen más bien situaciones violentas, como el chute de adrenalina directo al corazón, que planos violentos en sí- . Fue vitoreada en Cannes, donde recibió una polémica Palma de Oro, gracias a un Clint Eastwood, presidente del jurado, que la defendió a capa y espada; ganó un BAFTA para Samuel L. Jackson como secundario y otro al guión de Tarantino y Roger Avary; cuatro Independent Spirit Awards al director, película, actor principal –L. Jackson- y guión; el Globo de Oro y finalmente el Oscar al libreto escrito a cuatro manos entre ambos cineastas. Y además de su más de medio centenar de galardones cosechó unas cifras en taquilla que ascendían a los 213M$ mundiales, cuando su presupuesto fue solamente de 8M$, si bien su aspecto es el de una película de 25M$. Ya en su primer fin de semana igualaba sus costes, y el efecto premio y el boca-oreja hicieron el resto.
Fue la primera vez que una propuesta independiente conseguía tal aceptación a nivel mundial, y 17 años después de su estreno sigue siendo considerada una obra de culto, un referente en su década y la película más representativa en la carrera de su creador, si bien después pariría otras grandes obras maestras.
Varias películas en una
La historia de la concepción de “Pulp Fiction” se inició en 1989, cuando Tarantino y Avary escribían dos guiones que debían suponer el debut como director del primero. Se trataba de “Amor a quemarropa” y “Asesinos natos”, dos proyectos extremadamente violentos a los que nadie hizo caso en su momento. Frustrados ante la imposibilidad de encontrar aliados con los que sacar adelante sus ideas, se les ocurrió realizar un homenaje al cine negro, una antología compuesta de tres historias cortas, dirigida cada una por un realizador diferente, dos de ellos, por supuesto, las propias cabezas pensantes que habían tramado semejante plan. La idea común entre las tres historias giraría en torno a las revistas pulp, novelas policíacas editadas en muy baja calidad, en edición de bolsillo, utilizadas para ser leídas y tiradas a continuación. El título original del proyecto sería “The Black Mask”, en referencia a una de las más famosas de este estilo. Esta idea sería el germen de lo que posteriormente conocimos como “Four Rooms”, pero también de su debut como director, la alabada “Reservoir Dogs”. El fragmento ideado por Tarantino consistía en un atraco en el cual todo salía mal, y con esto y millón y medio de dólares, y la ayuda de Avary, se metió al público y la crítica en el bolsillo con su ópera prima.
Aparcado “The Black Mask”, en 1992, en plena promoción europea de “Reservoir Dogs”, Tristar compró los derechos del proyecto, que ni siquiera estaba escrito, porque veían futuro al joven director. Además, ahora sí se interesaron por los dos guiones que desarrolló anteriormente, que acabaron siendo llevados a la gran pantalla por Tony Scott en el 93 y por Oliver Stone en el 94. La experiencia europea le sirvió para aclarar sus ideas, además de meter algunas referencias culturales en el guión –véase la conversación tras los créditos iniciales acerca de la Big Mac francesa o el uso abusivo de la mahonesa, por ejemplo-, y entonces se le ocurrió no hacer tres historias independientes con tres cineastas distintos, sino una sola película con tres historias conectadas entre sí, pero que siguieran siendo tres relatos independientes en uno. Tres películas por el precio de una, por así decirlo.
Con todo, Tarantino acabaría el guión de la rebautizada como “Pulp Fiction”, en honor a las mismas revistas a las que trataba de homenajear en “The Black Mask”, y cuya explicación abre la película, a finales de 1993, momento en que la Tristar se arrepiente de haberse hecho con los derechos del guión y los vende a la recién constituida factoría de los hermanos Weinstein, Miramax. Ésta acababa de ser comprada por Disney y tenía total libertad en el circuito independiente, por lo que “Pulp Fiction” sería su primer lanzamiento internacional. Irónicamente, la Disney lanzaba al mercado un producto no precisamente familiar. Una nueva compañía también entró en el ajo: la Jersey Films, propiedad de Danny De Vito, que figura como productor ejecutivo, y gracias al cual llegaron a los 8M$, una cifra baja para el sistema hollywoodiense. Y para acabar, Lawrence Bender, quien también produjo “Reservoir Dogs”.
Es destacable el problema que surgió con Roger Avary. Habían colaborado en “Amor a quemarropa” y “Reservoir Dogs”, pero la autoría del guión definitivo de “Pulp Fiction” no está del todo clara hoy en día. En los créditos, como ocurre en la filmografía de Tarantino, aparece “escrito y dirigido por Quentin Tarantino”, si bien en un crédito aparte aparece Avary como co-autor. Visto así, podría ser que inventaran juntos la historia, pero que el guión fuera escrito finalmente por Tarantino. No obstante, ya se ha comentado anteriormente que el proyecto común era “The Black Mask”, y que en este concepto se basó Tarantino. La autoría no está del todo clara, pues se dice que Avary concibió la segunda historia, “El reloj de oro”, y que Tarantino cogió varios aspectos de esta para insertarlos en el guión final. Sea como fuere, en lo que sí coinciden ambos es en que Tarantino le compró la autoría del guión por 27.000 dólares, y que Avary aceptó por problemas económicos y con la condición de aparecer en los créditos y participar en los beneficios. Y, pese a todo, ambos figuran como autores actualmente, y fueron juntos a recoger todos los galardones, incluido el Oscar.
En la mente de Tarantino
Recuerdo que en una entrevista a ese gran crítico de cine llamado Jaume Figueras le pedían que mencionase un ejemplo de una mala historia bien contada, a lo que él respondió, sin pestañear, “Kill Bill”. Analizándolo profundamente, estoy en parte de acuerdo y en parte en contra de su opinión. Estoy en contra porque, si profundizáramos en más de una joya del séptimo arte, veríamos que estamos ante historias más bien pobres, pero que gracias a su ingenioso guión, a méritos técnicos y artísticos, y sobre todo a la forma de contarlas, salvan el escollo y se erigen como piezas de culto. En ese sentido, no creo que “Kill Bill” sea una mala historia, o muchas otras caerían con ella. En lo que sí coincido es en la segunda parte de la afirmación.
Y es que sea cual sea la historia que nos ofrezca Tarantino, todas tienen en común la soberbia manera en que están contadas, tanto desde el guión como desde la sala de montaje. Ya habíamos sido testigos de ello en “Reservoid Dogs”, donde se diseminaba hasta el imposible un robo del cual no sabemos todo hasta que el director decide contárnoslo, mediante flashbacks que dosifican la información en pantalla. Esta forma de concebir la narración alcanza su punto más álgido en “Pulp Fiction”, narrando tres historias cruzadas entre sí pero desordenadas en el tiempo, de manera que el orden en que están montadas ayuda a generar suspense y aumenta el atractivo de la cinta. Tenemos dos matones que van en buscan de un maletín de contenido misterioso, posesión de cuatro chavales a los que harán una visita y matarán de paso; un incidente con un supuesto bache y un arma que acaba con la tapicería del coche llena de sesos y sangre y una situación urgente en casa de un amigo cuya mujer sucumbirá a un estado nervioso extremo si no se deshacen de todo antes de que vuelva del trabajo; un boxeador que se salta su papel en el ring y apuesta para sí mismo, convirtiéndose en el más buscado por un mafioso, dueño del misterioso maletín, y al que no podrá eludir cuando vuelva a casa a buscar el reloj de oro legado por su padre, acabando ambos en un episodio de sodomía inesperado; y el matón del comienzo, contratado por el mafioso para cuidar de su mujer y sacarla a pasear, hasta que todo se complica y ella acaba chutándose una dosis letal de heroína por la nariz. Un lío monumental que podrán encontrar cronológicamente ordenado en esta web. Yo no me atrevería a hacerlo.
Y si otro elemento común son sus punzantes diálogos, no lo son menos las incontables referencias cinematográficas que usa en sus filmes. Porque si algo se nota en su cine es una cinefilia desbordante, que incluso usa en los rodajes para ejemplificar a los actores lo que quiere de una escena. Así lo hizo con Travolta y Uma Thurman en la famosa escena del baile. Ella no sabía si estaría a la altura de un bailarín experto como Travolta, así que Tarantino les puso un fragmento de “Banda aparte”, de Godard –éste se convertiría en el nombre de su productora-, y les dijo que era eso lo que quería, un baile extravagante y sin sentido, en el cual cada uno hiciera lo que le daba la gana. Y así hicieron.
Es solamente un ejemplo de la cinefilia que corre por sus venas. En “Pulp Fiction”, además de la evidente influencia del cine negro, tenemos dosis de comedia, referencias al cine de artes marciales, al western, al cine de acción made in Hong Kong, al blackspoitation, y en general al cine duro de los 70 y 80, con Eastwood y Bronson a la cabeza. Asimismo, vemos referencias en el maletín misterioso a “El beso mortal”, de Robert Aldrich, todo un McGuffin hitchcockiano, director al que también homenajea en la secuencia en la que Butch se cruza con su coche con el mafioso Marsellus Wallace, a quien acaba de robar y que cruza la calle delante de él hasta que se percata de su presencia y se para, que recuerda mucho a la secuencia en la que Janet Leigh se cruza de manera similar con su jefe en “Psicosis”; la violación en la casa de empeños está influenciada por “Deliverance”, de John Boorman, una de las favoritas de Tarantino; o “El cazador” de Cimino, y las cintas bélicas americanas en general, con un Christopher Walken que parece parodiarse a sí mismo en el flashback de Butch. Toda esta mezcla de géneros sería explotada por separado en cada una de sus vertientes en trabajos posteriores, siendo uno de los ejes de su cinematografía.
E incluso, todos los elementos se repiten en las mismas películas de Tarantino, como la katana que Butch usa para ajusticiar a Zed y los suyos, la misma que usaría años más tarde La Novia en “Kill Bill”; la vestimenta de Jules y Vincent, idéntica a la del escuadrón de ladrones de “Reservoir Dogs”; la forma del señor Lobo de asociar los nombres de los implicados en el incidente en casa de Bonnie con colores, como en “Reservoir Dogs”; La Bella Fuerza Cinco, la serie que protagonizaba Mia Wallece, estaba protagonizada por una china, una rubia, una negra, una francesa y ella misma, justo las características del Escuadrón Víbora Letal de “Kill Bill”; o, directamente, la estructura narrativa dividida en capítulos y el desorden de los mismos, así como la elección de la banda sonora y las referencias.
Lo que también desprende el cine tarantiniano es experiencia personal. No sólo dosis de referencias cinematográficas, sino multitud de experiencias culturales y sociales que ayudan a conocer a su creador. Vemos comentarios acerca de la gastronomía y el modo de vida americanos –hasta se inventa marcas comerciales que engloban a otras ya conocidas, como las hamburguesas Big Kahuna o los cigarrillos Red Apple-, sus viajes al extranjero, la influencia de la música –portentosa es la selección de banda sonora, como suele ser común en sus películas, con temas con aire retro y barato, siendo uno de los más populares a raíz de su estreno el “Girl, you’ll be a woman soon” de Urge Overkill- y la televisión –se habla de episodios pilotos de series con aroma setentero-, y también en general de toda la cultura pop de los 50 y 60 que ha marcado a su realizador, como ese café ficticio con una exagerada ambientación de los 50, con camareros que hacen las veces de Marilyn Monroe o Buddy Holly –un cameo de Steve Buscemi, que ya trabajara en “Reservoir Dogs”-. Y, cómo no, la omnipresencia de las revistas pulp, pues esta película tiene en su atmósfera, ambientación y personajes, un tufo a revista “basura” que la hace aún más deliciosa.
No hay que olvidar, en lo que a universo tarantiniano se refiere, a los personajes, que en sus diálogos parecen expertos conocedores de todo aquello que ha influido en la vida de su creador. Tarantino no crea caracteres ridículos, sino auténticos profesionales que lidian día a día con su trabajo con la mayor normalidad del mundo, como esos dos matones cuyo empleo ni nos imaginamos después de oírles hablar acerca de televisión y comida mientras se dirigen al apartamento donde habitan las personas a las que van a dar el finiquito.
Recuperando viejas glorias
Otro de los factores de los que se beneficia su cine es de un cast de actores concienzudamente elegido, que interpreta con convicción sus papeles con la misma facilidad con que sus personajes se enfrentan a sus quehaceres cotidianos. Y, dada la pasión por el cine de Tarantino, en cada película trata de recuperar a alguna vieja gloria. David Carradine, Pam Grier, Kurt Russell, Rod Taylor,… son sólo algunos de los nombres que han sido llamados por el director. Pero, sin duda, el más beneficiado fue John Travolta. La estrella de “Grease” y “Fiebre del sábado noche” tuvo una irregular carrera durante los 80, protagonizando proyectos que, pese a su buena calidad, no obtuvieron el éxito esperado. Sólo casos puntuales, como “Mira quién habla”, le permitían vivir. Y ello se debía a su mal ojo para aceptar papeles en base a sus creencias religiosas, influencias por la pertenencia a la iglesia de la Cienciología, que le llevó a rechazar ser el protagonista de, entre otras, grandes éxitos como “El expreso de medianoche” o “American Gigolo”. Tarantino quería que Michael Madsen fuera Vincent Vega –no por casualidad, su personaje en “Reservoir Dogs” se llamaba Vic Vega-, pero los compromisos profesionales de este le obligaron a abandonar la película.
Convencer a Travolta de participar en un film tan duro como este no fue fácil, y Tarantino le quería a cualquier precio tras verle en “Impacto”, de Brian de Palma, una de sus favoritas, a pesar de que el estudio se negaba. El cineasta le recordó lo buen actor que había sido y su importancia para el cine, y que ese papel le devolvería la fama que merece. Sus palabras textuales fueron: "¿No recuerdas lo que Pauline Kael dijo sobre ti? ¿Y lo que Truffaut dijo sobre ti? ¿Y lo que Bertolucci dijo sobre ti? ¿Es que no sabes lo que tú significas para el cine americano? John, ¿qué es lo que has hecho?". No se equivocaba, pues desde entonces Travolta no ha parado de trabajar, y ha tenido numerosos éxitos. Si a alguien le debe dónde está ahora es a Tarantino y su película. Aún así, tuvo que volverle a asesorar un año después cuando casi rechaza otro taquillazo, la comedia negra “Cómo conquistar Hollywood”, de Barry Sonnenfeld.
Si bien tuvo claro quiénes serían esa particular pareja a lo Bonnie & Clyde que conformarían Tim Roth –también en “Reservoir Dogs”- y Amanda Plummer, o el señor Lobo que interpretaría Harvey Keitel –una especie de burla de su personaje en “La asesina”, el remake americano de “Nikita”, de Luc Besson-, escribiendo sus papeles explícitamente pensando en ellos, no lo tenía tan claro con Mia Wallace. Meg Ryan y Holly Hunter sonaron para el papel, pero finalmente sería una estrella en alza como Uma Thurman, que venía de demostrar su talento en “Las amistades peligrosas”, “Análisis final”, “Jennifer 8” o “La chica del gángster”, la elegida. Pese a ciertos reparos ante la secuencia de sobredosis o la del baile, no puso mayores objeciones. Para ella, esta interpretación sería su perdición relativa, pues fue incapaz de estar a la altura en trabajos posteriores, hasta que el propio Tarantino la recuperó para “Kill Bill”. Aún así, desde entonces no es que haya hecho gran cosa.
Otro beneficiado por el film fue, sin duda, Samuel L. Jackson, que sí supo aprovechar la fama adquirida a raíz del film para afianzar su carrera, hasta entonces plagada de papeles secundarios en “Parque Jurásico” o “Uno de los nuestros (Godfellas)”. Habrá hecho malas y buenas películas, pero sigue en la brecha. Por cierto, que el pelo tan característico que lleva fue en realidad producto de una equivocación: debía llevar una peluca afro, pero la encargada de maquillaje no sabía la diferencia y apareció también con una peluca jheri-curl. Cuando el realizador le vio con ella, visualizó a Jules al instante. Las interpretaciones de Travolta y L. Jackson fueron tan convincentes, y su química fue tal en la pantalla, que Tarantino llegó a pensar nuevas historias para ambos en futuras películas, algo que jamás llegó a ocurrir.
En el reparto tenemos también a un actor de origen afroamericano también desconocido que desde entonces no ha parado de trabajar, Ving Rhames, y uno que nunca corrió muy buena suerte en esto del cine, Eric Stoltz, cuyo mayor hito fue ser el chico protagonista de “Máscara” junto a Cher, irreconocible bajo tanto maquillaje. Además, están Rosanna Arquette como pareja de Stoltz y su hermano Alexis como el chico del baño que tirotea a Jules y Vincent, así como Maria de Medeiros como la infantil novia de Butch –es curioso que en la versión doblada al castellano, Butch le enseña a hablar portugués, justo la nacionalidad de la actriz; en la versión original le enseña español, idioma que también domina-. Y, nuevamente, un hilarante cameo del director. Cameo que, por cierto, no se ha vuelto a repetir y que, sinceramente, echo de menos, aunque le hemos visto como actor en “Desperado”, “Abierto hasta el amanecer” o la serie “Alias”, entre otros.
Pero la mayor sorpresa en el reparto viene de la mano de la mayor estrella en cartel, Bruce Willis, bordando su papel de boxeador con una enorme tranquilidad y facilidad. La pregunta es cómo los productores le consiguieron para la película, y la respuesta es que fue él mismo quien se propuso voluntario tras ser alentado por el mismo Harvey Keitel. Tarantino quedó tan satisfecho con su trabajo que volvió a trabajar con él en “Four Rooms”, y se convirtió en un actor fetiche para el amiguete del cineasta, Robert Rodriguez. Y aunque Willis y L. Jackson no compartan plano en la película, dieron sobradas muestras de química en “Jungla de Cristal: La venganza” y “El protegido”.
Unos diálogos antológicos
Más que una antología de cine negro, “Pulp Fiction” ofrecería los que posiblemente son los diálogos más antológicos de toda la carrera de Tarantino, si bien los hay, y muy buenos, en su obra posterior. Aunque no he vuelto a ver tal selección de frases ingeniosas hasta “Malditos bastardos”. El director entretiene con las conversaciones entre sus personajes, y no en vano se deleita en ellas, ofreciendo todo un recital. Por ello, he hecho una selección de frases memorables de la película, aparte del que abre este especial:
(Jules):
-Me llamo Mulo y hablando no podrás salvar tu culo.
(Señor Lobo):
-Tranquilidad caballeros. No empecemos a chuparnos las pollas todavía.
(Lance):
-Mira, tú has sido el que ha traído una zorra moribunda a mi casa, así que tú le pones la inyección. El día que yo lleve una zorra moribunda a tu casa, se la pondré yo.
(Jimmie):
-No hace falta que me digas lo bueno que está el jodido café. Lo compro yo. Cuando Bonnie va a la compra, compra caca. Yo compro este líquido de gourmet para que al beberlo sepa a algo. Pero ¿sabes qué es lo que me preocupa? No es el café de mi cocina, no, ¡sino el negro exangüe de mi garaje!
(Jules):
-Comerle el coño a una zorra o masajearle los pies no es la misma jodida cosa. Tampoco es el mismo jodido juego. Oye, tal vez tu método de masaje no sea como el mío, pero darle un masaje en los pies a su mujer o comerle su sagrado agujero no es el mismo jodido juego, ¿comprendes? No es la misma liga, ni siquiera es el mismo deporte. Un masaje en los pies no significa un carajo.
(Marsellus Wallace):
- Estoy a mil jodidas millas de estar bien. ¿Y ahora qué? Voy a decirte lo que pasaré. Llamaré a un par de negros empapados en crack. Quiero que disequen a este colega empleando un soplete y un par de alicates. ¿Has apuntado lo que he dicho, maldito capullo? Aún no he acabado contigo, ni lo sueñes. Practicaremos el medievo con tu culo.
(Jules):
- Oye, tal vez la rata de cloaca sepa a caviar,pero no lo sabré nunca porque no como animales asquerosos. Los cerdos duermen y buscan su comida entre la mierda. Si no saben distinguir sus excrementos, ¿cómo voy a comerlo?
(Jules a Vincent):
-Yo también me he secado las manos con la toalla y cuando he acabado no parecía una puta compresa.
NOTA: Las que no figuran se debe a que la inserción en Youtube está desactivada
El maletín de Marsellus
No podía acabar el reportaje sin hacer una mención especial al gran McGuffin de la cinta, ese misterioso maletín cuyo contenido no es revelado, algo que posteriormente usaría John Frankenheimer con acierto en “Ronin”, y una referencia a “El beso mortal” de Robert Aldrich. Sólo sabemos de él que pertenece a Marsellus Wallace, que su contenido brilla como el oro, y que quien lo abre se maravilla por lo que hay dentro. Pero ¿qué es?
Las teorías que circulan por la red son de lo más variadas y absurdas. Las más simples apuntan a que se trata precisamente de lingotes de oro. Sin embargo, estos no brillan tanto como para producir el resplandor que se aprecia en pantalla. Los hay que incluso aseguran que hay diamantes, unos especialmente relucientes. Pero no unos diamantes cualquiera, sino el botín que se disputaban los ladrones de “Reservoir Dogs”, lo cual hermanaría ambas cintas. Y otros teorizan sobre la presencia de plutonio, algo imposible de llevar en un mero maletín.
Sin embargo, la teoría más rocambolesca es la que dice que contiene el alma de Marsellus Wallace. Según afirman los que la defienden, el alma se puede robar mediante una perforación en la nuca de acuerdo con un tiro medieval. Eso explicaría por qué Marsellus tiene una tirita en la nuca, por qué el maletín se abre con la combinación 666 o por qué Jules y Vincent se salvan de los tiros del chico del cuarto de baño. Intervención divina, asegura Jules, posiblemente para salvar el alma de Marsellus.
Nada más lejos de la realidad. La tirita de Marsellus no fue más que una casualidad, un incidente ajeno al rodaje por el cual Ving Rhames tuvo que ponérsela para tapar una herida. La llevase o no, Tarantino le habría filmado la nuca para que no le reconociéramos hasta el momento preciso, ese en que se cruza con Butch y éste le atropella. Una casualidad que hizo que muchos se dejaran los sesos.
Ante el dilema del maletín, Tarantino siempre responde: “El maletín contiene lo que cada uno quiera”. Es decir, un enigma abierto que el director no se aventura, inteligentemente por su parte, en desvelar.
Lo que sí que no es casualidad es el arma que Butch encuentra en su apartamento antes de matar a Vincent en el baño, el cual por cierto está leyendo una revista pulp. La pregunta de muchos es cómo un asesino profesional comete tal descuido si espera a su víctima. La respuesta es que el arma no es de Vincent, sino de Marsellus, que acababa de salir a por café. De hecho, no es tampoco casualidad que cuando Butch sale con vida del apartamento se cruce con Marsellus a poca distancia, y que este lleve cafés en las manos. Un juego de sucesos azarosos que permiten que Butch acabe con vida y “haciendo las paces” con su perseguidor tras la escena sodomita.
Pero esto es “Pulp Fiction”, un cóctel imposible y muy bien contado de hechos fortuitos –o divinos según Jules-, de personajes al límite y habituados a ese tipo de vida, de historias relacionadas entre sí, diálogos míticos, y sobre todo mucho amor por el cine y por la cultura pop y pulp de cuyo aire se nutre. La carrera de Tarantino la conocemos de sobra, y muchos la seguimos con especial expectación. Aunque habrá quienes odien su prepotencia, su soberbia, el creerse un dios del cine capaz de todo. Lo peor de Tarantino no es que crea que es bueno, sino que realmente lo es. Pero ésa ya es otra historia.